sábado, 11 de febrero de 2017

Nuevas "células madre" sintéticas

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/22641/nuevas-celulas-madre-sinteticas/


Unos investigadores han desarrollado lo que podría definirse como una versión sintética de una célula madre cardiaca. Estas células sintéticas ofrecen beneficios terapéuticos comparables con los de las células madre naturales y podrían reducir algunos de los riesgos asociados con las terapias mediante células madre. Además, las células madre cardiacas sintéticas tienen una mejor estabilidad en la conservación y la tecnología requerida para su producción es aplicable a otros tipos de células madre.

Este avance es obra de especialistas de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, la de Carolina del Norte en Chapel Hill y la de Zhengzhou, las dos primeras en Estados Unidos y la última en China.

Las terapias con células madre funcionan promoviendo una reparación endógena, es decir, ayudan al tejido dañado a autorrepararse mediante la segregación de ciertos factores, incluyendo proteínas y materiales genéticos. Si bien las terapias con células madre pueden ser efectivas, están también asociadas con algunos riesgos, como la formación de tumores y el rechazo por el sistema inmunitario. Asimismo, las propias células son frágiles, requiriendo un almacenamiento cuidadoso y un proceso con múltiples pasos de clasificación y caracterización antes de poder ser usadas.

Con todo esto en mente, el equipo de Ke Cheng ha desarrollado la versión sintética de una célula madre cardiaca que podría ser utilizada en aplicaciones para las que se vienen utilizando las naturales.

Cheng y sus colegas fabricaron una micropartícula que simula una célula (una CMMP, por sus siglas en inglés) a partir de PLGA (siglas inglesas de poly (lactic-co-glycolic acid)), un polímero biodegradable y biocompatible. Los investigadores recolectaron después proteínas de factor de crecimiento procedentes de células madre cardiacas humanas y las añadieron al PLGA. Finalmente, recubrieron la partícula con una membrana de célula madre cardiaca.



Las células madre cardiacas sintéticas podrían ofrecer beneficios terapéuticos sin riesgos asociados.





Cuando se probaron in vitro, tanto la CMMP como la célula madre cardiaca natural promovieron el crecimiento de células musculares cardiacas. También ensayaron la CMMP en un modelo de ratón con infarto de miocardio, y hallaron que su capacidad de unirse al tejido cardiaco y de promover el crecimiento tras un ataque al corazón era comparable con la de las células madre cardiacas auténticas.

Debido a su estructura, la CMMP no puede replicarse, lo que reduce el riesgo de formación de tumores.

Las células madre sintéticas son mucho más duraderas que las humanas, y pueden tolerar su congelación y descongelación. Tampoco tienen que ser derivadas de las propias células del paciente. Y el proceso de fabricación puede usarse con cualquier tipo de célula madre sintética.





Por qué dentistas estadounidenses están recomendando extraer los dientes de leche antes de que se caigan

Fuente: http://elpais.com/elpais/2017/01/16/buenavida/1484572227_113875.html






Con la caída del primer diente de leche, es tradición para muchos niños recibir la visita del Ratoncito Pérez. Mientras ellos lucen el regalo y la sonrisa desdentada, los padres suelen guardar estos dientes como recuerdo de la infancia. Sin embargo, estas piezas pueden ser algo más: múltiples estudios afirman que en el interior de los dientes de leche se hallan células madre —con la capacidad de dividirse y convertirse en células especializadas para formar tejidos en diferentes partes del cuerpo— que podrían resultar útiles para una futura terapia celular y medicinal.


El doctor Songtao Shi, investigador del National Institute of Health (NIH, EE UU), publicó en 2003 un estudio confirmando la existencia de estas células en el interior (concretamente en un tejido llamado pulpa dental, recubierto por la dentina) de los dientes de leche. Con el tiempo, otras investigaciones han corroborado este descubrimiento, así como su capacidad para regenerar los tejidos de diversas partes del cuerpo como los propios dientes, los huesos, e incluso, recientemente, algunos trabajos apuntan que podrían transformarse en células cerebrales. 


Eso sí, para que la pieza sea una fuente óptima de células madre, tiene que ser extraída por un dentista, ya que, "los dientes que contienen la mayor cantidad y calidad son los que mantienen un suministro de sangre hasta que son extirpados y procesados", según la compañía estadounidense de preservación de células madre National Dental Pulp Laboratory.


