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sábado, 11 de marzo de 2017

Nueva terapia regenerativa para mejorar la cicatrización de heridas agudas

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/23332/nueva-terapia-regenerativa-para-mejorar-la-cicatrizacion-de-heridas-agudas/


Con el aumento de la esperanza de vida de la población, se ha incrementado la prevalencia de heridas cutáneas agudas y crónicas que presentan problemas de cicatrización. Cirugías, laceraciones accidentales, infecciones, quemaduras, úlceras por presión, venosas o diabéticas son algunas de las principales causas de este aumento de heridas agudas, cuyo tratamiento supone un elevado coste.


Con el objetivo de encontrar nuevos abordajes terapéuticos para una mejor y más rápida cicatrización de este tipo de heridas, la investigadora de la Cátedra Fundación García Cugat-CEU de Investigación Biomédica (España), Deborah Chicharro Alcántara, ha desarrollado un estudio experimental en el que emplea una nueva terapia regenerativa para la piel de las heridas: la combinación de plasma rico en factores de crecimiento y células madre mesenquimales, procedentes de tejido adiposo. Los resultados obtenidos han mejorado tanto el tiempo de cicatrización cutánea de las heridas, como el aspecto estético de la cicatriz.



La investigación se ha desarrollado con éxito en heridas cutáneas experimentales, empleando como modelo animal experimental la piel de conejo. El estudio forma parte de la tesis doctoral de Deborah Chicharro, profesora del Departamento de Medicina y Cirugía Animal del Grado en Veterinaria de la CEU-UCH, bajo la dirección de los profesores e investigadores de la Cátedra Fundación García Cugat-CEU Joaquín Sopena, José María Carrillo y Mónica Rubio, y ha merecido la calificación de Sobresaliente Cum Laude. En el estudio, se han aplicado cuatro tratamientos diferentes en cada animal sobre cuatro heridas quirúrgicas escisionales: plasma rico en factores de crecimiento, células madre de tejido adiposo, la combinación de ambas terapias y suero salino como placebo. Y se ha evaluado tanto la evolución macroscópica de los cuatro tipos de heridas, en cuanto a su aspecto estético y cicatrización, así como su evolución microscópica, analizando los procesos de epitelización, inflamación, neovascularización y deposición de colágeno, durante los diez días posteriores al proceso quirúrgico.



Respecto a la cicatrización cutánea macroscópica de las heridas tratadas con estas terapias regenerativas, se ha observado una aceleración estadísticamente significativa en aquellas heridas que fueron infiltradas con células madre mesenquimales, de forma aislada o asociada con plasma rico en factores de crecimiento. Estas heridas tuvieron mayores porcentajes de cicatrización cutánea que las tratadas únicamente con este tipo de plasma o con placebo. “Los mejores valores se obtuvieron en las heridas a las que se aplicó la combinación de ambos tratamientos de regeneración”, destaca Deborah Chicharro.



En cuanto a la evaluación del aspecto estético de las heridas, “aquellas que reciben tratamiento solo con células madre mesenquimales son las que consiguen una coloración y grosor de cicatriz más similar al de una cicatriz fisiológica a corto plazo. Pero, también en este aspecto estético, los resultados son mejores cuando las dos terapias con células y plasma se asocian”.



En el apartado de los resultados microscópicos, la investigación de la profesora de la CEU-UCH Déborah Chicharro revela que todas las heridas agudas que recibieron tratamiento con células o con plasma presentaron un mayor efecto antiinflamatorio con respecto a las del grupo de heridas placebo, por lo que ambas terapias disminuyen de forma significativa la intensidad de la reacción inflamatoria en las heridas. También en este caso, cuando se asocian ambas terapias se consigue potenciar su efecto antiinflamatorio.



La eficacia de la combinación de terapias se observa además de forma destacada en el proceso de neovascularización en la zona de la herida: “La neovascularización llega incluso a duplicarse en las heridas que reciben la terapia combinada con respecto al resto de heridas, un efecto que se observa ya desde el tercer día de aplicación de los tratamientos”, según destaca la profesora de la CEU-UCH autora de la investigación.



También se ha observado un fuerte estímulo de la epitelización cutánea de forma estadísticamente significativa a lo largo de los tiempos del estudio en las heridas que fueron tratadas con células madre mesenquimales, de forma aislada o conjunta con plasma rico en factores de crecimiento, especialmente a corto plazo, en los primeros cinco días de observación. “Apreciamos también una mayor deposición de fibras de colágeno maduro en las heridas tratadas con ambas terapias de forma significativa y progresiva a lo largo del estudio, siendo estadísticamente superior al grupo tratado solo con plasma y al grupo placebo”.



Según destaca la investigadora de la CEU-UCH Deborah Chicharro, “los resultados logrados en el estudio nos permiten concluir que la mejor terapia regenerativa para conseguir acelerar los tiempos de cicatrización cutánea y lograr un mejor aspecto estético de las heridas agudas es la asociación de las dos terapias con células y plasma que hemos testado, ya que existe un efecto sinérgico entre ambas que favorece una mayor creación de nuevos vasos sanguíneos en la zona de la herida, una menor inflamación y una mayor deposición de fibras de colágeno”. El nuevo objetivo de este proyecto de investigación es testar la eficacia de estos tratamientos regenerativos combinados en el caso de las heridas que se cronifican.



