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domingo, 18 de junio de 2017

Células madre, posible vía para mejorar la rehabilitación en ictus

Fuente: http://neurologia.diariomedico.com/2017/05/22/area-cientifica/especialidades/neurologia/celulas-madre-posible-via-para-mejorar-rehabilitacion-en-ictus


La inyección directa de células madre derivadas de la grasa podría potenciar y alargar los beneficios que reporta la rehabilitación en pacientes que han sufrido un ictus isquémico.



El equipo de Juan Antonio Barcia, jefe de Neurocirugía del Hospital Clínico de Madrid, ensaya con células madre de la grasa para recuperación del ictus.




El equipo de Neurocirugía, junto con el Laboratorio de Medicina Regenerativa, ambos del Instituto de Neurociencias del Hospital Clínico de Madrid, realizan un ensayo clínico, denominado Celictus y en el que ya hay incluidos seis pacientes, a través del que se pretende demostrar si la terapia celular -células madre alogénicas derivadas del tejido adiposo- podría convertirse en una herramienta adicional que potenciara los efectos beneficiosos de la rehabilitación en pacientes que han sufrido un ictus isquémico. El ensayo aún carece de datos específicos, ya que el primer paso ha sido analizar la implantación de células madre en tejido sano peri-infarto y core de la lesión, así como demostrar la factibilidad de la implantación y seguridad de la técnica mediante esterotaxia guiada por neuronavegación. "El objetivo del ensayo clínico es emplear este tipo de células y estudiar si pueden ser viables para mejorar el daño cerebral producido por ictus isquémico. Ante todo, hay también que evidenciar que no son tóxicas y que son seguras. El objetivo secundario sería observar si produce un efecto de mejoría sobre los pacientes", explica Juan Antonio Barcia, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Clínico y coordinador, junto con el neurocirujano Fernando Rascón, de esta investigación que, según el profesional, sería inviable sin la participación de Idoya Barca y Lucía Garvín, del Servicio de Rehabilitación; el equipo de la Unidad de Fisioterapia, así como de Teresa Moreno y Matías Guiu, miembro y jefe, respectivamente, del Servicio de Neurología, todos del citado hospital.


Esta línea de investigación se plantea desde hace años a través de trabajos realizados con José Manuel García Verdugo, biólogo celular de la Universidad de Valencia, Manuel Monleón, ingeniero de Biomateriales de la Universidad Politécnica de Valencia, y con Damián García Olmo, de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, por su dilatada experiencia en el uso de células madre procedentes de la grasa.


Esta potencial nueva vía de apoyo a la rehabilitación del ictus isquémico parte del planteamiento, y realidad clínica, de que la neurocirugía elimina lesiones que dañan al cerebro, evitando así más daño. Pero la pretensión futura sería eliminar o minimizar la secuela: variar el concepto inicial de la neurocirugía y alcanzar una neurocirugía reparadora mediante células madre, concepto, no obstante, "muy lejano", según Barcia, ya que, "de momento, sólo han demostrado que son neuroprotectoras, antinflamatorias y que pueden reclutar células madre producidas por el órgano en el que se encuentran".


No obstante, y aprovechando sus capacidades protectoras y antinflamatorias, el equipo del Clínico ha partido de este planteamiento: superada la fase clínica post-ictus, el paciente es remitido a un programa de rehabilitación. Al principio, mejora de una manera muy rápida, pero posteriormente se observa un estancamiento.


La hipótesis de trabajo, por tanto, es si a los pacientes que han pasado la fase de rehabilitación y alcanzan un techo se les podría ofrecer un "nuevo incentivo", que pueda mejorar la organización celular, producir una protección neuronal y, sobre todo, atraer nuevas células.


La pregunta por esclarecer, según Barcia, es: ¿podría producirse un nuevo escalón de mejora en la rehabilitación? ¿Este tipo de terapia celular podría optimizar más aún la rehabilitación? Por el momento, la única respuesta es que "no pretendemos que las células de la grasa se conviertan en neuronas. Estudiamos si provocando cambios celulares se produce alguna variación que permita que la rehabilitación tenga una efectividad adicional", fenómeno que, a su juicio, supondría un relevante beneficio.



Los criterios de inclusión en este ensayo son muy estrictos. En primer lugar, hay que delimitar que en todos los casos se reproduzca una enfermedad homogénea, para que los datos sean comparables y porque se analiza frente a un grupo control sano. Se trataría de pacientes con un infarto completo de arteria cerebral media y que han pasado al menos entre 6 meses y 18 meses después del ictus. Este periodo se establece porque después de este tiempo se produce una recuperación espontánea que podría tergiversar los datos. La franja de edad se establece entre 25 y 80 años. Además, deben tener una incapacidad moderada o moderadamente severa; una escala de Rankin de entre 3 y 4, lo que significa que "sean autosuficientes en su vida diaria, o dependientes en aspectos limitados pero, sobre todo, que puedan hacer rehabilitación". La demostración preclínica de la seguridad de la terapia ha sido una tarea ardua pero absolutamente necesaria, según Barcia. En infarto cerebral en modelo animal se ha tenido que demostrar que la administración de este tipo de células no genera toxicidad ni produce tumores, proliferaciones u otras alteraciones y que, sin embargo, sí se relacionan con mejoría neurológica, aunque en clínica humana "se necesitan datos sólidos que se obtendrán con más estudios".

domingo, 19 de febrero de 2017

Un ensayo clínico probará una terapia de células madre para la enfermedad de la piel de mariposa

Fuente: http://www.lavanguardia.com/politica/20170207/414109276484/el-parlamento-apoya-candidatura-de-la-escuela-lujan-perez-a-premios-canarias.html


Varios centros españoles comenzarán este año un ensayo clínico con células madre para tratar la Epidermolisis Bullosa Distrófica Recesiva, un tipo de la enfermedad más conocida como piel de mariposa.


Se trata de un ensayo que pretende evaluar la capacidad de las células madre mesenquimales para mejorar la cicatrización de las heridas que aparecen en estos enfermos por un leve roce y cuyo promotor es la Fundación para la Investigación Biomédica Hospital Universitario La Paz de Madrid.


El ensayo será llevado a cabo por los clínicos del departamento de Hematología y Dermatología del Hospital La Paz y los investigadores traslacionales del Centro de Investigación Biomédica en Red de enfermedades raras (CIBERER), el CIEMAT, la Universidad Carlos III y el IIS de la Fundación Jimenez Díaz, han informado los centros en un comunicado.

El ensayo cuenta con una financiación de 308.000 euros, de los que el 75 % está financiado por el Instituto de Salud Carlos III y el 25 % restante será aportado por la Asociación de pacientes "DEBRA Piel de Mariposa".

El ensayo está en proceso de aprobación por parte de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps).


domingo, 25 de septiembre de 2016

Una terapia con células madre permite recuperar la función motora a lesionados medulares

Fuente: http://www.elmundo.es/madrid/2016/09/21/57e2a2d2268e3e70428b461b.html


Los resultados de la terapia son "esperanzadores": el 50% de los pacientes recupera la función motora.



