domingo, 7 de julio de 2013

Samuel Gandy, 25 años investigando contra el alzheimer

Fuente: http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/2805996/sociedad+salud/aun-no-hemos-tenido-exito-contra-el-alzheimer#.UdmpsDunbw1


Después de décadas investigando la enfermedad, el experto ha observado que la única forma de combatirla con eficacia es predecirla con precisión y atacarla antes de que se manifieste




Samuel Gandy lleva desde mediados de los años 80 del siglo pasado luchando contra el alzhéimer, una enfermedad que, según sus propias palabras, "amenaza con aplastar la civilización occidental". Solo en España, los cuidados a los enfermos suponen, según las asociaciones de afectados, 24.000 millones de euros, una cifra que se duplicará en 20 años. Y eso sin valorar el incalculable sufrimiento humano de un mal que va borrando a quien lo padece.

El investigador del Hospital Monte Sinaí de Nueva York descubrió en 1989 los primeros fármacos para combatir las placas de amiloide, una pegajosa proteína asociada al alzhéimer que se acumula en el cerebro y lo devora poco a poco. Hallazgos como aquellos le han convertido en uno de los grandes expertos del mundo en la enfermedad de Alzheimer. Recientemente visitó Madrid para participar en unas jornadas organizadas por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) sobre enfermedades asociadas al envejecimiento, un problema que crece al mismo ritmo que la media de edad en los países desarrollados.



Usted lleva investigando el alzhéimer durante unos 25 años. ¿Se ha avanzado tanto como esperaba cuando comenzó?

Se progresa más despacio de lo que nos gustaría o de lo que esperábamos, pero ha habido una gran reformulación de lo que es la enfermedad en los últimos años y sobre cómo tenemos que afrontarla. Ahora está claro que la patología empieza 20 o 25 años antes de los primeros síntomas así que nos hemos dado cuenta de que estábamos empezando a probar medicamentos experimentales demasiado tarde. Tenemos que empezar a observar a la gente de mediana edad, al menos hacia los 55 años, y tratar de controlar sus factores de riesgo y utilizarlos para organizar ensayos clínicos. Porque una vez que la patología se ha acumulado es mucho más difícil eliminarla o reducirla que prevenir esa acumulación desde un principio.



¿Qué tipo de tests serían útiles para poder averiguar quién va a desarrollar esta enfermedad? ¿Test genéticos, por ejemplo?

Hay tests genéticos para algunas variedades de la enfermedad. Para el alzhéimer temprano hay unos tests genéticos muy fiables, pero ese tipo solo supone el 3% de los casos. Más o menos la mitad de los pacientes con alzhéimer tienen un gen que indica un factor de riesgo, el APOE4, pero eso no garantiza que tendrán la enfermedad. Luego hay otra tecnología que se ha desarrollado desde hace tiempo pero que hemos empezado a utilizar bien hace un año y consiste en visualizar la acumulación de la proteína beta amiloide [la que se considera la causa más probable del alzhéimer] en el cerebro con tomografía por emisión de positrones. Ahora podemos ver que hay un periodo en el que el amiloide está ahí, pero el cerebro lo tolera bien y la persona no tiene síntomas. Pero a partir de ese periodo hay una segunda parte de la patología en la que algo desencadena la formación de unos nudos en las células y es entonces cuando la demencia y los problemas de memoria aparecen.



¿Este momento en el que aparecen esos nudos sería interesante como punto de referencia para desarrollar un fármaco que detuviese ese proceso tomándolo antes de que aparezcan los síntomas?

Las medicinas que están aprobadas para tratar el alzhéimer ayudan con los síntomas en algunas personas, pero no detienen el avance de la enfermedad ni afectan a sus causas, y por eso, después de unos años, dejan de tener efecto. Esos fármacos no cambiarían el rumbo de la enfermedad incluso si se empezasen a tomar antes de la aparición de los síntomas. Hay dos formas en las que podemos intervenir si encontramos este punto en el que los nudos comienzan a aparecer. Podrías intervenir con alguna medicina que bloquee la formación de nudos. Este tipo de fármacos se han desarrollado muy lentamente, probablemente porque la principal proteína que forma los nudos es una proteína con una función importante en nuestro cerebro al mantener las neuronas en una especie de forma triangular. Es difícil bloquear la función patológica sin interferir sobre la función normal, pero hay algunos fármacos que están avanzando en esa dirección. Por otro lado, sería posible dar fármacos que reduzcan el amiloide, que ya existen y vemos cómo funcionan en el escáner, cuando se empieza a acumular o incluso antes de que comience a acumularse.



¿Hay mecanismos comunes a distintas enfermedades relacionadas con el envejecimiento, cardiovasculares, alzhéimer y cáncer?

Los procesos comunes a estos tres grupos de enfermedades incluyen la inflamación y cambios en el metabolismo, especialmente sensibilidad a la insulina como la relacionada con la diabetes, y también tienen en común la posibilidad de paliarlas con un estilo de vida que incluya actividad física, actividad mental y reducir factores de riesgo que tradicionalmente asociábamos a factores de riesgo para enfermedades del corazón y que ahora sabemos que también lo son para el alzhéimer. Hipertensión, diabetes, obesidad, alto colesterol, todos estos problemas se pueden controlar y cuentan con fármacos para tratarlos de manera efectiva. Así que es posible que utilizando esos mismos compuestos podamos reducir el riesgo de alzhéimer.



La relación entre actividades de riesgo para la salud del corazón, como fumar o tomar comidas con mucho azúcar o mucha grasa, ¿está tan clara para el alzhéimer?

El vínculo epidemiológico es claro, aunque no se sabe cómo afectan esas acciones exactamente a la aparición del alzhéimer. En la enfermedad del corazón sabemos que todo está relacionado con el metabolismo del colesterol en los vasos sanguíneos. En el alzhéimer hablamos de la formación de estas placas de proteínas en el cerebro entre las neuronas. Y aunque el colesterol alto, altos niveles de azúcar o tensión elevada hacen más fácil la formación de esas placas, no sabemos exactamente cómo sucede. Uno de los objetivos de los investigadores es tratar de averiguarlo para poder diseñar fármacos específicos contra esos problemas cuando afectan al cerebro.



¿Hay algunos factores del entorno que incrementen el riesgo de tener alzhéimer, como el aluminio?

El alumnio no ha demostrado ser un problema, no creo que la gente tenga que tirar sus sartenes y sus cazuelas. Uno de los factores de riesgo más sólidos es haber tenido lesiones en la cabeza serias, que hayan hecho perder el conocimiento. Hemos mirado otros factores como la contaminación del aire y ha habido algunos registros de pérdida cognitiva en las cercanías de plantas químicas que producen mucha polución. Se ha probado a exponer a ratones a aire contaminado para ver cuál es el efecto sobre la formación de placas de amiloide y se vio que se doblaba. Es posible que esté relacionado con que la parte del cerebro donde comienza el alzhéimer está muy cerca de la región donde se localiza el sentido del olfato y la inhalación de toxinas esté relacionada con la aparición de la enfermedad.



Muchas veces se piensa en la cura del alzhéimer en forma de fármaco, pero ¿hay otros enfoques para tratar de acabar con la enfermedad?