“La pulpa dental contiene células con un importante potencial de proliferación y de diferenciación, fundamentalmente en tejidos como hueso, cartílago y grasa”, explica Felipe Prósper, director del Área de Terapia Celular en la Clínica Universitaria de Navarra. Paola Beltri, presidenta de la Sociedad Española de Odontopediatría añade: “Con técnicas específicas pueden ser inducidas para formar nuevas células de cualquier tejido de los que tienen su mismo origen: corazón, hueso, músculo…”.


Tomás Abad Garrido, director general de Dencells Biomedical Institute, banco de pulpa dental y células madre dentales, asegura que, aunque ahora se están probando solo en estudios clínicos, las posibilidades de estos tejidos irán en aumento en los próximos años: “Existen muchos estudios y tratamientos en fase preclínica y clínica con éxitos en tratamientos de artrosis, ceguera, lupus, cardiología, diabetes, regeneración de piel, regeneración de hueso, dientes y tejidos periodontales”. Entre esos estudios, uno publicado por la Unidad de Cardiorregeneración, del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, en el que se detalla el uso de este tipo de tejidos en ratas para regenerar los daños provocados tras un infarto de miocardio. El futuro es esperanzador. 


Para Abad Garrido, es necesario saber que la conservación del diente forma parte crucial del proceso. Extraer células madre dentales es una opción que los padres deben plantearse con unos días de antelación y no cuando se caigan. Su recomendación es ponerse en contacto con el banco de células madre previamente. Estos les harán llegar un Biokit con todo lo necesario para introducir el diente —eso sí, inmediatamente después de que se caiga o extraiga— conservarlo y transportarlo en las condiciones adecuadas al laboratorio, donde las células se cultivarán y conservarán hasta que la persona las necesite para una terapia.


Pero no son solo los dientes de leche los candidatos a ser fuente de este tipo de células. También las muelas del jucio contienen en su pulpa una cantidad considerable, que han demostrado, entre otros beneficios, capacidad para regenerar las córneas dañadas.


Detectan una nueva vía para reprogramar en ratones células madre embrionarias en 'totipotentes'

Fuente: http://www.lainformacion.com/salud/investigacion-medica/Detectan-reprogramar-celulas-embrionarias-totipotentes_0_990802243.html






Investigadores de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos) han encontrado una forma de reprogramar células madre embrionarias de ratones para que tengan características de desarrollo similares a las de un óvulo ya fertilizado o cigoto.


Estas células madre 'totipotentes' son capaces de generar no sólo todos los tipos de células que pueden encontrarse dentro de un embrión en desarrollo, sino también aquellos tipos celulares que facilitan el intercambio de nutrientes entre el embrión y la madre, explican los autores en la revista 'Science'.


Este hallazgo permitirá a los investigadores entender mejor las decisiones moleculares que se producen en los primeros momentos de un embrión y, en última instancia, podría servir para ampliar el repertorio de tejidos que pueden generarse a partir de células madre, con implicaciones significativas para la medicina regenerativa y la terapia celular.


Se cree que un óvulo fertilizado posee un potencial de desarrollo pleno, capaz de generar todos los tipos celulares necesarios para la gestación embrionaria, incluyendo tanto al embrión en desarrollo como sus tejidos extraembrionarios. De hecho, una característica única de los mamíferos con placenta es que este tejido o el saco vitelino son vitales para el intercambio de nutrientes entre la madre y el feto.


Por el contrario, la mayoría de las células madre pluripotentes embrionarias e inducidas tienen un potencial de desarrollo más restringido, capaces de formar tipos de células embrionarias, pero no tejidos extraembrionarios.


Frente a esto, la capacidad de un óvulo fertilizado para generar tejidos tanto embrionarios como extraembrionarios se conoce como "totipotencia", algo sólo observado durante las primeras etapas del desarrollo embrionario.


"Los estudios sobre el desarrollo embrionario se benefician enormemente del sistema de cultivo de células madre embrionarias y, más recientemente, de células madre pluripotentes inducidas (iPS), que permiten a los científicos diseccionar vías moleculares clave que especifican las decisiones de destino celular en el desarrollo embrionario", ha reconocido Lin He, profesor que ha liderado este trabajo.


El problema hasta ahora es que el potencial del desarrollo de un cigoto, formado justo después de la unión de un espermatozoide con un óvulo, ha sido muy difícil de estudiar por la falta de un sistema experimental de cultivo celular, ha añadido.


En este nuevo trabajo ofrecen un novedoso mecanismo para regular el estado de las células madre "totipotentes", al tiempo que también proporciona un potente sistema de cultivo celular para estudiar la totipotencia.



