Mostrando entradas con la etiqueta clonación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta clonación. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de julio de 2016

Los clones de ‘Dolly’ son tan sanos como cualquier otra oveja

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/21/ciencia/1469123162_412249.html


Cuatro copias exactas del primer mamífero nacido por transferencia nuclear llegan a viejos sin envejecimiento acelerado ni enfermedades.


La historia de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado, se cerró en falso. Y los que criticaron su creación porque los científicos estaban “jugando a ser Dios” sin conseguirlo van a tener que tragarse sus palabras. Eso es lo que sugiere un estudio que defiende que los animales clonados pueden vivir una vida tan larga y sana como los nacidos por métodos naturales. Parte de las evidencias vienen de cuatro copias exactas de la oveja Dolly criadas en Escocia y que, al contrario que su predecesora, han llegado hasta los nueve años de edad (unos 70 años humanos) sin rastros de envejecimiento acelerado.


Hace unas semanas se cumplieron 20 años del nacimiento de Dolly en el Instituto Roslin de Edimburgo. Allí, un equipo capitaneado por Ian Wilmut había aplicado una técnica conocida como transferencia nuclear para vaciar un óvulo de oveja e introducir en él el genoma de una célula adulta de un animal de seis años de edad. Después de tres años de trabajo y unos 300 intentos fallidos, nació el primer clon. El animal fue criado de espaldas al mundo, en establos interiores, en un instituto que ni siquiera estaba señalizado en la carretera para evitar ataques de grupos contrarios a la experimentación animal.


Dolly desarrolló artritis a los cinco años y después tuvo que ser sacrificada tras contraer un cáncer de pulmón. Nunca quedó del todo claro si su dolencia ósea se debía a un envejecimiento prematuro o normal, pero sí que su muerte no tuvo nada que ver con ello, pues su origen fue una infección viral. La cordera bautizada por los pechos de Dolly Parton acabó disecada y expuesta en el Museo Nacional de Escocia.


El estudio publicado en Nature Communications confirma que los cuatro clones de Dolly no sufren artritis, diabetes, dolencias cardiovasculares u otro trastorno asociado a la edad de ocho años. Los animales son copias exactas de Dolly obtenidas de las mismas células adultas que su predecesora. Debbie, Denise, Dianna y Daisy han sido criadas en la Universidad de Nottingham por el equipo de Keith Campbell, que fue uno de los jefes científicos del equipo que clonó a Dolly. El biólogo falleció en 2012 a los 58 años y estas ovejas, que en 2016 han cumplido nueve años, junto con otros nueve clones, son su legado científico.


Este es el primer estudio que analiza el envejecimiento de animales clonados de forma apropiada y durante tanto tiempo. Y con los datos en la mano, la clonación es totalmente viable desde el punto de vista de la salud de los animales. “Una de las preocupaciones en los primeros tiempos fue si los clones envejecen de forma prematura y a Dolly le diagnosticaron osteoartritis a los cinco años, con lo que este era un área relevante a estudiar”, explica Kevin Sinclair, investigador de la Universidad de Nottingham. El equipo ha sometido a exhaustivos exámenes médicos al rebaño formado por las cuatro copias de Dolly y otros nueve clones. “Tras medir los niveles de tolerancia a la glucosa, sensibilidad a la insulina, tensión sanguínea y análisis musculoesqueléticos vimos que nuestros clones, teniendo en cuenta su edad, estaban sanos”, ha resaltado el científico.


La eficiencia de la clonación sigue siendo muy baja, solo un 1% de las veces que se transfiere un óvulo se consigue que nazca una oveja y sobreviva a sus primeros días. Sin embargo en vacas y cerdos es significativamente mayor, lo que podría contribuir a que esta técnica se aplique de forma industrial y comercial.



China, un país que afronta serios retos para alimentar a su creciente población en las próximas décadas, ha anunciado la creación del mayor centro de clonación animal con fines comerciales. La clonación permitiría modificar con precisión la genética del ganado para que tenga más carne y de mejor calidad, por ejemplo. En la Unión Europea está prohibida la venta de animales clonados.


Sinclair piensa que esta línea de investigación podría resucitar y llevar “al proyecto realista de usar la transferencia nuclear para crear células madre con fines terapéuticos en humanos y para crear animales transgénicos sanos, fértiles y productivos”. Esto probablemente resucitaría la polémica que Dolly generó en su día, porque la técnica, aplicada a humanos, requiere manipular y destruir embriones. “Si se va a aplicar esta tecnología en el futuro necesitamos seguir probando que es segura”, ha resaltado el científico.