Hay un par de nuevos enfoques, hay cosas que han estado ahí durante los últimos 25 años centrándose en el amiloide o en los nudos de proteínas, pero hay un nuevo interés en tratar de activar las células madre dentro del cerebro. Solíamos pensar que naces con todas las células nerviosas que vas a tener en tu vida, pero no es así. Hay células madre que están en un estado durmiente en el cerebro pero que pueden despertarse y formar nuevas células nerviosas y es posible que esas nuevas células se puedan integrar en el cerebro y reparar el daño provocado por el alzhéimer en etapas muy tempranas. No creo que eso será una cura, porque según progresa la enfermedad la devastación es tal que se pierde el 50% de las células, millones de neuronas, y no creo que las células madre puedan sustituirlas. En otras enfermedades neurodegenerativas, como el parkinson, las células que mueren están en un área mucho más restringida, y ahí sí sería posible tomar células madre y hacer un injerto y reparar ese daño.



Dado el impacto del alzhéimer en nuestra sociedad, ¿crees que se le dedican los recursos necesarios?

Puedo hablar por EEUU y la respuesta es no. El apoyo del Gobierno para la investigación en EEUU es a través de los Institutos Nacionales de Salud [NIH, en sus siglas en inglés] y allí el alzhéimer recibe aproximadamente 400 millones de dólares al año, que puede sonar como mucho, pero el VIH, las enfermedades cardiovasculares o el cáncer reciben miles de millones de dólares anuales, diez veces más que el alzhéimer o más. Hay inversión, pero no está a la par con el impacto de la enfermedad. El alzhéimer amenaza con aplastar materialmente a la civilización occidental. Estas otras enfermedades también son una carga importante, pero creo que debería haber un sentido de la proporción.



¿A qué se debe que no exista esa atención proporcional a la carga que supone la enfermedad?

Hay un par de razones. Una es que cuando miras al cáncer o la enfermedad cardiovascular, son enfermedades de gente más joven. El alzhéimer lo sufre gente mayor y hay gente que puede decir, bueno, ya tuvieron una buena vida. Y por qué no invertir en gente que aún tiene más tiempo por delante. Hay un poco de discriminación por la edad. Otro factor es que estas otras enfermedades y en particular el VIH cuentan con grupos de apoyo a la causa muy importantes, gente manifestándose en la calle para que se investigue. Los enfermos de alzhéimer no pueden hacer eso y la gente que les cuida, sus familiares, muchas veces están agotados, así que tampoco pueden hacerlo. Así que suele ser la generación más joven, los nietos, los que hacen esa labor para tener más atención, pero eso va despacio.



¿Cree que hay esperanza para encontrar una cura de la enfermedad en los próximos años?

Creo que la clave es la prevención y creo que la prevención acabará teniendo éxito. Está claro que ya podemos tener un impacto sobre la patología pero aún no hemos tenido éxito porque no estamos interviniendo en una etapa lo bastante temprana. Mi predicción es que estos escáneres cerebrales para buscar amiloide pueden ser algo así para la gente que cumpla 50 años como las mamografías ahora o las colonoscopias. Si se encuentran placas de amiloide formándose, entonces esas personas serán candidatas a tomar fármacos que reduzcan el amiloide o al menos pueden empezar a controlar los factores de riesgo como el peso, comenzar a hacer ejercicio... Creo que ese es el futuro. Prevenir e intervenir veinte años antes de lo que lo estamos haciendo ahora.



¿Ya se están empezando a aplicar este tipo de políticas de prevención?

Hay experimentos para ver si este planteamiento es correcto. No podemos empezar a aplicar esas políticas hasta que sepamos que van a funcionar. Hay varios ensayos en este sentido centrados principalmente en estas formas raras de alzhéimer temprano y más predecible porque en esas formas es posible no solo predecir quién va a tener la enfermedad sino exactamente cuándo. En la misma familia, la edad de aparición es la misma en todas las generaciones así que si sabes a qué edad tuvieron los abuelos la enfermedad, sabes a qué edad van a tener los nietos la enfermedad. En estos casos tan predecibles es posible que la gente esté deseando tomar esos anticuerpos o esos fármacos que puedan prevenir la enfermedad cinco o diez años antes de la edad a la que suele aparecer el alzhéimer en sus familias. Lo que esperamos es que los participantes en estos experimentos lleguen hasta esa edad y la pasen y no tengan la enfermedad.

Ana Isabel Flores, investigadora del Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre de Madrid

Fuente: http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/2810345/sociedad/aun-estamos-a-anos-luz-de-poder-clonar-seres#.UdmpnDunbw1



Ana Isabel Flores, investigadora del Hospital 12 de Octubre, defiende la importancia de las terapias celulares en el desarrollo de la medicina



Los más recientes estudios con células madre enfocados a futuras terapias médicas apuntan a la placenta como un tejido del que obtener estas células para luchar con más eficacia contra el cáncer de mama o enfermedades relacionadas con el hígado, entre otras líneas de trabajo. Ana Isabel Flores, investigadora principal del grupo de Medicina Regenerativa del Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre de Madrid, explica cómo la medicina será cada vez «más específica, más segura y más dirigida» gracias a las terapias derivadas de células madre. Flores forma parte del equipo de investigadores del Grupo de Medicina Regenerativa del Instituto de Investigación del Hospital 12 de octubre, que en 2011 evidenciaron que las células madre mesenquimales de placenta se transforman en hepatocitos –células del hígado–, con la posibilidad de regenerar el órgano lesionado de forma eficiente.



-¿Qué es y cómo actúa una célula madre?

-Es una célula comodín o una célula en blanco que es capaz de diferenciarse a uno o a varios tejidos. Además una célula madre es capaz de dividirse y dar lugar a otra célula madre por lo que son una fuente inagotable de tejidos.



-¿Cuál es la característica más destacada de estas células?

-Lo que más me fascina de las células madre es que, cambiando el microambiente, la célula madre es capaz de dirigirse hacia un tejido o hacia otro. Intentar comprender el mecanismo que regula eso tan fino de que vaya hacia un lado o hacia otro me parece fascinante.



-¿Cómo afectarán estas investigaciones a la medicina de los próximos años?

-Será mucho más específica, más segura y más dirigida. Las células madre van a ayudar a reparar tejidos. Incluso mediante la ingeniería de tejidos se van a poder crear órganos en el laboratorio. Yo creo que habrá significativos avances... Y si juntamos la genética con la farmacología obtendremos terapias mucho mejores porque vamos a saber qué medicamento le va mejor a un individuo concreto.



-La investigación con células madre está rodeada de algunas polémicas. ¿Qué mensaje trasladaría a la sociedad?

-Cuando se oye hablar de células madre, muchos todavía creen que se crean embriones específicamente para trabajar con ellos. Eso no es cierto. Los que trabajan con células madre embrionarias proceden de embriones que ya no van a ser usados para la fecundación in vitro y que se hubieran destruido de todas maneras. Y con esas células de esos embriones no se va a crear ningún ser humano ni se va a clonar ningún ser humano como alguna gente habla. Eso es imposible. Además, no todo el mundo trabaja con células madre embrionarias. Es un pequeño grupo de investigadores. La mayor parte de los investigadores trabajamos con células madre adultas, obtenidas de tejidos adultos como la médula, la grasa, la sangre de cordón umbilical o la placenta.



-Recientemente se ha clonado una célula madre y se ha vuelto a generar debate sobre el dilema ético...