"Hace 20 años que la vida se me vino abajo. Necesitaba volver a caminar y mi única salvación era que la investigación diese sus frutos", cuenta Maria Luisa emocionada. Un accidente en moto en Formentera le ha obligado a pasar un tercio de su vida postrada en una silla de ruedas, pero hace dos años su situación dio un giro de 180º. Harta de sentirse frustrada, en 2014 acudió al hospital Puerta de Hierro para someterse a una terapia celular para lesionados medulares.


Era consciente de que sólo era un ensayo clínico, pero gracias a ello ahora puede ponerse de pie con ayuda y siente cuando alguien le toca las piernas. La alegría de lo experimentado hasta el momento se transmite en su mirada. "Para mí esto ha sido volver a vivir", comenta. Ya no quiere recordar aquel día en el que el destino acabó con su movilidad. "No me gusta hablar del pasado, me gusta hablar de que ya me pongo de pie y voy a volver a caminar", sentencia.


Tras 20 años de investigación en el hospital Puerta de Hierro, gracias al apoyo económico de la fundación Mapfre y la Fundación Rafael del Pino, el resultado del primer ensayo clínico de la terapia, que comenzó en 2014, ha dado unos resultados "esperanzadores", según ha asegurado el Doctor Jesús Vaquero, neurocirujano y cabeza de la investigación. "Hemos observado que el 50% de los pacientes recupera la función motora, en todos los casos se ha registrado una mejoría de la sensibilidad y la rigidez, más de un 80% sufre una mejoría en el control de esfínteres, y también nos cuentan que mejoran en su función sexual", destaca Vaquero.


La innovadora terapia consiste en implantar al lesionado células madre mesenquimales -que se regeneran y dan origen a diferentes tipos de tejido- del propio paciente en el lugar exacto de la lesión medular. Una técnica que, según Vaquero, es "personalizada" en función del lugar donde cada uno tenga la lesión.


Esta terapia, innovadora en España, ha atraído a la capital a pacientes llegados de todos los puntos de España, pero, de momento, hay quienes como Quim todavía están esperando para poder recibir el tratamiento. Es lesionado medular desde hace 16 años y asegura que lleva pidiendo que le incluyan en el tratamiento desde el año 2007. "Estamos en la infancia de todo esto, va a dar mucho de sí. Yo estoy en lista de espera, somos muchos y depende del tipo de lesión de cada uno", asegura.


La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, presente durante el acto, ha resaltado "la valentía y ganas de lucha de todos los enfermos medulares" ya que "como todos sabemos, los daños en el sistema nervioso central constituyen un drama personal, familiar y social". Para ella, esta terapia "no abre la puerta -en referencia a la curación- sino que la puerta ya está abierta. Lo que hay que hacer es cruzarla y seguir avanzando".


El sentimiento, sin embargo, no es tan esperanzador para otros como Raúl Otero, que tiene 42 años y es parapléjico desde los 17. Como a la mayoría de sus compañeros, fue un accidente de tráfico lo que le robó la movilidad en la zona inferior del cuerpo. "He notado poco a poco que la musculación de la espalda cogía fuerza, más sensibilidad... pero todavía estoy asimilando los cambios". Al preguntarle si, como otros de sus compañeros, espera poder volver a caminar, su respuesta es prudente: "Yo no me quiero hacer ilusiones. Hay que trabajar duro y veremos cómo van las cosas", replica.


La terapia está financiada por la Fundación Mapfre, que ha invertido en el proyecto cerca de un millón y medio de euros, y la Fundación Rafael del Pino, que ha contribuido con 452.000 euros.

Doce lesionados medulares recuperan sensibilidad y movimiento tras un tratamiento con sus células madre

Fuente: http://www.abc.es/sociedad/abci-doce-lesionados-medulares-recuperan-sensibilidad-y-movimiento-tras-tratamiento-celulas-madre-201609211653_noticia.html


El Hospital Puerta de Hierro de Madrid presenta los resultados de la primera terapia celular con parapléjicos.


De izquierda a derecha, la Infanta Elena, Antonio Huertas, Cristina Cifuentes y Jesús Vaquero con uno de los pacientes que ha participado en el ensayo del Hospital Puerta de Hierro de Madrid.




«A los 15 días ya tenía sensaciones nuevas en mi cuerpo». «Empecé a notar un calor, un hormigueo por las piernas». «En la ducha he vuelto a sentir el agua cayendo por mi espalda». «He empezado a dar los primeros pasos dentro de la piscina». Son las sensaciones de David, Marisa, Degant, Mercedes..., cuatro de los doce pacientes con lesión medular que han participado en el primer ensayo clínico español que valora la eficacia y seguridad de la terapia con células madre en parapléjicos.


La investigación, realizada en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid con el apoyo económico de la Fundación Mapfre y la Fundación Rafael del Pino, es el fruto de un trabajo de más de veinte años y del empeño personal de un médico, el neurocirujano Jesús Vaquero. Tras demostrar la capacidad regenerativa de la terapia celular en ratones y cerdos, Vaquero logró autorización para probar el tratamiento con pacientes reales. El ensayo comenzó en julio de 2013 y ahora se acaban de publicar sus conclusiones en la revista científica «Cytotherapy».


Los resultados son mucho más que esperanzadores. Aunque los pacientes tratados aún necesitan sus sillas de ruedas y muletas para desplazarse, todos han experimentado alguna mejoría. El cien por cien ha recuperado algún tipo de sensibilidad y han mejorado su espasticidad —rigidez muscular—; el 75% ha notado un aumento del control de esfínteres y más de la mitad han mejorado su dolor y recuperado parte de su función motora. Los pacientes varones también han experimentado una mejoría de su función sexual.


«No es la curación de las lesiones medulares, pero hemos dado el primer paso», se apresuró a explicar Jesús Vaquero durante la presentación de los primeros resultados del ensayo. La presentación congregó en el hospital madrileño a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, al consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos, y a la Infanta Doña Elena, directora de proyectos sociales de la Fundación Mapfre.


Arropando al investigador también estaban sus pacientes y frente a la cautela de su médico, una de las participantes en el ensayo no dudó: «Para mí este tratamiento ha sido como volver a vivir. Siento un gran agradecimiento hacia el hospital y el doctor Javier Vaquero». Quien hablaba era Marisa Pina, parapléjica desde que hace veinte años un accidente de moto le postró para siempre en una silla de ruedas. Ahora cada día descubre sensaciones nuevas en su cuerpo. «Un día me di cuenta de que podía girarme en la cama, otro de que era capaz de contraer la tripa».


