sábado, 19 de enero de 2013

Descubren en ratones una habilidad oculta de las bacterias que puede facilitar las terapias con células madre

Fuente: http://www.europapress.es/salud/noticia-descubren-habilidad-oculta-bacterias-puede-facilitar-terapias-celulas-madre-20130118115848.html

Investigadores de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) han descubierto que las bacterias son capaces de cambiar la composición de las células nerviosas de forma que toman las propiedades de las células madre. Dado que las células madre pueden desarrollarse en cualquiera de los diferentes tipos de células que hay en el cuerpo, incluyendo el hígado y las células del cerebro, imitar este proceso podría ayudar a la investigación en una amplia gama de condiciones degenerativas.

Los científicos hicieron el descubrimiento estudiando las bacterias que causan la lepra, una enfermedad neurodegenerativa infecciosa. El estudio, llevado a cabo en ratones y publicado en 'Cell', encontró que en las etapas tempranas de la infección, las bacterias fueron capaces de protegerse del sistema inmunológico del cuerpo escondiéndose en las células nerviosas, conocidas como células de Schwann o células gliales, y cuando la infección se estableció completamente, las bacterias fueron capaces de convertir las células nerviosas en células madre.

Al igual que las células madre normales, estas células eran pluripotentes, lo que significa que podrían convertirse en otros tipos de células, por ejemplo células musculares, lo que permitió a las bacterias propagarse por los tejidos del cuerpo, explican los investigadores. Además, las células madre generadas por bacterias también pueden secretar proteínas especializadas, llamadas quimiocinas, que atraen a las células inmunes, que a su vez recogen las bacterias y la propagación de la infección.

Los científicos creen que estos mecanismos, utilizados por las bacterias de la lepra, podrían existir en otras enfermedades infecciosas. El conocimiento de esta táctica recientemente descubierta que utilizan las bacterias para propagar la infección podría ayudar a la investigación para mejorar los tratamientos y el diagnóstico precoz de las enfermedades infecciosas.

"Hemos encontrado una nueva arma en el arsenal de una bacteria que le permite difundirse de manera efectiva en el cuerpo mediante la conversión de las células infectadas a las células madre. Una mayor comprensión de cómo ocurre esto podría ayudar a la investigación para el diagnóstico más temprano de enfermedades infecciosas bacterianas, como la lepra", explica el director de la investigación, Anura Rambukkana, del Centro de Medicina Regenerativa de la Universidad de Edimburgo.

En la investigación, llevada a cabo en los laboratorios de la Universidad de Edimburgo y la Universidad Rockefeller y financiada por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, se demostró que cuando las células de Schwann se reprograman para convertirse en células madre, pierden la función de las células de Schwann para proteger las células nerviosas, que transmiten señales al cerebro, lo que lleva a dañar los nervios.

Según Rambukkana esto es "muy interesante", ya que es la primera vez que se ve que las células del tejido funcional adultas pueden ser reprogramadas en células madre por una infección bacteriana natural, que además no conlleva el riesgo de crear células tumorales. "Potencialmente se podrían utilizar las bacterias para modificar la flexibilidad de las células, convirtiéndolas en células madre y luego utilizar los antibióticos estándar para matar las bacterias completamente de modo que las células puedan ser trasplantadas de forma segura al tejido que ha sido dañado por una enfermedad degenerativa", adelanta.

REDES: CÓMO CURAN LAS CÉLULAS MADRE

Eduard Punset conversa sobre el Dr. Damián García Olmo, director de Terapia Celular del Hospital de La Paz de Madrid:

 

domingo, 13 de enero de 2013

Un estudio reaviva las esperanzas sobre el uso terapéutico de las células madre pluripotentes inducidas

Fuente: http://www.investigacionyciencia.es/noticias/clulas-madre-ms-seguras-10772

Las células madre pluripotentes inducidas (iPS) son células que se extraen de un organismo y son modificadas en el laboratorio mediante la regulación de la expresión de algunos genes. El objetivo de la modificación es reprogramarlas para que pasen de un estadio adulto diferenciado a uno no diferenciado, más joven.

Ese «retorno al pasado» de las células puede tener consecuencias notables en términos terapéuticos, ya que permite utilizarlas en medicina regenerativa a fin de evitar el rechazo por parte del sistema inmunitario. Además, su uso esquivaría las discusiones éticas sobre el uso de las células madre embrionarias, pues su obtención no implicaría ninguna destrucción de embriones. Su gran potencial, de hecho, radica en que pueden ser extraídas del mismo paciente, por lo que se eliminaría también uno de los problemas más importantes de los transplantes: el de la compatibilidad entre materiales biológicos de diferentes organismos. Este descubrimiento fue tan trascendental para la ciencia moderna que le valió a John B. Gurdon y Shinya Yamanaka el premio Nobel en medicina o fisiología de 2012, fallado en Estocolmo hace apenas tres meses.

