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domingo, 5 de junio de 2016

¿Son los telómeros hiperlargos la clave para mantenernos jóvenes y vivir más?

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-telomeros-hiperlargos-clave-para-mantenernos-jovenes-y-vivir-mas-201606030217_noticia.html








Los telómeros, esto es, las regiones de ADN situadas en los extremos de los cromosomas, juegan un papel esencial en la estabilidad del material genético y en el mantenimiento de la juventud de las células y, por tanto, del organismo. El problema es que con cada división celular –o lo que es lo mismo, según envejecemos–, los telómeros se acortan. Y una vez alcanzan una longitud mínima crítica, las células entran en un estado de senescencia –es decir, envejecen hasta el punto de perder la capacidad de dividirse– o, simplemente, mueren. De hecho, el progresivo acortamiento de los telómeros constituye una de las causas moleculares del envejecimiento celular y de la aparición de enfermedades asociadas a la edad. Entonces, ¿qué ocurriría en caso de que los telómeros tuvieran una longitud desmesurada? ¿Viviríamos más y evitaríamos las enfermedades asociadas al envejecimiento, caso del cáncer? Pues para responder a esta pregunta, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han logrado ‘crear’ un modelo animal –ratones– con telómeros ‘hiperlargos’ y, por tanto, con un menor envejecimiento celular. Y para ello, y por primera vez, han evitado toda manipulación genética.


Concretamente, y como describe el artículo publicado en la revista «Nature Communications», los autores indujeron cambios epigenéticos –alteraciones que, si bien no alteran la secuencia de ADN, modifican la forma en la que se expresan los genes contenidos en este ADN– para que los ratones tuvieran telómeros hiperlargos. Un procedimiento que, cuando menos potencialmente, también puede ser utilizado para generar células madre embrionarias y células madre pluripotentes inducidas (iPS) con telómeros muy largos para su uso en medicina regenerativa.




El concepto de telómeros ‘hiperlargos’ no es nuevo. De hecho, el grupo de investigación del CNIO ya describió en 2009 que el cultivo in vitro de iPS causaba el alargamiento progresivo de los telómeros hasta generar lo que en su momento bautizaron como ‘telómeros hiperlargos’. Es más; en 2011, los autores publicaron un segundo artículo en el que demostraban que el fenómeno también ocurría de forma espontánea en las células madre embrionarias cuando se cultivaban in vitro.


Como explica Elisa Varela, co-autora de la investigación, «la expansión in vitro de las células madre embrionarias resulta en el alargamiento de los telómeros hasta el doble de la longitud normal en las células del embrión». Por tanto, esta elongación se produce gracias a mecanismos activos naturales y no requiere de la alteración del gen de la telomerasa –la enzima responsable del alargamiento de los telómeros y que, tras el nacimiento, es inhibida en todas las células somáticas del organismo.


Llegados a este punto, la pregunta es si el uso de estas células madre con telómeros hiperlargos es viable en un modelo animal vivo, con lo que se ralentizaría su proceso de envejecimiento natural. Y la respuesta, según concluye el nuevo trabajo, es que sí.



En el nuevo estudio, los autores ‘crearon’ ratones que presentaban células con telómeros hiperlargos –con una longitud dos veces mayor de la normal– y células normales –con telómeros igualmente normales–. Y de acuerdo con los resultados, las células con telómeros hiperlargos fueron perfectamente funcionales. De hecho, el análisis de los tejidos llevado cabo en diferentes momentos de la vida de los animales –a los 0, 1, 6 y 12 meses de vida– mostró que los telómeros mantenían el gradiente extra de longitud –se acortaban con el tiempo, pero a un ritmo normal, y siempre manteniendo la diferencia de longitud frente a los telómeros ‘normales’ del resto de células.


Y estos telómeros hiperlargos, ¿suponían alguna ventaja para las células y, por ende, para el organismo? Pues sí, y muy grande. Las células presentaban una menor acumulación de daños en el ADN, por lo que los animales tenían una menor incidencia de aparición de tumores –naturales o inducidos–. Unos ratones que, además, mostraron una mayor capacidad para la curación de las lesiones en la piel.


Como refiere Elisa Varela, «nuestros resultados demuestran que las células madre pluripotentes portadoras de telómeros hiperlargos pueden dar lugar a organismos con telómeros más largos que se mantienen juveniles a nivel molecular durante más tiempo. Se trata de una prueba de concepto de que es posible generar tejidos adultos con telómeros más largos de lo normal en ausencia de modificaciones genéticas».


Es más: como destaca María A. Blasco, co-autora del estudio, «nuestro trabajo también demuestra que es posible generar iPS con telómeros más largos, que resultarían en células diferenciadas con telómeros a su vez más largos y que estarían, por tanto, más protegidas del daño».


Un aspecto que podría resultar muy importante en el campo de la medicina regenerativa. Tal es así que, informan los autores, «el siguiente paso será generar una nueva especie de ratón que tenga los telómeros de todas sus células el doble de largos de lo normal».


Pero más allá de las posibles aplicaciones clínicas, la nueva estirpe de ratones con telómeros hiperlargos permitirá evaluar algunas de las grandes preguntas para las que aún no se tiene respuesta. Como concluye María Blasco, «¿viviría más una especie de ratón que tuviera los telómeros el doble de largos? ¿Es este el mecanismo que ha usado la naturaleza para determinar longevidades muy diferentes en especies genéticamente muy similares? ¿Tendría esta nueva especie más o menos cáncer?».