La investigación ha involucrado a los pacientes más difíciles, «aquellos que no tenían ninguna posibilidad de recuperación», explicó Vaquero. Lesionados medulares de larga duración —con una media de cuatro años en una silla de ruedas— y con la médula seccionada a la altura de la zona dorsal. A todos se les aplicó el mismo tratamiento, pero adaptado a cada lesión. Pasaron por el quirófano para limpiar las cicatrices y adherencias de la lesión y en el mismo acto quirúrgico recibieron varias dosis de células madre aisladas de su propia médula ósea. Después una segunda dosis de sus propias células madre tres meses después. Además del tratamiento médico, todos mantuvieron una terapia rehabilitadora intensiva que mantienen a día de hoy.


El responsable del ensayo cree que los pacientes aún pueden seguir avanzando. «Todos van a mejorar con el tiempo», apunta el neurocirujano. «Pero si no lo hiciera, solo por lo que he conseguido ya, a mí me habría merecido la pena», aseguraba Degant Cerviño. Este joven de 38 años también se quedó inmóvil tras un accidente de moto. «Después del tratamiento controlo mejor mi cuerpo, mi equilibrio, mi posición, mis esfínteres.. Todas mis nuevas sensaciones son emocionantes».


Todo el trabajo de investigación, cultivo, aislamiento de células y cirugía se llevó a cabo en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid. Los pacientes, sin embargo, procedían de varios puntos del país. De Andalucía, País Vasco, Cataluña... «Podemos decir que esta investigación es “marca España”», apuntó Jesús Sánchez Martos, consejero de Sanidad de Madrid.


El hospital madrileño ahora está involucrado en una nueva investigación con diez pacientes con lesiones incompletas de médula. A ellos se les aplicarán inyecciones con las células madre obtenidas de su médula ósea aunque en esta ocasión no se hará cirugía para evitar cualquier daño a su médula.


De momento, ya se han aprendido muchas cosas con esta primera prueba. Por ejemplo, que cuantas más células madre se introduzcan en la zona lesionada, mejores resultados se obtienen; que los pacientes jóvenes con ganas de luchar logran más beneficios porque la rehabilitación es fundamental o que la médula no debe estar seccionada por completo para que el tratamiento funcione.

Resultados prometedores de una terapia celular en 12 lesionados medulares

Fuente: http://neurocirugia.diariomedico.com/2016/09/21/area-cientifica/especialidades/neurocirugia/resultados-prometedores-de-una-terapia-celular-en-12-lesionados-medulares


El equipo de Jesús Vaquero, del Hospital Puerta de Hierro, presenta los primeros resultados clínicos de sus ensayos con células madre adultas en lesionados medulares.



La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes (en el centro), con el consejero de Sanidad (Jesús Sánchez Martos, segundo de pie por la izquierda) y el gerente del Hospital Puerta de Hierro (Ricardo Herranz, primero de pie por la izquierda), junto a varios pacientes lesionados medulares, en la presentación de los datos del ensayo clínico.





Una terapia personalizada con células madre mesenquimales se ha demostrado segura y ha propiciado mejoras en aspectos clínicos y de calidad de vida de 12 pacientes con paraplejia completa y crónicamente establecida. Son los primeros resultados clínicos del proyecto en el que trabaja el equipo del neurocirujano Jesús Vaquero, del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, desde hace dos décadas, que se han presentado en un acto presidido por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.


La terapia consiste en la administración de células madre mesenquimales autólogas en el lugar exacto de la lesión medular. El procedimiento quirúrgico se realiza de acuerdo a las características de neuroimagen de cada lesión y el medicamento basado en células madre se prepara en la sala blanca de la que dispone el hospital.


Los resultados de este primer ensayo en fase I/II iniciado en julio de 2013 y publicado en Cytotherapy son esperanzadores, pero Vaquero ha puntualizado que "es un camino largo". El proyecto ha contado con el apoyo económico de la Fundación Mapfre y la Fundación Rafael del Pino. En la presentación también han estado presentes, entre otros, el consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos, y el gerente del Hospital Puerta de Hierro, Ricardo Herranz.


Se ha registrado una mejoría de la sensibilidad y de la espasticidad en todos los casos, mejoría en el control de esfínteres en más del 80 por ciento de los pacientes, mejoría de la función sexual y del dolor y recuperación de la función motora en más del 50 por ciento de los pacientes.


Desde que se inició el proyecto, Vaquero y su equipo han evaluado a 565 pacientes, han efectuado 110 liberaciones del medicamento y han tratado a 47 pacientes en los cuatro ensayos clínicos en marcha. En los próximos meses se publicarán nuevos resultados.


El procedimiento se inicia en el quirófano, en el que se extrae médula ósea del paciente que se lleva a la sala blanca, donde se separan las células. Una vez obtenidas las células madre estromales, se cultivan para conseguir su multiplicación y se prepara el medicamento utilizando como medio plasma sanguíneo del propio paciente. Este medicamento, aprobado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), se inyecta en la zona dañada de la médula espinal y en líquido cefalorraquídeo. Al cabo de un tiempo, se administra también intramedularmente una dosis de recuerdo. Concluida esa primera fase, comienza otra sumamente importante de rehabilitación.


En palabras de Vaquero, con este tratamiento el equipo ha conseguido reproducir "al 100 por cien los resultados en animales". La investigación ha revelado que estas células madre adultas son capaces de transformarse en los diferentes tejidos en los que se colocan, pero también "pueden activar las células madre del sistema nervioso", así como actuar como "bombas biológicas"que propician la liberación de sustancias que actúan sobre el sistema nervioso lesionado.

La infiltración de dosis elevadas de células madre autólogas mejora la artrosis de rodilla

Fuente: http://www.diariomedico.com/2016/09/14/area-cientifica/especialidades/traumatologia/la-infiltracion-de-dosis-elevadas-de-celulas-madre-autologas-mejora-la-artrosis-de-rodilla-


Un ensayo clínico español, publicado en Journal of Translational Medicine, analiza la seguridad y eficacia del tratamiento con células mesenquimales de médula ósea en pacientes con artrosis de rodilla entre moderada y severa y ofrece resultados preliminares muy positivos.



De izquierda a derecha, el equipo investigador: Javier Fernández, Andrés Valentí, María Victoria Sola, Froilán Granero, Carmen Sánchez, José María Lamo de Espinosa, Juan Ramón Valentí, Dámaso Aquerreta y Enrique J. Andreu.




La inyección intraarticular de células madre de médula ósea en dosis de 100 millones de unidades mejora los síntomas de la artrosis de rodilla. Así lo han revelado los resultados de un ensayo clínico en fase I-II aleatorizado desarrollado por especialistas de la Clínica Universidad de Navarra y del Complejo Universitario de Salamanca. El trabajo ha sido publicado en Journal of Translational Medicine.


La investigación ha precisado una colaboración multidisciplinar con la participación de profesionales de diferentes especialidades médicas y centros hospitalarios. El equipo de la Clínica Universidad de Navarra ha sido dirigido por José María Lamo de Espinosa y Gonzalo Mora, del Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología, y por Felipe Prósper, director del Área de Terapia Celular y codirector del Departamento de Hematología. En Salamanca, los doctores Blanco y Del Cañizo han dirigido el proyecto.


