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sábado, 16 de julio de 2016

Identifican la "célula de origen" en los cánceres de piel

Fuente: http://ecodiario.eleconomista.es/ciencia/noticias/7693177/07/16/Identifican-la-celula-de-origen-en-los-canceres-de-piel.html







Científicos de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, han identificado por primera vez la "célula de origen" -en otras palabras, la primera célula de la que crece el cáncer- en el carcinoma de células basales, la forma más común de cáncer de piel, y siguieron la cadena de eventos que llevan al desarrollo de estos tumores invasivos. Se trata de las células madre, que pueden dar lugar a tumores malignos.


Nuestra piel se mantiene saludable por una rotación constante, en la que las células de la piel mueren, se desprenden y son reemplazadas por células nuevas. El proceso se mantiene por las células progenitoras -la progenie de células madre- que se dividen y diferencian en células de la piel completamente funcionales para reponer la piel muerta.


Estas células tienen a su vez con el apoyo de una población pequeña de células madre, que permanecen en silencio, listas para convertirse en la piel y activar la reparación cuando se daña. Sin embargo, cuando este proceso sale mal, pueden surgir los cánceres: el ADN dañado o la activación de ciertos genes conocidos como oncogenes pueden desencadenar una cascada de actividad que puede llevar en última instancia a la proliferación sin control, el sello del cáncer.


En algunos casos, estos tumores pueden ser benignos, pero en otros, se pueden extender por todo el cuerpo -'metastatizar'-, pudiendo generar insuficiencia orgánica. Hasta ahora, no ha habido un gran interés en el campo científico acerca de los tipos de célula -células madre, células progenitoras o ambas- que pueden dar lugar a tumores, y cómo esas células se transforman en el proceso de iniciación del tumor y crecimiento.



Ahora, en un estudio publicado en la revista 'Nature', investigadores dirigidos por el profesor Cédric Blanpain, de la Universidad Libre de Bruselas, en Bélgica, y el profesor Ben Simons en la Universidad de Cambridge, han demostrado en ratones cómo las células madre y las células progenitoras de la piel responden a la activación de un oncogén. Sus estudios han demostrado que mientras que las células progenitoras pueden dar lugar a lesiones benignas, solamente las células madre tienen la capacidad de desarrollarse en tumores invasivos mortales.


Los investigadores emplearon un modelo de ratón transgénico, un ratón cuyos genes se alteraron para permitir la activación de un oncogén en las células madre y progenitoras individuales. El oncogén se acopló con un marcador fluorescente para que las células en las que el oncogén estaba activo pudieran identificarse fácilmente, y a medida que estas células proliferan, sus células hija también podrían ser rastreadas. Estas células fluorescentes relacionadas son conocidas como clones.


Al analizar el número de células marcadas con fluorescencia por clon usando el modelo matemático, el equipo fue capaz de demostrar que sólo los clones derivados de células madre mutantes fueron capaces de superar un mecanismo conocido como 'apoptosis', o muerte celular programada, y continuar dividiéndose y proliferar sin control, convirtiéndose en una forma de cáncer de piel conocido como carcinoma de células basales. En contraste, el crecimiento de los clones derivados de células progenitoras se controla por el incremento de los niveles de apoptosis, lo que lleva a la formación de lesiones benignas.


"Es muy raro identificar una célula de origen en el cáncer y hasta ahora nadie ha sido capaz de realizar un seguimiento de qué ocurre a nivel individual a estas células a medida que mutan y proliferan -subraya el profesor Blanpain-. Ahora sabemos que las células madre son las culpables: cuando un oncogén en una célula madre se activa, comienza una reacción en cadena de la división celular y la proliferación que supera los mecanismos de seguridad de la célula".


"Si bien esto soluciona un argumento científico de larga duración acerca de los tipos de células pueden dar lugar a tumores de la piel invasivos, es mucho más que una simple parte de conocimiento oculto", añade el profesor Simons. "Nos sugiere que dirigirse a las vías utilizadas en la regulación de las decisiones del destino celular -cómo las células madre eligen entre la proliferación celular y la diferenciación- podría ser una manera más eficaz de detener los tumores en el camino y dar lugar a nuevas terapias potenciales", concluye.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Logran que el pelo vuelva a crecer tras modificar células del sistema inmune

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20141223/abci-cnio-regenera-pelo-201412231305.html


El hallazgo, con sello español, abre una nueva vía para el tratamiento de personas con alopecia, quemaduras de la piel y de algunos tipos de cáncer.