Crean ratones con telómeros hiperlargos sin alterar sus genes

Fuente: http://www.agenciasinc.es/Noticias/Crean-ratones-con-telomeros-hiperlargos-sin-alterar-los-genes


Científicos del CNIO han desarrollado ratones con telómeros más largos de lo normal, menos signos de envejecimiento molecular y una menor incidencia de cáncer. Dichos telómeros hiperlargos no provocaron en los animales efectos fatales a largo plazo. Prescindir de la manipulación genética para alargar los telómeros ofrece una nueva manera de retrasar el envejecimiento sin alterar los genes.



Imagen que muestra en verde las células con telómeros hiperlargos y en rojo los telómeros.





El Grupo de Telómeros y Telomerasa del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en colaboración con la Unidad de Ratones Transgénicos del mismo centro, ha logrado crear en el laboratorio ratones con telómeros hiperlargos y con un menor envejecimiento molecular, evitando el uso de la que hasta ahora era la vía habitual: la introducción de genes.


Esta nueva técnica, basada en cambios epigenéticos y descrita en Nature Communications, evita la manipulación de genes para retrasar el envejecimiento molecular. El estudio también subraya la importancia de esta nueva estrategia para generar células madre embrionarias y células iPS con telómeros muy largos para su uso en medicina regenerativa.


Los telómeros (estructuras protectoras situadas en los extremos de los cromosomas) son esenciales para la estabilidad del material genético y para mantener el estado juvenil de las células y el organismo.




Sin embargo, los telómeros se van acortando a medida que envejecemos. Llegado un punto crítico de acortamiento, las células entran en senescencia o mueren. Esta es una de las causas moleculares del envejecimiento celular y de la aparición de enfermedades asociadas a la vejez.


Por el contrario, cuando los telómeros tienen una longitud extra –cosa que logró por primera vez el grupo del CNIO dirigido por María A. Blasco usando la expresión del gen de la telomerasa– ejercen un papel protector frente al envejecimiento y las enfermedades asociadas a él, prolongando significativamente la vida de los ratones.



Tenemos que remontarnos al año 2009, cuando en un trabajo publicado en la revista Cell Stem Cell se describía que el cultivo in vitro de células iPS causaba el alargamiento progresivo de los telómeros hasta generar lo que las autoras llamaron ‘telómeros hiperlargos’. 


Poco después, en 2011, Elisa Varela (también firmante de este último paper) y sus colegas del CNIO publicaron en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) que este fenómeno también ocurría de forma espontánea en las células madre embrionarias cuando se cultivaban in vitro. 


“La expansión in vitro de las células madre embrionarias resulta en el alargamiento de los telómeros hasta el doble de la longitud normal en las células del embrión”, explican las autoras. Una elongación que ocurre gracias a mecanismos activos naturales y sin que se produzcan alteraciones en el gen de la telomerasa.


Los autores del trabajo, de izquierda a derecha: Miguel A. Muñoz-Lorente, Maria A. Blasco, Sagrario Ortega, Elisa Varela, Agueda M. Tejera.





Pero, ¿serían estas células capaces de dar lugar a un ratón con telómeros mucho más largos de lo normal y que envejeciera más lentamente? En el trabajo que se publica en Nature Communications, Elisa Varela y sus colegas demuestran que sí.



Las células con telómeros hiperlargos de estos ratones parecen ser perfectamente funcionales. Al analizar los tejidos en diferentes momentos (0, 1, 6 y 12 meses de vida), estas células mantenían el gradiente extra de longitud (decrecían con el tiempo pero a un ritmo normal), presentaban menor acumulación de daños en el ADN y tenían mayor capacidad para la reparación de heridas en la piel. Además, los animales tenían una menor incidencia de aparición de tumores –tanto esporádicos como inducidos– que los ratones normales.



Estos resultados demuestran que las células madre pluripotentes portadoras de telómeros hiperlargos pueden dar lugar a organismos con telómeros más largos que se mantienen juveniles a nivel molecular durante más tiempo.


Según las autoras, se trata de “una prueba de concepto de que es posible generar tejidos adultos con telómeros más largos de lo normal en ausencia de modificaciones genéticas”.


“Nuestro trabajo también demuestra que es posible generar iPS con telómeros más largos –explica Blasco– que resultarían en células diferenciadas con telómeros a su vez más largos y que estarían, por tanto, más protegidas del daño”.


Esto podría ser una ventaja en el campo de la medicina regenerativa, donde se está estudiando cómo usar células iPS para generar tipos celulares adultos para terapias celulares. El siguiente paso será “generar una nueva especie de ratón que tenga los telómeros de todas sus células el doble de largos de lo normal”, explican Blasco y Varela.


“De este modo, podremos analizar algunas de las grandes preguntas que aún están sin contestar: ¿Viviría más una especie de ratón que tuviera los telómeros el doble de largos? ¿Es este el mecanismo que ha usado la naturaleza para determinar longevidades muy diferentes en especies genéticamente muy similares? ¿Tendría esta nueva especie más o menos cáncer?




Referencia bibliográfica:

Nature Communications.

Este estudio ha sido financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad español, el Consejo Europeo de Investigación (ERC, por sus siglas en inglés), la Comunidad de Madrid, la AXA Research Fund y al Fundación Botín y el Banco Santander a través de Santander Universidades.


sábado, 27 de febrero de 2016

La terapia con telomerasa combate anemias aplásicas

Fuente: http://oncologia.diariomedico.com/2016/02/25/area-cientifica/especialidades/oncologia/investigacion/la-terapia-con-telomerasa-combate-anemias-aplasicas


Un estudio publicado en 'Blood' y dirigido por profesionales del CNIO ha demostrado, en modelo animal, que la terapia con telomerasa, diseñada para el envejecimiento, puede tratar anemias aplásicas.