Con todo, un estudio realizado en 2011 observó que las células iPS pueden ser rechazadas por ratones de laboratorio. Según sus autores, esto ocurre probablemente a causa de una expresión génica anormal de las células trasplantadas, que despierta el sistema inmunitario de estos organismos. Asimismo, un trabajo publicado esta semana en la revista Nature, afirma que el peligro de rechazo por parte del individuo que recibe células obtenidas de las iPS es prácticamente despreciable. En este caso, los científicos evaluaron la tolerancia del sistema a trasplantes de tejidos de la médula y de la piel derivados tanto de iPS como de células madre embrionarias. Y los experimentos pusieron de manifiesto la ausencia de diferencias sustanciales en las respuestas de los ratones a ambos tipos de tejidos.

No obstante, según la opinión de varios expertos consultada por la revista Scientific American, estos resultados no pueden considerarse definitivos. Jakub Tolar, de la Universidad de Minnesota, señala que la diferenciación de células en cultivo es mucho más compleja que la aplicación directa en el interior del organismo. Además, añade, las terapias que utilizan este tipo de células en humanos podrían dar resultados muy diferentes respecto a lo que ocurre en ratones.

La controversia sobre el poder inmunogénico de estas células continúa y, al parecer, aun queda mucho camino por delante.

Identifican una enzima que acelera la producción de células madre malignas en la leucemia mieloide crónica

Fuente: http://es.paperblog.com/enzima-acelera-la-clonacion-celulas-madre-malignas-en-la-leucemia-mieloide-cronica-1627668/


Un equipo internacional, dirigido por investigadores de la Universidad de California, San Diego School of Medicine, ha identificado una enzima clave en el proceso de reprogramación que promueve la clonación de células madre malignas y el crecimiento de la leucemia mieloide crónica (LMC), un cáncer de la sangre y médula ósea que los expertos dicen que está aumentando en prevalencia.

A pesar de la aparición de nuevas terapias, tales como inhibidores de tirosina quinasa, LMC y otras leucemias siguen siendo problemáticas debido a que algunas células madre de cáncer evaden la destrucción y, eventualmente, regenerar el cáncer, un proceso de autorrenovación que puede resultar en una propagación (metástasis) de la enfermedad. En el informe del artículo de PNAS, la investigadora principal Catriona Jamieson, profesora asociada de medicina en la Universidad de California en San Diego, con sus colegas en los Estados Unidos, Canadá e Italia, indica que la inflamación – asociada durante mucho tiempo con el desarrollo de cáncer – aumenta la actividad de una enzima llamada adenosina-desaminasa o ADAR1.

Expresado durante la embriogénesis para ayudar al desarrollo de células sanguíneas, el gen ADAR1 posteriormente se apaga y se activa por infecciones virales en los que protege las células madre hematopoyéticas normales de los ataques. En las células madre de la leucemia, sin embargo, la sobreexpresión de ADAR1 mejora el missplicing de ARN, que conduce a una mayor autorrenovación y resistencia terapéutica de las células madre malignas. Los hallazgos se basan en estudios anteriores realizados por Jamieson y otros para dilucidar los efectos de missplicing ARN y la inestabilidad.

“La gente suele pensar en la inestabilidad del ADN en el cáncer, pero en este caso, es cómo el ARN es editado por las enzimas lo que realmente importa en términos de generación de células madre del cáncer y la resistencia a la terapia convencional.” El estudio también subraya la importancia de tratar la inflamación como “un motor esencial de la recaída del cáncer y la resistencia terapéutica”, dijo Jamieson.

También presenta una nueva diana para terapias futuras. “ADAR1 es una enzima que podemos ser capaces de centrar específicamente con un inhibidor de molécula pequeña, un enfoque que ya se ha utilizado con eficacia con otros inhibidores”, dijo Jamieson.

“Si podemos bloquear la capacidad de las células madre de la leucemia de utilizar ADAR1, si podemos derribar ese camino, tal vez podamos poner células madre de nuevo en el camino correcto y detener la clonación maligna.” LMC es un cáncer iniciado por un gen mutante llamado BCR-ABL en células madre de la sangre que conduce a la formación de una expansión de las células blancas de la sangre y sus precursores. Por lo general es de crecimiento lento y con frecuencia no se diagnostica hasta sus últimas etapas, cuando puede haber un aumento repentino y dramático en las células malignas, conocida como la crisis blástica.

