lunes, 2 de noviembre de 2015

Un minirriñón de laboratorio facilita el diseño de nuevos fármacos

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20151023/abci-mini-rinon-nature-201510231219.html


El objetivo es utilizar estos organoides de minirriñón para promover enfermedades renales y así poder estudiarlas.









Las técnicas de edición de genes o ingeniería genética han permitido fabricar y cultivar miniriñones en el laboratorio. El objetivo, tal y como se describe en «Nature Communications» es utilizar estos organoides de minirriñón para promover enfermedades renales y así poder estudiarlas con el fin de desarrollar nuevas terapias personalizadas.


Los investigadores han trabajado con células madre pluripotentes, capaces de convertirse en cualquier tipo de órgano en el cuerpo. En este caso se utilizó un cóctel químico para que las células madre maduraran en estructuras que se asemejaran a riñones en miniatura. Dichos organoides contienen túbulos, células de filtrado y células de los vasos sanguíneos, y son capaces de transportar productos químicos y de responder a una lesión de forma muy similar a la que lo hacen los túbulos renales en personas.


Los científicos llevan tiempo creando modelos de enfermedades en los laboratorios que sean más reales que los animales y ya lo hemos logrado, señala Benjamin Freedman, del Hospital Brigham and Women de Boston (EE.UU.). «Responder a esta pregunta era esencial para comprender el potencial de mini-riñones en la regeneración renal clínica y en el descubrimiento de fármacos».


Una vez que se tenía los miniórganos, los investigadores desarrollaron la enfermedad renal. Para ello utilizaron la técnica de edición de genes CRISPR y generaron dos enfermedades renales muy frecuentes: patología renal poliquística y glomerulonefritis. «De esta forma los organoides desarrollaron las características de estas enfermedades». Las personas con mutaciones en los genes poliquísticos tienen quistes en los túbulos renales. Los expertos vieron que los organoides con mutaciones en Podocalyxin, un gen relacionado con la glomerulonefritis, perdían las conexiones entre las células de filtrado.




«Hemos visto que la mutación de un único gen da lugar a cambios renales asociados con la enfermedad humana, lo que permite entender mejor la enfermedad y sirve de modelo para desarrollar fármacos para el tratamiento de estas enfermedades», afirma Joseph Bonventre, autor principal del estudio y director de Instituto de Células Madre de Harvard.




«Estos mini-riñones y la ingeniería genética -añade Freedman- nos han enseñado que la enfermedad humana se reduce a componentes simples que se pueden volver a crear en un laboratorio». Y ello, continúa, nos proporciona formas mejores y más rápidas, para realizar «ensayos clínicos en una placa para probar nuevos medicamentos y terapias que podrían funcionar en humanos».


«La técnica de edición genética CRISPR se puede utilizar para corregir las mutaciones de genes y convertirse en una estrategia terapéutica prometedora», explica Freedman. Ahora, comenta, podemos crecer, a demanda, nuevo tejido renal que es 100% inmunocompatible con el propio organismo de una persona.


Y concluye: «Hemos demostrado que estos tejidos pueden imitar los riñones sanos y enfermos, y que los organoides pueden sobrevivir en ratones después de ser trasplantados. La siguiente pregunta es si también pueden realizar las funciones de los riñones después del trasplante».

Mini-kidney organoids re-create disease in lab dishes

Fuente: http://medicalxpress.com/news/2015-10-mini-kidney-organoids-re-create-disease-lab.html



A mini-kidney (1 mm diameter) grown from a patient's stem cells.







Mini-kidney organoids have now been grown in a laboratory by using genome editing to re-create human kidney disease in petri dishes.




The achievement, believed to be the first of its kind, resulted from combining stem cell biology with leading-edge gene-editing techniques.


The journal Nature Communications reports the findings. The work paves the way for personalized drug discovery for kidney disease.


The mini-kidney organoids were grown from pluripotent stem cells. These are human cells that have turned back the clock to a time when they could develop into any type of organ in the body. When treated with a chemical cocktail, these stem cells matured into structures that resemble miniature kidneys.


These organoids contain tubules, filtering cells and blood vessel cells. They transport chemicals and respond to toxic injury in ways that are similar to kidney tubules in people.