María Blasco, directora del CNIO y de la investigación.






La anemia aplásica es una enfermedad hematológica rara en la que la médula ósea es incapaz de generar células sanguíneas al ritmo adecuado. Muchas formas de anemia aplásica comparten un importante vínculo con el proceso de envejecimiento: el acortamiento de los telómeros, las estructuras que protegen los extremos de los cromosomas. Hace cuatro años, un grupo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) creó una novedosa terapia contra el envejecimiento basada en reparar los telómeros. Ahora, los mismos investigadores demuestran que esa terapia puede ser efectiva contra las clases de anemia aplásica provocadas por telómeros cortos.


El tratamiento se basa en hacer que las células de la médula ósea expresen la enzima telomerasa, responsable de reparar los telómeros, para lo que se ha recurrido a la terapia génica: utilizando un virus como vehículo conductor, introducen el gen de la telomerasa en las células de la médula ósea, que pueden así reparar los telómeros y seguir generando células sanguíneas.



"Se aporta una prueba de concepto de que el abordaje basado en telomerasa tiene un efecto terapéutico en la anemia aplásica provocada por telómeros cortos", narran los autores, entre los que se encuentran Christian Bär y Juan Manuel Povedano, en el último número de Blood, que ha publicado el trabajo dirigido por María Blasco, directora del CNIO. También han colaborado equipos de la la Universidad Autónoma de Barcelona y de Hoffmann-LaRoche, en Basilea.


La anemia aplásica puede deberse a mutaciones heredadas (hasta ahora de unos treinta genes, varios de ellos implicados en el mantenimiento de los telómeros). También puede adquirirse por mecanismos aún no claramente establecidos: exposición a determinadas toxinas o infecciones víricas. Pero, independientemente de si es heredada o adquirida, se caracteriza la presencia de telómeros cortos.



Los investigadores recurrieron a dos tipos de ratones que simulan la enfermedad en humanos. En uno de ellos se reproduce la anemia aplásica adquirida. En este modelo, los investigadores destruyen parte de las células madre eliminando en ellas un determinado gen. Al cabo de unas semanas tratan a los animales con la terapia génica con telomerasa.

 
"El tratamiento evita de forma significativa la mortalidad por anemia aplásica, y alarga los telómeros en la células de la sangre y de la médula ósea. En el grupo no tratado con terapia génica la mayor parte de los animales mueren de anemia aplásica, y mueren mucho antes".


El segundo modelo animal reproduce la anemia aplásica hereditaria, eliminando el gen de la telomerasa específicamente en las células de la médula ósea. 


Después de tratarse con telomerasa, "también se alargaron los telómeros en sangre periférica y el número de células sanguíneas mejoró considerablemente", escriben los autores. "En ambos modelos, el mayor número de células sanguíneas puede atribuirse a una mayor reserva de células madre".


Combaten la anemia aplásica con una terapia para retrasar el envejecimiento

Fuente: http://www.agenciasinc.es/Noticias/Combaten-la-anemia-aplasica-con-una-terapia-para-retrasar-el-envejecimiento


Investigadores del CNIO han descrito un nuevo tratamiento basado en llevar el gen de la telomerasa a las células de la médula ósea mediante terapia génica, una estrategia para el tratamiento de la anemia aplásica. Los resultados se publican en la revista Blood.





Imágenes representativas de médula ósea con anemia aplásica (izquierda) y médula ósea curada tras el tratamiento con terapia génica con telomerasa (derecha).






La anemia aplásica es una enfermedad rara de la sangre, potencialmente mortal, en la que la médula ósea es incapaz de generar células sanguíneas al ritmo adecuado. Muchas formas de anemia aplásica comparten un importante vínculo con el proceso de envejecimiento: el acortamiento de los telómeros, las estructuras que protegen los extremos de los cromosomas.


Hace cuatro años, un grupo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) creó una novedosa terapia contra el envejecimiento basada en reparar los telómeros. Ahora, los mismos investigadores demuestran que esa terapia puede ser efectiva contra las clases de anemia aplásica provocadas por telómeros cortos. Es una estrategia del todo nueva en la patología.


El tratamiento se basa en hacer que las células de la médula ósea expresen la enzima telomerasa, responsable de reparar los telómeros. Para ello, los investigadores recurren a la terapia génica: utilizando un virus como ‘taxi’, introducen el gen de la telomerasa en las células de la médula ósea, que pueden así reparar los telómeros y seguir generando células sanguíneas.




“Aportamos una prueba de concepto de que el tratamiento con telomerasa (…) tiene un efecto terapéutico en la anemia aplásica provocada por telómeros cortos”, escriben los autores, entre los que están Christian Bär como primer autor y Juan Manuel Povedano, en una publicación en la revista Blood.


El trabajo ha sido dirigido por Maria A. Blasco en el CNIO y en el que han colaborado la Universidad Autónoma de Barcelona y Hoffmann-LaRoche (Basilea).




La anemia aplásica puede deberse a mutaciones heredadas en —que se sepa por ahora— unos treinta genes, varios de ellos implicados en el mantenimiento de los telómeros. También puede adquirirse por mecanismos aún no claramente establecidos —desde la exposición a determinadas toxinas hasta infecciones víricas—. Un rasgo frecuente en la anemia aplásica, independientemente de si es heredada o adquirida, es la presencia de telómeros cortos.