La edad media de diagnóstico es de 66 años, la incidencia de la enfermedad aumenta con la edad. A pesar de los tremendos avances en terapias con inhibidores de BCR-ABL tirosina-quinasa, la mayoría de los pacientes recaen si se suspende el tratamiento, en parte como resultado de la resistencia de las células madre de cáncer latente. Este trabajo sugiere un nuevo mecanismo para superar la resistencia de las células madre de cáncer a la terapia que puede prevenir la recidiva y la progresión.

Científicos japoneses obtienen células que atacan el cáncer y el VIH

Fuente: http://vidayestilo.terra.com/salud/crean-celulas-que-atacan-el-cancer-y-el-vih,69baaf0d2fa0c310VgnVCM5000009ccceb0aRCRD.html


Científicos japoneses han creado en el laboratorio un "gran número" de células capaces de atacar al cáncer y al VIH, que -dicen- podrían eventualmente usarse para combatir estas enfermedades.

Se trata de un tipo de células del sistema inmune que se producen de forma natural en el organismo pero en pequeñas cantidades, las llamadas células T citotóxicas.

Y los investigadores -que publican el estudio en la revista Cell Stem Cell- esperan que inyectando al paciente cantidades grandes de estas células puedan recargar la potencia del sistema inmune.

Los expertos afirman que el hallazgo tiene un "estimulante potencial", pero cualquier terapia tendrá primero que demostrar que es segura en seres humanos.

El doctor Hiroshi Kawamoto y su equipo de la Universidad de Tokio, junto con investigadores del Centro Riken de Investigación de Alergia e Inmunología, utilizaron los avances en la tecnología de desarrollo de células madre para producir células T citotóxicas.

Estas células son un tipo de célula de glóbulo blanco, o linfocito, que puede reconocer los marcadores que indican la presencia de infección o cáncer en las superficies de las células. Cuando se reconoce uno de estos marcadores se lanza un ataque del sistema inmune.

Para el estudio un grupo de investigadores extrajo células T que habían atacado un cáncer de piel en un paciente. Otro grupo extrajo células T que habían atacado un virus de VIH.

Posteriormente convirtieron estas células T en células madre, las cuales pueden incrementar drásticamente sus niveles cuando se cultivan en el laboratorio.

Y estas fueron convertidas nuevamente en células T, las cuales también deberían tener la capacidad de combatir el cáncer o el VIH.



Hasta ahora los investigadores comprobaron que pueden producir estas células pero no se sabe si es seguro inyectarlas al paciente o si podrán realmente combatir las enfermedades una vez que entran al organismo.

El doctor Kawamoto, que trabajó en el grupo de las células de cáncer, afirma que "el siguiente paso será comprobar si estas células T pueden matar selectivamente las células tumorales y no otras células en el organismo.

"Si pueden hacerlo, estas células podrían ser inyectadas directamente a los pacientes para tratamiento. Y esto podría lograrse en un futuro no muy lejano" afirma el investigador.

Por su parte, el doctor Hiromitsu Nakauchi, de la Universidad de Tokio, señala que "no es claro" si esta técnica puede ayudar en el tratamiento de VIH y otras infecciones y por lo tanto el mejor objetivo para comenzar es el cáncer".



Expertos en este campo de investigación afirman que el hallazgo es muy alentador.

El profesor Alan Clarke, director del Instituto Europeo de Investigación de Células Madre de Cáncer en la Universidad de Cardiff, Gales, afirma: "Este es un avance potencialmente muy estimulante que extiende nuestra capacidad de desarrollar nuevas terapias celulares".

Agrega que es importante que las células sean "hechas a la medida" para cada paciente para que no haya riesgo de rechazo.

Otros expertos subrayan que el hallazgo todavía está en sus primeras etapas, pero es muy prometedor y representa una base firme para futura investigación.

Por su parte la organización Cancer Research UK, afirma que todavía es muy pronto para determinar si una terapia será segura.

El profesor John Burn, del Instituto de Medicina Genética de la Universidad de Newcastle, Inglaterra, expresa: "Este es un concepto muy interesante y el equipo de investigación debe ser felicitado por haber demostrado la viabilidad de expandir estas células T".

Pero el científico agrega que "incluso si estas células T son efectivas, será un gran desafío lograr producir grandes cantidades con seguridad y de forma económicamente asequible".

"Sin embargo, es realmente prometedor que esto pueda convertirse en una alternativa donde las terapias convencionales han fracasado", completa Burn.

Cadaver stem cells offer new hope

Fuente: http://www.newscientist.com/article/dn23034-cadaver-stem-cells-offer-new-hope-of-life-after-death.html


Dead bodies can provide organs for transplants, now they might become a source of stem cells too. Huge numbers of stem cells can still be mined from bone marrow five days after death to be potentially used in a variety of life-saving treatments.