En el ensayo clínico se incluyeron pacientes de entre 40 y 80 años, con un grado de artrosis en la rodilla de moderado a severo (grado II a grado IV) y se comparó el tratamiento intraarticular con células mesenquimales de médula ósea del propio paciente en dos dosis diferentes frente al tratamiento estándar sin células. Los resultados del estudio probaron que el tratamiento con células mesenquimales con la dosis más elevada de células ofrecía, a los doce meses, una mejora del dolor y menor limitación para las actividades diarias.


El ensayo se desarrolló en una muestra de 30 pacientes con artrosis de rodilla que se dividió de forma aleatoria en tres grupos. Al primero de ellos (grupo control) se le infiltró ácido hialurónico (uno de los tratamientos más utilizados en este tipo de pacientes). Al segundo grupo se les administró la misma dosis de ácido hialurónico y una dosis de 10 millones de células madre mesenquimales, obtenidas de la médula ósea del propio paciente y cultivadas en condiciones GMP (certificación internacional de prácticas de correcta producción). El tercer grupo recibió ácido hialurónico y una dosis de 100 millones de células madre cultivadas.


Según Lamo de Espinosa, las células madre mesenquimales se obtienen mediante biopsia de la médula ósea del propio paciente. Tras un proceso de centrifugado, se consigue una reducida cantidad de células progenitoras que se cultivan y multiplican en el Laboratorio GMP de Terapia Celular situado en el mismo edificio, donde posteriormente se inyectan en la rodilla. El uso de las células madre en combinación con ácido hialurónico es un aspecto pionero y destacable de este ensayo clínico, así como la comparación entre las dos dosis diferentes de células administradas y la elevada dosis utilizada sin eventos adversos.


El seguimiento de los tres grupos se efectuó mediante exploración física y escalas propias de la artrosis de rodilla que evalúan el dolor, la función de la rodilla y la influencia de la enfermedad en actividades de la vida diaria, ocio y deporte. La evaluación se realizó a las 24 horas de la infiltración, a la semana, al mes, a los tres meses, a los seis meses y al año. El estudio se completó con una valoración por imagen de la rodilla mediante radiografía y secuencias de resonancia magnética enfocadas especialmente a la evaluación del cartílago, realizadas antes del tratamiento, a los seis meses y al año.


A cada paciente se le practicó además un estudio del dolor mediante escalas clínicas que analizaban los siguientes aspectos: dolor, rigidez, capacidad funcional para desarrollar actividades de la vida diaria, como bajar y subir escaleras, capacidad deportiva, etc. Para la medición del dolor emplearon la escala analógica visual (VAS) y la escala específica para valorar la capacidad funcional de la articulación en pacientes con artrosis (WOMAC). "Los pacientes tratados con ácido hialurónico volvían pronto, con el paso de los meses, a la situación previa de dolor, mientras que el grupo con cien millones de células se encontraba mejor a medida que pasaban los meses, de forma que al final del seguimiento (al año de la administración del tratamiento) mostraban las mayores diferencias respecto a los otros dos grupos".


Los investigadores comprobaron "que, cuanto más se reducía el dolor, el paciente era capaz de extender y flexionar más la rodilla y, por tanto, de mejorar la función de la articulación". Aunque la diferencia en grados no era elevada, "debemos tener en cuenta que la imposibilidad de extender la rodilla (poner recta la pierna durante la marcha), por pocos grados que falten, puede limitar y producir cojera que en muchos casos mejora al disminuir la inflamación asociada, causa del dolor".


sábado, 2 de julio de 2016

Buenas perspectivas con células madre cardiacas en infarto

Fuente: http://www.diariomedico.com/2016/06/29/area-cientifica/especialidades/cardiologia/investigacion/buenas-perspectivas-con-celulas-madre-cardiacas-en-infarto


Un nuevo producto basado en células madre cardiacas aisladas del corazón de donantes ha mostrado seguridad en infarto de miocardio extenso, según los primeros datos del ensayo clínico CARE-MI.



Cardiomiocito adulto derivado de células CMC que muestra tinción roja de la proteína actina alfa de músculo liso.





El consorcio europeo CARE-MI ha dado a conocer los primeros resultados de su ensayo clínico en fase I/II con células madre cardiacas contra el infarto de miocardio extenso. Los resultados finales de seguridad y eficacia saldrán a la luz en 2017.

Seis meses después de que los 55 participantes en el ensayo clínico CARE-MI recibieran el tratamiento con AlloCSC-01 -un nuevo producto basado en células madre cardiacas aisladas del corazón de donantes-, se han dado a conocer los primeros resultados: la terapia es segura, aunque los resultados finales de seguridad y eficacia no saldrán hasta 2017.



Según Antonio Bernad, coordinador de este proyecto europeo e investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB-CSIC), "CARE-MI es el primer ensayo clínico en humanos para evaluar la eficacia de un tratamiento con células AlloCSC-01 contra el infarto de miocardio extenso. Los resultados iniciales indican que el tratamiento es seguro para los pacientes, pero, hasta el año que viene, no tendremos los resultados definitivos de eficacia y seguridad". En el ensayo clínico han participado ocho centros, liderados por Francisco Fernández-Avilés del Hospital Universitario Gregorio Marañón, y Stefan Janssens del Hospital Universitario de Leuven (Bélgica).

El infarto agudo de miocardio es uno de los grandes retos de salud a nivel mundial. Gracias a la rapidez de intervención y a los eficaces tratamientos actuales se ha conseguido reducir la tasa de mortalidad. Sin embargo, continúa siendo responsable de gran parte de los casos de insuficiencia cardiaca crónica subyacente.



"Las terapias actuales son incapaces de regenerar. Necesitamos un tratamiento nuevo que favorezca la recuperación del tejido perdido y reduzca el remodelado patológico del corazón". AlloCSC-01 es un producto basado en células madre cardiacas alogénicas y que se administran por vía intracoronaria de manera sencilla y segura. Los investigadores esperan que esta terapia celular sea efectiva para controlar la enfermedad cardiaca en pacientes que han sufrido un infarto extenso.


El ensayo se enmarca dentro del proyecto europeo CARE-MI (del inglés Cardio Repair European Multidisciplinary Initiative) cuyo objetivo central es avanzar en el desarrollo de terapias celulares contra el infarto de miocardio. Este proyecto ha sido financiado por el VII Programa Marco de la Unión Europea y coordinado desde el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC).

El equipo del proyecto ha trabajado durante seis años en el desarrollo de esta terapia basada en reforzar la capacidad natural de regeneración del corazón. El producto celular resultante, AlloCSC-01, ha sido generado por la empresa Coretherapix/Tigenix. Ahora, los primeros resultados del ensayo clínico en fase I/II indican que el producto es seguro en la fase aguda (un mes tras la inyección) y a largo plazo (6 meses tras el tratamiento). Los datos sobre la eficacia no son aún concluyentes, y se conocerán en 2017.

sábado, 30 de abril de 2016

Primer trasplante de retina fabricada con células de piel para curar la ceguera

Fuente: http://www.abc.es/sociedad/abci-primer-trasplante-retina-fabricado-piel-para-curar-ceguera-201604262237_noticia.html


La responsable del Instituto Riken, Masayo Takahashi, una de las impulsoras del primer implante mundial de células iPS en humanos.