-Que se haya clonado una célula humana no significa que se vaya a clonar un ser humano. Por muchísimas razones. Primero éticas. La mayoría de los científicos tienen muy claro dónde están los límites. Segundo: Se tardaron años en conseguir a la oveja Dolly y después de ella se ha tardado más de una década en poder hacer lo mismo con las células humanas. Los humanos somos tremendamente complicados y va a ser muy difícil obtener un ser vivo a partir de un clon. Esta investigación, además, necesita ser validada por otros grupos. Y aunque hayan conseguido este clon, no significa que una vez transferido a un vientre materno vaya a ser viable. Sinceramente, creo que aún estamos muy lejos de poder conseguirlo. Aunque quizás haya llegado el momento de regularlo. Y tercero: por razones económicas. Conseguir clones de células humanas es tremendamente costoso económicamente. Imagínate lo que supondría además conseguir un ser vivo clonado. Aún estamos a años luz de poder clonar seres humanos, si es que alguna vez se consigue. Si no hemos conseguido aún curar la mayoría de nuestras enfermedades, ¿cómo vamos a ser capaces de desvelar el más auténtico de los misterios que es cómo se configura un ser vivo?



-Usted se ha centrado en la investigación sobre las células obtenidas a partir de la placenta. ¿Qué novedades aporta?

-Consiste en aislar de un tejido de desecho que no supone ningún riesgo para el paciente células madre adultas, por lo que tampoco tiene ningún tipo de conflicto ético. Esas células tienen una capacidad muy importante de diferenciación de tejidos y de proliferación (obtener gran cantidad de células en laboratorio para transplantes).

Otro aspecto importante de estas células es que son genómicamente estables durante el cultivo en el laboratorio con lo que no causarán tumores durante el transplante. Además, no van a inducir rechazo. Por tanto, de un único donante se podrán utilizar en múltiples pacientes. Ahora estamos centrados en dos líneas de investigación. La regeneración hepática y el cáncer de mama. Pero, además, colaboramos en otras investigaciones como son terapias relacionadas con esclerosis múltiple o regeneración ósea.



-¿La cura del Alzhéimer pasa por las terapias celulares?

-Las células madre se han diferenciado a neuronas con lo que probablemente se puedan aplicar como terapia para otro tipo de enfermedades como demencia o Párkinson. El Alzhéimer es una enfermedad más compleja y presenta mucho deterioro del cerebro en zonas muy extensas. Por eso, probablemente, las células madre no consigan reemplazar las neuronas. Lo que sí que se ha visto en experimentos con animales es que las células madre protegen a las neuronas que todavía están vivas. Por lo tanto, más que un efecto de reemplazo, las células madre protegerán del deterioro que produce el Alzheimer. Entonces si conseguimos frenar la enfermedad en los estadíos tempranos de la misma ya será importante.



-Durante siglos se han buscado remedios externos y ahora, sin embargo, estamos viendo que los remedios para muchas enfermedades están en nosotros mismos...

-Así es. La naturaleza es muy sabia. Además nuestro cuerpo tiene pequeños grupos de células madre en todos los órganos y cuando hay pequeños daños que se producen normalmente, estas células madre lo reparan. Cuando ese daño es muy extenso se produce la patología y se necesita intervenir.

Japón se perfila como líder de la medicina regenerativa al crear órganos con células madre iPS

Fuentes: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/07/03/actualidad/1372872443_025276.html
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/07/02/biociencia/1372791485.html


Tras 15 años de promesas, desengaños y obstrucciones políticas, las células madre empiezan a dar resultados, y Japón ya se perfila como el flamante líder mundial de la medicina regenerativa. Tras anunciar el primer ensayo clínico para regenerar las retinas de los ciegos, los biólogos japoneses rompen la banca con unas yemas de hígado humano manufacturadas en el laboratorio a partir de células madre iPS y que, según los conocedores de la investigación, suponen un paso crucial hacia una nueva clase de tratamiento para los enfermos hepáticos que mueren en la cola de los trasplantes.



Fuente: ‘Nature’. / HEBER LONGAS / EL PAÍS




La técnica puede tardar unos 10 años en llegar a la clínica, pero supone una prueba de principio de los fundamentos de la emergente medicina regenerativa: la fabricación de órganos y tejidos que puedan trasplantarse a los pacientes para tratar una amplia gama de enfermedades hoy incurables. El descubrimiento de las células madre iPS por Shinya Yamanaka, último premio Nobel de Medicina, ha motivado a Japón a poner sus mejores recursos científicos en el desarrollo y la aplicación clínica de la medicina regenerativa.


Las células iPS son la gran promesa de este campo de la investigación biomédica. Su principal alternativa, por todo lo que se sabe hasta el momento, son las células madre embrionarias (ESC, por las iniciales de su denominación inglesa embryonic stem cells), que fueron en 1998 el gran disparador de este campo de investigación, pero que también se han ganado el repudio religioso por obtenerse de embriones humanos de dos semanas, antes de su implantación en un útero. Las células iPS, en cambio, se obtienen retrasando el reloj (reprogramando, en la jerga) de simples células de la piel para que recuperen su naturaleza ancestral de células madre.


Takanori Takebe y sus colegas de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Ciudad de Yokohama, en Japón, presentan en Nature una investigación llamada a tener un notable impacto científico en el futuro próximo. Han conseguido generar por primera vez “un órgano humano tridimensional vascularizado”, en concreto un hígado, a partir de cultivos de células madre iPS. Para demostrar que funciona lo han trasplantado a ratones humanizados, o preparados para no rechazar el implante. Pero el hígado trasplantado es humano. Tan humano como la persona de la que se extrajo una célula de la piel para convertirse, con las técnicas del Nobel Yamanaka, en un cultivo de células iPS.


La aplicación clínica de esta técnica no es inmediata: el propio Takebe estima que llegará en 10 años, que es la forma científica de decir “no lo sé”. Las yemas de hígado que han generado los investigadores japoneses son enteramente humanas, pero conseguir los permisos para trasplantárselas a un paciente requiere aún superar muchos protocolos, y algunos muy importantes.


Primero y principal, los científicos tendrán que demostrar que los riesgos derivados de las células iPS (inestabilidad genética, posibilidad de deriva cancerosa) no superan a los beneficios del implante. En los experimentos con ratones, Takebe y sus colegas no han detectado ninguno de estos problemas, pero es obvio que eso no basta.



No es la primera vez que se crea un órgano en el laboratorio, ya se había hecho con el corazón, la vejiga o el riñón. En muchos casos, estos órganos sólo eran moldes forrados de células. Cuando se ha intentado desarrollar un órgano completo, no se ha tenido éxito porque las células se caen de esos andamiajes y mueren. Ahora sí que se ha generado un hígado funcional a partir de un trozo de piel humana.

Según los autores de este procedimiento, estamos un poco más cerca de fabricar órganos válidos para trasplantes, aunque para esto falta al menos una década.

Desde que en el año 2006 el científico japonés Shinya Yamanaka lograra crear células iPS a partir de células de la piel, han sido muchos los grupos de investigadores que se han volcado en el estudio de estas células que son similares a las embrionarias, es decir, capaces de convertirse en cualquier tejido pero que no proceden de un embrión. Desde la simplificación del método de Yamanaka hasta la derivación en múltiples tejidos como neuronas, huesos, o su uso para tratar enfermedades, las células iPS se han convertido en la gran promesa de la Medicina Regenerativa y para la cura de enfermedades para las que no hay solución hoy día. De hecho, su creador recibió el pasado año el premio Nobel de Medicina por su trabajo en este campo.