Human bone marrow contains mesenchymal stem cells, which can develop into bone, cartilage, fat and other cell types. MSCs can be transplanted and the type of cell they form depends on where they are injected. Cells injected into the heart, for example, can form healthy new tissue, a useful therapy for people with chronic heart conditions.

Unlike other tissue transplants, MSCs taken from one person tend not to be rejected by another's immune system. In fact, MSCs appear to pacify immune cells. It is this feature which has made MSC treatments invaluable for children with graft-versus-host disease, in which transplants aimed at treating diseases such as leukaemia attack the child instead.

Stem cell therapies require a huge numbers of cells though, and it can be difficult to obtain a sufficient amount from a living donor. Could cadavers be the answer? After death, most cells in the body die within a couple of days. But since MSCs live in an environment that is very low in oxygen, Gianluca D'Ippolito and his colleagues at the University of Miami, Florida, wondered whether they might survive longer than the others.

To investigate, D'Ippolito's team kept the finger bones of two cadavers for five days. The group then extracted MSCs from the bone marrow of each bone and let them grow in a dish. After five weeks D'Ippolito was able to transform the stem cells into cartilage, cells that form bone, and fat cells. He presented the results at the World Stem Cell Summit in West Palm Beach, Florida. The team are now trying to get the cells to become nerve and intestinal cells, too.

While only limited amounts of bone marrow can be taken from a living donor, a cadaver represents a plentiful source of cells, says D'Ippolito. "From one donor, you could take the whole spine, for example. You are going to end up with billions of cells."

Paolo Macchiarini, who researches regenerative medicine at the Karolinska Institute in Stockholm, Sweden, describes the work as an excellent advance but says that the cells may not be as healthy as they seem. Their DNA may be affected by the death of surrounding tissue and exposure to cold temperatures. "We need to make sure the cells are safe," he says.

Corneal stem cells taken from the eyes of fresh cadavers have already been used to treat blindness in people with eye conditions that result from injury and scarring, but Chris Mason at University College London sees a potential hurdle in using such MSCs in therapy. "The work is novel and intriguing... but it would be better to use a living donor," he says. That's partly because medical regulators oppose treating individuals with stem cells from more than one source. "You can always go back and get more stem cells from a living donor if you need them, but if you use a cadaver, you'll eventually run out."

sábado, 12 de enero de 2013

Debate sobre la efectividad de las células madre

Fuente: http://www.investigadoresyprofesionales.org/drupal/content/debate-sobre-la-efectividad-de-las-c%C3%A9lulas-madre

(Artículo publicado por Ed Yong Publicado en The Scientist el 9 de Enero de 2013)

Células humanas iPS (verdes) diferenciadas de células nerviosas (rojas). Científicos del Bruce Conklin/Gladstone Institute de Japón han producido células de la piel y médula ósea por reprogramación de células madre de ratón, y las han trasplantado en ratones genéticamente idénticos sin provocar una reacción de rechazo inmunológico.