La medicina regenerativa, la disciplina que busca fórmulas para reparar los órganos dañados del organismo humano, abrió una nueva y trascendental etapa hace dos años.


Científicos del Instituto Riken de Japón implantaron en una paciente tejido de retina fabricado en el laboratorio a partir de una pequeña muestra de su piel.


Era la primera vez que se realizaba un trasplante tan especial para intentar curar la degeneración macular. Pero, sobre todo, era la primera vez que se probaba en humanos un implante fabricado con células iPS.



Los investigadores generaron células madre iPS, con capacidad para convertirse en cualquier tejido, y así obtener la nueva retina. Después, con ese tejido se reemplazó quirúrgicamente parte de la mácula lútea (la principal capa fotorreceptora de la retina). La paciente tenía 70 años y sufría degeneración macular asociada a la edad, la principal causa de ceguera entre la población mundial.


El «padre» de esta técnica revolucionaria recibió hace dos años el premio Nobel de Medicina, no solo por las esperanzas que abría en medicina regenerativa, sino porque zanjó de un plumazo todos los debates éticos en torno a la utilización de células madre de embriones.


Shinya Yamanaka demostró que insertando unos cuantos genes podía transformar una célula de la piel en una que se comportara como si fuera embrionaria. Ese nuevo tipo celular, que llamó iPS, fue el punto de partida para generar en el laboratorio neuronas, células musculares, cardiacas... para reparar cualquier órgano dañado y tratar enfermedades incurables. Las células iPS se convirtieron en la alternativa ética de las células madre de embriones, las únicas hasta la fecha que poseían la capacidad para transformarse en cualquier tipo celular.



Desde su hallazgo en el laboratorio quedaba el paso más importante: demostrar que la técnica funciona y es segura para los enfermos. Y esto es lo que han hecho los médicos del Instituto Riken de Japón. El ensayo clínico con células iPS se autorizó hace más de un año, pero hasta recientemente no se hizo el primer tratamiento.


La paciente con degeneración macular que se operó, era la primera de un ensayo clínico con seis voluntarios que podría significar un antes y un después en el tratamiento de la ceguera y también en la historia de la medicina personalizada.


La elección de la degeneración macular, entre todas las enfermedades, no ha sido casual. Desde su descubrimiento, se ha temido que la utilización de esta técnica pueda elevar el riesgo de cáncer. De manera que se ha optado por tratar problemas del ojo para vigilar lo que ocurría en uno de nuestros órganos más visibles.


Los médicos vigilaron y continuarán haciéndolo a su paciente durante cuatro años (ya se cumplieron dos). La idea es que si el implante provocara el desarrollo de células malignas después del trasplante sería relativamente sencillo aniquilarlas con un tratamiento láser. Si se hubiera probado para regenerar el corazón, por ejemplo, habría sido mucho más difícil vigilar este potencial riesgo.


Por eso, la prioridad de este primer ensayo no es tanto que la paciente recupere la vista como demostrar que se trata de un proceso seguro. Dado que la paciente ya había perdido la mayor parte de sus células responsables de la visión, el trasplante solo podría permitir una ligera mejoría de la vista o ralentizar su pérdida, han explicado los investigadores japoneses.


martes, 12 de abril de 2016

Comienza un polémico ensayo con células madre partenogenéticas para el Parkinson

Fuente: http://www.diariomedico.com/2016/04/11/area-cientifica/especialidades/genetica/comienza-un-polemico-ensayo-con-celulas-madre-partenogeneticas-para-el-parkinson


El pasado 7 de marzo, la compañía biotecnológica ISCO comenzó a reclutar pacientes que participarán en un ensayo en el que se les trasplantarán de forma intracraneal células madre neurales.



La investigación de terapias celulares para la enfermedad de Parkinson cuenta con una amplia trayectoria. En los años 70 se iniciaron los ensayos preclínicos con neuronas dopaminérgicas de mesencéfalo fetal. El éxito en modelos animales impulsó el lanzamiento de varios ensayos clínicos a finales de los 80 que han permitido tratar a unos cuantos pacientes (no llegan a 100) con resultados variables. No se puede decir que estos estudios hayan sido un fracaso, pero tampoco un éxito total, ya que el objetivo de curar la patología nunca ha estado cerca. Las células fetales trasplantadas han sobrevivido durante años y han propiciado mejoras significativas de los síntomas motores. Pero también se han producido algunos efectos secundarios, como discinesias inducidas por el injerto.


Este tipo de ensayos tiene otro importante freno: el debate ético que plantea el empleo de células de origen embrionario. Por eso, el auge que ha experimentado en los últimos años la investigación con células madre, especialmente las de pluripotencialidad inducida o iPS, proporciona un nuevo enfoque en medicina regenerativa para el Parkinson. Ya hay algún que otro grupo que se encuentra cerca de iniciar ensayos con iPS, pero quien ha tomado la delantera es una empresa que probará en pacientes un tipo celular muy distinto: células madre partenogenéticas.



La polémica está servida, ya que algunos científicos consideran que la compañía biotecnológica ISCO se ha precipitado y ha comenzado los ensayos clínicos sin contar con unos resultados preclínicos concluyentes.


El pasado 7 de marzo, ISCO anunciaba el inicio del reclutamiento en el Hospital Real de Melbourne (Australia) de los 12 pacientes con Parkinson entre moderado y grave que participarán en un ensayo en fase I en el que se les trasplantarán de forma intracraneal células madre neurales derivadas de células madre partenogenéticas humanas.



Expertos del Reino Unido, Suecia y Estados Unidos, encabezados por Roger Barker, de la Universidad de Cambridge, han publicado un comentario en Journal of Parkinson's Disease en el que señalan que las células empleadas, procedentes de óvulos no fecundados, "son muy diferentes de las células pluripotentes de otras procedencias, como las embrionarias o las iPS". En este sentido, creen que la falta de impronta paterna podría afectar, entre otras cuestiones, "a su ciclo celular y su capacidad de diferenciación".


Asimismo, consideran que "los datos de seguridad y eficacia que se han hecho públicos no respaldan la entrada de estas células en un ensayo clínico a día de hoy. Sólo podemos especular sobre la posibilidad de que se hayan entregado datos adicionales de seguridad y eficacia a las autoridades reguladoras y recomendamos encarecidamente un mayor grado de transparencia sobre la evidencia preclínica".