La Cátedra Fundación García Cugat-CEU de Investigación Biomédica emplea esta combinación de terapias regenerativas en otros ámbitos de la salud, como el tratamiento de la artrosis de rodilla y cadera. Los estudios experimentales en modelos animales para el desarrollo de estos tratamientos se realizan en el Hospital Clínico Veterinario de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, para su posterior evaluación en ensayos clínicos en humanos, en la Clínica Quirón de Barcelona.



La tesis de Deborah Chicharro "Aplicación del plasma rico en factores de crecimiento autólogo en asociación con células madre mesenquimales derivadas de grasa en el tratamiento de heridas experimentales en el conejo" ha sido defendida en la CEU-UCH. El tribunal que otorgó la calificación de Sobresaliente Cum Laude estuvo presidido por el doctor Ramón Cugat Bertomeu y compuesto por los doctores Belén Cuervo Serrato y Juan Manuel Domínguez Pérez.


domingo, 11 de diciembre de 2016

Así se gestó la primera terapia con células madre del mundo

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/11/28/ciencia/1480353206_535922.html


Damián García Omo, líder del grupo que consiguió la aprobación del primer tratamiento comercial de este tipo en el mundo, cuenta cómo lo descubrieron y los retos de esta técnica.


Damián García Olmo (segundo por la izquierda) junto a parte de su equipo.




Hace algo menos de 10 años, Héctor Guadalajara tomó una decisión que pudo cambiar el rumbo mundial de un tratamiento médico revolucionario. El joven doctor estaba trabajando en el equipo de Damián García Olmo empleando células madre para mejorar los resultados de cirugías a enfermos de Crohn y justo antes de inyectar estas células en un paciente tuvo dudas. El aspecto de su ano, la región que requería la cirugía, le parecía sospechoso y pensó que debía realizarle una biopsia en busca de un posible cáncer. Cuando le planteó su opinión, García Olmo, mayor y más experimentado, despachó sus vacilaciones recordándole que la enfermedad de Crohn puede parecerse al cáncer, pero no lo es. Según recuerda él mismo, Guadalajara se puso pesado y realizó la biopsia. “Resultó ser un adenocarcinoma”, cuenta. “Si hubiera puesto las células y en el seguimiento hubiéramos descrito un adenocarcinoma hubiéramos parado inmediatamente todos los ensayos clínicos internacionales”, añade.


Guadalajara recordó esta historia en el Congreso Nacional de la Asociación Española de Cirujanos (AEC), celebrado recientemente en Madrid. Gracias a su tozudez, la investigación esquivó este problema y el año que viene se comenzará a utilizar por primera vez de forma rutinaria un tratamiento con células madre que no son del paciente. En este caso, para ayudar a la cicatrización de fístulas anales en enfermos de Crohn. El doctor García Olmo, líder en este éxito, recordaba aquel momento crítico que no fue el único. “En algunos casos tuvimos suerte, pero dicen que la fortuna ayuda a los audaces”, dice sonriendo.


Hace alrededor de 15 años, muchos pensaban que las células estaban a punto de hacer realidad la medicina regenerativa. Una excitación prematura y las prisas por la gloria produjeron una decepción inicial que además puso en peligro el trabajo de los que no quisieron tomar atajos. Ahora, década y media después, cuando ha pasado el tiempo habitual entre un descubrimiento fundamental y su aplicación a la clínica, la promesa de las células madre comienza a cumplirse.



“Es un cambio conceptual enorme. Hasta ahora, el ser humano ha curado con medicamentos inertes y ahora vamos a curar con medicamentos vivos. Es como si fuesen nanorrobots. Vamos a poner elementos vivos que sabemos lo que hacen y les vamos a llevar al sitio donde queremos que trabajen dándoles instrucciones precisas para que hagan lo que queremos que hagan”, explica García Olmo.


Aunque el tratamiento que han ayudado a desarrollar se ha aprobado para enfermedad de Crohn, su aplicación puede ampliarse a muchos otros tipos de cirugía. “Nuestro problema central en cirugía es la cicatrización. Tenemos capacidad para controlar el dolor, controlamos la infección, la hemorragia, el rechazo, pero no somos capaces de controlar la cicatrización”, apunta el jefe del Departamento de Cirugía del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Las células madre le echan una mano al cuerpo cuando trata de recuperarse de las heridas de una intervención quirúrgica. “Esto va a funcionar para muchas cosas, pero hoy por hoy solo lo hemos demostrado en la fístula perianal de la enfermedad de Crohn. En lo demás, lo hacemos por uso compasivo, tenemos nuevos ensayos clínicos, investigación, pero en el 2017 se podrá emplear, sin hacer experimentación, como rutina clínica, tratar las fístulas perianales”.