Estos resultados, publicados en Nature, deben tranquilizar a los investigadores que trabajan en la tecnología de la reprogramación celular para la obtención de las células madre pluripotentes inducidas (iPS) para tratar enfermedades. El futuro de las terapias experimentales con esta metodología había sido cuestionado después de que un estudio de 2011, también publicado en Nature, demostrara que las células iPS tenían que hacer frente al rechazo por el sistema inmunológico, aun cuando se trasplantaran a la misma persona que donó las células. Esta inmuno-respuesta podía destruir los trasplantes, haciéndolos ineficaces como tratamientos.
Las diferencias técnicas entre estos dos estudios contradictorios hacen difícil la determinación de si las iPS son realmente seguras o provocan una reacción inmunológica. Paul Knoepfler, biólogo celular de la Universidad de California, Davis, que no ha estado implicado en ninguno de estos estudios, opina que los nuevos resultados son «muy prometedores, ya que sugieren fuertemente que las futuras terapias humanas derivadas de las iPS dirigidas al mismo paciente humano no pueden accionar una inmuno-respuesta clínica significativa».
Como es sabido, Shinya Yamanaka, de la Universidad de Kyoto y del Gladstone Institute, fue el pionero en la creación de las células iPS en el 2006, un logro por el cual compartió el premio Nobel del año pasado en medicina. Su técnica, que permite revertir las células diferenciadas de adulto a un estado equivalente a las células madre pluripotentes, aporta una solución prometedora para desarrollar tejidos, sin enfrentarse a las dificultades éticas de las células madre embrionarias procedentes de embriones humanos. Y puesto que las iPS se derivan de tejidos propios de un paciente, debe ser posible trasplantarlos nuevamente dentro de la misma persona sin provocar una respuesta inmunológica.
Sin embargo, en 2011, Yang Xu, de la Universidad de California, San Diego, parecía refutar esta asunción. Su equipo produjo células iPS a partir de las células de la piel de un ratón y las trasplantó a ratones genéticamente idénticos. Las células madre embrionarias (ES) trasplantadas por el mismo procedimiento provocan  la formación de teratomas, tumores que contienen muy diversos tipos de células –una demostración de la verdadera pluripotencialidad de las ES. Sin embargo, las células iPS de Xu no formaron teratomas porque fueron atacadas por las células blancas de la sangre de los ratones y por tanto rechazadas.
El estudio incitó preocupaciones sobre el uso médico de las células iPS, pero Masumi Abe del National Institute of Radiological Sciences en Chiba, Japón, no estaba convencido. Para empezar, su equipo repitió el mismo experimento con más líneas de células iPS y ES, y demostró que ambos tipos eran igualmente capaces de formar teratomas cuando eran trasplantadas a ratones genéticamente idénticos, sin presentar el rechazo inmunológico.
Abe pensó que centrarse en los teratomas era un acercamiento enteramente incorrecto, afirmo que: «Dado que los teratomas son una clase de tumores, no es sorprendente que se provoquen respuestas inmunológicas». Son también clínicamente irrelevantes. Para el uso en terapias, las iPS  se transforman primero en otros tipos de células antes de ser trasplantadas. Abe pensó que era más importante determinar los efectos de éstas células reprogramadas.
Su equipo había injertado células iPS o ES en embriones de ratón, y comprobaron que estos se desarrollaban y daban lugar a ratones quiméricos que contenían los diversos tipos de células que se habían diferenciado desde las células madre. Entonces trasplantaron piel de estos animales sobre ratones genéticamente idénticos. Los trasplantes de ambos grupos dieron el mismo resultado al cabo de 2 meses, demostrando que las células iPS provocan respuestas inmunológicas insignificantes, no más que lo hacen las células madre embrionarias.
Los trasplantes de estas células a la médula ósea presentan el mismo patrón. Tanto si se derivaban de células iPS como de ES, los ratones que habían recibido dosis letales de radiación sobrevivieron igualmente bien y reconstituyeron su médula.
Los resultados son prometedores, pero la técnica de Abe de crear ratones quiméricos y de usarlos como donantes ha causado escepticismo entre otros investigadores. Xu dice que el método es «flojo» ya que los sistemas inmunes de los ratones quiméricos habrían rechazado o habrían tolerado ya cualquier célula problemática derivada de las iPS, mucho antes de ser trasplantadas en otro ratón. Esto pudo explicar por qué los trasplantes eran tan exitosos, pero esto no supone una aproximación viable para el uso clínico. En lugar de este procedimiento, las células iPS humanas deberían ser diferenciadas en células especializadas en cultivos de laboratorio.
Según Knoepfler: «Esta distinción es importante puesto que tales células podrían tener una inmunogenicidad intrínseca más alta debido al tiempo de cultivo en un laboratorio».
Paul Fairchild, codirector del Oxford Stem Cell Institute, piensa que esta diferencia podría explicar los resultados de la contradicción de los estudios de Abe y de Xu. El equipo de Xu sugirió que la desdiferenciación de las células del adulto en iPS eleva la expresión de dos genes -Zg16 y Hormad1- que son reguladores del sistema inmune. Sin embargo, en los ratones quiméricos de Abe, el equipo no encontró tal aumento de expresión.
Según Fairchild: «la producción de ratones desde las células iPS, [el grupo de Abe] puede haber evitado involuntariamente el rechazo inmune, dado que silenciar estos genes es más improbable que ocurra correctamente durante el desarrollo normal del ratón que durante la diferenciación bajo condiciones ideales in vitro». Y puesto que las células iPS humanas tendrían que ser convertidas en otras células en condiciones ideales: «el juicio sobre si los productos de la diferenciación de las células iPS provocaran respuestas inmunológicas sigue en el alero».

Referencia
R. Araki et al., «Negligible immunogenicity of terminally differentiated cells derived from induced pluripotent or embryonic stem cells». Nature, doi:10.1038/nature11807, 2013. 

Research into stem cells is taking place across South-East Asia, but proven disease treatments are currently out of reach


(Written by C. Maslog.- Crispin Maslog is a Manila-based consultant for the Asian Institute of Journalism and Communication. A former journalist, professor and environmental activist, he worked for the Press Foundation of Asia and the International Rice Research Institute)


Two scientists, Sir John Gurdon from the United Kingdom and Shinya Yamanaka from Japan, share the Nobel Prize in Physiology or Medicine 2012 awarded in Norway for work that revolutionised the understanding of how stem cells develop — reviving ancient visions of a fountain of youth — and that readily found a huge following in South-East Asia.