En 2012 el Grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO, dirigido por Maria A. Blasco, ideó una estrategia para reparar los telómeros. El acortamiento de los telómeros es un proceso que ocurre de forma natural en el organismo cada vez que las células se dividen: durante la división celular, el ADN, empaquetado formando los cromosomas, debe duplicarse, pero el propio diseño de la maquinaria de copia impide replicar completamente el final de los cromosomas. Los telómeros, por tanto, se acortan un poco con cada división celular. Como norma general, a mayor edad, más cortos los telómeros.


La telomerasa, la enzima que repara los telómeros, solo está activa durante el embarazo; es decir, en el organismo adulto las células sanas no expresan telomerasa. Con una excepción: las células madre presentes en los tejidos —en la médula ósea, en el caso de la sangre—. Las células madre, que tienen que dividirse a menudo para regenerar los tejidos con nuevas células, sí pueden producir telomerasa, pero no tanta como para contrarrestar el acortamiento telomérico que se acumula con el envejecimiento: con el tiempo los tejidos tienen menos células de refresco y pierden capacidad regenerativa.


En su trabajo de 2012 los investigadores retrasaron sustancialmente el envejecimiento de los ratones logrando que sus células, durante un periodo de tiempo, de nuevo produjeran telomerasa. En el trabajo que ahora se publica hacen que las células madre de la médula ósea produzcan más telomerasa, y puedan así reparar sus telómeros excesivamente cortos.



Los investigadores recurrieron a dos tipos de ratones que simulan la enfermedad en humanos. En uno de ellos se reproduce la anemia aplásica adquirida: debido a daños de diversa etiología una parte de las células madre muere, y las que quedan deben dividirse más para mantener la producción de las células de la sangre; a consecuencia de tantas divisiones, los telómeros se acortan y aparece la enfermedad.





En el animal modelo, los investigadores matan parte de las células madre eliminando en ellas un determinado gen; al cabo de unas semanas tratan a los animales con la terapia génica con telomerasa.


“Efectivamente, el tratamiento [con telomerasa] evita de forma significativa la mortalidad por anemia aplásica, y alarga los telómeros en la sangre y en la médula ósea”, comentan los autores. “En el grupo no tratado con terapia génica la mayor parte de los animales mueren de anemia aplásica, y mueren mucho antes”.


El segundo modelo animal busca reproducir la anemia aplásica hereditaria, producida por mutaciones relacionadas con los telómeros y la telomerasa. Los investigadores recurren a un ratón al que se ha eliminado el gen de la telomerasa específicamente en las células de la médula ósea.


Como en el primer caso, tras ser tratado con terapia génica con telomerasa en este ratón “también se alargaron los telómeros en sangre periférica y el número de células sanguíneas mejoró considerablemente”, escriben los autores. “En ambos modelos, el mayor número de células sanguíneas puede atribuirse a una mayor reserva de células madre”.


Hay clases de anemia aplásica que no están asociadas a telómeros cortos. Pero los investigadores consideran que estos resultados son una prueba de concepto de que la terapia génica es una estrategia válida contra anemia aplásica. Podría aplicarse con otros genes —en vez de con telomerasa—, si se descubriera que tienen un papel causal en esas otras formas de la enfermedad.




Referencia bibliográfica:

Christian Bär, Juan Manuel Povedano, Rosa Serrano, Carlos Benitez-Buelga, Miriam Popkes, Ivan Formentini, Maria Bobadilla, Fatima Bosch, Maria A. Blasco. Telomerase gene therapy rescues telomere length, bone marrow aplasia and survival in mice with aplastic anemia. Blood (2016). doi: 10.1182/blood-2015-08-667485



jueves, 30 de abril de 2015

Científicos del CNIO descubren que los telómeros de las plantas también juegan un papel clave en su envejecimiento

Fuente: http://noticias.lainformacion.com/ciencia-y-tecnologia/fisiologia/cientificos-del-cnio-descubren-que-los-telomeros-de-las-plantas-tambien-juegan-un-papel-clave-en-su-envejecimiento_tc1Atb7KhZ8l3ZiSQNsQa1/


Investigadores del Centro de Investigación en Agrigenómica (CRAG) y el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han descubierto que los telómeros, secuencias de ADN situadas en los extremos de los cromosomas cuyo tamaño se ha relacionado con el envejecimiento y el cáncer, también juega un papel relevante en el crecimiento de las plantas. Un hallazgo que, según sus autores, abre la puerta a desarrollar nuevos fármacos.











Desde hace años se conoce el papel de los telómeros en las células de mamíferos, y se sabe que protegen a los cromosomas y aseguran la correcta división celular. Además, se ha visto que las células más "jóvenes" tienen telómeros más largos, y a medida que éstas se dividen, los telómeros se acortan hasta que ya no permiten nuevas divisiones celulares.


Sin embargo, hasta la fecha no se sabía mucho sobre el papel de los telómeros en procesos esenciales de la fisiología de las plantas, como el crecimiento, ya que no se habían desarrollado las tecnologías necesarias para poder visualizar y medir los telómeros a nivel celular en estos organismos.


Sin embargo, el trabajo que publica la revista 'Cell Reports' ha descrito el desarrollo de una innovadora tecnología que ha permitido el seguimiento de los telómeros a nivel celular en plantas, que ha servido para ver por primera vez el papel de estas estructuras en el desarrollo de las plantas y su longevidad.