Por ahora, el tratamiento, que comercializará la biofarmacéutica TiGenix, solo logra curar a la mitad de los pacientes, pero lo hace sin lesiones asociadas, un salto inmenso si se compara con las opciones actuales. “Cuando un paciente es intervenido de Crohn de fístula perianal, a la segunda o tercera intervención, prácticamente todos quedan incontinentes”, indica García-Olmo. “Esto es un drama, para un chico joven con una enfermedad así, es algo dramático. Por eso no se quieren operar y además hacen muy bien”, continúa. La ventaja de utilizar células es que no es necesario cortar nada y hay un 0% de incontinencia. “Así, si curo a la mitad con una inyección, a la otra mitad la volveré a curar y con dos inyecciones llegamos al 75% y así sucesivamente”.


El camino de este cirujano comenzó en 2001 con una paciente que le quitaba el sueño. “Teníamos una paciente joven a la que habíamos operado cinco veces, con una fístula rectovaginal por enfermedad de Crohn. Ya no quedaba ninguna posibilidad salvo hacerle una colostomía, ponerle una bolsa, un ano contra natura, y ella quería casarse, tenía novio, quería tener hijos... Y en esa desesperación, acudí al laboratorio”, recuerda. Allí trabajaban con cultivos celulares y “saltó la chispa”. Después de obtener todos los permisos necesarios para probar su idea, la operaron el 2 de mayo de 2002.


Entonces, cuenta, comenzó todo: “Fue un proceso muy largo y se le pusieron células. En aquel tiempo era un asunto muy debatido, porque entonces había mucha discusión ética sobre el uso de las células y también se planteaba el problema de que podían producir cáncer. Hubo que hacer muchos experimentos previos para comprobar que no y hubo que buscar una paciente en la que hubiera una buena relación riesgo beneficio y que además la enferma entendiera muy bien el procedimiento. Cuando se dieron esas circunstancias, lo probamos. Y funcionó. Podía haber sido del otro 50%, con lo cual hubiéramos terminado los experimentos, pero fue la paciente que se curó. Tiene dos hijos ahora y vive feliz y eso nos animó muchísimo a seguir con este proceso”.



Ahora, la tecnología también se emplea en algunos pacientes extremos, como los que tienen isquemia de miembros inferiores, casos en los que la amputación parece la única salida y antes de hacerlo se prueba con las células. También se está utilizando para mejorar la incontinencia urinaria, en úlceras corneales o, en general, en heridas que no curan.


En el mundo hay más de 100 equipos que han utilizado células de este tipo y no se han descrito transformaciones tumorales, así que quienes las aplican descartan que se vayan a producir. “Después de 10 años de clínica sabemos que no hay efectos indeseables. Pero fíjate cómo podía haber cambiado la historia de la terapia celular en el mundo si Héctor no se hubiese puesto pesado conmigo”, rememora el médico. Ahora, el problema de la aplicación es la capacidad de producción, porque no se cuenta con sistemas lo bastante sofisticados para generar 1.200 millones de células a un precio asequible.


Que el logro se alcanzase desde España fue fruto de un cúmulo de factores, según recuerda el líder del proyecto. “Tuvimos la idea donde tuvimos que tenerla, en el Hospital de La Paz. Allí contábamos con muy buenos laboratorios, éramos expertos cultivando células, y teníamos animales para probarlas. Por eso, en muy poco tiempo fuimos capaces de desarrollar todo el procedimiento para la prueba de concepto, que salió bien”.


A partir de entonces, gracias a sus contactos internacionales, pudieron liderar un equipo internacional con el que comenzar el desarrollo, y en 2004, tuvieron otro golpe de fortuna. “Entonces, una spin off que había nacido del CSIC, Genetrix, se interesó por nuestra idea. Cristina Garmendia [exministra y bióloga], que había fundado la empresa, vino a verme a La Paz, y dijo que nuestra idea les gustaba y querían apoyarla”, recuerda García Olmo. Y todavía faltaba un último escollo, que para muchos hubiese resultado insalvable. “Con rondas de financiación españolas se consigue financiación para un ensayo clínico en fase II y fase III. El primer ensayo en fase III salió mal y casi se hunden, pero llegaron a un acuerdo comercial con TiGenix y consiguieron dinero para hacer el gran ensayo clínico en fase III que ha sido este. Convencerles de probar una segunda vez y que invirtiesen fue una tarea increíble”, concluye el cirujano.


Diez años después de las primeras pruebas con células madre, tras un trabajo intenso y a veces tedioso y con cierta dosis de suerte, las promesas de la medicina regenerativa comienzan a hacerse realidad.


domingo, 11 de octubre de 2015

Científicos españoles desarrollan un nuevo método de regeneración cutánea

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20151008/54437109270/cientificos-espanoles-desarrollan-un-nuevo-metodo-de-regeneracion-cutanea.html


Un equipo de investigadores españoles ha demostrado por primera vez que producir especies reactivas de oxígeno de manera puntual en la piel de un organismo vivo (ratón) tiene un potente efecto estimulador que activa las células madre del tejido y promueve su regeneración.