"A major unanswered question was whether we could re-create human kidney disease in a lab petri dish using this technology," said Benjamin Freedman, who led the studies at Brigham and Women's Hospital in Boston. He is now an assistant professor of medicine in the Division of Nephrology at the University of Washington and a UW Medicine researcher.


"Answering this question," he said, "was important for understanding the potential of mini-kidneys for clinical kidney regeneration and drug discovery."


To re-create human disease, Freedman and his colleagues used the gene-editing technique called CRISPR. They engineered mini-kidneys with genetic changes linked to two common kidney diseases, polycystic kidney disease and glomerulonephritis.


The organoids developed characteristics of these diseases. Those with mutations in polycystic kidney disease genes formed balloon like, fluid filled sacks, called cysts, from kidney tubules. The organoids with mutations in podocalyxin, a gene linked to glomerulonephritis, lost connections between filtering cells.


"Mutation of a single gene results in changes kidney structures associated with human disease, thereby allowing better understand of the disease and serving as models to develop therapeutic agents to treat these diseases," explained Joseph Bonventre, senior author of the study. He is chief of the Renal Division at Brigham and Women's Hospital and a principal faculty member at Harvard Stem Cell Institute.


"These genetically engineered mini-kidneys," Freedman added, "have taught us that human disease boils down to simple components that can be re-created in a petri dish. This provides us with faster, better ways to perform 'clinical trials in a dish' to test drugs and therapies that might work in humans."


The researchers found that genetically matched kidney organoids without disease-linked mutations showed no signs of either disease.


"CRISPR can be used to correct gene mutations," explained Freedman. "Our findings suggest that gene correction using CRISPR may be a promising therapeutic strategy."


In the United States, costs for kidney disease are about 40 billion dollars per year. Kidney disease affects approximately 700 million people worldwide. Twelve million patients have polycystic kidney disease and two million gave complete kidney failure. Dialysis and kidney transplantation, the only options for patients in kidney failure, can cause harmful side effects and poor quality-of-life.


"As a result of this new technology," Freedman said, "we can now grow, on demand, new kidney tissue that is 100 percent immunocompatible with an individual's own body."


He added, "We have shown that these tissues can mimic both healthy and diseased kidneys, and that the organoids can survive in mice after being transplanted. The next question is whether the organoids can perform the functions of kidneys after transplantation."








sábado, 24 de octubre de 2015

España intentará curar a cinco personas con VIH y leucemia a la vez

Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/10/22/actualidad/1445516001_770969.html


La ONT ya ha localizado a 157 donantes con una mutación que hace que el sistema inmunitario no se infecte por el virus.



El director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz.







España va a intentar curar en los próximos tres años a cinco personas que tengan VIH y un cáncer hematológico a la vez. El proyecto de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y la Sociedad Española de Hematología consiste en reproducir el que hasta ahora ha sido el único caso de una persona que se ha curado del VIH: Timothy Brown, el llamado paciente de Berlín. Este hombre eliminó el virus de su organismo al recibir un trasplante de médula para una leucemia que padecía muy especial: las células que le inyectaron tenían una mutación que, al dejar sin acceso al patógeno, las dejaba a salvo de la infección.


"El ensayo tiene el valor de sistematizar lo que fue un caso aislado", dice el presidente de la ONT, Rafael Matesanz. "La idea es tener ya el conocimiento por si en un futuro surge la posibilidad de introducir esa modificación en las personas con VIH por un método menos agresivo que el trasplante", explica. El mismo valor le otorga al trabajo Rafael Duarte, jefe de Oncología del hospital Puerta de Hierro en Madrid. Duarte ya intentó reproducir el caso del paciente de Berlín cuando estaba en el Instituto Catalán de Oncología (ICO), pero el voluntario recayó en su leucemia y falleció, por lo que no se pudo verificar si había eliminado de manera permanente el VIH.




El ensayo, que va a financiar la Fundación Mutua Madrileña con 150.000 euros y se ha presentado en Valencia, "explota el potencial de España en trasplantes de progenitores hematopoyéticos", las células madre que reconstituyen el sistema sanguíneo, dice Matesanz. Estas células pueden venir de la médula de un donante o de la sangre de cordón umbilical, y se ha optado por esta última. "De las 60.000 muestras que tenemos, se han analizado las 25.000 de mayor calidad, y se han identificado 157 con la mutación que buscábamos", explica. Ahora, la siguiente fase es esperar a que haya un caso de un enfermo con un cáncer hematológico que tenga, además, VIH y requiera un trasplante de médula para usar estas muestras especiales. Así se podrá ver si lo que sucedió con Timothy Brown fue una excepción o si es algo que se puede extrapolar.