Si bien se ha avanzado en el conocimiento de los mecanismos que impulsan a ciertas neuronas hacia la neurodegeneración, aún queda mucho camino por recorrer, reconoce José Obeso, director del Centro Integral en Neurociencias A.C. HM CINAC (Madrid). El profesor Oleh Hornykiewicz, de la Universidad de Viena, abordará una nueva hipótesis, por la que la enfermedad pueda relacionarse con cambios en el tubo digestivo, en concreto en el intestino, y que a través de priones llegue hasta las neuronas.


domingo, 10 de abril de 2016

La terapia celular mejora la insuficiencia cardiaca en un ensayo en fase II

Fuente: http://www.diariomedico.com/2016/04/06/area-cientifica/especialidades/cardiologia/investigacion/la-terapia-celular-mejora-la-insuficiencia-cardiaca-en-un-ensayo-en-fase-ii


La terapia celular beneficia a los pacientes con insuficiencia cardiaca avanzada, comparada con la administración de placebo.



Amit N. Patel (a la derecha) en un momento de la administración de la terapia celular.






La administración de células madre autólogas de médula ósea a pacientes con insuficiencia cardiaca avanzada reduce significativamente las muertes e ingresos hospitalarios asociados a esa enfermedad. Así concluye un estudio que se publica en The Lancet, coincidiendo con la última reunión del Colegio Americano de Cardiología, en Chicago.


El trabajo es un ensayo en fase IIb, realizado en 31 centros, donde se comparó la terapia celular cardiaca frente a placebo en 126 enfermos con insuficiencia cardiaca avanzada. Los que recibieron el tratamiento experimentaron un 37 por ciento menos de eventos cardiacos que los del placebo, durante un periodo de doce meses.


Tras quince años de ensayos con terapia celular cardiaca, este estudio aporta nuevas evidencias que apoyarían su beneficio en determinados pacientes. O, como destaca uno de los autores principales, Timothy Henry (Instituto del Corazón Cedars-Sinai), "estos resultados apuntalan el tratamiento como una opción atractiva para los pacientes con insuficiencia cardiaca con grado III y IV". Otro autor, Amit N. Patel (Universidad de Utah), abunda en ello: "Estos resultados sugieren que la terapia celular de verdad funciona".


El tratamiento empleado se denomina IxCELL-DCM; combina dos tipos de células madre obtenidas de la médula ósea del paciente, mesenquimales y macrófagos M2, que se expanden en el laboratorio. Estas células específicas se seleccionan por su capacidad de remodelado del corazón, así como para reforzar el tejido cardiaco e impactar en la inflamación. La administración se realiza a través de un catéter en el miocardio y no dura más de dos horas.


Comparados ambos grupos, el que recibió placebo presentó más fallecimientos (8 frente a 4) que el tratado; también registraron más hospitalizaciones por la insuficiencia (82 por ciento frente a 51 por ciento). Se desconocen los efectos una vez transcurrido el año. El siguiente paso es realizar una investigación más amplia con este tratamiento en insuficiencia cardiaca con miocardiopatía isquémica.


Primer ensayo mundial de terapia celular con virus oncolítico en neuroblastoma

Fuente: http://www.diariomedico.com/2016/04/05/area-cientifica/especialidades/oncologia/investigacion/primer-ensayo-mundial-de-terapia-celular-con-virus-oncolitico-en-neuroblastoma


La administración de células madre mesenquimales como vectores de virus oncolíticos para tratar el neuroblastoma ha llegado al ensayo clínico. Sus artífices publican lo aprendido en una década de experiencia.



Javier García Castro (Instituto de Salud Carlos III) y Manuel Ramírez Orellana (Hospital Niño Jesús, de Madrid).







Lo que surgió como una idea entre colegas que tomaban café es ahora una esperanzadora vía de investigación clínica que se dirige a uno de los tumores más temidos por los oncólogos, el neuroblastoma. Y no solo para ese tipo de cáncer pediátrico, puesto que esta terapia avanzada, que combina la terapia celular con la viroterapia oncolítica, se está expandiendo también al ámbito del cáncer adulto.


Manuel Ramirez Orellana, coordinador del Laboratorio de Investigación de Onco-Hematología del Hospital Niño Jesús; Javier García Castro, director de la Unidad de Biotecnología Celular del Instituto de Salud Carlos III, y Ramón Alemany, director del Grupo de Viroterapia del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell), son los artífices de este original tratamiento, que se basa en la introducción de un virus oncolítico en células madre mesenquimales, obtenidas de la médula ósea del paciente. El virus oncolítico, diseñado por Alemany, ataca a las células tumorales respetando las sanas, pero si se administran de forma sistémica, no llegan bien a las zonas tumorales, muchos se pierden en las barreras fisiológicas, como el hígado o el sistema inmunitario. Sin embargo, al esconderse los virus en las células madre autólogas, se consigue un vehículo idóneo para llegar hasta las áreas del tumor y, de forma muy importante, a las metástasis.


La nueva terapia se denomina Celyvir, el acrónimo de células madre mesenquimales autólogas infectadas con Icovir 5. Se administra por vía intravenosa directamente al torrente sanguíneo. Esas células madre alcanzan el tumor, al que llegan sin despertar sospecha en el organismo, y una vez dentro, los virus que se han replicado infectan a las células cancerosas, desde el interior del tumor, eliminándolas. A ese efecto se suma otra acción beneficiosa complementaria: "Los virus reclutan a células del sistema inmune, que puede desencadenar una reacción inmunitaria frente al tumor", explica Javier García Castro.



"La primera vez que empleamos este procedimiento en la clínica fue en un paciente con neuroblastoma, en octubre de 2005. Después, en un programa de uso compasivo hemos tratado más 20 de casos, fundamentalmente, por neuroblastoma", recuerda Manuel Ramírez Orellana. De esa veintena de pacientes, cinco obtuvieron respuestas clínicas, incluida la estabilización de la enfermedad, respuesta parcial y completa. De hecho, en dos enfermos el tumor se eliminó, y en uno de ellos la remisión perdura más de diez años después.


"Esta experiencia nos ha permitido iniciar un ensayo, cuya fase I acaba de terminar, donde se han incluido a enfermos pediátricos y adultos con cualquier tipo de tumor refractario y metastásico".


Los resultados definitivos de ese estudio clínico se conocerán antes de final de año, pero Ramírez Orellana ha adelantado que se confirma la seguridad del tratamiento y su baja toxicidad, algo esperado a tenor de la buena tolerabilidad observada en el uso compasivo. En este punto, el médico expone que todos los niños tratados recibieron un mínimo de cuatro dosis y entre los que respondieron, se han llegado a administrar hasta 70.


Ahora están inmersos en el diseño de la segunda fase del ensayo, donde tendrán que demostrar eficacia. Para ello, han de decidir qué tipo de tumor tratar y en qué dosis, entre otros aspectos. Si cuentan con los apoyos necesarios, podrían completar esa siguiente fase en un par de años.


Mientras avanza el desarrollo clínico, lo hace también el conocimiento sobre la terapia, según refleja un estudio que acaban de publicar estos investigadores sobre los diez años del tratamiento, en Cancer Letters. "Ahora sabemos que para que haya beneficio clínico, el sistema inmune tiene que reaccionar frente al tumor, y no solo ante el virus, como era de esperar", apunta Ramírez Orellana.