Los investigadores del grupo de Dermatología Experimental y Biología Cutánea del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria -IRYCIS- del Hospital Universitario Ramón y Cajal han hecho el estudio con ratones de laboratorio.


El trabajo se ha publicado en la revista científica Journal of Investigative Dermatology, perteneciente al grupo Nature, informa el Hospital en un comunicado.


Las especies reactivas de oxígeno -ROS- son tremendamente tóxicas de modo que las células de los organismos aeróbios (los que necesitan oxígeno para vivir) han desarrollado múltiples mecanismos para eliminarlas eficazmente.


Sin embargo, el daño biológico que causan se va a acumulando en los tejidos asociándolo al proceso de envejecimiento.


A partir de estas observaciones, los investigadores quisieron demostrar que una producción endógena de especies reactivas de oxígeno en un organismo vivo podía tener efectos fisiológicos estimuladores y reguladores, y no simplemente una respuesta defensiva en el tejido.


Los investigadores desarrollaron una tecnología que permite activar transitoriamente la producción endógena de pequeñas cantidades de ROS en células en cultivo, con lo que estimularon potentemente y de forma controlada la proliferación celular sin efectos letales.


Posteriormente, realizaron este mismo procedimiento sobre la piel del ratón: aplicaron los precursores en forma de crema sobre regiones específicas del tejido e irradiaron la zona del animal deseada, todo ello "con resultados sorprendentes".


El trabajo ha servido para demostrar por primera vez que activar de forma transitoria una producción de ROS en el tejido, activa la proliferación de las células madre de la piel y los programas homeostáticos de regeneración tisular.


Como consecuencia, es posible utilizar este procedimiento para acelerar de forma espectacular el crecimiento del pelo o el proceso de cicatrización de quemaduras.


Además, se ha abierto la posibilidad de aplicar este procedimiento en la práctica clínica rutinaria para el tratamiento eficaz y barato de patologías y lesiones cutáneas que tienen una alta incidencia en la población, como las úlceras crónicas en personas mayores y diabéticas, las heridas quirúrgicas, las quemaduras extensas o las alopecias.


En breve, se prevé comenzar ensayos de prueba de concepto en voluntarios para trasladar los resultados obtenidos en ratón a la piel humana.


viernes, 28 de noviembre de 2014

Identificadas unas raras células madre que dan lugar a la fibrosis

Fuente: http://noticias.lainformacion.com/salud/enfermedades-cardiacas/identificadas-unas-raras-celulas-madre-que-dan-lugar-a-la-fibrosis_jXd2TAQlD29gND7fsoS1E3/


Científicos del Instituto de Células Madre de Harvard en el Hospital Brigham y de la Mujer, en Estados Unidos, han encontrado en unas raras células madre el origen celular de la cicatrización del tejido causada por el daño a los órganos asociado con la diabetes, la enfermedad pulmonar, la presión arterial alta, la enfermedad renal y otras condiciones. Esta acumulación de tejido cicatricial se conoce como fibrosis.










La fibrosis tiene una serie de consecuencias, como la inflamación y una disminución de la sangre y el oxígeno que llega a los órganos, por lo que, a largo plazo, la cicatrización del tejido crónica puede conducir a insuficiencia orgánica y muerte eventual. Se estima que la fibrosis contribuye al 45 por ciento de todas las muertes en el mundo desarrollado.


Los investigadores, dirigidos por Benjamin Humphreys, detectaron una población rara de células madre localizadas fuera de los vasos sanguíneos en ratones que se convierten en miofibroblastos que secretan proteínas que causan el tejido cicatrizal. Matar estas células madre evita las complicaciones mortales de la fibrosis, como revelan los autores en un artículo en la edición digital de 'Cell Stem Cell'.


"En circunstancias normales, los miofibroblastos estimulan la cicatrización de la herida, pero cuando hay una lesión permanente de un órgano, por ejemplo, el hígado de un paciente con hepatitis C, el corazón de un individuo con presión arterial alta o el riñón de una persona con diabetes, estas proteínas obstruyen el funcionamiento normal", explica Rafael Humphreys, profesor asociado de la Escuela de Medicina de Harvard en el Hospital Brigham y de Mujeres y director del Programa de Riñón del Instituto de Células Madre de Harvard.


Los investigadores están ahora en conversaciones con una empresa farmacéutica para identificar fármacos que pudieran apuntar a estas células madre que causan fibrosis en los casos de enfermedad orgánica crónica y desactivarlas.


"Queríamos saber si la erradicación de esta pequeña población de células madre podría mejorar la función de órganos, y los dos riñones y el corazón resultaron completamente protegidos de desarrollar complicaciones relacionadas con la fibrosis, como insuficiencia renal e insuficiencia cardiaca --detalla Humphreys, quien también dirige el Programa de OncoNefrología en el Instituto del Cáncer Dana-Farber--. Esto proporciona una prueba importante de que los fármacos que se dirigen a las células madre podrían servir como terapia".