These two scientists, from east and west and separated by a generation, demonstrated that adult cells can be changed to an infant form called stem cells, raising the possibility of creating replacement tissue for people affected by crippling and degenerative diseases.


"By reprogramming human cells, scientists have created new opportunities to study diseases and develop methods for diagnosis and therapy," the Nobel jury declared. [1]

Gurdon was surprised by the honour, since his award-winning research was done half a century ago. It was back in 1962 that he discovered that the DNA code in the nucleus of an adult frog cell stored all the information needed for it to develop into every other kind of cell. This meant that an adult cell could be reprogrammed.

More than four decades later, in 2006, Yamanaka showed how mature mice cells could be changed to their youthful state, averting the need to use stem cells from early-stage embryos that has stirred ethical controversy.


Although promising, stem-cell research remains at a very early stage and few human trials have taken place. But scientists are already excited about its potential impact on regenerative medicine.

There is growing evidence that stem cells could be used to cure many age-related diseases and delay ageing. Stem cells, which have no tissue-specific structure, can replicate themselves into specialised forms such as heart muscle cells, blood cells, sperm cells and nerve cells that perform specific functions.

Medical researchers believe that it may soon be possible to use stem cells to treat diseases such as diabetes, heart disease, HIV/AIDS, hepatitis, arthritis and cancer that are problematic in the developing world.

But the most popular stem-cell research is to do with cosmetic applications to reverse the impacts of ageing. The US government broadcasting network Voice of America has reported the growing popularity of stem-cell therapy with this aim in Asia.

In South-East Asia, Singapore leads the way in stem-cell research. It has set up Biopolis, a biomedical research centre that does stem-cell science. [2]

It has also organised a stem-cell consortium with the aim of ensuring a coordinated and focused research and development programme on stem cells. The aim is to translate basic research into clinically viable therapies for diseases.


Thailand is another leader in the region on such research. Unlike Singapore's government-run funding and management system, Thailand adopted a free enterprise model, with funding coming from various public and private sources.

In 2012 alone, three Thai universities reported achievements in stem-cell research. [3] Early this year, Chulalongkorn University announced that it was the first in the country to produce human embryonic stem cells.

Meanwhile, Police General Hospital developed adult stem cells to treat arthritis sufferers and is now conducting a clinical trial on 60 arthritis patients aged 45 to 60. The trial is expected to be completed next year.

Finally, researchers at Mahidol University's Siriraj Hospital said they had discovered a way to extract a pure sample of stem cells from human amniotic fluid. They believe that these cells could be used to treat conditions such as arthritis.

Thailand is also leading the way in stem-cell banking. Chulalongkorn University has set up Thailand's first embryonic stem-cell bank. And newprivate facilities — run by THAI StemLife, Cryoviva Thailand, CordLife and others — recently opened to store stem cells from the roughly 800,000 babies born each year in Thailand.

In Indonesia, stem-cell therapy has been used mainly for cardiovascular disorders. In 2011, 20 patients with such disorders underwent this treatment at Cipto Mangunkusumo National Hospital alone.

In the Philippines, stem-cell therapy has attracted the attention of celebrities and other famous people who want to maintain their youthful looks. One of its first people in the country to have this treatment was former Philippine president, Joseph Estrada, who admitted in a televised interview that he underwent anti-ageing stem-cell therapy.


But many members of the public do not understand that stem cell therapy is still a frontier intervention for disease and, for now, may be used only as a last resort to try to treat diseases such as cancer. 

More research is needed to understand how stem cells behave after they are transplanted, such as how they interact with diseased or injured body tissues. While numerous stem-cell therapies have been performed, most of them are at an experimental stage.

Pankaj Kumar Mishra, a cardiothoracic surgeon at the Royal Wolverhampton Hospitals in the UK, writing in the European Journal of Cardio-Thoracic Surgery, said that evidence to support the use of stem-cell therapy to regenerate heart muscle had flaws. [4]

Mishra warned that some medical centres in South-East Asia have started charging patients for treatment with coronary artery bypass grafting and stem-cell therapy as a single procedure. This constitutes unethical practice, he said. As in other new fields of study and practice, there is a need to draw up standards and regulations.

This also begs the question: can poor people in South-East Asia afford expensive stem-cell treatments or will the medical benefits of stem cells remain only the privileged domain of those who can pay for it?