La mutación que se busca, la CCR5 delta 32, se ha identificado en personas que están infectadas por el VIH, pero que controlan el proceso sin necesidad de medicamentos (son lo que se denominan no progresores), y también en otras que, pese a exponerse repetidas veces al virus, lo eliminan.


"El criterio de inclusión va a ser la necesidad del trasplante, la neoplasia hematológica", recalca Matesanz. Con ello quiere decir que no se va a tratar a personas para eliminar —curarles— el VIH, sino que este va a ser un beneficio extra. Duarte redunda en la idea. "Con los tratamientos antivirales actuales, usar un trasplante para curarles sería como matar moscas a cañonazos. Ya hay medicación para que la mayoría cronifique la infección". Esta opinión tiene una causa clara: el propio proceso, con sus preparativos, tiene una mortalidad "que en Europa ronda el 20%", dice Duarte, por lo que "solo debe usarse en personas muy enfermas que no tiene otra opción".


En cualquier caso, la idea de que pudiera haber cinco curaciones del VIH es atractiva. "Si funciona, seríamos el primer país que lo habría hecho", asegura Matesanz.

El pez cebra inspira nuevas terapias para tratar lesiones medulares

Fuente: http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-pez-cebra-inspira-nuevas-terapias-para-tratar-lesiones-medulares


El pez cebra adulto es capaz de volver a nadar pocas semanas después de sufrir daños en la médula espinal. Investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela han demostrado que la serotonina promueve la regeneración de motoneuronas en este animal.











Antón Barreiro, investigador del departamento de Biología Celular de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), junto con el doctor Becker de la Universidad de Edimburgo, trabaja en el estudio de la impresionante capacidad de regeneración espontánea que muestran los peces cebra tras una lesión medular. En concreto, han demostrado el papel fundamental que desempeña la serotonina en ese proceso y que puede llevar al diseño de nuevos fármacos para su uso en pacientes.


A diferencia de los humanos y del resto de mamíferos, el pez cebra adulto es capaz de recuperar la natación de forma natural pocas semanas después de sufrir una lesión medular completa, algo que en el caso de los humanos provoca la pérdida irreversible de la función locomotora y sensorial por debajo del lugar de la lesión.




Pero más allá de la estabilización de los pacientes y terapias de rehabilitación, de momento no existe una terapia efectiva que promueva la regeneración y recuperación funcional. “Nuestra idea de trabajo –explica Antón Barreiro– es descubrir qué vías moleculares se activan e intervienen en el proceso de regeneración tras una lesión medular en el pez cebra”.


Los investigadores han demostrado recientemente –en un estudio que acaba de ser publicado en la revista Cell Reports– que la serotonina, conocida por su papel como neurotransmisor en el sistema nervioso, promueve tanto el desarrollo embrionario de motoneuronas espinales como la regeneración de éstas tras una lesión medular en adultos de pez cebra.


Las motoneuronas son las neuronas de la medula espinal que inervan la musculatura para controlar su contracción y relajación. En humanos, enfermedades degenerativas o daños traumáticos medulares provocan la muerte de estas neuronas y, por tanto, la pérdida de la capacidad de controlar la musculatura corporal.


“Estudios previos demostraron que en el pez cebra adulto se generaban nuevas motoneuronas tras una lesión medular, pero nunca en humanos adultos. Ahora nosotros evidenciamos el importante papel de la serotonina en la proliferación de las células madre que dan lugar a nuevas motoneuronas en la médula espinal, lo que da pie a sentar las bases para el desarrollo futuro de terapias que promuevan la producción o supervivencia de esas motoneuronas en humanos que sufren procesos degenerativos o daños medulares traumáticos”, concluye Barreiro.


Las células del músculo cardíaco también son útiles en la regeneración cardiaca

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20151023/abci-corazon-terapia-celular-201510221830.html


Los cardiomicitos más maduros y estables son una opción viable para futuras terapias en regeneración cardiaca a las células embrionarias.