La búsqueda de un tratamiento «crecepelo» no está, o al menos no estaba, en el espíritu del Centro Nacional de Investigadores Oncológicas (CNIO). Pero un hallazgo casual hace cinco años en uno de sus experimentos ha permitido encontrar una conexión inesperada entre el sistema natural de defensas del organismo y la regeneración del cabello y la piel. Esta conexión, cuyas claves se publican en la revista «PLOS Biology», abre una nueva vía de tratamiento, no solo para las personas con alopecia, sino para los quemados y el cáncer.


Las células del sistema inmune que tienen esa capacidad regenerativa en la piel son los macrófagos. Los libros de Biología indican que son las encargadas de devorar patógenos para mantenernos sanos. Lo que no se sabía hasta ahora es que los macrófagos tuvieran además la llave para activar el crecimiento de las células madre de la piel, las que permiten que el pelo vuelva a crecer cuando se cae o las que originan uno de los cánceres de piel más comunes cuando se produce algún fallo.


El grupo de Mirna Pérez-Moreno y Donatello Castellana investigaban otros problemas con un grupo de ratones a los que les habían suministrado un tratamiento con antiinflamatorios. La sorpresa del experimento fue que a esos ratones les empezó a activar el crecimiento del pelo. La inflamación es una respuesta de defensa del organismo, de manera que ese efecto secundario llevó a Pérez Moreno a pensar que la explicación debía estar en el sistema inmune. A partir de ese momento, experimentó con los distintos tipos de células que participan en la defensa del organismo hasta atar los cabos necesarios para encontrar el nuevo rol de los macrófagos.



¿Y cómo estas células de defensa actúan sobre la piel? En una fase del ciclo del crecimiento del pelo, una parte de los macrófagos muere y es entonces cuando se produce una señal que empuja al folículo piloso a entrar en la siguiente etapa del ciclo y el pelo vuelve a crecer. «De alguna manera, su muerte estimula a los que quedan vivos para que secreten factores y activen el crecimiento del pelo», explica Pérez-Moreno.


En el laboratorio del CNIO ya se ha conseguido reproducir artificialmente este proceso natural, utilizando un fármaco para modular a voluntad el crecimiento del pelo. Ahora, en colaboración con las universidades de Manchester y Münster, están trabajando con tejidos humanos. Creen que en cinco años podrían intentarse los primeros ensayos con voluntarios.



En la carrera para conseguir un tratamiento capaz de repoblar las cabezas más despejadas hay varias líneas abiertas. Uno de los mayores logros ha sido cultivar los cabellos para multiplicarlos y hacer trasplantes capilares. Así no es necesario contar con una buena fuente donante de cabello. El reto actual pasa por contar con un tratamiento que consiga activar las células madre de la piel para que crezca nuevo pelo sin tener que hacer trasplantes. La clave estará en conseguir el nacimiento de cabello en una zona específica del cuerpo, como la cabeza, y no generar un crecimiento generalizado del pelo en todo el cuerpo.


Recientemente, la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, demostró que un fármaco bien conocido, utilizado para el tratamiento de desórdenes sanguíneos, era capaz de repoblar una cabeza prácticamente calva en menos de cinco meses, aunque solo funcionaba en los casos de una alopecia menos común, la areata. En estos casos, el pelo no se pierde de forma generalizada sino en forma de parches, tanto en la cabeza como en otras zonas del cuerpo.



El CNIO y otros grupos de investigación también investigan en la relación del desajuste de macrófagos y su participación en el desarrollo de tumores, más allá de los de la piel. «Por ejemplo, investigadores australianos están trabajando en su relación con el cáncer de mama», recuerda Pérez-Moreno.


Consiguen regenerar pelo modificando células del sistema inmune

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/12285/consiguen-regenerar-pelo-modificando-celulas-del-sistema-inmune/


Investigar si es posible recuperar el cabello parece tarea exclusiva del ámbito de la estética, pero no lo es. El hallazgo que publica ahora un grupo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en España, desvela claves para hacer crecer el pelo, pero además aporta nuevo conocimiento sobre un problema más amplio: cómo se regeneran los tejidos en el organismo adulto, y en especial la piel.