El origen celular de la fibrosis renal tiene perplejos a los investigadores desde hace mucho tiempo porque no se sabía qué tipo de células madre forman miofibroblastos y dónde se encuentran dichas células madre. Una hipótesis mantenida durante mucho tiempo era que las células madre que generan miofibroblastos se encuentran en la médula ósea, pero la investigación de Humphreys refuta esa posibilidad.


Mediante el etiquetado de una proteína específica llamada Gli1 expresada por las células madre de formación de miofibroblastos, los científicos demostraron que las células se encuentran en la periferia de los vasos sanguíneos y que también residen dentro de los órganos.


Humphreys advierte de que la población de células hallada en su laboratorio es responsable de aproximadamente el 60 por ciento de todos los miofibroblastos de órganos, lo que significa que parecen ser la fuente más dominante, pero que pueden existir otras células que también contribuyen a la población de miofibroblastos.


jueves, 27 de noviembre de 2014

The cellular origin of fibrosis: Team identifies rare stem cells that give rise to chronic tissue scarring

Fuente: http://medicalxpress.com/news/2014-11-cellular-fibrosis-team-rare-stem.html



Rare stem cells (in red) that give rise to scar-tissue secreting myofibroblast cells, here found near the blood vessels of a mouse kidney (in green). 





Harvard Stem Cell Institute scientists at Brigham and Women's Hospital have found the cellular origin of the tissue scarring caused by organ damage associated with diabetes, lung disease, high blood pressure, kidney disease, and other conditions. The buildup of scar tissue is known as fibrosis.



Fibrosis has a number of consequences, including inflammation, and reduced blood and oxygen delivery to the organ. In the long term, the scar tissue can lead to organ failure and eventually death. It is estimated that fibrosis contributes to 45 percent of all deaths in the developed world.


The researchers, led by Benjamin Humphreys, MD, PhD, found that a rare population of stem cells located outside of blood vessels in mice become myofibroblast cells that secrete proteins that cause scar tissue.


Killing these stem cells prevents the deadly complications of fibrosis, the researchers report in the journal Cell Stem Cell online. Rafael Kramann, MD, a postdoctoral fellow in Humphreys' lab, is the first author on the paper.


"Under normal circumstances, myofibroblasts stimulate wound healing, but when there's an ongoing injury to an organ (e.g., the liver of a hepatitis C patient, the heart of a patient with high blood pressure, or the kidney of a patient with diabetes) these proteins clog up normal functioning," said Humphreys, a Harvard Medical School associate professor at Brigham and Women's Hospital, who leads the Harvard Stem Cell Institute Kidney Program.


The researchers are now in discussions with a pharmaceutical firm about screening for drugs that might target and shut off these fibrosis-causing stem cells in cases of chronic organ disease. The idea of using the stem cells as targets for drug discovery began with the formation by Humphreys, Kramann, and Derek DiRocco, PhD, of MatriTarg Laboratories—the 2013 Harvard Dean's Health and Life Sciences Challenge winning startup.


"We wanted to know if eradication of this very small population of stem cells would improve organ function, and both kidney and heart were completely protected from developing fibrosis-related complications (e.g., kidney failure and heart failure)," said Humphreys, who also heads the Onco-Nephrology Program at the Dana-Farber Cancer Institute. "This provides an important proof of principal that drugs that target the stem cells could be therapeutic."


The cellular origin of kidney fibrosis has long puzzled researchers. It was unknown which kinds of stem cells form myofibroblasts, and where these stem cells are located. One long-held hypothesis was that the stem cells that give rise to myofibroblasts are found in the bone marrow, but Humphreys' research disproves that. By tagging a specific protein called Gli1 expressed by the myofibroblast-forming stem cells, the scientists showed that the cells are found on the periphery of blood vessels and they also reside within organs.


Humphreys does caution that the cell population his lab found is responsible for about 60 percent of all organ myofibroblasts, which means that they seem to be the most dominant source, but that there may be other cells that also contribute to the myofibroblast population.


"We haven't disproven every hypothesis and our results do leave room for other cells that might contribute to fibrosis," he said.


The Humphreys Lab collaborated with fellow Harvard Stem Cell Institute member Benjamin Ebert, MD, also at Brigham and Women's Hospital, on the work.






More information: Humphreys, B. D., and Kramann, R. et al. Perivascular Gli1+ progenitors are key contributors to injury-induced organ fibrosis. Cell Stem Cell. January 8, 2015. Advanced online publication November 18, 2014. DOI: 10.1016/j.stem.2014.11.004


domingo, 9 de marzo de 2014

Un ambicioso proyecto en terapia celular

Fuente: http://www.laverdad.es/murcia/v/20140217/local/region/ambicioso-proyecto-terapia-celular-201402160235.html


El jefe de Hematología del Hospital de La Arrixaca de Murcia (España), José María Moraleda, aguarda la autorización para empezar a utilizar la sala blanca, un área especialmente acondicionada para cultivar células madre.


Vídeo: laverdad.es




La Arrixaca no solo ha relanzado el trasplante de médula desde la llegada de su actual jefe de Hematología, José María Moraleda. El programa forma parte de un proyecto más amplio que se enmarca en la Unidad de Terapia Celular y la conocida como sala blanca, un área del hospital especialmente esterilizada y acondicionada para cultivar células madre encaminadas al tratamiento de distintas patologías.