La mayoría de las terapias con células madre para la reparación de los tejidos del corazón después de un infarto han tenido un éxito modesto. Los ensayos clínicos han utilizado principalmente células de la médula ósea, que se sabe que pueden promover el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos. Ahora, según un estudio de «Cell Stem Cell» es posible que haya una nueva alternativa a las células de la médula ósea: las células humanas del músculo cardíaco o cardiomiocitos.


De acuerdo con este trabajo los cardiomiocitos son tan eficaces como las células de la médula ósea en la regeneración cardiaca. Los investigadores compararon tres tipos de células en su capacidad de regeneración: cardiomiocitos derivados de células madre embrionarias humanas, progenitoras cardiovasculares derivados de células madre embrionarias y las células de la médula ósea. Y el resultado fue que tanto los cardiomiocitos como las células progenitoras superaron el poder curativo de las células de la médula ósea. Y a pesar de las habilidades de los progenitores para diferenciarse en más tipos de células, no demostraron un beneficio estadísticamente significativo en la función del tejido del corazón, lo que significa que las células del músculo cardíaco más maduras y estables son una opción viable para futuras terapias.


Los investigadores, después de la inyección de las células en las paredes del corazón, midieron la reparación del tejido muscular del corazón. Diez animales recibieron cada una de las tres variables de tratamiento y diez controles fueron tratados con una población de células no terapéuticas. La terapia se administró 4 días después de los ataques al corazón en las ratas. Los investigadores añaden que ya han tenido éxito en la regeneración de corazones de monos utilizando un enfoque similar de trasplante con cardiomiocitos derivados de células madre. Sus próximos objetivos serán determinar si estos experimentos con animales más grandes muestran mejoras similares en la función cardiaca, y si es así, comenzar a probar estas células en pacientes humanos.



Los datos, avanza Charles Murry de la Universidad de Washington (EE.UU.) nos muestran que no tenemos la necesidad de emplear las células más primitivas, «ya que no parecen tener una ventaja práctica sobre los demás tipos de células en las que además, como factor añadido el riesgo de formación de tumores es menor».



El estudio además muestra que ambas poblaciones son muy superiores a las células de la médula ósea. Esto, añade, nos marca un nuevo camino: «debemos seguir avanzando en los ensayos con seres humanos con tipos de células más prometedores y más potentes».

España inicia el primer ensayo de cordón umbilical para tratar a pacientes con VIH

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2015/10/22/5627dccf22601df0478b45eb.html


Unidades de cordón umbilical almacenadas en un banco de la Comunidad de Madrid.






Hace casi un año se presentaron en Madrid los datos del primer paciente al que se le había erradicado el virus del SIDA con un trasplante de células de cordón umbilical. A diferencia del llamado paciente de Berlín (Timothy Brown, curado del VIH tras recibir un trasplante de médula ósea), que ocupó las portadas de periódicos de todo el mundo y las pantallas de televisión, el caso español -presentado en noviembre de 2014 en la capital- no pudo aparecer en la prensa pues falleció por otros problemas distintos a su infección. Sin embargo, gracias a él se pudo dar el primer paso de lo que presentan en Valencia: el primer ensayo en el mundo en el que se comprobará si un trasplante de cordón es útil, no sólo para combatir un problema hematológico, sino contra el VIH.


Para decidir si se podía hacer o no un ensayo, primero había que constatar que los bancos españoles de cordón umbilical tenían muestras que portaran una mutación clave que es la responsable de transferir protección frente al VIH. Se trata de la mutación genética CCR5 Delta 32, una variación que actúa como un escudo frente al virus del SIDA. Las células que portan esta variante son impermeables al patógeno. Eso es lo que se descubrió, casi por casualidad, con el paciente de Berlín, es decir, que si una persona recibe la médula (o la sangre de cordón) de otro sujeto que porta esa alteración positiva, va a renovar su sangre con células que son inmunes al VIH, que terminará desapareciendo del organismo.


"Sabíamos que España es una potencia mundial en número de cordones y en celularidad, porque el protocolo de recogida hace que tengamos muestras con muchas células, necesarias para los trasplantes en adultos. Por eso decidimos hacer un análisis de aquellos cordones ricos en células, 25.000. Para ello, nos pusimos de acuerdo con todas la comunidades autónomas y con los bancos de cordón", explica Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes, que ha financiado esa búsqueda con cerca de 100.000 euros.