Lo que han descubierto es una conexión inesperada entre el sistema de defensa del cuerpo y la regeneración de la piel. Según revelan los autores en el trabajo, publicado en PLOS Biology, las células del sistema inmune llamadas macrófagos –responsables por ejemplo de devorar posibles patógenos–, son además las encargadas de activar el crecimiento de las células madre de la piel.


Estas células madre permiten la regeneración del pelo y también originan, cuando tienen fallos, el cáncer de células escamosas. Descubrir que los macrófagos las activan puede ser relevante no solo de cara a terapias contra la pérdida del cabello, sino para la investigación oncológica.



Los autores del trabajo son Mirna Pérez-Moreno y Donatello Castellana, del grupo de Biología Celular Epitelial del Programa Fundación BBVA-CNIO de Biología Celular del Cáncer, en colaboración con Ralf Paus, de las universidades de Manchester y Münster.



“Hemos descubierto que los macrófagos, unas células cuya función principal se ha atribuido a la defensa de infecciones y reparación de heridas, participan en el proceso de regeneración del pelo”, explica Pérez-Moreno. “Incluso hemos logrado inducir el crecimiento del pelo. Es la primera evidencia que se tiene del papel de los macrófagos en el crecimiento cíclico del pelo”.



Los investigadores no investigaron porque sí la relación entre los macrófagos y el pelo. El trabajo, iniciado hace más de cuatro años, parte de una observación de Pérez-Moreno mientras analizaba otro problema. Los ratones con los que trabajaba entonces recibían un tratamiento con antiinflamatorios, que tuvo como inesperado efecto secundario la reactivación del crecimiento del pelo.



Convencida de que la explicación debía estar en el sistema inmune –la inflamación es una respuesta defensiva del organismo–, Pérez-Moreno empezó a experimentar con los distintos tipos de células responsables de la defensa del organismo.



Imagen tridimensional de la piel que muestra a los folículos pilosos (azules) rodeados por cúmulos de macrófagos residentes de tejido (rojo). La comunicación molecular entre los macrófagos y las células madre del folículo piloso regula la iniciación del crecimiento de los folículos. 






Detectaron entonces un fenómeno curioso: en una fase concreta del crecimiento cíclico –normal– del pelo, una parte de los macrófagos muere –por el proceso de muerte celular autoinducida conocido como apoptosis–, y es entonces cuando el pelo empieza a crecer de nuevo. Es decir, la muerte de una parte de los macrófagos parece ser la señal que empuja al folículo piloso a entrar en la siguiente etapa del ciclo.



Los investigadores desvelaron también cómo transmiten los macrófagos esa señal. Lo explica Pérez-Moreno: “La muerte de una parte de los macrófagos estimula a los que quedan vivos para que secreten factores que activan las células madre de la piel, y promueven así el crecimiento del pelo”.



Entre estos factores que secretan los macrófagos destacan unas proteínas llamadas Wnt. La confirmación de que los macrófagos son los responsables de la producción de estas proteínas es otro de los aspectos novedosos del trabajo.



Los investigadores demostraron todo lo anterior reproduciendo artificialmente el proceso natural. Para ello utilizaron un fármaco inhibidor de Wnt, y al hacerlo retrasaron, como esperaban, el crecimiento del pelo.



Aunque este trabajo ha sido realizado enteramente en ratones, los investigadores creen que su hallazgo “debería facilitar el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas” para el tratamiento del crecimiento del cabello en humanos.




La posibilidad de atacar un tipo de célula para afectar a otra puede tener aplicaciones más amplias que el “solo” crecimiento del pelo. Además, el empleo de liposomas como vehículo de medicamentos a tipos de células específicos es una vía en experimentación muy prometedora en varias patologías, señala Donatello Castellana.



También consideran importantes las implicaciones para la investigación en cáncer: “Las células madre de la piel se han identificado como las células que dan origen al cáncer de células escamosas, uno de los tumores más frecuentes en el mundo”, señala Pérez-Moreno. “Nuestro trabajo ha identificado que los macrófagos contribuyen a regular la proliferación controlada de las células madre a través de la vía Wnt; quizás haya tumores relacionados con un desajuste en los macrófagos que secretan Wnt”.



Desde una perspectiva más básica, el resultado se encuadra en el esfuerzo de entender cómo se regeneran los tejidos adultos, sobre todo la piel. Y aquí lo importante es el nuevo gran papel que desempeñan los macrófagos.