Las células madre embrionarias, obtenidas de embriones de ratón de tres días y medio de vida o embriones humanos de cinco días y medio de vida, se denominan pluripotentes porque pueden convertirse en cualquiera de los miles de tipos de células en el cuerpo. Esto ha generado un enorme entusiasmo entre los investigadores de cara a descubrir los interruptores genéticos que controlan el desarrollo de tejidos especializados en el embrión y el feto, y también por su potencial para reemplazar los tejidos dañados del organismo, tales como células pancreáticas en pacientes con diabetes o del músculo cardiaco en aquellos con insuficiencia cardiaca congestiva.


Y como alternativa, los científicos también han demostrado que pueden obtener células madre pluripotentes mediante el tratamiento de células madre adultas con un cóctel de factores de transcripción para reprogramarlas y que sean casi tan flexibles como las células madre embrionarias, las llamadas iPS.


Sin embargo, ni unas ni otras son realmente tan flexibles como el óvulo fecundado original, que puede formar tejidos extraembrionarios y embrionarios. Y en el momento en que las células madre embrionarias proceden de un ratón o embrión humano, las células ya se han comprometido a un linaje embrionario o extra-embrionario.


En la regulación de la expresión génica juegan un papel clave los microARNs no codificantes y en concreto han identificado que uno de ellos, conocido como miR-34a, parece ser un freno que evita que las células embrionarias y pluripotentes produzcan tejidos extraembrionarios. De hecho, cuando este microARN fue eliminado genéticamente, ambas células fueron capaces de expandir sus decisiones de desarrollo para generar tipos de células embrionarias, así como de la placenta o del saco vitelino.


En sus experimentos, alrededor del 20 por ciento de las células madre embrionarias que carecen del microRNA exhibieron un potencial expansivo que, además, podía mantenerse durante un máximo de un mes en cultivo celular.


"Lo que es bastante sorprendente es que con manipular sólo un solo microARN ha sido suficiente para expandir el destino de las células madre embrionarias", han reconocido, al tiempo que resalta la importancia de los ARN no codificantes en el destino de las células madre.


Además, en este estudio el grupo de He descubrió un vínculo inesperado entre el miR-34a y una clase específica de retrotransposones de ratón, considerados durante mucho tiempo como 'ADN basura' pero que ahora se ha visto que podría estar estrechamente ligado con la toma de decisiones de los embriones en sus primeras fases.


sábado, 21 de enero de 2017

La edad del donante influye en la calidad de las células madre pluripotentes inducidas

Fuente: http://revistageneticamedica.com/2017/01/12/celulas-madre-pluripotentes-inducidas/



Células madre pluripotentes inducidas a partir de células de la piel. 





Investigadores del Scripps Research Institute y el Scripps Translational Science Institute han descubierto que el número de mutaciones de las células madre pluripotentes inducidas, aumenta con la edad del donante del que se tomaron las células de las que se originaron.


Las células madre pluripotentes son células derivadas de tejidos adultos que han sido reprogramadas para recuperar algunas de las características propias de las células madre, como la capacidad para diferenciarse en los diferentes tipos de células y tejidos del cuerpo y la autorrenovación o capacidad proliferativa. Este tipo de células ha recibido gran interés en el campo de la medicina regenerativa, debido a la posibilidad de obtener células adultas de un paciente, reprogramarlas y diferenciarlas en el tipo celular necesario para ser utilizado como terapia. Al ser obtenidas del propio paciente, las células resultantes no son reconocidas como extrañas, lo que reduce la posibilidad de una respuesta inmune adversa a su utilización en terapias celulares.


La utilidad clínica de las células madre potenciales depende de su integridad. Mutaciones o alteraciones de la metilación del ADN pueden comprometer su viabilidad, afectar a la capacidad para diferenciarse en otros tipos de células o inducir tumorigenicidad.


Estudios recientes han demostrado que el envejecimiento deja marcas epigenéticas en el ADN. Puesto que muchas de las terapias celulares basadas en células madre pluripotentes inducidas están destinadas a pacientes de elevada edad, el equipo de investigadores decidió evaluar el impacto de la edad de los donantes en este tipo de célula madre.


Para ello obtuvieron células madre pluripotentes a partir de células de sangre periférica de 16 donantes de diferentes edades y llevaron a cabo estudios funcionales y moleculares para comprobar su pluripotencia y determinar la integridad de su genoma.


El análisis de los patrones de metilación de las células madre pluripotentes inducidas reveló que este tipo celular retiene las firmas epigenéticas asociadas a la edad, aunque estas marcas pueden revertirse a través de los diferentes ciclos de proliferación de las células en cultivo.