Tras un año evaluando cordón por cordón para ver cuáles de ellos portaban la mutación, señala Rafael Duarte, que fue director del Programa de Trasplante Hematopoyético del Instituto Catalán de Oncología (ICO) y ahora es jefe de Oncohematología y de Trasplante Hematopoyético en el Hospital Puerta de Hierro, "hemos conseguido identificar 157 unidades con esta característica, lo que supone un 0,6% de la población española".


Esa élite de cordones ofrece, además de una solución para las personas que precisen un trasplante por un problema hematológico, una opción para curar el VIH a aquellas que, además de ser seropositivas, desarrollen un cáncer de la sangre. "Ésta no es una terapia para cualquier enfermo de VIH. Sólo va destinada a aquellos que además del virus desarrollen una leucemia, un linfoma, etc", explica Matesanz.


Con los tratamientos antirretrovirales disponibles, una terapia generalizada con sangre de cordón umbilical no es viable. Primero, porque hay pocas unidades en el mundo que porten la mutación que hace a las células infalibles contra el virus, y segundo porque un trasplante de este tipo no está exento de riesgos. Según cifras generales, en Europa la mortalidad esperable por complicaciones del trasplante está entre el 20% y el 25%. "Esto sólo es asumible en pacientes con enfermedad hematológica muy grave, que de no tratarles en poco tiempo, puedan fallecer. Además, según un estudio con más de 100 pacientes, aquellas personas con VIH que se han sometido a un trasplante de médula tienen un riesgo superior de complicaciones al de las personas sin VIH. Por tanto, no se trata de una terapia para todas las personas seropositivas sino para casos muy concretos", aclara Duarte.


Por todo esto es importante probar este tratamiento en el marco de un ensayo clínico, asegura este hematológo, porque los protocolos son los mismos en los distintos hospitales donde se haga, la monitorización será igual y, una vez se tengan los resultados, permitirá aprender de esta experiencia a expertos de todo el mundo.


El ensayo, en el que participarán el Hospital Puerta de Hierro, el Gregorio Marañón (ambos en Madrid), el Instituto Catalán de Oncología (ICO), y el Hospital La Fe de Valencia, junto con los bancos de cordón umbilical y la ONT, pretende reclutar a cinco pacientes en dos años. "El primer paciente ya está identificado. Se tratará en Madrid no antes de finales de año o principios del próximo, porque previamente requiere pasar por un tratamiento de quimioterapia [para eliminar las células tumorales de su médula] y otro acondicionador que tardan varias semanas. Se trata de una persona con un tipo de linfoma y con VIH de la que no queremos dar más información", señala Duarte, que será el principal investigador de este ensayo.


Los 157 cordones con la mutación CCR5 Delta 32 identificados en España seguirán formando parte del registro internacional, REDMO, pero será un comité asesor (formado por médicos de los hospitales, los bancos de cordón y la ONT) a través de un protocolo de actuación establecido el que decida qué hacer con ellos si son reclamados por investigadores de otro país bien para un paciente seropositivo con un problema hematológico o bien para una persona que, sin portar el VIH, sea compatible con ese cordón y lo requiera por un problema médico como una leucemia o un linfoma.


El ensayo clínico, programado para tres años y con un presupuesto de 150.000 euros aportados por la Fundación Mutua Madrileña, está dentro de un marco experimental. "No va buscando una cantidad elevada de curaciones sino la demostración de la hipótesis de que con este trasplante se puede hacer desaparecer el VIH. Las implicaciones son cualitativas más que cuantitativas".


De la misma opinión se muestra Josep María Gatell, codirector de la XV Conferencia Europea del SIDA que se celebra en Barcelona, "es interesante a nivel de investigación, no de manera práctica para el tratamiento actual de los pacientes con VIH".

Los bancos de cordón umbilical españoles esconden un tesoro para tratar el SIDA

Fuente: http://www.diariomedico.com/2015/10/22/area-cientifica/especialidades/hematologia/los-bancos-de-cordon-umbilical-espanoles-esconden-un-tesoro-para-erradicar-en-algunos-el-sida


Identifican en España 157 unidades con la mutación genética capaz de conferir inmunidad natural frente al VIH/SIDA. Serán la base de un ensayo para erradicar el VIH en pacientes oncohematológicos.



Rafael Matesanz, director de la ONT; José María Moraleda, presidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), y Rafael Duarte, hematólogo del Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda (Madrid).