“La piel está formada por distintas estructuras, entre ellas los folículos, que forman el pelo y se regeneran a lo largo de nuestra vida gracias a la presencia de células madre”, explican los investigadores. “Se conocen ya muchas de las propiedades regenerativas de estas células, y uno de los mayores logros ha sido su multiplicación en cultivo para hacer trasplantes y generar de nuevo el pelo. Pero uno de los retos actuales es promover el crecimiento de las células madre sin necesidad de hacer trasplantes, modificando el ambiente que las rodea”.



Ahora se sabe que los macrófagos están entre las células esenciales en el diálogo bioquímico que se produce en el ambiente que rodea a las células madre.



“Nuestro estudio subraya la importancia de los macrófagos como moduladores del proceso de regeneración de los tejidos y remodelación de los órganos, mucho más allá de su función como fagocitos [células del sistema inmune]”, escriben los autores en PLoS Biology.



Entre los próximos objetivos de los investigadores está el estudiar este proceso en humanos. También, profundizar en qué clase de macrófagos es la que activa las células madre de la piel.



Como explica Pérez-Moreno, “los macrófagos son una población celular muy diversa. Hace menos de diez años que se ha descubierto que provienen no solo de la médula ósea, sino también del saco vitelino desde la gestación, y que incluso hay otros macrófagos que se reproducen en los mismos tejidos. Actualmente se desconocen los orígenes de parte de los macrófagos que residen en la piel”. 


CNIO researchers activate hair growth by modifying immune cells

Fuente: http://www.eurekalert.org/pub_releases/2014-12/cndi-cra121914.php




How to restore hair loss is a task not undertaken exclusively by beauty practitioners. The discovery, now published by a group from the Spanish National Cancer Research Centre (CNIO), reveals a novel angle to spur hair follicle growth. This also adds new knowledge to a broader problem: how to regenerate tissues in an adult organism, especially the skin.



This is a skin whole mount section showing hair follicles (blue) surrounded by clusters of skin resident macrophages (red). The molecular communication between macrophages and hair follicle stem cells regulates the initiation of hair follicle growth.






The group has discovered an unexpected connection--a link between the body's defense system and skin regeneration. According to the authors of the study published in PLOS Biology, cells from the immune system called macrophages-- those in charge of devouring invading pathogens, for example--are also responsible for activating skin stem cells and induce hair growth.


The regenerative ability of stem cells allows skin replenishment during a lifetime. But different factors can reduce their regenerative properties or promote their uncontrolled growth. When things go wrong, this can lead to aging and disease, including skin carcinomas. The discovery that macrophages activate skin stem cells may also have further implications beyond the possibility to develop therapeutic approaches for hair loss, but may also be relevant for cancer research.


The authors of the study are Mirna Perez-Moreno and Donatello Castellana, from the Epithelial Cell Biology Group of the BBVA Foundation-CNIO Cancer Cell Biology Programme, along with Ralf Paus, a hair immunobiology expert from the University of Manchester and Münster.


"We have discovered that macrophages, cells whose main function is traditionally attributed to fight infections and wound repair, are also involved in the activation of hair follicle stem cells in non inflamed skin," says Perez-Moreno.




The researchers did not investigate the relationship between macrophages and hair for fun. This work emerged more than four years ago from an observation made by Perez-Moreno while working on another research project. The mice she had been working with at that time received anti-inflammatory drugs, a treatment that also reactivated hair growth. Convinced that the explanation could reside in the existence of close communication between stem cells and immune cells --the Perez-Moreno's lab began to experiment with the different types of cells involved in the body´s defense system.


After years of investigation, they discovered that when stem cells are dormant, a fraction of macrophages die, due to a process known as apoptosis. This stimulated the secretion of factors from dying and living macrophages, which in turn activated stem cells, and that is when hairs began to grow again.





Macrophages secrete a number of factors including a class of proteins called Wnt.


Researchers demonstrated the participation of macrophage-derived Wnts by artificially reproducing the natural process by treating macrophages with a Wnt inhibitor drug encapsulated in liposomes. As expected, when they used this drug, the activation of hair growth was delayed.


Although this study has been completed in mice, the researchers believe their discovery "may facilitate the development of novel treatment strategies" for hair growth in humans.


The possibility of attacking one type of cell to affect another might have broader applications that go beyond "just" growing hair. Furthermore, the use of liposomes as a way of drug delivery to specific cells, is a very promising line of experimentation, which may have implications for the study of several pathologies, says Donatello Castellana.