A continuación, a partir de la secuenciación de exomas de las células, los investigadores detectaron que el número de mutaciones en las células iPSCs aumenta con la edad del donante. De media, éste número llega a verse duplicado desde los 20 a los 90 años. Además, de las 326 mutaciones identificadas en las células madre pluripotentes, 24 se encontraban en genes cuya pérdida de función compromete el funcionamiento de la célula o lleva a la formación de tumores.


El número de mutaciones en las células iPSCs aumenta con la edad del donante.




Sorprendentemente, las células obtenidas de gente de más de 90 años tenían menos mutaciones de lo esperado. Los resultados sugieren que esto puede ser debido a que las células madre sanguíneas de las personas de muy avanzada edad se han visto protegidas de las mutaciones a lo largo de su vida, como consecuencia de haber experimentado un menor número de divisiones.


Los resultados del trabajo muestran que la edad del donante puede suponer un riesgo para la seguridad de las células madre pluripotentes, al menos para aquellas células derivadas de células de la sangre, debido a que la probabilidad de que se produzcan mutaciones aumenta con la edad. Hacer diferentes pasajes a las células reduce algunas de las marcas epigenéticas asociadas a la edad. Sin embargo, la carga mutacional no puede ser reducida, lo que debe ser evaluado.


El estudio, primero en obtener células madre embrionarias inducidas a partir de personas de edad avanzada, plantea consideraciones serias para la utilización de técnicas de reprogramación en la práctica clínica. Especialmente si se tiene en cuenta que estas personas tienen muchas probabilidades de necesitar medicina regenerativa y sus células son poco utilizadas en los estudios de investigación. “La utilización de células iPSC como tratamiento ya se ha iniciado en Japón, en una mujer con degeneración macular asociada a la edad,” señala Eric Topol, uno de los autores del trabajo. “Según esto, es vital que entendamos completamente los efectos del envejecimiento en estas células que son cultivadas para tratar a los pacientes en el futuro.”





Investigación original: Lo Sardo V, et al. Influence of donor age on induced pluripotent stem cells. Nat Biot. 2016. Doi: http://dx.doi.org/10.1038/nbt.3749


Fuente: Study Shows Aging Process Increases DNA Mutations in Important Type of Stem Cell. https://www.scripps.org/news_items/5934-study-shows-aging-process-increases-dna-mutations-in-important-type-of-stem-cell

Hallan cómo restaurar la capacidad de curación de las fracturas óseas en la diabetes

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-hallado-como-restaurar-capacidad-curacion-fracturas-oseas-diabetes-201701111359_noticia.html


La inflamación en la diabetes tipo 2 altera la vía de señalización ‘hedgehog’, lo que imposibilita que las células madre esqueléticas sean correctamente activadas.



Los pacientes con diabetes tienen una menor capacidad para curarse de sus fracturas.




La diabetes es una enfermedad en la que, ya sea por la incapacidad del organismo de producir insulina –diabetes tipo 1– o de utilizarla correctamente –diabetes tipo 2–, el torrente sanguíneo transporta una cantidad anormalmente elevada de glucosa que acaba dañando numerosos órganos. En consecuencia, los pacientes con diabetes tienen un mayor riesgo de desarrollo de múltiples enfermedades, así como de padecer fracturas óseas. Es más; la diabetes provoca que, una vez se produce una fractura en un hueso, esta sea más difícil de sanar. Y ahora, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford (EE.UU.) han descubierto no solo por qué la población con diabetes tiene una menor capacidad para curarse de sus fracturas, sino también la forma de corregir esta situación.


Como explica Michael Longaker, director de esta investigación publicada en la revista «Science Translational Medicine», «hemos descubierto la razón por la que algunos pacientes diabéticos no se recuperan bien de sus fracturas óseas. Y asimismo, hemos encontrado una solución que puede ser localmente aplicada durante la cirugía para reparar este daño. La diabetes es cada vez más frecuente en todo el mundo, y cualquier mejora en la capacidad de los afectados para recuperarse de sus fracturas podría tener un efecto enormemente positivo sobre su calidad de vida».



Los autores ya habían observado en un estudio previo con modelos animales –ratones– la presencia en los huesos de un tipo de células madre –bautizadas como ‘células madre esqueléticas’– con capacidad para diferenciarse en cualquier componente del esqueleto, ya fueran los huesos, los cartílagos o el estroma de la médula ósea. De hecho, la eliminación de estas células madre esqueléticas reducía de manera muy significativa la capacidad de ‘curación’ de las fracturas óseas de los animales.