Para ello, la situación de la que parten las defensas es clave. García Castro recalca que los niños donde se alcanzó una respuesta, presentaban un sistema inmunitario "más sano". Hay que tener en cuenta que son pacientes que ya han recibido una serie de tratamientos (quimio y radioterapia). En general, todo indica que cuanto antes se inicie el tratamiento, mejores resultados se podrían conseguir.


Pero además, se ha comprobado que las células no son importantes solo por su función vehicular de los oncovirus: algunas estimulan mejor que otras al sistema inmune. "Por eso estamos investigando en modelos animales cuáles optimizarían este medicamento, de cara a una posible selección atendiendo a marcadores de su superficie", dice García Castro.



Entre los estudios proyectados a raíz de estas investigaciones, los científicos esperan iniciar un ensayo que evalúe la administración de Celyvir en combinación con la quimioterapia convencional. Tampoco se descarta explotar el efecto inmune antitumoral que genera en algunos pacientes esta estrategia, incluso con los nuevos fármacos inmunoterápicos contra el cáncer. Con todo, los científicos evalúan esta última opción con cautela, debido a la alta toxicidad de esas terapias.


Para llevar a cabo estos trabajos ha sido necesario dotar al Hospital Niño Jesús con una sala blanca (laboratorio GMP, en 2010). Junto con el apoyo de la administraciones públicas, ha sido necesario el de asociaciones de pacientes, como la Asociación Pablo Ugarte, Asociación de Familiares y Amigos de Pacientes de Enfermos de Neuroblastoma (NEN), a través de la Fundación de Onco-Hematología Infantil. "Hasta la fecha, esto es un desarrollo académico", ha recordado Ramírez Orellana. Si todo avanza de forma positiva, los científicos confían que en unos cinco o seis años, Celyvir podría haber superado la fase final de un ensayo.





Un experto en células madre, otro en virus y un pediatra son los tres artífices de este ejemplo de investigación traslacional, cien por cien española, y que, de momento, constituye una experiencia única en el mundo. "Sabemos que un grupo en Estados Unidos, ha solicitado la aprobación de la agencia reguladora FDA para administrar este tipo de tratamiento en cáncer de ovario metastásico, pero no hay constancia de más estudios con esta terapia avanzada", comenta Manuel Ramírez Orellana, si bien, sí que ha habido ensayos con virus oncolíticos desnudos, administrados sin el vector celular.


sábado, 27 de febrero de 2016

El Hospital Reina Sofía de Córdoba utiliza células madre contra las amputaciones

Fuente: http://www.diariocordoba.com/noticias/cordobalocal/reina-sofia-utiliza-celulas-madre-amputaciones_1020489.html



El hospital Reina Sofía está liderando en España un ensayo clínico, pionero en el mundo, que mediante el uso de células madre, ha permitido evitar en los últimos años amputaciones de extremidades inferiores a decenas de pacientes diabéticos sin alternativa de tratamiento. Estos enfermos presentaban graves problemas de circulación en las extremidades inferiores provocados por la diabetes que padecen. En el hospital cordobés han conseguido fabricar vasos sanguíneos mediante la infusión de células madre en esta parte del cuerpo y mejorar la calidad de vida de dichos enfermos. Este ensayo clínico se encuentra en fase III, según explicó ayer la responsable del estudio, la jefa de la Unidad de Hematología y Terapia Celular del Reina Sofía, Concha Herrera, en la presentación de la Semana de la Hematología y la Hemoterapia. Herrera indicó que cuando un ensayo clínico llega a fase III "el siguiente paso es que, tras valorar su eficacia y seguridad en un grupo importante de pacientes, se pueda convertir en una terapia de uso habitual en el ámbito hospitalario, aunque para eso aún falta mucho tiempo". La jefa de Hematología destacó que se trata de un estudio multicéntrico, coordinado por el Reina Sofía, con carácter mundial, respaldado por la Iniciativa Andaluza de Terapias Avanzadas, de la Junta.


Por su parte, la directora general de Investigación y Gestión del Conocimiento de la Junta, María Isabel Baena, resaltó que la unidad que dirige la doctora Herrera recibió la semana pasada la acreditación de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía, porque "atiende con excelencia a los pacientes y ha hecho un esfuerzo por trabajar de forma coordinada con otros servicios del hospital. Ademas, los tratamientos con células madre en los que están trabajando están permitiendo mejorar la salud de la población".


En el último año la Unidad de Hematología del Reina Sofía ha registrado 700 ingresos hospitalarios y 80 trasplantes de progenitores hematopoyéticos). El hospital cordobés es centro de referencia nacional en ensayos clínicos con terapia celular y líder andaluz en este ámbito.


En estos ensayos clínicos con terapia celular han participado, de forma experimental, más de 200 pacientes con problemas de cardiología; isquemia periférica de miembros inferiores (graves problemas de circulación en las extremidades inferiores provocados por la diabetes o la arteriosclerosis) o con esclerosis múltiple grave.


Anemia de Fanconi: así es el primer ensayo español de terapia génica

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2016/02/23/56cb06e1e2704ef8258b4572.html



Visitamos la sede del Ciemat, donde han desarrollado la terapia. 






Todo empezó con las carpas. En los mismos pasillos del CIEMAT donde Juan Bueren comenzó a analizar los efectos de las radiaciones en las células de los peces se prepara ya el primer ensayo español que pretende emplear la terapia génica para corregir un defecto en las células de los niños con una enfermedad rara, la anemia de Fanconi.




Bueren es uno de esos científicos discretos que huye del protagonismo personal (casi tanto como de aparecer en los medios), así que mientras explica en qué consistirá el ensayo no cesa de enumerar los nombres de todos los científicos e instituciones que colaboran en esta iniciativa. El Ministerio de Sanidad, los hospitales Vall d'Hebron y Niño Jesús (en Barcelona y Madrid respectivamente), la propia asociación que aglutina a las familias afectadas, el consorcio europeo de investigación en terapia génica, dos universidades americanas... «Entre todos somos más fuertes».




El Ciemat (siglas que corresponden al Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas) es un enorme complejo de edificios que ocupa varias hectáreas al norte de Madrid, junto al parque de la Dehesa de la Villa. En uno de esos edificios, Bueren llevaba años analizando por qué las células sanguíneas del organismo (primero de los peces y de los humanos después) eran las más afectadas por eventos radiológicos, como las explosiones de Chernóbil o incluso las de la radioterapia.




«Todo el conocimiento que ahora tenemos de las células madre procede de las células hematopoyéticas», explica. «En anemia de Fanconi, el problema es que esa población de células se va reduciendo a lo largo de la vida del paciente. Cuando vamos a la médula ósea de un adulto vemos que ya no hay células madre». Se calcula que en España hay unos 120 afectados.