From a more fundamental perspective, this research is an effort to understand how modifying the environment that surrounds adult skin stem cells can regulate their regenerative capabilities. "One of the current challenges in the stem cell field is to regulate the activation of endogenous stem cell pools in adult tissues to promote regeneration without the need of transplantation," says Perez-Moreno.




It is now known that macrophages are key cells involved in the biochemical dialogue that exists in the environment surrounding stem cells.


"Our study underlines the importance of macrophages as modulators in skin regenerative processes, going beyond their primary function as phagocytes [immune system cells]," say the authors in PLoS Biology.


The researcher´s next goal is to characterise the class of macrophage(s) that are involved in the activation of skin stem cells and their implications in the regulation of stem cells under pathological conditions, including skin carcinomas.


As Perez-Moreno explains, "macrophages are a very diverse cell population. It was only less that ten years ago that scientists discovered that besides from the bone marrow, macrophages originate from the yolk sac during pregnancy, and there are even other macrophages that proliferate within tissues. The diversity of the sources from which skin resident macrophages originate is not fully understood."





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This work has been funded by the Ministry of Economy and Competitiveness, the Spanish Association against Cancer (AECC) and the BBVA Foundation.






Reference article: Macrophages contribute to the cyclic activation of adult hair follicle stem cells. Castellana D, Paus R, Perez-Moreno, M. PLOS Biology (2014). doi: 10.1371/journal.pbio.1002002


Activating hair growth with a little help from the skin

Fuente: http://www.eurekalert.org/pub_releases/2014-12/p-ahg121814.php


Restoring hair loss is a task undertaken not only by beauty practitioners. Previous studies have identified signals from the skin that help prompt new phases of hair growth. However, how different types of cells that reside in the skin communicate to activate hair growth has continued to puzzle biologists. An exciting study publishing in the open access journal PLOS Biology reveals a new way to spur hair growth.


A group from the Spanish National Cancer Research Centre (CNIO) has discovered an unexpected connection, a link between the body's defense system and skin regeneration. It turns out that macrophages are involved. These are cells from the immune system that are in charge of devouring invading pathogens, a process called phagocytosis. The authors report that macrophages induce hair growth by surrounding and activating cells in the skin that have regenerative capacity, called stem cells. The discovery that macrophages activate skin stem cells could influence technologies with potential applications in tissue regeneration, aging, and cancer.


The authors of the study are Mirna Perez-Moreno and Donatello Castellana, from the Epithelial Cell Biology Group of the BBVA Foundation-CNIO Cancer Cell Biology Programme, along with Ralf Paus, a hair immunobiology expert from the University of Manchester and Münster. 'We have discovered that macrophages, cells whose main function is traditionally attributed to fight infections and wound repair, are also involved in the activation of hair follicle stem cells in non-inflamed skin', says Perez-Moreno.


These findings emerged from an observation by Perez-Moreno while she was working on another research project. Intriguingly, the mice she was working with at that time started to regrow hair when they were given anti-inflammatory drugs. Curious as to whether close communication between stem cells and immune cells could explain this observation, the Perez-Moreno lab began to test different types of cells involved in the body´s defense system for a role in hair growth. They observed that when skin cells are dormant, a fraction of macrophages die naturally due to a normal process called apoptosis. Surprisingly, the dying and surviving cells activated nearby stem cells and hair began to grow again.


Macrophages secrete a number of factors including a class of signaling molecules called Wnts. Importantly, when the researchers treated macrophages with a Wnt inhibitor drug, the activation of hair growth was delayed demonstrating a role for Wnt from macrophages in promoting hair growth. Although this study was carried out in mice, the researchers believe their discovery may facilitate the development of novel treatment strategies for hair growth in humans.


The researchers used tiny droplets, or liposomes, to carry the drug used in the study. The future use of liposomes as a way to deliver a drug to specific cells is promising and may have additional implications for the study of several pathologies, says Donatello Castellana.


From a more fundamental perspective, this research is an effort to understand how modifying the environment that surrounds adult skin stem cells can regulate their regenerative capabilities. 'One of the current challenges in the stem cell field is to regulate the activation of endogenous stem cell pools in adult tissues to promote regeneration without the need of transplantation', says Perez-Moreno.


Because of this study, it is now known that macrophages play a key role in the environment surrounding stem cells. 'Our study underlines the importance of macrophages as modulators in skin regenerative processes, going beyond their primary function as phagocytic immune cells', say the authors in PLOS Biology.