Ahora unos científicos también japoneses, del departamento de medicina regenerativa de la Universidad de Yokohama y del Hospital Seirei Sakura (Japón), han dado un paso más. "Es la primera vez que un órgano, como el hígado, se ha creado a partir de iPS y se trata de un órgano vascularizado", explica Takanori Takebe, el primer firmante del estudio publicado en la revista 'Nature'.

Para lograr este órgano, Takebe y su equipo pensaron que era buena idea cultivar las células iPS con un cóctel de células formado por células del estroma, células madre mesenquimales de la médula ósea (de un donante) y células del endotelio venoso de cordón umbilical. Tras cultivarlas entre cuatro y seis días, se empezaron a estructurar en un tejido en tres dimensiones y vascularizado.


Posteriormente, el hígado (que tenía una estructura similar a la del hígado de un embrión humano) fue trasplantado al cráneo de un ratón. "Queríamos comprobar si era capaz de generarse un hígado totalmente funcional, por lo que usamos un modelo de ratón con una ventana en el cráneo para el acceso óptico", explican los autores en su estudio. De esta manera, observaron que el hígado siguió creciendo y desarrollando el riego vascular y sus funciones.

Tras esta prueba, los científicos trasplantaron el órgano en otros dos sitios del cuerpo del ratón, en el mesenterio (membrana del peritoneo) y por encima del riñón. Allí comprobaron que el nuevo órgano era capaz de metabolizar fármacos de forma correcta y mejorar la supervivencia de un ratón al que se le había inducido un fallo hepático.

Los ratones trasplantados fueron seguidos durante seis meses y no mostraron signos del desarrollo de un tumor, uno de los riesgos de la terapia con células madre embrionarias y, que por tanto, también se sospechaba con las iPS. "Somos muy optimistas por este motivo", señala Takebe.

Para el profesor Matthew Smalley, del Instituto Europeo para la Investitación Oncológica con Células Madre de la Universidad de Cardiff (Gales, Reino Unido), es un estudio "muy interesante. Los autores han mostrado que el trasplante hepático no sólo produce proteínas específicas del hígado sino que también desintoxica los compuestos evaluados, que son clave para restaurar la función del hígado en un fallo hepático. La ruta del trasplante todavía necesita optimizarse para los humanos y demostrar en pacientes la seguridad y eficacia, al igual que la viabilidad del injerto a largo plazo. Además, no todos los pacientes son candidatos a este procedimiento. A pesar de todo, el estudio ofrece una promesa real para un método alternativo para conseguir órganos humanos para trasplante".


El director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz, considera “muy interesante” el trabajo de los japoneses. “Aunque las células iPS son una línea de investigación más entre otras”, puntualiza, “y hasta que sepamos cuál es la mejor hay que seguir todas en paralelo, entre ellas, las células madre embrionarias y las estructuras biomecánicas, como las que se están explorando para hacer tráqueas artificiales”.


Si esta técnica u otra similar llegara a la práctica clínica, ¿cuál sería su importancia en un país como España, líder en donaciones de órganos? “Ahora mismo hay 1.100 pacientes en lista de espera para un trasplante hepático, y entre el 6% y el 8% morirán esperándolo”, precisa Matesanz. Eso son de 60 a 80 muertos, pero el mayor experto en trasplantes de este país recalca que esa cifra no debe tomarse como un índice de la utilidad de una fuente de trasplantes hepáticos. “Si hubiera el doble de hígados, la demanda también se duplicaría”, dice Matesanz.


Los médicos y cirujanos son perfectamente conscientes de cuánta oferta de hígados —sean de donante vivo o muerto— hay disponible y, por mucho que España encabece el ranking mundial de donantes, siempre habría un amplio margen para el crecimiento de los trasplantes. Por ejemplo, los enfermos de cáncer diseminado son excluidos como posibles receptores cuando las donaciones escasean, pero serían incluidos cada vez más si el sistema sanitario encontrara una nueva fuente de órganos, o de elementos que funcionen como órganos.


Las posibles aplicaciones de las yemas de hígado japonesas no se limitan a los futuros trasplantes. Matesanz señala dos posibilidades que, probablemente, puedan llegar antes que esas intervenciones quirúrgicas. “Una es probar nuevos medicamentos”, dice el director de la ONT. Esta es una posibilidad particularmente interesante con el hígado, que es el órgano que metaboliza las sustancias extrañas al cuerpo, incluidos los fármacos. Examinar la toxicidad de una nueva molécula en cultivos de yemas hepáticas podría facilitar sustancialmente las pruebas que debe superar hasta llegar —o no— a su aplicación clínica.


Y la segunda posible aplicación a corto plazo es el tratamiento con cultivos de hepatocitos, o células del hígado. No con yemas u órganos tridimensionales, sino con las meras células hepáticas en cultivo que son uno de sus constituyentes. “Es una opción terapéutica infrecuente, pero que ya se usa en la práctica clínica”, dice Matesanz. Se utiliza a veces para mantener vivo a un paciente hasta que llega el órgano que le salvará la vida o para tratar a niños con deficiencias metabólicas, o enfermedades hereditarias en las que falta una enzima o catalizador biológico. Los hepatocitos aportan en este caso las enzimas normales que le faltan al niño.

sábado, 6 de julio de 2013

Científicos japoneses crean el primer hígado humano funcional a partir de células madre

Fuentes: http://www.20minutos.es/noticia/1862586/0/desarrollan-higado/celulas-madre/pluripotentes-inducidas/
http://www.tendencias21.net/Trasplantan-trozos-de-higado-creados-con-celulas-madre-humanas-a-ratones_a20741.html
http://www.abc.es/salud/noticias/crean-primer-higado-humano-funcional-15315.html
http://www.europapress.es/salud/salud-bienestar/noticia-cientificos-japoneses-crean-higado-humano-partir-celulas-madre-piel-sangre-20130703194312.html
http://www.lavanguardia.com/ciencia/20130703/54376518881/creado-higado-celulas-madre.html



Formación de un trozo tridimensional de hígado. Imagen: Takanori Takebe. Fuente: Universidad Ciudad de Yokohama (Japón).
Formación de un trozo tridimensional de hígado. Imagen: Takanori Takebe. Fuente: Universidad de Yokohama (Japón).



El sueño de generar órganos en el laboratorio para ser trasplantados después a los humanos parece ya no tan lejano si se tienen en cuenta los resultados de una investigación que merece la portada de la revista Nature en la que un equipo de la Universidad de Yokohama y del Hospital Seirei Sakura (Japón) ha logrado fabricar hígados humanos a partir de células madre pluripotentes inducidas (iPS) listos para ser trasplantados.


Tal y como explicó el autor de la investigación, Takanori Takebe, «con este estudio hemos logrado generar precursores hepáticos humanos -que nosotros hemos llamado brotes de hígado- a partir de células iPS humanas. Lo que hemos hecho es mezclar los tres tipos de células, incluyendo las células progenitoras hepáticas iPS derivadas de humanos, y hemos visto que se autoorganizan para formar un brote de hígado en tres dimensiones -se trata de un hígado rudimentario-. "Mezclamos tres tipos de células, incluyendo las células iPS humanas derivadas del hígado, y dejamos que se cultivaran imitando el proceso de desarrollo de un órgano tridimensional normal: con una frecuencia, cantidad y calidad determinadas", explicó Takanori. Además de las células iPS, los científicos también combinaron células endoteliales derivadas del cordón umbilical y células madre mesenquimales derivadas de la médula ósea humana. 