REFERENCES


[1] Agence France-Presse. British-Japanese duo win Nobel for stem cell research.(Inquirer.net, 8 October 2012)

[2] Arnold, W. Singapore Acts as Haven for Stem Cell Research. (New York Times, 17 August 2006)

[3] Saengpassa, C and Sarnsamak, S. Thailand succeeds in stem-cell research despite lack of funding. (The Nation, 22 October 2012)

[4] European Journal of Cardio-Thoracic Surgerydoi:10.1016/j.ejcts.2005.08.022 (2012)


Surprising discovery about stem cells reveals how a common breast cancer evades treatment

Fuente: http://www.medicalnewstoday.com/articles/254159.php

A new study reveals a surprising paradox about stem cells in breast cancer: one whose discovery may explain how a common breast cancer evades treatment, and improve diagnosis and treatment of the disease.


US researchers studying breast tumors thought to be HER2-negative, found they contained small groups of aggressive, treatment-resistant HER2-positive breast cancer stem cells (BCSCs).

Jian Jian Li, director of translational research in the Department of Radiation Oncology at the University of California Davis School of Medicine in Sacramento, and colleagues, describe how they uncovered these paradoxical characteristics in the journal Clinical Cancer Research.

HER2 is a receptor that is present on the surface of certain cancer cells. Receptors are special proteins that allow ligands, other proteins or compounds, to attach to them (like a lock accepting a unique key). Such attachments trigger particular cell processes, such as growth and repair. 

When human epidermal growth factor attaches itself to HER2 receptors on breast cancer cells, it can trigger cell growth and proliferation.

A tumor is said to be HER2-positive when its cancer cells have a lot more HER2 receptors than other cancer cells. Estimates suggest 1 in 5 breast cancers have HER2-positive tumors.

HER2-positive tumors tend to be more aggressive and grow more quickly than other types of breast cancer. 

HER2 status is one of the factors that clinicians test for in determining the type of breast cancer. They also test for two other receptors: estrogen receptor (ER) and progesterone receptor (PR). 

Whether a tumor has HER2, ER, or PR, or all three, or none, can make a huge difference to its aggressiveness, the patient's overall prognosis and treatment options.

HER2-positive breast cancers are treated with drugs that target the protein, such as Herceptin or Tykerb, with good results.

However, until recently, clinicians would never have considered whether such drugs should also be given to patients with HER2-negative breast cancers.

Li and colleagues isolated the HER2-positive BCSCs from irradiated, HER2-negative breast tumors. 

They also checked the stem cells for CD44 and CD24, cell surface proteins that act as BCSC markers and indicate how aggressive the cancer is.

They found BCSCs that were HER2-positive, CD44-positive, and CD24-negative or -low, were more aggressive and highly resistant to radiotherapy.

But Herceptin and an emerging "gene silencing" treatment called short interfering RNA, appeared significantly to reduce these features. 

57.1% of primary tumors and 84.6% of recurrent tumors contained HER2-positive and CD44-positive BCSCs, they found.

"These BSCSs are very resistant to traditional treatments, which can lead patients to relapse," says Li in a statement.

"Despite chemotherapy, radiotherapy or even surgery, the cancer is still recurrent. These findings change our concept of breast cancer because now we know HER2-negative breast cancers can be treated effectively with anti-HER2 treatments," he adds.

The study also provides new insights into how the BCSCs maintain resistance to cancer treatment.

The researchers found evidence that a complex network of proteins, including HER2 and STAT3 (a transcription activator that controls gene expression), help regulate metastasis or cancer spread, cell death, and other cell processes. The network is what helps the cancer cells survive a whole range of traditional anti-cancer therapies. 

The team believes their findings make a significant contribution, both to researchers and clinicians.

"We now have a better understanding of how BCSCs resist radiation and other treatments," explains Li.

Recent studies have shown that patients with HER2-negative breast cancer can benefit from HER2 treatments, but nobody could explain why.

This study provides a detailed reason for why HER2 treatment can benefit patients with HER2-negative breast cancers.

The researchers suggest their findings do more than propose a new treatment route: they also open a new diagnostic pathway for HER2-negative breast cancers.

Markers like CD44 could be used to identify aggressive, HER2-positive BCSCs in cancers that present as HER2-negative. This would allow treatment to be tailored to individual patients.

The study also opens a new treatment route for other cancers, as Li explains:

"This may open the possibility of treating HER2-positive stem cells in bone, lung or brain cancers, which are all difficult to treat in the later stages."


Funds from the National Institutes of Health and a grant from the US Department of Energy Office of Science helped finance the study.


(Written by Catharine Paddock PhD)

viernes, 11 de enero de 2013

Regeneran células ciliadas en ratones para recuperar parte de la audición

Fuente: http://www.lavanguardia.com/ciencia/20130109/54359760023/logran-regenerar-celulas-ciliadas-en-ratones-para-recuperar-parte-de-la-audicion.html
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/01/10/biociencia/1357819285.html


Exposición a ruidos fuertes, sufrir infecciones, haber recibido cierto tipo de antibióticos o fármacos contra el cáncer, el envejecimiento... Las causas de la sordera no hereditaria son numerosas y, aunque existen algunos dispositivos para potenciar los sonidos, no hay nada para recuperar la audición. Los mamíferos, a diferencia de otros animales, no tienen capacidad para regenerar las células auditivas del oído interno una vez que se dañan o se destruyen, de ahí que la pérdida auditiva de una persona es normalmente irreversible. Sin embargo, una investigación demuestra que esto podría cambiar.