A diferencia de los animales, las plantas crecen durante toda su vida gracias a los meristemos, tejidos de células indiferenciadas que se hallan en los extremos de los tallos, y al nicho de células madre situado en la base de la raíz. Estos dos órganos son los que proveen a la planta de nuevas células y le permiten crecer a lo largo de toda su vida.


Y según describen los investigadores en el trabajo, las células con telómeros más largos son precisamente las del nicho de células madre y las de los meristemos.



En estas regiones es donde la enzima telomerasa (aquella que permite el alargamiento de los telómeros) está activa, mientras que en tejidos diferenciados como las hojas o las ramas no presenta actividad.


"Vemos que los telómeros y la telomerasa son esenciales para la renovación de las células madre en los meristemos y el crecimiento de la planta", ha explicado Ana Caño, autora del CRAG que ha dirigido el trabajo.


De hecho, según ha explicado, han visto que las plantas sin telomerasa activa, en las que los telómeros se acortan de forma anormal, agotan todas sus reservas de células madre en poco tiempo y dejan de crecer.




Los autores confían en que este hallazgo permitirá investigar por qué los árboles pueden llegar a vivir miles de años, al tiempo que abre nuevas vías para entender el cáncer y el envejecimiento, y buscar nuevos compuestos que los regulen.


"El avance de poder medir los telómeros a nivel celular en plantas es muy importante ya que demuestra la universalidad de la tecnología y de la función de los telómeros, y ofrece la posibilidad de usar plantas para buscar compuestos que regulen los telómeros en células animales, que podrían tener utilidad terapéutica en enfermedades asociadas al envejecimiento, incluido el cáncer", ha añadido María Blasco, directora del CNIO.


En el trabajo, realizado con la raíz de Arabidopsis thaliana, planta modelo de laboratorio, se ha contado con una tecnología innovadora para la visualización de los telómeros en células individuales. Se trata de una adaptación del telomapping, técnica desarrollada por el equipo de María Blasco en el CNIO para estudiar los telómeros en células de mamíferos.


Además, en el trabajo también han participado ingenieros computacionales de La Salle (Universitat Ramon Llull) y físicos de la Universidad de Barcelona (UB), junto con la Universidad de Texas (Estados Unidos).


miércoles, 28 de enero de 2015

Extienden los telómeros de las células para frenar el envejecimiento

Fuente: http://www.tendencias21.net/Extienden-los-telomeros-de-las-celulas-para-frenar-el-envejecimiento_a39465.html


Científicos de la Universidad de Stanford (California, EE.UU.) han desarrollado un método para extender los telómeros, las tapas que protegen los extremos de los cromosomas y que frenan el envejecimiento. Esto permitirá cultivar células para estudios de laboratorio que se dupliquen más veces y tarden más en morir.



Representación en 3-D de un telómero. 





Un nuevo procedimiento puede aumentar de forma rápida y eficaz la longitud de los telómeros humanos, las tapas protectoras de los extremos de los cromosomas que están vinculadas con el envejecimiento y la enfermedad, según científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford (California, EE.UU.). 


Las células tratadas se comportan como si fueran mucho más jóvenes que las células no tratadas, multiplicándose generosamente en la caja de Petri en lugar de estancarse o de morir. Las células de la piel con telómeros alargados por el procedimiento fueron capaces de dividirse hasta 40 veces más que las células no tratadas. 


El procedimiento, que implica el uso de un tipo modificado de ARN, mejorará la capacidad de los investigadores para generar grandes cantidades de células para el estudio o el desarrollo de fármacos, según los científicos. La investigación podría ayudar también a encontrar nuevas formas de tratar enfermedades causadas por el acortamiento de los telómeros. 




Los telómeros son las tapas protectoras de los extremos de las hebras de ADN llamadas cromosomas, que albergan nuestro genoma. En los seres humanos jóvenes, los telómeros tienen unos 8.000-10.000 nucleótidos de largo. Se acortan con cada división celular, sin embargo, y cuando alcanzan una longitud crítica la célula deja de dividirse o muere. Este reloj interno hace que sea difícil mantener la mayoría de las células que se cultivan en un laboratorio durante más de unas pocas duplicaciones celulares. 


"Ahora hemos encontrado una manera de alargar los telómeros humanos en hasta 1.000 nucleótidos, dando marcha atrás al reloj interno en estas células por el equivalente de muchos años de vida humana", explica Helen Blau, profesora de microbiología e inmunología de Stanford y directora del Laboratorio Baxter de Biología de Células Madre de la universidad, en la nota de prensa de ésta. "Esto aumenta considerablemente el número de células disponibles para estudios sobre fármacos o modelos de enfermedades." 


Un artículo que describe la investigación fue publicado en la revista FASEB Journal. Los investigadores utilizaron ARN mensajero modificado para extender los telómeros. El ARN lleva instrucciones sobre los genes del ADN a las fábricas de proteínas de la célula. 


El ARN usado en este experimento contenía la secuencia codificante de TERT, el componente activo de una enzima natural llamada telomerasa. La telomerasa es expresada por las células madre, incluidas las que dan lugar a espermatozoides y óvulos, para asegurar que los telómeros de estas células permanecen en plena forma para la próxima generación. La mayoría de los otros tipos de células, sin embargo, expresan niveles muy bajos de telomerasa.




La nueva técnica tiene una ventaja importante sobre otros métodos posibles: es temporal. El ARN modificado está diseñado para reducir la respuesta inmune de la célula al tratamiento y permitir que el mensaje de codificación de TERT permanezca un poco más de tiempo de lo que lo haría un mensaje no modificado. Pero se disipa y desaparece al cabo de unas 48 horas. Después de ese tiempo, los telómeros alargados comienzan progresivamente a acortarse de nuevo con cada división celular. El efecto transitorio es algo así como pisar el pedal del acelerador en uno de los coches de una flota que se acerca lentamente a su parada. 