Los tres tipos de células utilizadas por los investigadores japoneses son precursoras de los distintos tejidos que forman un hígado: células madre iPS (que formarán el grueso de las células hepáticas); células madre mesenquimales (que formarán tejidos conectivos); y células endoteliales (que formarán vasos sanguíneos).


A raíz de esta combinación de células surgieron, 76 horas después, los brotes de un "hígado humano rudimentario con una red de vasos sanguíneos en su interior", que logró mantener su flujo sanguíneo y ser bien recibido por el ratón una vez trasplantado.


Después, una vez que se trasplantó en un modelo de ratón con insuficiencia hepática humanizado, vimos que se producía un proceso de vascularización interna lo que dotaba a este tejido hepático de una capacidad funcional y madurativa». Y, por ultimo, añade, «hemos demostrado que el trasplante de este brote de hígado ofrece un tratamiento potencial contra la insuficiencia hepática». Es, destaca Takebe, «la prueba de concepto que demuestra que es posible crear un hígado a partir de células iPS humanas listo para ser trasplantado». Una prueba de concepto, en la jerga de la investigación biomédica, es la demostración de que es posible hacer algo que nadie ha hecho antes. No es el punto final de una investigación que ya está a punto para aplicarse a los pacientes, sino un punto de partida que muestra un nuevo camino a seguir.

En este caso, mientras gran parte de las investigaciones de medicina regenerativa se han centrado en terapias basadas en células, el equipo de Takebe ha mostrado que el camino hacia el éxito puede radicar en restituir la función de órganos completos.


“El fragmento es de cuatro o cinco centímetros, demasiado grande para introducirlo vía circulación sanguínea, y es difícil implantarlo dentro del hígado del huésped. Por eso elegimos otros dos sitios del ratón para el implante: el cráneo y el abdomen”, explicó Takanori Takebe en rueda de prensa.



La grave escasez de donantes de órganos para el tratamiento de la insuficiencia hepática pone de relieve la urgente necesidad de obtener órganos por otros medios, tales como la generación de ellos a partir de células madre pluripotentes inducidas. Los intentos anteriores de crear órganos complejos vascularizados y funcionales a partir de células madre no han logrado los resultados deseados. Ahora, el equipo de Takebe y Hideki Taniguchi, ha adoptado un nuevo enfoque al centrarse en la etapa más temprana de la generación de órganos. Así, los expertos han producido una yema o brote de hígado que, después del trasplante fue capaz de desarrollar un sistema vascular y llevar a cabo funciones específicas del hígado. «Los brotes o yemas de hígado se forman en las etapas tempranas del desarrollo -normalmente en los seres humanos alrededor de las cinco o seis semanas después de la gestación-. Después, el hígado humano tarda unos 10 meses en desarrollarse totalmente», explica el investigador.



Los investigadores comprobaron la funcionalidad del órgano, identificando más de doscientas moléculas distintas producidas por las células hepáticas tras el implante. «Después del trasplante registramos varias medidas de la función hepática humana. El hígado tiene funciones como la producción de proteínas o el metabolismo de medicamentos; así, confirmamos que el hígado trasplantado era capaz de producir albúmina humana específica. Y también se probaron sustancias químicas que se metabolizan en el hígado humano, pero no en el hígado del ratón. Para comprobar que el nuevo órgano funcionaba como un hígado humano aunque estuviera en un ratón, se les administraron a los animales ketoprofeno y debrisoquina, dos productos que los ratones y las personas metabolizan de manera diferente. Tanto en la sangre como en la orina del ratón se detectaron sustancias propias del procesamiento humano. Así que después del injerto se confirmó que era capaz de metabolizar determinadas sustancias químicas. Y lo más importante, demostramos el potencial terapéutico del órgano en un modelo de ratón de insuficiencia hepática. Hemos llegado a la conclusión de que el hígado está funcionando correctamente. Es un hígado humano funcionando en un ratón”, resume Takebe. 



Hígados humanos, en estadio embrionario, en placas de laboratorio. | Takanori Takebe



"La promesa de un hígado disponible para trasplante parece mucho más cerca de lo que se podía esperar hace apenas un año", ha señalado Dusko Illic, experto en células madre del King's College de Londres, que no ha participado directamente en la investigación, pero ha elogiado su éxito.

En este sentido, admite que, aunque la técnica parece "muy prometedora" y representa un gran paso adelante, "hay mucho por investigar y pasarán años antes de que pueda ser aplicada en la medicina regenerativa".

Malcolm Allison, experto en células madre en la Universidad Queen Mary de Londres, que no ha participado en la investigación, explica que los resultados del estudio ofrecen "la clara posibilidad de ser capaz de crear mini-hígados a partir de las células de la piel de un paciente con insuficiencia hepática" y trasplantarlas para impulsar el órgano que falla.

Un equipo de investigadores estadounidenses, explicó en abril que habían creado un riñón de rata en un laboratorio que era capaz de funcionar como uno natural, pero su método utiliza una estructura de "andamiaje" de un riñón para construir un nuevo órgano.

Y en mayo del año pasado, investigadores británicos dijeron que habían convertido células de piel en tejido de corazón, que algún día podría ser capaz de ser utilizado para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca.

Que esos hígados y otros órganos puedan un día ser desarrollados a partir de células iPS es una posibilidad "emocionante", dijo Matthew Smalley, del Instituto de Investigación de la Universidad de Cardiff European Cancer Stem Cell. "Este estudio encierra una promesa real para un enfoque alternativo viable para el trasplante de órganos humanos", dijo.

Chris Mason, experto en medicina regenerativa del University College de Londres, ha explicado que el mayor impacto de estos "brotes" de células iPS de hígado podría estar en su uso para mejorar el desarrollo de fármacos.

"En la actualidad para estudiar el metabolismo y toxicología de los potenciales nuevos fármacos se utilizan las células del hígado de cadáver humano, y desafortunadamente, estos sólo están disponibles en cantidades muy limitadas", ha apostillado.

La promesa de este nuevo estudio es que los ratones trasplantados con células iPS de brotes hepáticos humanos podrían utilizarse para probar nuevos medicamentos para ver cómo el hígado humano podría hacer frente a ellos y si puede tener efectos secundarios como la toxicidad hepática.

“Demostrar que se pueden crear rudimentos de órganos en el laboratorio es un avance importante; lo que han conseguido en la primera fase de la investigación es muy creativo y tiene un gran interés”, destaca Ángel Raya, especialista en regeneración de órganos del Institut de Bioenginyeria de Catalunya (IBEC).

Al mismo tiempo, añade, hay que reconocer que “aún no somos capaces de dar las instrucciones a las células para crear el órgano completo en el laboratorio y que necesitamos implantarlo en un animal para que salga adelante”.




¿Para cuando en humanos? Takebe cree que harán falta 10 años antes de que puedan iniciar los trasplantes en humanos. «Si queremos trasladar los avances a los pacientes, lo que tenemos que hacer es ver si somos capaces de generar el sistema biliar en humanos. Pero hemos avanzando en un aspecto clave: la seguridad. Hemos comprobado la evolución a largo plazo de los experimentos de trasplante y no ha habido riesgo de tumores».