Los bancos públicos de Sangre de Cordón Umbilical (SCU) incluidos en el Plan Nacional de SCU, con la dirección y financiación de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), han identificado 157 unidades de sangre de cordón umbilical con la variante genética CCR5 Delta32, que parece conferir una resistencia natural frente al virus del SIDA.


Con esta identificación, arrancará en breve el primer ensayo clínico en el mundo para comprobar la eficacia del trasplante de sangre de cordón CCR5 Delta32 en la erradicación del virus del VIH en pacientes oncohematológicos. Los datos de este ensayo, con una duración de tres años, han sido presentados por Rafael Matesanz, director de la ONT; Rafael Duarte, hematólogo del Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda (Madrid) e investigador principal del proyecto, y el presidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), José María Moraleda, durante el LVII Congreso Nacional de la sociedad, celebrado en el Palacio de Congresos de Valencia.


Duarte ha destacado su "carácter muy experimental" y "el valor científico enorme" que representa, además de recordar que "aúna los centros españoles con mayor experiencia en trasplantes de cordón y pacientes con VIH". En su opinión, las enseñanzas de este ensayo "nos orientarán en qué dirección seguir: ensayos más amplios o recomendaciones específicas para casos concretos", mientras que Moraleda ha apuntado que "es una prueba de concepto, pero si la hipótesis se demuestra, podría ser una fuerte recomendación de tratamiento". En esta línea, Matesanz y Moraleda han hecho hincapié en que "pone en valor el esfuerzo de los bancos, el Sistema Nacional de Salud (SNS), la colaboración entre la ONT y la SEHH y la del mecenazgo privado".



Para culminar esa primera fase, en colaboración con las comunidades autónomas y los bancos público de Barcelona, Santiago de Compostela, País Vasco, Madrid, Málaga y Valencia, se ha realizado el tipaje de 25.720 cordones de elevada calidad celular, de los 60.000 almacenados en los bancos públicos españoles. Tras esta labor, efectuada en Barcelona, Madrid y Málaga, se han detectado 157 (un 0,61 por ciento) con la variante genética. De ellas, 54 corresponden al banco de Barcelona, seguido de Andalucía (44), Madrid (39), Galicia (9), Valencia (8) y País Vasco (3). Estos datos confirman la rareza de este tipo de sangre de cordón, ya que los expertos calculaban que sólo el 1 por ciento de la población mundial presenta la variante genética. Matesanz también ha querido recordar que este tesoro terapéutico también estará a disposición de los pacientes de fuera de nuestro país.


La estrategia de este ensayo clínico, que abre nuevas vías en el abordaje del SIDA, se basa en la eliminación del VIH en un paciente con linfoma en 2013 en Barcelona, mediante un trasplante de sangre de cordón con la variante genética CCR5 Delta32. Era la primera vez en el mundo que se utilizaba este método con éxito. Existe otro antecedente con evidencia concluyente de curación, un paciente con leucemia mieloide aguda e infección por VIH que recibió en Berlín en 2008 un trasplante de médula ósea de donante no emparentado, cuyas células madre sanguíneas presentaban también la variante genética CCR5 Delta32. A fecha de hoy, el llamado paciente de Berlín continúa libre de la infección por VIH. Según los expertos, eso confirma la validez de esta estrategia a largo plazo. El objetivo de este ensayo, que cuenta con el apoyo de la ONT, la financiación de la Fundación Mutua Madrileña y la colaboración del Registro Español de Donantes de Médula Ósea (REDMO) y la Unidad de Inmunopatología del SIDA del Centro Nacional de Microbiología, es validar la experiencia preliminar del paciente de Barcelona de forma controlada y segura, entender los factores clave que determinan la curación de la infección por VIH y generar la primera evidencia científica sobre el uso terapéutico de la sangre de cordón CCR5 Delta 32.


La ONT y los bancos implicados, en colaboración con el REDMO, han establecido un protocolo de actuación para liberar estos cordones CCR5 Delta32. En la práctica, seguirán a disposición de todos los pacientes, tengan o no VIH, aunque en el caso de compatibilidad con un paciente sin infección VIH se buscarán posibles alternativas antes de su liberación y envío al centro solicitante.