Por tanto, como indica Charles Chan, co-autor de la investigación, «queríamos aplicar lo que ya sabíamos sobre las células madre esqueléticas al problema de la capacidad disminuida de reparación ósea de las personas con diabetes. ¿La enfermedad afecta a la curación de las fracturas modulando de alguna manera la actividad de estas células madre?».


Para responder a esta pregunta, los autores utilizaron ratones con diabetes tipo 2, animales en los que la enfermedad se desarrolla al alcanzar la cuarta semana de vida. Y lo que vieron es que los animales más jóvenes –es decir, ‘prediabéticos’– tenían una capacidad de sanación de sus fracturas totalmente normal. Por el contrario, y una vez se había presentado la diabetes, los huesos ‘reparados’ eran mucho más débiles y mucho menos densos que los de los animales sin la enfermedad. Y esto, ¿a qué podría deberse? Pues los investigadores analizaron la cantidad de células madre esqueléticas en los huesos sanados, encontrando que los ratones diabéticos tenían una cifra significativamente menor de este tipo de células que los animales ‘control’.


Entonces, ¿se trata de un problema de cantidad? Pues en parte sí, pero también de funcionalidad. Y es que las células madre esqueléticas en la diabetes, además de menos numerosas, tienen una menor capacidad regenerativa. Y no porque no sean completamente funcionales, que lo son. Es que no son correctamente activadas por las señales celulares, pues los animales con la enfermedad producen unos niveles muy inferiores de unas proteínas de señalización –concretamente, de la denominada vía de señalización ‘hedgehog’– que juegan un papel crítico en el desarrollo embrionario y en la regeneración de los tejidos. De hecho, el bloqueo de esta vía de señalización provocó que los ratones control tuvieran, cual sus homónimos diabéticos, una capacidad disminuida de reparación de sus fracturas óseas.


Así, como apunta Michael Longaker, «el siguiente paso fue evaluar si la adición de proteínas de la vía de señalización ‘hedgehog’ en las zonas de las fracturas en los animales diabéticos restauraba su capacidad para curar estas lesiones. Y lo que vimos es que los animales se curaron como sus homónimos sin la diabetes».


Finalmente, los autores tomaron muestras óseas de humanos con diabetes que se habían sometido a una cirugía de reemplazo de una articulación dañada por la artrosis. Y lo que observaron es que, tal y como sucedía en los modelos animales, la expresión de proteínas de la vía de señalización ‘hedgehog’ se encontraba muy disminuida.



Los investigadores creen que la inhibición de la vía de señalización ‘hedgehog’ en la diabetes está causada por la inflamación asociada a la enfermedad. O más concretamente, por la elevación de los niveles del factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) provocada por esta inflamación. No en vano, los ratones con diabetes utilizados en sus experimentos mostraban unos niveles anormalmente elevados de TNF-α. Y a ello se suma que los resultados evidenciaron que los niveles elevados de TNF-α inhibían la expresión de algunas proteínas de esta vía de señalización.


Por tanto, ¿puede deducirse que la inhibición de la actividad de TNF-α podría restaurar la capacidad de reparación de las fracturas óseas en la población con diabetes? Pues, cuando menos en teoría, sí. El problema es que este factor desempeña unas funciones biológicas muy importantes, por lo que su inhibición podría tener consecuencias muy nocivas para los pacientes.


Sea como fuere, concluye Michael Longaker, «en nuestro trabajo mostramos una estrategia factible para revertir una patología tisular específica, esto es, la incapacidad para una reparación eficiente de las fracturas óseas, en una enfermedad metabólica compleja como la diabetes. Todo ello mediante la aplicación de un compuesto para estimular la actividad de las células madre adultas. Así, podemos anticipar que las terapias moleculares mediadas por la vía de señalización ‘hedgehog’ y que actúen directamente sobre las células madre podrían constituir un tratamiento efectivo en humanos».

Logran rejuvenecer células madre embrionarias humanas

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/22551/logran-rejuvenecer-celulas-madre-embrionarias-humanas/


Mediante el uso de un innovador "cóctel" de sustancias de señalización celular se ha conseguido "rebobinar" el reloj biológico de células madre embrionarias (ESCs, por sus siglas en inglés) de seres humanos, con el resultado de que tales células vuelven a poseer cualidades que tuvieron antes.