El equipo que dirige Moraleda está a la espera de que en breve la Agencia Española del Medicamento conceda la autorización necesaria para empezar a utilizar esta sala blanca. El hospital tiene ya preparados siete ensayos clínicos aprobados y con financiación garantizada. Por ejemplo, se comprobará si las células madre extraídas de la médula espinal del propio enfermo consiguen frenar la osteoporosis. También se ensayarán terapias celulares para tratar grandes heridas con problemas de cicatrización, y se impulsará un ensayo clínico que La Arrixaca está llevando a cabo con el Instituto de Neurociencias de Alicante para comprobar si este tipo de terapia es capaz de frenar el proceso degenerativo e irreversible de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).




José María Moraleda, jefe de Hematología de La Arrixaca. 




La sala blanca se abrió este verano gracias a un acuerdo entre el Gobierno central y la Comunidad Autónoma, que comparten la financiación del proyecto. Ahora queda que la Consejería de Sanidad conceda fondos para contratar el personal necesario.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Las propias células de la piel tienen la clave para reparar heridas y reducir el impacto del envejecimiento

Fuente: http://ecodiario.eleconomista.es/interstitial/volver/Nuezoct13/salud/noticias/5386469/12/13/Las-propias-celulas-de-la-piel-tienen-la-clave-para-reparar-heridas-y-reducir-el-impacto-del-envejecimiento.html


Científicos del 'Kings College London', en Reino Unido, han identificado las propiedades únicas de dos tipos diferentes de células en la piel, conocidas como fibroblastos, que son necesarias para el crecimiento del cabello y la reparación de heridas de la piel. La investigación, publicada en 'Nature', podría allanar el camino para tratamientos destinados a la reparación de la piel lesionada y reducir el impacto del envejecimiento en la función de la piel.



Los fibroblastos son un tipo de célula que se encuentra en el tejido conectivo de los órganos del cuerpo, donde se producen las proteínas como el colágeno. Se cree de forma generalizada que todos los fibroblastos son el mismo tipo de células, pero este estudio realizado en ratones indica que hay al menos dos tipos distintos de fibroblastos en la piel: los de la capa superior del tejido conectivo, requeridos para la formación de los folículos pilosos, y los de la capa inferior, que son responsables de la fabricación de la mayoría de las fibras de colágeno de la piel y para iniciar la reparación de la piel dañada.

La investigación encontró que la cantidad de estos fibroblastos se puede aumentar por las señales de la epidermis suprayacente y que un incremento en los fibroblastos en la capa superior de la piel resulta en la formación de folículos pilosos durante la cicatrización de heridas, lo que podría conducir a mejores tratamientos para reducir las cicatrices.

La profesora Fiona Watt, autora principal y directora del Centro de Células Madre y Medicina Regenerativa del 'Kings College London', explica: "Los cambios en el grosor y la composición de la piel a medida que envejecemos hacen que la piel vieja sea más propensa a las lesiones y tarde más tiempo en sanar. Es posible que esto refleje una pérdida de fibroblastos dérmicos superiores y, por lo tanto, puede ser posible restaurar la elasticidad de la piel mediante la búsqueda de formas para estimular el crecimiento de estas células. Este enfoque también puede estimular el crecimiento del cabello y reducir las cicatrices".

No obstante, los investigadores subrayan que se requieren ensayos clínicos para examinar la eficacia de la inyección de diferentes tipos de fibroblastos en la piel de los seres humanos.

"Estos resultados son un paso importante en nuestra comprensión de cómo se repara la piel después de una lesión y cómo ese proceso se vuelve menos eficiente a medida que envejecemos. Los conocimientos obtenidos de este trabajo tendrán amplias implicaciones de largo alcance en el ámbito de la regeneración de los tejidos y tienen el potencial de transformar las vidas de los pacientes que han sufrido quemaduras graves y traumas", concluye el director del Programa de Medicina Regenerativa en el Centro de Medicina Regenerativa, Pablo Colville-Nash.

sábado, 26 de octubre de 2013

Desarrollan técnica con células madre que acelera la cicatrización

Fuentes: http://www.opi97.org/desarrollan-tecnica-con-celulas-madres-que-acelera-la-cicatrizacion/




Investigadores brasileños desarrollan una técnica inédita con células madres que puede revolucionar la medicina de regeneración de tejidos, el descubrimiento se llevó a cabo en la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp), ubicada en la ciudad de Sao Paulo.

El biólogo Bruno Volpe, explicó que desde hace tres años se desarrolla el estudio. “Las células madre, retiradas de los tejidos adiposos (grasa), fueron colocadas en un hilo de sutura común con pegamento de fibrina, un pegamento médico muy resistente y que modificamos para mantener las células vivas durante la aplicación”.

Volpe informó que en una cirugía la cicatrización es una de las etapas más difíciles, ya que su proceso depende de la salud del individuo, también comentó que el 75 por ciento de las pruebas hechas con el material alcanzaron la cicatrización de heridas en tres días y algunas de las células lograron sobrevivir hasta siete días.