Esta enfermedad (que debuta hacia los siete años) está causada por algún defecto congénito en un grupo de 19 genes y puede originar malformaciones, anemias graves, hemorragias, retraso del crecimiento, sordera y mayor predisposición a ciertos tumores. La primera opción de tratamiento es un trasplante de médula de un hermano genéticamente compatible (con donantes no emparentados los resultados del trasplante no son tan buenos). En algunos casos, si ese hermano no existe, los padres pueden recurrir a la selección genética de embriones para concebir a otro hijo sano y compatible. Pero cuando esa opción tampoco es posible, estas familias sólo pueden aferrarse ya a protocolos experimentales como el que se cuece en el Ciemat.




Como recuerda Juan Bueren -director de la Unidad de Terapias Avanzadas de este centro-, los antecedentes de la terapia génica, con 10 casos de leucemia en el pasado por este tipo de ensayos, obligan a ser muy precavidos en este terreno. «Aunque en los últimos 10 años se ha tratado con éxito a unos 50 pacientes con media docena de enfermedades raras en todo el mundo sin que se haya registrado ningún caso de leucemia, es algo que no podemos descartar que ocurra», apunta.



Juan Bueren en las instalaciones del CIEMAT.






La clave de estos éxitos recientes (con supervivencia del 100% en algunos casos) parece estar en la nueva generación de lentivirus que se emplean como taxi. Es decir, el vehículo para llegar hasta las células del paciente y corregir el defecto congénito de la enfermedad. Esta segunda generación de ensayos génicos se está llevando a cabo con una nueva familia de vectores, unos derivados del VIH a los que se ha eliminado la parte del genoma que es patogénica para el ser humano.




La Agencia Europea del Medicamento (EMA) ya ha autorizado como medicamento huérfano un lentivirus diseñado por la Red Nacional de Investigación Cooperativa sobre la Anemia de Fanconi con el que se pretende tratar la enfermedad en una veintena de pacientes europeos, 10 de ellos españoles.




Todo este camino de más de 10 años se ha realizado de la mano de las familias, como constata Alicia de las Heras, presidenta de la Asociación Española de Anemia de Fanconi (a punto de transformarse en fundación). «Bueren ha implicado a sus investigadores para que en sus tubos de ensayo no haya sólo una muestra de médula ósea, sino un paciente con nombre y apellidos», resume.




Alicia destaca la «complicidad» y «sinceridad» con la que todos los clínicos e investigadores han sumado a las familias en sus esfuerzos por encontrar un tratamiento. «Cuando diagnosticaron a mi hija en 2003, no sabíamos ni lo que era una asociación, ni lo que teníamos que hacer. Sólo quería que alguien me dijese cómo curar a mi hija». Han pasado 10 años y Alicia reconoce que éste ha sido un camino largo, «pero siempre nos han invitado a las reuniones científicas y nos han ido informando de cómo van las investigaciones».




La primera parte del trabajo la coordina Cristina Díaz de Heredia en el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona y trata de evaluar la seguridad y eficacia del método para extraer las células del paciente. Como ya se hace en otras enfermedades hematológicas, la red europea (Eurofancolen) tratará de demostrar que se puede movilizar con éxito las células madre hematopoyéticas para extraerlas de la sangre de los pacientes y no de su médula ósea, explica Díaz de Heredia, jefe del servicio de Hematología y Oncología Pediátrica del hospital barcelonés.




Esa primera fase del ensayo, cuyos resultados se publicarán pronto, ya ha permitido que se congelen en el Vall d'Hebron y en el Niño Jesús las células madre de algunos niños con anemia de Fanconi. Las células que se extraen de estos pequeños representan apenas un pequeño porcentaje de todas sus células madre, por lo que todo indica que la extracción es segura ("no agota su médula ósea», aclara la doctora) y que conviene hacerla cuando los pacientes tienen corta edad y su médula ósea aún no se ha empezado a despoblar.




Sin embargo, como añade Bueren, muchos de estos pequeños no han desarrollado todavía síntomas y «parecía arriesgado iniciar la terapia génica por primera vez en niños de tan corta edad sin síntomas». Por eso, añade, la segunda pata del trabajo se ha desarrollado en colaboración con los hematólogos para diseñar los criterios a partir de los cuales se recomienda que los niños inicien el tratamiento.





Como explica el doctor Julián Sevilla, que coordina esta parte del ensayo desde el Hospital Niño Jesús de Madrid, esos criterios indican que sean niños sin un hermano idéntico de quien recibir un trasplante, con un buen estado general pero que ya tienen fallo medular (anemia, trombopenia, leucopenia...) "y por tanto deben realizar algún tipo de tratamiento". Esas circunstancias se han dado ya en el caso de un niño, que ha recibido la primera infusión con sus propias células corregidas (sin necesidad de congelarlas previamente), como confirman los doctores Sevilla y Díaz de Heredia.




Los cálculos de los investigadores indican que, poco a poco, otros cinco niños de los 10 a quienes ya se les han extraído y congelado las células cumplirán los criterios clínicos para iniciar también la terapia.




«Nada nos gustaría más que demostrar la eficacia, pero en este momento el objetivo es sobre todo demostrar que se puede hacer», subraya el doctor Sevilla, empeñado en que sus palabras no supongan arrojar falsas esperanzas para estas familias. Después de 10 años de trabajo, este paso es sólo el principio de otro largo camino por delante. «Científicamente esta información es muy valiosa, pero entendemos que para las familias sólo la curación tiene sentido».




También Bueren -que dirige también el Ciber de Enfermedades Raras y el Instituto de Investigaciones Sanitarias de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid- subraya que su objetivo no es sólo demostrar la eficacia y seguridad de la técnica, sino hacer una especie de apostolado entre neonatólogos y pediatras para que los casos de anemia de Fanconi se puedan diagnosticar precozmente. «Ese sería nuestro objetivo, que se puedan detectar los casos cuanto antes para que podamos congelar células madre de los pacientes», como una especie de seguro de futuro, para que algún día puedan llegar a corregirse.




Aunque está causada por anomalías en un grupo de 19 genes, el doctor Jordi Surrallés, de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha estimado que el 70% de los casos que se diagnostican en España están causados por mutaciones en el gen de Fanconi A. Además, existen una serie de características en el nacimiento, como algunas cardiopatías o anomalías en los pulgares y microcefalia, que pueden alertar del diagnóstico.




Otra de las batallas de las familias es que se establezcan unidades de seguimiento para estos pacientes, que periódicamente deben realizarse pruebas de control con diferentes especialidades (endocrino, hematólogo, ginecólogo...). «Muchos de los niños con anemia están llegando ahora al principio de su vida adulta, y necesitamos especialistas formados. No es lo mismo que te vea un médico que sólo ve un caso de anemia de Fanconi que otro que ve 20», explica Alicia de las Heras. «Los chicos se están haciendo adultos y ésta es una etapa complicada, porque aunque estén bien, la enfermedad está ahí, en sus células, y la médula puede fallar en cualquier momento».




La terapia trata de corregir el defecto congénito de nacimiento.