La capacidad de dar marcha atrás al reloj de desarrollo de las células madre hasta un estado previo ofrece nuevas y fascinantes oportunidades de conseguir que produzcan cualquier tipo de células bajo demanda, para su uso en trasplantes y en modelado de enfermedades genéticas. Más adelante, podrían acabar siendo usadas para crear animales quiméricos de los que se pudieran obtener órganos humanos.


El equipo del Dr. Elias Zambidis, de la Escuela de Medicina en la Universidad Johns Hopkins, de Estados Unidos, empleando su llamado cóctel 3i, bautizado así por sus tres inhibidores químicos, produjo células madre con las mismas características que las ESCs clásicas de ratón: son fáciles de cultivar, manipular y dirigir para que se diferencien en una serie de tipos celulares, sin la inestabilidad genética que arrastraron técnicas anteriores para transformar células madre humanas.



De izquierda a derecha: imágenes de un embrión humano en una etapa primaria (con tres días de vida), un embrión con cinco días, una colonia de células ESC humanas 3i desarrolladas por el laboratorio de Zambidis, y una colonia de una ESC humana convencional, más madura desde el punto de vista de desarrollo. Las colonias ESC humanas están teñidas para poner de manifiesto el núcleo (azul), el marcador OCT4 de las células madre (rojo) y el marcador TRA-1-81 de las células madre (verde).




Zambidis y sus colegas ya han conseguido “reiniciar” una amplia gama de más de 25 líneas de células madre humanas usando este nuevo cóctel de tres inhibidores químicos. También han constatado que estas ESCs humanas recién revertidas carecen de los cambios anormales en su ADN que otros métodos indujeron.


En la investigación han trabajado asimismo, entre otros, Christian Gutierrez y M. Valeria Canto-Soler, de la Escuela de Medicina en la Universidad Johns Hopkins.






lunes, 16 de enero de 2017

Logran restaurar la visión en ratones ciegos mediante el uso de células madre

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-logran-restaurar-vision-ratones-ciegos-mediante-celulas-madre-201701101801_noticia.html


El trasplante de retina derivada de células madre pluripotentes inducidas (iPS) restaura la capacidad visual en ratones con distrofias de la retina en fases ‘terminales’.



Las distrofias de la retina son un conjunto de enfermedades caracterizadas por la degeneración y ulterior muerte de las neuronas fotorreceptoras de la retina –los consabidos ‘conos’ y ‘bastones’–, lo que provoca una grave disminución de la capacidad visual y, en último término, puede conducir a la ceguera. Unas enfermedades en su gran mayoría hereditarias y para las que, aún a día de hoy, no existe cura. Y es que ni los trasplantes de retina ni de fotorreceptores de donantes sanos han logrado que los pacientes recuperen la visión. De ahí la importancia de un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto Riken en Saitama (Japón), en el que se muestra que el uso de tejido de la retina derivado de células madre pluripotentes inducidas (iPS) es eficaz a la hora restaurar la capacidad visual en modelos animales –ratones– con distrofias de la retina en fases avanzadas o ‘terminales’ –esto es, cuando la capa plexiforme externa, en la que las células fotorreceptoras conectan con el nervio óptico, ya ha desaparecido.


Como explica Michiko Mandai, co-autora de esta investigación publicada en la revista «Stem Cells Reports», «el trasplante de tejido de la retina en lugar de utilizar únicamente células fotorreceptoras permite el desarrollo de una morfología más organizada y madura de la retina, lo que conlleva una mejor respuesta a la luz».



Las iPS son un tipo de células madre que, obtenidas a partir de la reprogramación a un estado embrionario de cualquier célula –por ejemplo, de la piel–, tienen la capacidad de diferenciarse en cualquier célula del organismo –en este caso, de la retina–. Así, y en un primer lugar, los autores ‘fabricaron’ las capas tridimensionales de la retina a partir de iPS de ratones y las trasplantaron en los animales.


Pero, ¿cómo saber si el trasplante ha tenido éxito? No en vano, los trasplantes de células fotorreceptoras de donantes, si bien pueden restaurar parcialmente la función de la retina, no logran integrarse correctamente en el ojo del receptor. En consecuencia, estos injertos no establecen las necesarias conexiones sinápticas para enviar las señales visuales desde la retina al cerebro.