El siguiente paso importante es cómo producir una gran cantidad de brotes de hígado para su uso en el trasplante de hígado. Takebe recuerda que el hígado es de los órganos más grandes de nuestro cuerpo, y que contiene de diez a cien millones de hepatocitos; así, señala, se deberían fabricar decenas de miles de brotes de hígado in vitro. Conseguir este nivel de producción, advierte, requerirá “cinco o seis años de trabajo”.



Además del hígado, Takebe cree que sería posible utilizar esta técnica para otros órganos, «como el páncreas, riñones o pulmones. Estamos tratando de aplicar este método en la formación del páncreas y estamos consiguiendo buenos resultados. En breve publicaremos un próximo trabajo».


Según Ángel Raya, del IBEC, la estrategia podría funcionar en “cualquier órgano que no necesite una arquitectura de tejidos muy definida”. Por ejemplo, el riñón o glándulas que segregan hormonas. En cambio, el corazón, uno de los grandes retos de la medicina regenerativa, no se podría reconstruir igual a partir de primordios. 

El objetivo final de esta línea de investigación, escriben los investigadores de Yokohama en Nature, es resolver la “escasez de órganos de donante para tratar insuficiencias terminales de órganos”. Sus resultados, sostienen, “muestran el enorme potencial terapéutico de los trasplantes de primordios de órganos cultivados in vitro” para los pacientes que requieren trasplantes.





Referencia bibliográfica: 

Takanori Takebe, Keisuke Sekine, Masahiro Enomura, Hiroyuki Koike, Masaki Kimura, Takunori Ogaeri, Ran-Ran Zhang, Yasuharu Ueno, Yun-Wen Zheng, Naoto Koike, Shinsuke Aoyama, Yasuhisa Adachi y Hideki Taniguchi. Vascularized and functional human liver from an iPSC-derived organ bud transplant. Nature (2013). DOI:10.1038/nature12271.

Hallan el gen que controla la agresividad de las células del cáncer de mama

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/hallan-controla-agresividad-celulas-cancer-15313.html


Células tumorales



¿Por qué algunas células tumorales son más agresivas que otras? ¿Qué hace que sean más resistentes y que conduzcan a la metástasis? Según un estudio que se publica en Cell, la culpa la tiene un gen, el ZEB1. Este descubrimiento, realizado por un equipo del Instituto de Investigación Biomédica Whitehead, arroja nuevos e importantes datos sobre la agresividad de ciertos tipos de cáncer de mama. Así, se ha podido determinar que un factor de transcripción, conocido como ZEB1, es capaz de convertir células tumorales basales no agresivas en células tumorales madre capaces de formar tumores malignos (CSC). Y, además han visto que, curiosamente, las células de cáncer de mama luminal, que se asocian con un pronóstico mucho mejor, son portadoras de este gen en un estado permanente de inactivación.


Los investigadores han visto que el gen ZEB1 se mantiene en un estado latente en estas células, de manera que puede responder con rapidez a las señales ambientales que trasforman a las células no agresivas en CSC. El problema es que el carcinoma de mama de tipo basal es una forma muy agresiva de cáncer de mama que, de acuerdo con los datos epidemiológicos, tienen una tasa de supervivencia a 5 años del 76%, en comparación con el 90% en las pacientes con otras formas de cáncer de mama.


«Es posible que hayamos encontrado la fuente de la raíz que en última instancia determina el destino de las células de un cáncer de mama; es decir, su futuro comportamiento benigno o agresivo», explica Robert Weinberg.



Los factores de transcripción son los genes que controlan la expresión de otros genes y por lo tanto tienen un impacto significativo en todas las actividades celulares. En el caso de ZEB1, que tiene un papel importante en un proceso denominado transición epitelial a mesenquimal (EMT), durante el cual las células epiteliales adquieren los rasgos de las células mesenquimales. A diferencia de las células epiteliales, explica, que están pegadas entre sí, las células mesenquimales están libres para moverse alrededor de un tejido. En un trabajo anterior este equipo ya había visto que las células tumorales adultas que pasan a través de este proceso eran capaces de autorrenovarse y de generar nuevos tumores con una alta eficiencia, los rasgos característicos de las células CSC.


Otro trabajo previo de este grupo, dirigido por Christine Chaffer, demostró asimismo que las células cancerosas son capaces de convertirse en células madre cancerosas de manera espontánea. Ahora, este equipo ha identificado ZEB1, un factor clave en la EMT, como un gen crítico para esta conversión en células de cáncer de mama.



Los cánceres de mama se clasifican en al menos cinco subgrupos diferentes en función de sus perfiles moleculares. Además, estos grupos se pueden subdividir en un subgrupo menos agresivo «luminal» o más agresivo «basal». Los de tipo basal agresivos a menudo metastatizan, sembrando nuevos tumores en distintas partes del cuerpo. Los pacientes con cáncer de mama basal generalmente tienen un peor pronóstico que los que tienen el cáncer de mama tipo luminal, menos agresivo. Y ahora han visto que las células de un cáncer basal pueden transformarse sin problemas en CSC, a diferencia de las de un cáncer luminal. Y el responsable parece ser el gen ZEB1.



Los científicos determinaron que la diferencia de los efectos de ZEB1 se debe a la forma en la que el gen está definido en los dos tipos de cánceres. Es decir, en las células de cáncer de mama luminal, está inactivado, mientras que en las células de cáncer de mama basales, el estado de ZEB1 es más tenue, con marcadores de represión y activación. Así, cuando estas células se exponen a ciertas señales, incluidos los factores de transcripción o TGFß, los marcadores de represión se retiran y ZEB1 se expresa, convirtiendo de este modo las células madre basales en células madre cancerosas.

¿Qué significan estos datos para el tratamiento de cáncer de mama basal? «Sabemos que estas células de cáncer de mama basales son muy plásticas y tenemos que incorporar este concepto a los tratamientos», explica Chaffer. Así, continúa, «además de atacar a las células madre del cáncer, también tenemos que pensar en cómo podemos evitar que las células madre no cancerosas puedan reponer constantemente la reserva de células madre del cáncer. Por ejemplo, las terapias adyuvantes que inhiben este tipo de plasticidad celular pueden ser un manera muy efectiva para controlar la metástasis». Aunque, advierten, el modelo puede no ser aplicable a todos los cánceres.

El trasplante de médula ósea controla la infección por VIH en dos nuevos casos

Fuentes: http://www.abc.es/salud/noticias/controlar-medicacion-15311.html
http://www.europapress.es/salud/noticia-eeuu-terapia-celulas-madre-podria-haber-eliminado-vih-dos-personas-infectadas-virus-20130703150224.html


Timothy Ray Brown



Gracias a un trasplante de médula ósea dos personas infectadas con el virus del SIDA han dejado de necesitar la medicación antirretroviral para controlar la infección. Los datos, que se han presentado en la Conferencia Internacional sobre el SIDA en Kuala Lumpur se suman al de Timothy Ray Brown, el primer caso en el que se ha podido erradicar el VIH. Sin embargo, el equipo del Hospital Brigham (EEUU) que ha presentados los datos advierte que es «demasiado pronto para hablar de una cura», ya que el virus puede regresar en cualquier momento.


Una terapia con células madre podría haber eliminado el VIH en dos personas infectadas por el virus, tal y como ha evidenciado una investigación realizada por la Facultad de Medicina de Harvard y el Hospital Brigham and Women de Boston (ambos situados en Estados Unidos).