More information:



Castellana D, Paus R, Perez-Moreno M (2014) Macrophages Contribute to the Cyclic Activation of Adult Hair Follicle Stem Cells. PLoS Biol 12(12): e1002002. doi:10.1371/journal.pbio.1002002



domingo, 16 de noviembre de 2014

Usan células madre uterinas para tratar el cáncer de mama

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20141114/abci-mama-cancer-celulas-madre-201411131656.html


Tienen la capacidad de inhibir la invasión y multiplicación de las células tumorales, sobre todo, de las más agresivas.









Células madre uterinas, que se obtienen a través de una citología normal, podrían servir para combatir el cáncer de mama. Lo ha visto un equipo de Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos, de la Fundación Hospital de Jove (Gijón) y de la Universidad de Santiago de Compostela.


Para llevar a cabo este hallazgo, los investigadores han aislado células madre del cuello uterino para analizar las sustancias que dichas células expulsan al medio de cultivo contra células tumorales. A partir de esta premisa, han constatado que estas células tienen la capacidad de inhibir la invasión y multiplicación de las células tumorales, sobre todo, de las más agresivas.


«Este efecto es debido a que la zona de transformación uterina está en permanente regeneración, por lo que las células se reproducen más rápidamente», explica José Schneider, investigador de la Facultad de Ciencias de la Salud de la URJC y coautor del estudio publicado en la revista científica «Oncotarget».



La principal ventaja que presenta este estudio es que la obtención de las células madre se realiza a partir de un cepillado de cérvix, es decir, a partir de citologías normales, por lo que resulta una técnica poco invasiva.


En esta investigación, se han centrado en el cáncer de mama, donde han observado que no solo se frena el crecimiento de las células, sino que las induce al suicidio programado, lo que se conoce como apoptosis.


Según Schneider, «hemos trasplantado células de pacientes reales con cáncer a ratones inmunodeprimidos y hemos comprobado que aquellos a los que se les ha tratado con este medio de cultivo sobrevivían significativamente más que los ratones que estaban sin tratar».


Pero además, los investigadores señalan que existen otros elementos añadidos, que según explica el profesor de la URJC, «al tratarse de una zona en permanente contacto con ciertos elementos peligrosos, como bacterias, hongos y virus, que son los que desencadenan el cáncer de cuello de útero, pensamos que probablemente ese mecanismo de defensa que estas células han desarrollado puede tener una aplicación más general». Es por ello que, a corto plazo, si se verifica la capacidad antivírica, se podrían poner en marcha ensayos clínicos mediante tratamientos locales y abrir una nueva vía a futuras aplicaciones experimentales.


martes, 9 de septiembre de 2014

Científicos gallegos evidencian cómo las células tumorales escapan al control inmune

Fuente: http://www.farodevigo.es/sociedad-cultura/2014/08/25/cientificos-gallegos-evidencian-celulas-tumorales/1081215.html


Un estudio con participación gallega ha identificado una de las formas por la cuales las células tumorales escapan al control de la senescencia celular, el mecanismo de defensa natural, y consiguen reproducirse. Investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria (IDIS) de Santiago han descubierto en colaboración con el equipo del Instituto de Oncología del Sur de Suiza en Bellinzona liderado por Andrea Alimonti, que unas células denominadas "Células Supresoras Derivadas Mieloides" (MDSC, de sus siglas en inglés) y que se conocen por su capacidad de regular la función normal de nuestro sistema de defensa inmune, son las responsables de impedir que la maquinaria de senescencia celular se ponga en marcha en las células tumorales y ejerza su función. Este hallazgo, que publica la revista "Nature" abre nuevas vías de investigación en el tratamiento contra el cáncer.

El equipo del doctor Alimonti contactó con los investigadores del IDIS Manuel Collado y Sabela Da Silva, del grupo de Células Madre en Cáncer y Envejecimiento del Hospital Clínico de Santiago de Compostela (CHUS), ya que había estudiado tumores experimentales de próstata desarrollados en ratón y habían constatado que estos tumores se mantenían en estado latente durante largo tiempo debido a la acción protectora de la senescencia celular. Los investigadores observaron, sin embargo, cómo existían con frecuencia infiltrados de estas células MDSC en áreas de la próstata que mostraban al mismo tiempo un fallo en el mecanismo de defensa de senescencia celular.