Con objeto de evaluar la eficacia del nuevo procedimiento, los autores, dirigidos por Masayo Takahashi, unieron una proteína fluorescente al extremo terminal de las células fotorreceptoras, es decir, al extremo en que estas neuronas se conectan a las células bipolares que, a su vez, contactan con las células horizontales que conforman el nervio óptico. Y lo que vieron con esta técnica de fluorescencia es que, efectivamente, las nuevas células fotorreceptoras se conectaban con las células bipolares, asegurando así la comunicación entre la retina y el cerebro.


Finalmente, los investigadores evaluaron si el procedimiento resultaba eficaz para restaurar, cuando menos de forma parcial, la visión de los ratones. Y para ello, utilizaron estímulos luminosos y observaron si los animales respondían de una forma esperable a como harían aquellos con una visión normal. Lógicamente, los ratones que no habían recibido el trasplante fueron indolentes a estos estímulos. Por el contrario, aquellos intervenidos reaccionaron de forma predecible ante las señales luminosas, lo que indicó no solo que las nuevas células de la retina respondían a la luz, sino que la información era transportada hasta el cerebro.



En definitiva, el nuevo procedimiento abre una vía para la restauración, por fin, de la visión en las personas afectadas por las distrofias de retina.


Como explica Michiko Mandai, «nuestros resultados son una ‘prueba de concepto’ para el uso de tejido de la retina derivado de iPS para el tratamiento de las distrofias de la retina. Así, ya estamos planificando la puesta en marcha de ensayos clínicos con humanos, para lo cual debemos realizar más estudios empleando tejido de la retina derivado de iPS humanas en modelos animales. Y es que los ensayos clínicos son la única forma de determinar cuántas nuevas conexiones se necesitan para que una persona sea capaz de ‘ver’ de nuevo».


En consecuencia, aún habrá que esperar. Además, y dado que el procedimiento se encuentra aún en una fase muy inicial de desarrollo, los autores solicitan cautela. Como concluye la investigadora, «todavía no podemos esperar que seamos capaces de restaurar la visión. Empezaremos con la posibilidad de ver una simple luz, para luego continuar y procurar la visión de figuras de gran tamaño en una fase ulterior».


Una terapia celular mejora la visión en ratones con degeneración retiniana

Fuente: http://www.diariomedico.com/2017/01/10/area-cientifica/especialidades/oftalmologia/una-terapia-celular-mejora-la-vision-en-ratones-con-degeneracion-retiniana


Un estudio publicado en Stem Cell Reports muestra la eficacia de un trasplante con iPS derivadas de retina en un modelo murino de degeneración en fase terminal.



La imagen muestra la integración del tejido retiniano trasplantado y el contacto entre las células del receptor (en verde) y el injerto de retina (rojo).



Un trasplante de células madre ha permitido restaurar la visión a ratones con degeneración retiniana en fase terminal, tal y como muestra un estudio publicado en Stem Cell Reports. El tejido retiniano derivado de las células madre de pluripotencialidad inducida (iPS) estableció conexiones con las células vecinas y respondió a la estimulación lumínica una vez trasplantado, mejorando la función visual en la mitad de los ratones tratados.

"Nuestro estudio representa una prueba de concepto del trasplante de tejidos procedentes de células madre derivadas de la retina para el tratamiento de pacientes con retinitis pigmentaria avanzada o degeneración macular asociada a la edad", ha comentado el autor principal del estudio, Masayo Takahashi, del Centro Riken para la Biología del Desarrollo, en Tokio (Japón).

Takahashi y su equipo demostraron recientemente que las iPS de retina podrían conformar capas nucleares externas estructuradas con fotorreceptores maduros cuando se trasplantan a animales con degeneración de retina terminal. Pero hasta ahora no estaba claro si esta terapia restaura la visión.

En el nuevo estudio, Takahashi y su equipo reprogramaron células de la piel de ratones adultos en células madre embrionarias, y luego convirtieron estas iPS en tejido retiniano. Cuando se trasplantó a ratones con degeneración retiniana en etapa terminal, el tejido derivado de iPS se desarrolló para formar fotorreceptores que establecían contacto directo con células vecinas de la retina. Además, casi todas las retinas tratadas mostraron alguna respuesta a la estimulación lumínica.

Con el fin de avanzar hacia la clínica, los investigadores están probando actualmente la capacidad del tejido retiniano humano derivado de iPS para restablecer la función visual en animales con degeneración retiniana en fase terminal.

Adiós a los empastes: una nueva técnica permite que los dientes se regeneren solos



Parecen piedrecillas, trozos inertes de calcio y fósforo que cepillar un par de veces al día. Pero, pese a ese aspecto rocoso, los dientes son sistemas muy vivos y muy complejos. De hecho, muchos de los problemas que tienen a diario los dentistas se deben a que nuestras técnicas no se llevan bien con ese carácter dinámico de las dentaduras.