Aunque de momento no se pueden lanzar las campanas al vuelo, y hay que ser cautos con los resultados que un grupo de científicos investigadores de la Universidad de Harvard (EEUU) ha obtenido, parece que un tratamiento contra la sordera está ahora más cerca. Las reservas vienen por lo preliminar de su investigación, realizada con roedores, y porque todavía presentan retos por superar antes de poder afirmar que han encontrado una terapia para tratar la pérdida de audición. Sin embargo, el logro es reseñable ya que es la primera vez que se demuestra que las células auditivas pueden regenerarse en un mamífero adulto.

En su experimento, cuyos datos recoge la revista 'Neuron', los investigadores aplicaron un fármaco en el conducto coclear de ratones sordos por un trauma acústico. Previamente, estos científicos habían comprobado que el medicamento había logrado generar nuevas células sensoriales auditivas, o células ciliadas, cuando se añadía en un cultivo de células madre procedentes del oído.

"Las células ciliadas son las primeras células receptoras del sonido y son las responsables del sentido auditivo", explica el doctor Albert Edge, del Centro para el Ojo y el Oído en Massachusetts, en Boston, perteneciente a la Universidad de Harvard. "Hemos mostrado que estas células pueden regenerarse en una cóclea dañada y que su reemplazamiento se traduce en una mejora de la audición".

El fármaco empleado es un inhibidor de la gamma-secretasa, que funciona bloqueando una vía de señalización, la Notch, involucrada en el desarrollo de la mayoría de los tejidos y que controla el destino de muchas células. Cuando la proteína Notch está activa hace que las células soporte, las que rodean a las ciliadas, no se diferencien en auditivas. Sin embargo, cuando los investigadores aplicaron en el oído de ratones sordos este fármaco y bloquearon la vía Notch, se generaron nuevas células auditivas o ciliares. A través de un escáner cerebral pudieron comprobar que algunos sonidos eran percibidos.

"Estamos emocionados con estos resultados porque son un paso en la regeneración de la biología y prueba que las células auditivas de mamíferos tienen la capacidad de regenerarse", afirma Edge. "Con más investigación, creemos que la regeneración de las células ciliares abre la puerta a potenciales aplicaciones terapéuticas para la sordera".

No obstante, todavía quedan problemas por solucionar antes de que esto sea posible. Como explican en su artículo, los investigadores empezaron a ver indicios de recuperación a los tres meses de haber administrado el fármaco. De momento, no saben si esta mejoría se prolongaría en el tiempo o iría perdiendo su efecto cuando la ruta Notch volviera a restaurarse. Tampoco pueden asegurar si sería útil en todo tipo de sordera o sólo para la pérdida aguda de audición. Además, la audición no se recuperó por completo. "Hubo una ligera mejoría. Los animales pudieron detectar ruidos de baja frecuencia, algo así como un portazo o el tráfico, pero no se trata de una audición normal", aclara Edge.

Por otro lado, habría que comprobar si este método es igualmente útil en mamíferos que han perdido la audición recientemente y en los que llevan tiempo sin oír, ya que probablemente en estos casos una terapia farmacológica exclusiva no sea suficiente ya que la pérdida de audición puede deberse por degeneración de las neuronas específicas para este sentido después de la pérdida de las células ciliadas. O dicho de otra manera, cuando las células auditivas dejan de funcionar, con el tiempo, las neuronas también pierden su actividad.

Por este motivo, algunos investigadores afirman que en muchos casos si no se regeneran estas neuronas la recuperación de la audición no es posible. Y apuntan a las células madre como solución a este problema. Eso es lo que demostró recientemente el grupo de Marcelo Rivolta, biólogo especializado en células madre sensoriales en la Universidad de Sheffield, Inglaterra.

Estos investigadores lograron restaurar la audición de roedores sordos utilizando células madre embrionarias de origen humano que derivaron en progenitoras de células del oído y las implantaron en el oído interno, donde se diferenciaron en neuronas auditivas. No obstante, sus resultados, publicados el pasado mes de octubre en la revista 'Nature', no dejan de ser todavía muy preliminares. De momento, habrá que esperar para poder aplicar células madre embrionarias en humanos, ya que su uso no está exentos de riesgos como el desarrollo de tumores.