En su primera fase, participan los hospitales Puerta de Hierro-Majadahonda y Gregorio Marañón de Madrid, La Fe de Valencia y el Instituto Catalán de Oncología. El ensayo, que prevé la inclusión de cinco pacientes, cuenta con la aprobación de los comités de ética de los hospitales implicados y de la Comisión de Trasplantes del Consejo Interterritorial de Salud, puesto que se trata de una terapia experimental. Los pacientes deben ser personas adultas con infección VIH, con indicación establecida de trasplante alogénico de células madre sanguíneas por padecer leucemia, linfoma u otra neoplasia hematológica, y carentes de un donante familiar con HLA idéntico.


Tendrán un seguimiento clínico y de muestras de laboratorio postrasplante mínimo de 12 meses. Los investigadores confían en iniciar el tratamiento con el primer enfermo entre diciembre y enero próximo en el Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda de Madrid.

La ONT halla 157 unidades de cordón con la mutación CCR5 Delta32, capaz de dar inmunidad natural ante el SIDA

Fuente: http://www.actasanitaria.com/la-ont-halla-157-unidades-con-mutacion-ccr5-delta32-capaz-de-dar-inmunidad-natural-ante-el-sida/


La Organización Nacional de Trasplantes (ONT) ha anunciado que, tras realizar el tipaje de más de 25.000 cordones de elevada calidad celular, de los 60.000 que hay almacenados, en colaboración con las comunidades autónomas, identificó un total de 157 unidades con la mutación genética CCR5 Delta32, “capaz de conferir inmunidad natural frente al SIDA”.



Rafael Matesanz






Según expuso este organismo de ámbito nacional, junto a los bancos públicos de Sangre de Cordón Umbilical incluidos en el Plan Nacional de Sangre de Cordón Umbilical (SCU), con la dirección y financiación de la propia ONT, halló estas unidades de sangre de cordón umbilical con la citada variante genética CCR5 Delta2. Esta situación “permitirá iniciar en breve un ensayo clínico”, explicó.


Este estudio sera “el primero” en el mundo “para erradicar el VIH mediante un trasplante de sangre de cordón umbilical con esta mutación genética en pacientes oncohematológicos”, continuó la ONT, cuyo director, Rafael Matesanz, fue el encargado de realizar este anuncio con motivo de la celebración en Valencia del LVII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).


El máximo representante de esta organización, que estuvo acompañado en este encuentro por el presidente de esta sociedad científica, el doctor José María Moraleda, y por el hematólogo del Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda de Madrid e investigador principal del proyecto en cuestión, el doctor Rafael Duarte, señaló que los datos “confirman la escasa prevalencia de esta mutación genética de las células madre sanguíneas entre los ciudadanos”. Los cordones CCR5 Delta32 “son una auténtica rareza”, subrayó.


“Los expertos calculaban que sólo el 1 por ciento de la población mundial presenta esta variante genética, pero hemos podido comprobar que en nuestro país su prevalencia es del 0,6 por ciento”, prosiguió Matesanz, que añadió que “su escasez y su potencial terapéutico convierten estas unidades en un valiosísimo elemento terapéutico”.



El presidente de la ONT, por otra parte, señaló que, en colaboración con el Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO), se estableció un protocolo de actuación para liberar estos cordones CCR5 Delta32. Éstos “seguirán estando a disposición de todos los pacientes, tengan o no VIH”, confirmó al tiempo que matizó que en el caso de compatibilidad con un paciente sin infección VIH, “se buscarán posibles alternativas antes de su liberación y envío al centro solicitante”.


Duarte, por su parte, informó de que la estrategia de este ensayo clínico “se basa en la eliminación del VIH en un paciente con linfoma en 2013 en Barcelona, mediante un trasplante de sangre de cordón con la variante genética CCR5 Delta32″. “Era la primera vez en el mundo que se utilizaba este método con éxito”, afirmó.


De esta manera, el líder de la investigación declaró que el objetivo de la misma es “validar la experiencia preliminar de forma controlada y segura, entender los factores clave que determinan la curación de la infección por VIH y generar la primera evidencia científica sobre el uso terapéutico de la sangre de cordón CCR5 Delta 32″.

Crean estructuras renales complejas a partir de células madre humanas

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/16591/crean-estructuras-renales-complejas-a-partir-de-celulas-madre-humanas/


Unos investigadores han establecido un método altamente eficiente para producir estructuras renales a partir de células madre que proceden de piel obtenida de los pacientes. Las estructuras renales formadas podrían utilizarse para estudiar anomalías en el desarrollo del riñón, enfermedades renales crónicas, los efectos de sustancias tóxicas, y ser incorporadas en dispositivos obtenidos por bioingeniería para tratar pacientes con daños renales crónicos y agudos. A largo plazo, estos métodos podrían acelerar el progreso hacia el reemplazo de un riñón dañado o enfermo con tejido derivado de las propias células del paciente.