Un grupo de odontólogos del King's College en Londres se ha propuesto hacer que olvidemos los cementos tradicionales (propensos a infecciones futuras, a erosionarse e, incluso, a caerse) y que apostemos por utilizar un arma secreta: la capacidad natural del diente para repararse a sí mismo.







Esa arma secreta se llama pulpa dentaria o, más concretamente, las células madre de la pulpa dentaria. La pulpa es un tejido conectivo laxo que está protegida por la dentina y el esmalte en el mismo corazón de cada diente.


Es un mecanismo natural que conocemos desde hace tiempo y que sirve para arreglar pequeñas grietas o agujeros en la dentina. Paul Sharpe y su equipo se han dado cuenta de que un medicamento usado en el tratamiento del Alzheimer, el tideglusib, puede potenciar ese mecanismo para regenerar gradualmente dientes completos.







La técnica, por ahora, sólo se ha probado en ratones. Los investigadores rellenaron los dientes de los roedores con una esponja biodegradable empapada de tideglusib y los sellaron con un adhesivo dental. Según los primeros datos, funciona: tras un par de semanas, los dientes ya presentaban mejores resultados que los de los cementos tradicionales y la dentina se había regenerado hasta rellenar todo el hueco.






La duda, como reconocen los propios investigadores, es si funcionará en dientes (y agujeros) más grandes. Es decir, si funcionará en los humanos. Los buenos resultados en animales y el hecho de que la seguridad del tideglusib ya haya sido demostrada (en los estudios sobre Alzheimer), hacen que las primeras pruebas en humanos se hayan programado muy pronto. Antes de que acabe 2017 ya tendremos los primeros resultados.


Lamentablemente, para los que odian ir al dentista, la noticia no es tan buena como podría parecer. De confirmarse, la técnica supondría una revolución frente a los cementos que se usan hoy por hoy. Eso significa que los empastes serían más duraderos y de mejor calidad. Pero el trabajo del dentista y su taladro eliminando la caries del diente aun será necesario. No perdamos la esperanza.


Fabrican parte de un estómago en el laboratorio

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-fabrican-parte-estomago-laboratorio-201701042128_noticia.html


Imagen al microscopio del tejido estomacal creado en el laboratorio del Hospital Infantil de Cincinnati.




Soñamos con poder fabricar nuestros órganos y tejidos humanos de recambio en el laboratorio. En ese futuro, que se antoja no muy lejano, las listas de espera para trasplante ya no tendrán sentido. En ese camino en el que trabaja la medicina regenerativa, científicos del Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati (Estados Unidos) han dado un nuevo paso. Lo han hecho al desarrollar en una placa de Petri parte de un estómago humano a partir de células madre pluripotentes, es decir, que pueden convertirse en cualquier tipo de célula.

El tejido desarrollado se corresponde al cuerpo y al fundus del estómago y se comporta como un mini-órgano gástrico porque es capaz de producir enzimas digestivas y ácidos, según se describe en el estudio que publica la revista «Nature». Los investigadores necesitaron seis semanas para conseguir este mini-estómago funcional.


El estómago tiene cuatro partes: cardias, fundus, corpus (cuerpo), antro y el píloro. El cardias es la primera parte del estómago, que recibe los alimentos desde el esófago; el fondo es la sección del estómago que está formada por la curvatura mayor; el cuerpo (corpus) constituye la principal región central del órgano, y el píloro, junto con el antro constituye la última parte que vacía el contenido del estómago al duodeno.


Aunque aún no se puede pensar en que este mini-estómago suplante todas las funciones de un estómago, se cuenta con un estupendo banco de pruebas para probar nuevos tratamientos sin ensayarlos con pacientes reales. O también para estudiar enfermedades tan comunes que afectan a millones de personas relacionados con los males del estómago. Desde la incómoda acidez al cáncer gástrico. Este tumor es ya la tercera causa de muerte por enfermedad oncológica.


No es la primera vez que este grupo de investigadores desarrolla un tejido digestivo a partir de células madre. Lo consiguieron hace dos años reproduciendo una región encargada de producir las hormonas del estómago. Ahora se completa el puzzle y, lo que es más importante, han averiguado la ruta que sigue el estómago para su desarrollo desde el estado embrionario. «No podíamos fabricar tejido estomacal sin identificar antes cómo se forma normalmente en el embrión humano», explica Jim Wells, investigador principal.