El coche con el aumento extra de energía llegará más lejos que sus compañeros, pero también terminará parándose cuando su impulso hacia adelante se gaste. A nivel biológico, esto significa que las células tratadas no se dividen indefinidamente, lo que las haría demasiado peligrosas para usarse como terapia en humanos, debido al riesgo de cáncer. 


Los investigadores descubrieron que tan sólo tres aplicaciones del ARN modificado durante un período de unos pocos días podían aumentar significativamente la longitud de los telómeros en las células cultivadas de músculo y piel humanos. 


Una adición de 1000 nucleótidos representa un aumento de más del 10 por ciento en la longitud de los telómeros. Estas células se dividieron muchas veces más en la placa de cultivo que las células no tratadas: unas 28 veces más en el caso de las células de la piel, y cerca de tres veces en el de las musculares. 




"Nos sorprendió y agradó que el ARNm modificado de TERT funcionara, porque TERT está altamente regulado y debe unirse a otro componente de la telomerasa", explica John Ramunas, postdoc de Stanford. 


"Los intentos anteriores provocaron una respuesta inmune contra la telomerasa, lo que podría ser perjudicial. En contraste, nuestra técnica es no-inmunogénica. Los métodos transitorios existentes para extender los telómeros actúan lentamente, mientras que nuestro método en unos pocos días revierte el acortamiento que se produce durante más de una década de envejecimiento normal. Esto sugiere que un tratamiento con nuestro método podría ser breve y poco frecuente". 


Blau y sus colegas se interesaron en los telómeros cuando en un trabajo anterior de su laboratorio mostraron que las células madre musculares de niños con distrofia muscular de Duchenne tenían telómeros que eran mucho más cortos que los de los niños sin la enfermedad. 


Este hallazgo no sólo tiene implicaciones para la comprensión de cómo funcionan -o no funcionan- las células al crear nuevo músculo, pero también ayuda a explicar la limitada capacidad para cultivar células afectadas en el laboratorio, para su estudio. 


Los investigadores están probando ahora su nueva técnica en otros tipos de células. "Estamos trabajando para entender más acerca de las diferencias entre los tipos de células, y cómo podemos superar esas diferencias para permitir que este enfoque sea más universalmente útil", explica Blau.




Referencia bibliográfica: 

J. Ramunas, E. Yakubov, J. J. Brady, S. Y. Corbel, C. Holbrook, M. Brandt, J. Stein, J. G. Santiago, J. P. Cooke, H. M. Blau. Transient delivery of modified mRNA encoding TERT rapidly extends telomeres in human cells. The FASEB Journal (2015). DOI: 10.1096/fj.14-259531

sábado, 24 de enero de 2015

Researchers develop new treatment that extends telomeres

Fuente: http://www.news-medical.net/news/20150124/Researchers-develop-new-treatment-that-extends-telomeres.aspx


Will extending telomeres lead to longer, healthier lives? Researchers have taken an important step toward answering this question by developing a new treatment used in the laboratory that extends telomeres.


One of the key aspects of aging is the shortening of telomeres over time. Telomeres, which serve as protective "end caps" for chromosomes, help keep DNA healthy and functioning as it replicates. Unfortunately, these protective end caps become shorter with each DNA replication, and eventually are no longer able to protect DNA from sustaining damage and mutations. In other words, we get older.


An important step toward lengthening telomeres has now been made, which not only allows scientists to increase cell numbers for testing drugs, but may also hold a key to longer and healthier lives. This research was published online in The FASEB Journal.


"In the near term, since biomedical research depends heavily on having large numbers of cells available for study, we hope that these findings will be broadly applicable in the search for treatments and cures for disease," said Helen M. Blau, Ph.D., who led the research as Director of the Baxter Laboratory for Stem Cell Biology in the Department of Microbiology and Immunology at Stanford University School of Medicine in Stanford, California, and an Associate Editor of The FASEB Journal, the Bethesda, Maryland-based journal in which her report was published. "Ultimately, we hope that these findings will help prevent, delay or treat age-related conditions and diseases, as well as certain devastating genetic diseases of inadequate telomere maintenance."


To make this discovery, Blau and colleagues delivered modified mRNA encoding TERT, the enzyme that increases the length of telomeres by adding DNA repeats, to four groups of cells. The first group received modified mRNA encoding TERT, and the other three groups were controls that received either mRNA encoding an inactive form of TERT, the solution in which TERT is delivered, or no treatment. The telomeres of the first group (telomere-extending treatment group) were rapidly lengthened over a period of a few days, whereas the telomeres of the three control groups were not extended. The first group was also able to undergo more cell divisions, whereas the controls were not. Importantly for the potential safety of this approach, the telomeres of the first group resumed shortening after they were extended, showing that due to the short, transient treatment, the cells were not immortalized.



Further, all of the cell populations treated eventually stopped dividing, indicating that they were not immortalized. This approach has been tested on cell types including fibroblasts and myoblasts and is now being tested on stem cells. Additionally, this research showed that cells could be treated several times with enhanced effects on the capacity for division. Since the increase in numbers is compounded with each treatment, a small sample of cells, for example from a small biopsy, can be amplified to very large numbers.