Los investigadores seleccionaron la fístula intestinal para realizar las pruebas ya que su tejido es fácil de lesionarse y difícil de regenerarse, Volpe mencionó que este mismo proceso puede ser realizado en cualquier tipo de heridas difíciles de cicatrizar como las que son secuela de la diabetes.

El biólogo agregó, “antes de eso, la expectativa es la de hacer viable el uso del método en la red pública de salud de Brasil para disminuir el tiempo de internación de los pacientes, lo que significa un menor gasto público y una mayor calidad de vida al paciente”.

Según Volpe, el próximo paso sería el de mejorar el tiempo de vida de las células madre a 15 días para así exportar la técnica a otros países.

El primero en evaluar las pruebas de células madres en hilos de sutura, fue el cirujano Ithamar Stoccero, en el año 2005.

En Estados Unidos fueron realizadas pruebas con otros tipos de hilo de sutura pero no se tuvo en cuenta las células madre. Volpe destacó que la aplicación directa de células madre no da el mismo resultado positivo que el hilo enriquecido.

El estudio indicó que ningún paciente al que se le colocó el hilo enriquecido con células madre dio señales de rechazo de las mismas, por lo tanto no exige prueba de compatibilidad para realizar este procedimiento, mencionó Volpe.

Los ratones de laboratorio fueron los escogidos para llevar a cabo las pruebas iniciales, el tiempo de recuperación de la fístula del roedor es el equivalente al de un ser humano a diez semanas.

Para alcanzar una mayor difusión del proyecto, los investigadores buscan asociaciones con el objetivo de financiar la técnica.

jueves, 10 de octubre de 2013

Gene and stem cell therapy combination could aid wound healing

Fuente: http://www.sciencedaily.com/releases/2013/10/131009132235.htm?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+sciencedaily+%28ScienceDaily%3A+Latest+Science+News%29


Johns Hopkins researchers, working with elderly mice, have determined that combining gene therapy with an extra boost of the same stem cells the body already uses to repair itself leads to faster healing of burns and greater blood flow to the site of the wound.



Their findings offer insight into why older people with burns fail to heal as well as younger patients, and how to potentially harness the power of the body's own bone marrow stem cells to reverse this age-related discrepancy.

"As we get older, it is harder for our wounds to heal," says John W. Harmon, M.D., a professor of surgery at the Johns Hopkins University School of Medicine, who will present his findings to the American College of Surgeons' Surgical Biology Club. "Our research suggests there may be a way to remedy that."

To heal burns or other wounds, stem cells from the bone marrow rush into action, homing to the wound where they can become blood vessels, skin and other reparative tissue. The migration and homing of the stem cells is organized by a protein called Hypoxia-Inducible Factor-1 (HIF-1). In older people, Harmon says, fewer of these stem cells are released from the bone marrow and there is a deficiency of HIF-1. The protein was first discovered about 15 years ago at Johns Hopkins by Gregg L. Semenza, M.D., Ph.D., one of Harmon's collaborators.

Harmon and his colleagues first attempted to boost the healing process in mice with burn wounds by increasing levels of HIF-1 using gene therapy, a process that included injecting the rodents with a better working copy of the gene that codes for the protein. That had worked to improve healing of wounds in diabetic animals, but the burn wound is particularly difficult to heal, and that approach was insufficient. So they supplemented the gene therapy by removing bone marrow from a young mouse and growing out the needed stem cells in the lab. When they had enough, they injected those supercharged cells back into the mice.

After 17 days, there were significantly more mice with completely healed burns in the group treated with the combination therapy than in the other groups, Harmon says. The animals that got the combination therapy also showed better blood flow and more blood vessels supplying the wounds.

Harmon says a wound treatment like this that uses a patient's own cells is promising because the patient would be less likely to reject them as they would cells from someone else. Meanwhile, he says, HIF-1 gene therapy has been safely used in humans with sudden lack of blood flow to a limb.

"It's not a stretch of the imagination to think this could someday be used in elderly people with burns or other difficult wounds," Harmon says.



Johns Hopkins researchers from the Department of Plastic and Reconstructive Surgery report that a type of stem cell found easily in fat cells and also in bone marrow promoted nerve regeneration in rats with paralyzing leg injuries and in some of the rodents that received hind-leg transplants.

The findings mark a step forward in understanding how mesenchymal stem cells (MSCs) may improve nerve regeneration after injury and limb transplant, while potentially minimizing the need for lifelong immunosuppression after reconstructive surgery to replace a lost limb, say study leaders W.P. Andrew Lee, M.D., and Gerald Brandacher, M.D. Such immunosuppressive drug therapy carries many unwanted side effects.

"Mesenchymal stem cells may be a promising add-on therapy to help damaged nerves regenerate," says John Pang, a medical student at the Johns Hopkins University School of Medicine, who is expected to present the findings. "We obviously need to learn much more, but we are encouraged by what we learned from these experiments."