Así lo explica su autor principal y miembro de ambas instituciones, el doctor Timothy Henrich, que afirma que los dos hombres tratados de esta forma no están precisando los fármacos contra el VIH. Para ello, han recibido trasplantes de células madre para el cáncer, ya que desarrollaron un linfoma.


Eliminar el VIH del organismo parece casi imposible, ya que el virus permanece latente en los denominados reservorios virales. Los medicamentos mantienen el virus bajo control dentro del torrente sanguíneo, pero cuando se interrumpe el tratamiento, el virus siempre vuelve. Sin embargo, algunos resultados que se han presentado recientemente sugieren que parece ser viable mediante el trasplante de médula ósea. Al menos así ha ocurrido en estas dos personas infectadas por el VIH quienes tras haber recibido un trasplante de médula ósea, no parecen tener el VIH detectable en su organismo. También resultó esperanzador el caso de la bebé de EEUU que recibió un tratamiento agresivo de antirretrovirales desde alrededor de 30 horas después de su nacimiento y parece haberse curado, según señalaron los médicos de la Universidad de Johns Hopkins en Baltimore.


Los dos hombres, que no han sido identificados, habían vivido con el VIH durante 30 años. Ambos desarrollaron un linfoma, que requiere un trasplante de médula ósea. La médula ósea es donde se producen nuevas células de la sangre y se cree que es un importante reservorio para el VIH. Después del trasplante, el VIH era indetectable en la sangre durante dos años en un paciente y cuatro en el otro. Ahora, uno de ellos lleva 15 semanas sin tomar el tratamiento y el otro 7 y, de momento no hay señales del VIH.


Los expertos creen que es demasiado pronto para hablar de curación. Porque, dicen, incluso si realmente se trata de una curación, no es algo disponible para todo el mundo. Un trasplante de médula ósea, señaló Timothy Henrich, es un procedimiento muy caro, únicamente indicado para algunos tipos de cáncer y con complicaciones muy graves, como la enfermedad injerto contra anfitrión. No hay que olvidar que tiene una tasa de mortalidad del 15-20% en los primeros años después del trasplante.

Eso mismo recuerda Juan Carlos López, del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. «No se puede plantear esta opción a los pacientes con VIH». Pero no sólo por los riesgos, señala. «Hacen faltan donantes muy especiales para que el trasplante de medúla pueda controlar la replicación del virus». A lo que se refiere este experto es que, en el caso del paciente de Berlín, el donante de médula tenía un defecto, «la delección delta 32», que impide al VIH entrar en la célula. Tal y como explica Juan Carlos López «algunas personas, especialmente de origen escandinavo y países del norte, al tener esta mutación impiden que el virus se replique. Así, al eliminar mediante un trasplante los linfocitos del paciente y sustituirlos por los defectuosos de la médula ósea del donante se puede controlar el virus».

Aunque se ha tratado de reproducir esto en el laboratorio, mediante la modificación de genes, los resultados no han sido todo lo bueno de lo esperado y, como señala Juan Carlos López, «es una posibilidad no a corto plazo». La noticia esperanzadora es que en los dos nuevos casos, los donantes no tenían esta mutación.



Henrich cree que el valor real de esta investigación es que se ha avanzado en una comprensión más profunda del virus y de sus reservorios. «Lo que sí podemos decir es que si el virus está indetectable durante un año o incluso dos años después de interrumpir el tratamiento, sus posibilidades de que reaparezca van a ser muy bajas».


Los investigadores creen que, inicialmente, la médula ósea trasplantada fue protegida contra la infección por los antirretrovirales. Mientras tanto, el trasplante también atacó a la médula ósea original, donde se escondía el virus. No obstante, Henrich advirtió que el virus podría estar escondido dentro del tejido cerebral o el tracto gastrointestinal. «Si el virus vuelve, ello nos sugeriría que estos órganos son un importante reservorio de virus infecciosos y nos serviría para diseñar nuevos enfoques para identificar los reservorios del virus y para el desarrollo de estrategias curativas».

Lo relevante de estos datos es que sugieren que lo que pasó con Timothy Brown, el paciente de Berlín, no fue casualidad. Aunque conviene recordar que para la mayoría de las personas con VIH sería más peligroso someterse a un trasplante que continuar su medicación diaria.

miércoles, 3 de julio de 2013

El tratamiento con ondas de choque aumenta la producción de células madre propias del organismo

Fuente: http://www.europapress.es/economia/noticia-comunicado-tratamiento-ondas-choque-aumenta-produccion-celulas-madre-propias-organismo-20130626181724.html


El tratamiento con ondas de choque aumenta la producción de células madre propias del organismo y reduce sustancialmente los costes del tratamiento.
 

Con motivo del Congreso de la Sociedad Internacional de Tratamiento Médico con Ondas de Choque (ISMST) en Salzburgo los expertos presentan hallazgos recientes en investigación internacional. Demuestran que el tratamiento médico de ondas de choque estimula al organismo para producir más células madre propias para utilizarlas en el proceso de autocicatrización. "A su vez, esto conduce a la adecuada cicatrización de las heridas que de otra forma no cicatrizarían o requerirían cirugía para ello", dijo Rainer Mittermayr, responsable del Wound Healing Department del Ludwig Boltzmann Institute para traumatología experimental y clínica. 

El tratamiento de ondas de choque ha mostrado resultados impresionantes en la cicatrización de huesos y heridas. Ayuda a tratar casos traumatológicos graves, utilizando procedimientos no invasivos. Las heridas de cicatrización lenta o mala como la úlcera de pie diabético, que es responsable de dos tercios de todas las amputaciones, puede controlarse en un período corto de tiempo. Además, la terapia de ondas de choque se utiliza en el tratamiento de la osteoartritis, celulitis y otras condiciones médicas con gran éxito. 

Sin embargo, hay más: las ondas de choque también estimulan la movilización de las células madre para pasar a la localización específica donde son necesarias y donde se transforman en el tipo de célula requerida para ayudar al proceso de cicatrización. "Estudios científicos publicados han demostrado finalmente lo que ya hemos podido observar en el tratamiento de miles de pacientes con ondas de choque aquí en Austria", dijo Mittermayr. Las ondas de choque inician la formación de nuevos vasos sanguíneos para crecer en el tejido e inducen la formación de nuevo tejido y así, el proceso de cicatrización: nuevo flujo sanguíneo al músculo del corazón, crecimiento de nuevo tejido óseo y crecimiento de la nueva piel sobre las heridas. "Sería seguro asumir que las ondas de choque reemplazarán la investigación convencional de células madre dentro de los próximos cinco a 10 años ", dijo convencido Mittermayr. 



Los estudios recientemente publicados documentan que las ondas de choque son tan exitosas como los métodos quirúrgicos en el tratamiento de fracturas óseas no cicatrizantes. Sin embargo, este tipo de terapia es superior a la cirugía en cuanto a la rehabilitación: "Los pacientes que reciben un tratamiento de ondas de choque mostraron muchas menos complicaciones y menos graves", dijo Markus Gleitz, cirujano ortopédico y secretario general de ISMST. Wolfgang Schaden, responsable del departamento de ondas de choque en el AUVA Trauma Centre Meidling, añadió: "Los pacientes en cuestión se recuperan más rápido y se rehabilitan más rápidamente. Esto es mucho menos doloroso para los pacientes y vuelven a caminar más rápidamente y, así, vuelven más rápido al trabajo". 