"We were surprised and pleased at how quickly modified TERT mRNA extends telomeres," said John Ramunas, first author and postdoctoral fellow who pioneered this work in Blau's Stanford University laboratory. "In fibroblasts, over a decade of telomere shortening was reversed in a few days, suggesting that a therapy might be brief and infrequent."


"It might not be the Fountain of Youth to keep us young forever, but this discovery is a real shot in the arm. This work is a game-changer," said Gerald Weissmann, M.D., Editor-in-Chief of The FASEB Journal. He added, "in the short term it will help us to understand how aging affects the molecular machinery of cells. In the long-term, the sky's the limit. Biologists have long guessed that the key to a longer lifespan is figuring out how to extend telomeres. Helen Blau and her colleagues have just done that."



jueves, 2 de octubre de 2014

Disease decoded: Gene mutation may lead to development of new cancer drugs

Fuente: http://www.eurekalert.org/pub_releases/2014-09/uom-ddg093014.php


The discovery of a gene mutation that causes a rare premature aging disease could lead to the development of drugs that block the rapid, unstoppable cell division that makes cancer so deadly.

Scientists at the University of Michigan and the U-M Health System recently discovered a protein mutation that causes the devastating disease dyskeratosis congenita, in which precious hematopoietic stem cells can't regenerate and make new blood. People with DC age prematurely and are prone to cancer and bone marrow failure.

But the study findings reach far beyond the roughly one in 1 million known DC patients, and could ultimately lead to developing new drugs that prevent cancer from spreading, said Jayakrishnan Nandakumar, assistant professor in the U-M Department of Molecular, Cellular, and Developmental Biology.

The DC-causing mutation occurs in a protein called TPP1. The mutation inhibits TPP1's ability to bind the enzyme telomerase to the ends of chromosomes, which ultimately results in reduced hematopoietic stem cell division. While telomerase is underproduced in DC patients, the opposite is true for cells in cancer patients.

"Telomerase overproduction in cancer cells helps them divide uncontrollably, which is a hallmark of all cancers," Nandakumar said. "Inhibiting telomerase will be an effective way to kill cancer cells."

The findings could lead to the development of gene therapies to repair the mutation and start cell division in DC patients, or drugs to inhibit telomerase and cell division in cancer patients. Both would amount to huge treatment breakthroughs for DC and cancer patients, Nandakumar said.

Nandakumar said that a major step moving forward is to culture DC patient-derived cells and try to repair the TPP1 mutation to see if telomerase function can be restored. Ultimately, the U-M scientist hopes that fixing the TPP1 mutation repairs telomerase function and fuels cell division in the stem cells of DC patients.

"It's conceivable that with the recent advancement in human genome-editing technology, we could, in the not-so-distant future, repair the mutation in hematopoietic stem cells in the bone marrow of DC patients," Nandakumar said.

The findings also reinforce how one tiny change in an amino acid chain can cause devastating health consequences.

"It was surprising to us that just deleting one single amino acid in a protein chain that is 544 amino acids long can result in such a severe disease," Nandakumar said.




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First author Hande Kocak conducted the research in Nandakumar's lab in the Department of Molecular, Cellular, and Developmental Biology. She is in the Department of Human Genetics at the U-M Medical School. Co-author Dr. Catherine Keegan is Kocak's mentor and has appointments in the departments of Human Genetics and Pediatrics.

The study, "Hoyeraal-Hreidarsson syndrome caused by a germline mutation in the TEL patch of the telomere protein TPP1," appears in the journal Genes and Development.





Jayakrishnan Nandakumar: http://bit.ly/1nFwdMf 

Molecular, Cellular, and Developmental Biology: http://www.lsa.umich.edu/mcdb

sábado, 19 de julio de 2014

Researchers discover a gene that links stem cells, aging and cancer

Fuente: http://medicalxpress.com/news/2014-07-gene-links-stem-cells-aging.html


This image depicts stem cells from adult mouse epidermis (green, Cytokeratin 6; blue, cell nucleus); Sox4 protein maintains tissue homeostasis in these cells. Credit: CNIO





An organism is healthy thanks to a good maintenance system: the normal functioning of organs and environmental exposure cause damage to tissues, which need to be continuously repaired. This process is not yet well understood, but it is known that stem cells in the organs play a key role, and that when repair fails, the organism ages more quickly. Researchers from the Spanish National Cancer Research Centre (CNIO) have "discovered one of the key genes that make up the maintenance mechanism for tissues" says Miguel Foronda, the first author of the manuscript.


The study is published in the journal Cell Reports. The authors believe that it adds another piece to the ageing, stem cells and cancer puzzle, made up of three main elements that are known to be related, but no one knows exactly how. By understanding this relationship throughout identification key regulatory genes, we could have a different, perhaps more unified, vision of these three areas with enormous implications for health.

The target of this research, the Sox4 gene, is expressed during embryonic development —it contributes, for example, to the development of the pancreas, the bones and the heart, and to the differentiation of lymphocytes. It is also active in the adult organism, but in a very limited way, being mainly restricted to some stem cell compartments.

Furthermore, when Sox4 malfunctions it becomes an oncogene. Practically all human cancers have too much Sox4, which translates into more cellular proliferation and less apoptosis—programmed cell death; a mechanism that protects against cancer. It is also known that Sox4 plays a role in metastasis.

Both of these facts—that Sox4 is expressed only in some cells in the adult organism, and that it favours cancer development when there is too much of it—indicate that Sox4 is a powerful gene, with important consequences if it is not properly regulated. The CNIO group, therefore, wanted to study more in depth the role of Sox4 in the adult organism.