Según el investigador Manuel Collado, las células MDSC liberan moléculas a su paso que impiden a las células de su entorno poner en marcha los mecanismos de senescencia celular. Las células tumorales se sirven de un receptor en su membrana que a modo de antena emite señales que atraen a estas células al interior de las masas tumorales incipientes, por lo que sus secreciones les permiten seguir dividiéndose en un entorno privilegiado que desembocará en un tumor maligno. "Uno de los más importantes mecanismos de defensa antitumoral es la senescencia. Esto es muy efectivo y funciona muy bien en el organismo, aunque su eficacia no es del cien por cien. De vez en cuando, dentro de los comienzos de tumores benignos que están controlados, hay algunas células del tumor que con una especie de antena (CXCR2) llaman a estas células del sistema inmune (MDSC). Estas células secretan unos factores que generan un entorno que hace que dentro de ese tumor haya células que no puedan funcionar correctamente y no puedan poner en marcha este sistema de control antitumoral. Así comienzan a proliferar, a volverse locas y a generar un tumor", explica Collado.

El investigador añade que este mecanismo que emplea la célula tumoral para poder reproducirse a pesar del sistema inmune afecta también a los tratamientos antitumorales, ya que impide que las células del tumor respondan adecuadamente induciendo la senescencia celular.

La noticia esperanzadora es que cuando se identificó el receptor que las células tumorales emplean para llamar a las células del sistema inmune, el CXCR2, los investigadores descubrieron que ya existen en fase experimental inhibidores desarrollados por varias compañías farmacéuticas y que podrían ser muy útiles en el tratamiento frente al cáncer a la luz de estos nuevos resultados. "Se sabía que estaba en las células tumorales pero no se sabía muy bien qué hacía. Con este descubrimiento reforzamos la posibilidad de que esos tratamientos puedan ser efectivos gracias a que intentando bloquear esa antena la células tumorales no sean capaces de buscarse este mecanismo de escape del control", explica.

miércoles, 11 de junio de 2014

Desvelan el mecanismo que controla la muerte celular en plantas y humanos

Fuente: http://ecodiario.eleconomista.es/interstitial/volver/reformampli/salud/noticias/5849244/06/14/Desvelan-el-mecanismo-que-controla-la-muerte-celular-en-plantas-y-humanos.html#.Kku85QlQG0U7X3g


Un grupo de investigación del Centro de Investigaciones Científicas Isla de la Cartuja, de Sevilla, (CicCartuja) ha identificado la compleja red de proteínas que comparten las células humanas y vegetales cuando deciden "suicidarse" de manera programada.





Estos investigadores, adscritos al grupo de Biointeractómica, que dirige el máximo responsable del CicCartuja, el catedrático de la US Miguel Angel de la Rosa Acosta, acaban de publicar los resultados de esta investigación en sendos artículos publicados en la revista Molecular & Cellular Proteomics.

Un comunicado del CicCartuja ha explicado que la denominada muerte celular programada (PCD, en sus siglas en inglés) es un proceso generado por las células para autorregular su desarrollo.

Estos investigadores han analizado en este proceso el papel de las nuevas proteínas identificadas como dianas del citocromo c y, en particular, que muchas presentan funciones similares en plantas y en humanos.

Han propuesto una hipótesis sobre el mantenimiento del equilibrio entre la vida y la muerte celular centrada en el papel de la proteína citocromo c.

Según esta nueva visión, el citocromo c impide que el metabolismo normal de las células siga fabricando componentes celulares una vez que las enzimas de degradación, denominadas caspasas, han empezado a desestructurar la célula según un programa bien determinado de muerte celular.

Conocer los entresijos moleculares de este proceso permitirá entender mejor el proceso natural de eliminación controlada de células, o PCD, cuya desregulación es la base de muchas enfermedades relacionadas con el envejecimiento y la generación de tumores, ha añadido el comunicado.

Estos trabajos se han desarrollado en el Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis, perteneciente al Centro de Investigaciones Científicas Isla de la Cartuja (CicCartuja), de Sevilla.

El CicCartuja fue creado en 1995 por acuerdo de la Junta de Andalucía, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Sevilla (US), y alberga tres institutos mixtos del CSIC y de la US: el de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis (IBVF); el de Ciencia de Materiales de Sevilla (ICMS) y el de Investigaciones Químicas (IIQ).