Stroke patients see signs of recovery in stem-cell trial

Fuente: http://www.bbc.co.uk/news/health-22646103

Five seriously disabled stroke patients have shown small signs of recovery following the injection of stem cells into their brain.

Prof Keith Muir, of Glasgow University, who is treating them, says he is "surprised" by the mild to moderate improvements in the five patients.

He stresses it is too soon to tell whether the effect is due to the treatment they are receiving.

The results will be presented at the European Stroke Conference in London.



They are taking part in a small clinical trial involving nine patients in their 60s, 70s and 80s at Glasgow's Southern General Hospital to assess the safety of the procedure which involves injecting stem cells into the damaged brain part.

It is one of the first trials in the world to test the use of stem cells in patients.

Results to be presented show that there have been no adverse effects on the patients so far and there have been improvements to more than half participating in the trial.

However, at this stage it is not possible to say whether the improvements are due to the close medical attention the patients are receiving. It is well documented that the feeling of wellbeing resulting from such attention, known as the placebo effect, can have a positive effect on people's health.


But it is thought that stroke patients do not recover after the first six months of their stroke. All the patients involved in the trial had their strokes between six months and five years before they received the treatment.

The recovery of any one of them - let alone five - was not expected, according to Prof Muir, who is in charge of the trial.

"It seems odd that it should all just be chance and a placebo effect," he told BBC News. "We are seeing things that are interesting and somewhat surprising.

"We've seen people who now have the ability to move their fingers where they have had several years of complete paralysis," Prof Muir said.

"We have seen some people that have been able to walk around their house whereas previously they had been dependent on assistance and we have had improvements that have enabled people to recognise what is happening around them."


These improvements have made it easier for the patients to do day-to-day tasks such as dressing themselves, walking and being more independent.

"My expectation had been that we would see very little change and if we did see change it would be a relatively short-lived temporary change. (But) we have seen changes that have been maintained over time," Prof Muir said.

Among the patients to have shown improvements is 80-year-old Frank Marsh, who had a stroke five years ago.


Prior to his attack Mr Marsh, a former teacher, was fit and active: a member of the Glasgow Phoenix Choir and a keen piano player. The stroke left him with poor strength and co-ordination in his left hand and poor balance.

He needs a walking stick to help him move around the house and he can no longer play the piano.

After the injection of stem cells into the damaged area of his brain, his balance and mobility improved as did his hand strength. He can now also tie up his shoe laces.

Mr Marsh said he believed the operation had gradually led to improvements.

"I can now grip things that I couldn't grip before, like the hand rails at the swimming baths," he said.


His wife, Clare, also a teacher, said that the small improvements had made him more independent. "He had reached a plateau and wasn't really improving (after his stroke). But following the operation he is able to do things he couldn't do before, such as make coffee, dressing and holding on to things."


Mr Marsh added that he hoped the improvements would continue: "I'd like to get back to my piano. I'd like to walk a bit steadier and further."

However, Mrs Marsh felt that there would be no further progress for her husband, but hoped that others might benefit from the clinical trial that he is participating in.

"The great potential is what it is going to do for the future," she said. "I told Frank at the beginning that this may not help you, but it might help your grandson."

Mrs Marsh is right in that even if it is proved that the stem-cell treatment really works it will be a long time before any treatment might be widely available.

The results so far pave the way for a so-called phase two trial later this year which will be designed to determine whether any improvement is due to the treatment.

If the phase two trial does show that the stem-cell treatment is the cause of the improvements, it could still take many years before it becomes widely available. Larger phase three trials will be needed to assess who the treatment is most suitable for and at what stage it might be most effective.



Commenting on the research, Dr Clare Walton of the Stroke Association said: "The use of stem cells is a promising technique which could help to reverse some of the disabling effects of stroke. We are very excited about this trial; however, we are currently at the beginning of a very long road and significant further development is needed before stem cell therapy can be regarded as a possible treatment."

The stem cells were created 10 years ago from one sample of nerve tissue taken from a foetus. The company that produces the stem cells, Reneuron, is able to manufacture as many stem cells as it needs from that original sample.

It is because a foetal tissue sample was involved in the development of the treatment that it has its critics.

Among them is anti-abortion campaigner Lord Alton. "The bottom line is surely that the true donor (the foetus) could not possibly have given consent and that, of course, raises significant ethical considerations," he said.

Reneuron says the trial - which it funded - has ethical approval from the medicine's regulator. It added that one tissue sample was used in development 10 years ago and that foetal material has not been used since.

Los laboratorios Unilabs firman un acuerdo de colaboración con la empresa Vidaplus Células Madre

Fuente: http://www.europapress.es/salud/farmacia/noticia-unilabs-acuerda-vidaplus-informar-pacientes-crioconservacion-celulas-madres-cordon-umbilical-20130702170959.html


Unilabs ha firmado un acuerdo de colaboración con Vidaplus Células Madre con el objetivo de ofrecer a sus pacientes, en periodo de gestación, información sobre el proceso de crioconservación de células madre de cordón umbilical para uso autólogo, así como la posibilidad de conservar las células madre de la sangre de cordón de sus hijos con Vidaplus, bajo los más altos criterios de calidad.


Actualmente, las células madre de sangre de cordón umbilical se aplican como tratamiento estandarizado en más de setenta enfermedades, principalmente, las patologías relacionadas con la sangre y el sistema inmunológico. Este potencial terapéutico hace de la extracción y crioconservación de estas células, tras el nacimiento de un bebé, una ocasión única para abordar con garantías problemas de salud en el futuro.

Así, mediante el acuerdo con Vidaplus, Unilabs ha añadido a su catálogo de actividades un servicio de asesoramiento en conservación de células madre por el que las futuras madres pacientes de los laboratorios de diagnóstico de Unilabs, Gabinete Médico Velázquez Unilabs Reproducción Humana y otros centros médicos pueden solicitar información detallada y de primera mano acerca del servicio de Vidaplus.

En concreto, este servicio incluye: el proceso de contratación, la asistencia personalizada, la recogida y transporte de la muestra de sangre de cordón umbilical y el procesamiento y crioconservación en el banco de células madre de la Cruz Roja alemana en Frankfurt.

La crioconservación de la sangre de cordón umbilical para uso autólogo y otras células y tejidos está regulada en España por el Real Decreto 1301/2006. Esta normativa establece que las unidades almacenadas en España estarán a disposición de cualquier receptor compatible, dentro de la Red de Donantes de Médula Ósea (REDMO).

Sin embargo, si la sangre es depositada en otros países queda sujeta a la legislación de aquellos. Es el caso de Alemania, donde los representantes legales del recién nacido del que se ha extraído la sangre de cordón umbilical pueden mantener la titularidad de la muestra si así lo desean. Las muestras de sangre de cordón umbilical conservadas con Vidaplus se procesan y crioconservan en el banco de células madre de la Cruz Roja alemana en Frankfurt, ubicado en el Instituto de Medicina de Transfusión e Inmunología.

"Este acuerdo supone un paso más en la apuesta del grupo por ofrecer a nuestros pacientes servicios especializados de alta demanda que entrañan la utilización de técnicas médicas de vanguardia con absoluta seguridad de la mano de compañías líderes especializadas", ha comentado el presidente del Consejo de Administración de Unilabs España, Daniel de Busturia.