It was not an easy task, because mice in which Sox4 had been eliminated die before birth. The authors' working strategy consisted of generating a line of mice that do express Sox4, but at lower quantities than normal.

These animals survive and are fertile, but they have several peculiarities: they are smaller than normal, age earlier and do not have cancer. Conversely, they do develop other age-related illnesses.

As stated by the researchers, the mice with less Sox4: "show signs of premature loss of tissue homeostasis (maintenance), shorter telomeres, and, as a consequence, accelerated ageing and the appearance of pathologies associated with ageing, as well as cancer resistance."

The mice deficient in Sox4 have, for example, little bone regeneration and lots of osteoporosis, indicating that this gene is important for the bone tissue maintenance mechanism.

But the authors wanted to especially investigate whether stem cells were the key actors in these consequences of lowering Sox4 levels. To this end, they created more mice in which this gene was completely deactivated in hair follicle stem cells; those responsible for the regeneration of the epidermis. In these mice, precisely, the skin repair mechanism did not work, the skin aged prematurely and they did not develop skin cancer.

The puzzle has not yet been solved: why these animals are less likely to have cancer? One possible explanation is that a lower rate of tissue regeneration —given than the stem cells are less active in the absence of Sox4— is a cancer-inhibiting mechanism.

As Maria Blasco, the co-author, says: "this would imply that the origin of cancer is associated to regeneration errors, and if there is less regeneration there is also less cancer. The negative side is that less renewal also means more ageing. It is a complex balance, which we will only understand with more research."


 



Journal reference: Cell Reports

Provided by Centro Nacional de Investigaciones Oncologicas

viernes, 18 de julio de 2014

Sox4, el gen que relaciona las células madre con el envejecimiento y el cáncer

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20140718/abci-cancer-envejecimiento-celulas-madre-201407180946.html



Sox4 está vinculado a la homeostasis de los tejidos adultos (izquierda), al envejecimiento (medio) y a la aparición de cáncer (derecha) en tejidos adultos de ratón




Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha hallado así el primer gen que establece una relación entre células madre y envejecimiento. Según explica Miguel Foronda, primer autor del trabajo que se publica en la revista «Cell Reports», los resultados aportan una pieza más en el rompecabezas formado por el envejecimiento, las células madre y el cáncer, tres grandes elementos que se sabe que están relacionados entre sí, pero no cómo. Entendiendo esta relación se tendría una visión distinta, tal vez unificada, de tres áreas con enormes implicaciones para la salud.

El gen investigado, Sox4, se expresa durante el desarrollo embrionario -contribuye por ejemplo al desarrollo del páncreas, los huesos y el corazón, y a la diferenciación de los linfocitos-. En el organismo adulto también está activo, pero de forma muy limitada: se expresa sobre todo en el sistema reproductivo femenino, en las células madre responsables de la regeneración de la sangre, en los islotes del páncreas y en las células madre del folículo capilar.

Además, Sox4 se convierte en un oncogén cuando no funciona bien. En prácticamente todos los cánceres humanos hay demasiado Sox4, lo que se traduce en más proliferación celular y menos apoptosis -la muerte celular programada, un mecanismo que protege contra el cáncer-. También se sabe que Sox4 interviene en la metástasis.

Ambos hechos -que Sox4 se exprese solo en algunos órganos en el organismo adulto, y que favorezca el cáncer cuando hay de más- indican que Sox4 es un gen poderoso, con consecuencias importantes si no está bien regulado. Así, el grupo del CNIO quiso estudiar en detalle el gen. No fue un objetivo fácil, porque los ratones a los que se ha eliminado Sox4 mueren antes de nacer. La estrategia de los autores del trabajo consistió en generar una línea de ratones que sí expresan Sox4, pero menos de lo normal. Estos animales sobreviven y son fértiles, pero tienen varias peculiaridades: son más pequeños de lo habitual, envejecen antes y no tienen cáncer. En cambio, sí desarrollan otras enfermedades relacionadas con el envejecimiento.


Como escriben los investigadores, los ratones con menos Sox4 «muestran signos de pérdida prematura de homeostasis [mantenimiento] de los tejidos, telómeros más cortos, y en consecuencia envejecimiento acelerado y aparición de patologías concomitantes asociadas a la edad, además de resistencia al cáncer».

Los ratones deficientes en Sox4 tienen por ejemplo poca regeneración ósea y mucha osteoporosis, indicio de que este gen es importante en el 'equipo de mantenimiento' del tejido óseo. Pero los autores querían investigar muy en especial qué hace Sox4 en las células madre adultas. Para ello crearon otros ratones en que este gen estaba del todo desactivado en las células madre del folículo capilar, responsables de la regeneración de la epidermis. En estos ratones, efectivamente, no funciona el mecanismo de reparación de la piel, y tampoco tienen cáncer.

No obstante el rompecabezas no está aún completo; falta por aclarar, por ejemplo, por qué estos animales tienen menos cáncer. Una posible explicación es que la menor regeneración del tejido -dada la poca activación de las células madre- sea un mecanismo inhibidor del cáncer.

Como explica María Blasco, coautora, «esto implicaría que el origen del cáncer está asociado a errores en la regeneración, y si hay menos regeneración también hay menos cáncer. El lado negativo es que al haber menos repuesto de las células también hay más envejecimiento. Es un equilibrio complejo, que solo entenderemos con más investigación».




Referencia:
Foronda et al., Sox4 Links Tumor Suppression to Accelerated Aging in Mice by Modulating Stem Cell Activation, Cell Reports (2014), http://dx.doi.org/10.1016/j.celrep.2014.06.031