Los autores de la nueva investigación, del BWH (Brigham and Women's Hospital) en Boston, y el Instituto de Células Madre de la Universidad Harvard en Cambridge, Massachusetts, ambas instituciones en Estados Unidos, han convertido células de la piel en células madre y desarrollado un proceso altamente eficiente para convertir a estas últimas en estructuras renales que se parecen a las existentes en un riñón humano normal. De este modo, el equipo de Ryuji Morizane tiene la esperanza de que este hallazgo allane el camino hacia la futura creación de tejidos renales que podrían hacer el trabajo de un riñón en un paciente y eliminar la necesidad de un trasplante procedente de un donante.


Los riñones son los órganos más habitualmente trasplantados, pero la demanda supera de largo a la oferta.



Los investigadores modelaron el desarrollo renal y daños en organoides de riñón (mostrados aquí), demostrando que puede emplearse el sistema de cultivo de organoides para estudiar los mecanismos del desarrollo de riñones humanos así como los efectos de sustancias tóxicas.






La enfermedad renal crónica afecta a mucha gente en el mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, la padece entre el 9 y el 11 por ciento de la población adulta.






EU stem cell research opens door to new diabetes treatments

Fuente: http://cordis.europa.eu/news/rcn/124161_en.html


An EU-funded project that used stem cells to restore insulin production could transform how diabetes patients are treated.









Type 1 diabetes is a chronic insulin deficiency condition that is triggered by massive destruction of beta cells – pancreatic cells that normally produce insulin. This type of diabetes can be diagnosed at all ages but is the most frequent form when clinical onset occurs under the age of 40 years. While the administration of insulin can make up for shortages within the body, mimicking the tight hormonal control of a normal beta cell mass – and thus avoiding the risk of complications – is difficult to achieve. 


The BETACELLTHERAPY programme has been developing and implementing new therapies to restore a functional beta cell mass in patients with this disease. This involves finding ways to replace lost beta cells and protect existing beta cells against disease. The programme was supported by an EU-funded FP7 project until June 2015.


‘Significant progress has been made on the roadmap towards beta cell replacement in diabetes patients,’ says project coordinator Daniel Pipeleers from the Free University of Brussels, Belgium. ‘During the project’s final 6-month extension, we completed preclinical assessments, comparisons of encapsulated cell therapy products and used human pancreatic beta cell preparations as references.’


This project built upon biology-driven tracks towards beta cell replacement, first in preclinical models and then in patients. The track to therapeutic beta cell implants sought to develop large-scale sources for biologically defined grafts and addressed the current shortage in metabolically adequate beta cell grafts prepared from human donor organs. 


Human pluripotent stem cells – undifferentiated biological cells that can differentiate into specialised cells – were used to generate pancreatic precursor cells that can differentiate to insulin-producing cells, following transplantation in animal models. Human embryonic stem cell generated cells were pre-clinically validated as cell therapy product for clinical development and trials. Parallel studies defined markers for safety and efficacy, and examined ways for minimising immune and inflammatory reactivity in recipients. 


Preparatory steps were also taken towards the submission of a clinical trial protocol for the transplantation of encapsulated human embryonic stem cell -derived progenitor cells. 


The BETACELLTHERAPY consortium plans to continue the development of cell therapy products and protocols for beta cell replacement in diabetes, through further collaborations with the research and clinical departments of industrial partners. ‘Our consortium included clinical reference centres and clinical diabetology units where novel forms of diagnosis and treatment are prepared, evaluated and implemented,’ says Pipeleers. ‘The results have already led to benefit for patients with Type 1 diabetes, but the duration and scale of implementation must now be increased.’ 


Taken together, the successful findings of the BETACELLTHERAPY study represent a significant step forward in the development of innovative new approaches for treating diabetes. These have the potential to improve the quality of life of patients, and greater improve scientific understanding of how chronic diseases can be treated less invasively. ‘Our annual reports received high scores from the project’s scientific advisory board with an overall rating of excellent,’ adds Pipeleers.


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