MSCs most frequently become bone, cartilage and fat in the bodies of mammals, and researchers have been able to coax them in test tubes into becoming nerve cells and skin that lines blood vessels and tissue.

Notably, MSCs are not recognized by the body as foreign, making them less likely to trigger an immune system response or attack. Instead, these stem cells appear to secrete proteins that suppress the immune system in specific ways. Pang says it is those properties researchers hope to harness and use to not only regenerate nerve cells, but also to help transplant patients avoid immunosuppressant drugs.

The Johns Hopkins team notes that harvesting MSCs is a relatively simple procedure, because accessible stores are found in body fat. They can also be extracted from bone marrow, a slightly more complicated process.

The Johns Hopkins researchers experimented with three groups of rats: those whose femoral nerves were cut and repaired; those that received a hind-leg transplant from the same biological type of rat; and animals that received a transplant from a different type. Some rats had MSCs injected directly into the sciatic nerve, while others received them intravenously into the bloodstream.

After 16 weeks, the researchers say the rats with severed and repaired nerves treated with MSCs showed significant improvements in nerve regrowth and nerve signaling. Those with transplants from similar rats appeared to also show benefit. The rats whose transplants came from dissimilar rodent types -- the situation most similar to a human transplant from a cadaver -- rejected their new limbs.



Pang's collaborators on this research include Gabriel A. Brat, M.D.; Zuhaib Ibrahim, M.D.; Eric Wimmers, M.D.; Georg J. Furtmüller, M.D.; Lehao Wu, M.D.; Christoph Wallner, B.S.; Joani Christensen, B.A.; Johanna Grahammer, B.S.; Erin Rada, M.D.; Nance Yuan, B.S.; Alexandros Afthinos, B.S.; Mohammed Alrakan, M.D.; Michael Kimmelman, B.S.; Stefan Schneeberger, M.D.; and Damon Cooney, M.D., Ph.D.

miércoles, 3 de julio de 2013

El tratamiento con ondas de choque aumenta la producción de células madre propias del organismo

Fuente: http://www.europapress.es/economia/noticia-comunicado-tratamiento-ondas-choque-aumenta-produccion-celulas-madre-propias-organismo-20130626181724.html


El tratamiento con ondas de choque aumenta la producción de células madre propias del organismo y reduce sustancialmente los costes del tratamiento.
 

Con motivo del Congreso de la Sociedad Internacional de Tratamiento Médico con Ondas de Choque (ISMST) en Salzburgo los expertos presentan hallazgos recientes en investigación internacional. Demuestran que el tratamiento médico de ondas de choque estimula al organismo para producir más células madre propias para utilizarlas en el proceso de autocicatrización. "A su vez, esto conduce a la adecuada cicatrización de las heridas que de otra forma no cicatrizarían o requerirían cirugía para ello", dijo Rainer Mittermayr, responsable del Wound Healing Department del Ludwig Boltzmann Institute para traumatología experimental y clínica. 

El tratamiento de ondas de choque ha mostrado resultados impresionantes en la cicatrización de huesos y heridas. Ayuda a tratar casos traumatológicos graves, utilizando procedimientos no invasivos. Las heridas de cicatrización lenta o mala como la úlcera de pie diabético, que es responsable de dos tercios de todas las amputaciones, puede controlarse en un período corto de tiempo. Además, la terapia de ondas de choque se utiliza en el tratamiento de la osteoartritis, celulitis y otras condiciones médicas con gran éxito. 

Sin embargo, hay más: las ondas de choque también estimulan la movilización de las células madre para pasar a la localización específica donde son necesarias y donde se transforman en el tipo de célula requerida para ayudar al proceso de cicatrización. "Estudios científicos publicados han demostrado finalmente lo que ya hemos podido observar en el tratamiento de miles de pacientes con ondas de choque aquí en Austria", dijo Mittermayr. Las ondas de choque inician la formación de nuevos vasos sanguíneos para crecer en el tejido e inducen la formación de nuevo tejido y así, el proceso de cicatrización: nuevo flujo sanguíneo al músculo del corazón, crecimiento de nuevo tejido óseo y crecimiento de la nueva piel sobre las heridas. "Sería seguro asumir que las ondas de choque reemplazarán la investigación convencional de células madre dentro de los próximos cinco a 10 años ", dijo convencido Mittermayr. 



Los estudios recientemente publicados documentan que las ondas de choque son tan exitosas como los métodos quirúrgicos en el tratamiento de fracturas óseas no cicatrizantes. Sin embargo, este tipo de terapia es superior a la cirugía en cuanto a la rehabilitación: "Los pacientes que reciben un tratamiento de ondas de choque mostraron muchas menos complicaciones y menos graves", dijo Markus Gleitz, cirujano ortopédico y secretario general de ISMST. Wolfgang Schaden, responsable del departamento de ondas de choque en el AUVA Trauma Centre Meidling, añadió: "Los pacientes en cuestión se recuperan más rápido y se rehabilitan más rápidamente. Esto es mucho menos doloroso para los pacientes y vuelven a caminar más rápidamente y, así, vuelven más rápido al trabajo".