Lluis Montoliu, investigador del CSIC, dice, tras conocer este trabajo: “Se nos fue de las manos la interpretación de los resultados tras la muerte de Dolly”. Sin embargo, cuestiona que vaya a haber una resurrección de la clonación, al menos en el campo de la investigación científica. “El uso de células madre reprogramadas a partir de adultas y las nuevas técnicas de edición genética son muy superiores y eficientes”, resalta. Sobre su uso comercial con fines alimentarios, en especial en países como EE UU o China donde es legal, “bienvenido sea”, opina.


lunes, 21 de julio de 2014

Nuclear transfer appears superior for creating embryonic stem cells

Fuente: http://www.sciencecodex.com/nuclear_transfer_appears_superior_for_creating_embryonic_stem_cells-136839


Scientists at Oregon Health & Science University have found that a process called "somatic cell nuclear transfer" is much better and more accurate at reprogramming human skin cells to become embryonic stem cells — capable of transforming into any cell type in the body — than an alternative process that produces cells similar to embryonic stem cells, but with many more epigenetic abnormalities.

The findings come from a team led by OHSU's Shoukhrat Mitalipov, Ph.D., with collaborators from the University of California, San Diego School of Medicine and the Salk Institute for Biological Studies. The findings, published online in the journal Nature, could have major implications for how science continues to develop better embryonic stem cells and stem cell therapies — which many hope could someday revolutionize how medicine treats and cures a wide range of diseases.

Scientists believe stem cell therapies hold the promise of replacing human cells damaged through injury or illness, meaning embryonic stem cells could someday treat or cure Parkinson's disease, multiple sclerosis, spinal cord injuries and many other diseases and conditions.

Mitalipov, director of OHSU's Center for Embryonic Cell and Gene Therapy, has been an international leader in embryonic stem cell research, especially since he and his team's breakthrough in May 2013 when they announced they had successfully used somatic cell nuclear transfer to convert human skin cells into embryonic stem cells. In 2007, Mitalipov's team successfully transformed monkey skin cells into embryonic stem cells.

The somatic cell nuclear transfer process Mitalipov and his team use involves transplanting the nucleus of one cell, containing an individual's DNA, into an egg cell that has had its genetic material removed. The unfertilized egg then develops and eventually produces stem cells.

Since 2006, however, many scientists have been focused on a different process to convert adult somatic cells — for instance, skin cells — into something very much like embryonic stem cells. The process happens through the introduction of four specific genes into the adult cell and produces transformed cells called induced pluripotent stem cells — or iPS cells. These cells, like embryonic stem cells, are capable of transforming into any type of cell in the body. The iPS process was pioneered by Japanese scientist Shinya Yamaka in 2006, who shared the 2012 Nobel Prize for his work.


Shoukhrat Mitalipov, Ph.D., Oregon Health & Science University, led a team that found that a process called "somatic cell nuclear transfer" is much better and more accurate at reprogramming human skin cells to become embryonic stem cells -- capable of transforming into any cell type in the body -- than an alternative process that produces cells similar to embryonic stem cells, but with many more epigenetic abnormalities. (Photo Credit: Oregon Health & Science University)




Since Yamaka's discovery, however, it's been known that iPS cells do not match exactly to genuine embryonic stem cells. That could affect how they can be used in stem cell research or therapies.

The current research is the first to more deeply compare the somatic cell nuclear transfer and iPS methods — and to analyze how the SCNT and iPS methods worked when they each started with the same set of skin cells.

The study found that stem cells produced from the skin cells by the SCNT method were almost identical to embryonic stem cells produced through in vitro fertilized eggs — which are considered the "gold standard." The iPS cells made from the same skin cells, in contrast, retained a large number of the skin cells' characteristics, referred to as "memory."

"We think the difference is remarkable," Mitalipov said. "The SCNT method faithfully erases the memory of the skin cell and converts it into an embryonic stem cell. The iPS method produces a cell with significant differences and abnormalities."

"If you believe that gene expression is important, which we do, then the closer you get to the gene expression patterns of embryonic stem cells, the better," said co-author Joseph R. Ecker, Ph.D., professor and director of Salk's Genomic Analysis Laboratory and co-director of The Center of Excellence for Stem Cell Genomics. "Right now, nuclear transfer cells look closer to the embryonic stem cells than do the iPS cells."

"If we can figure out how the egg manages to do a better job at reprogramming compared to the iPS method, it may help us develop a better iPS method," says co-author Louise C. Laurent, assistant professor in the Department of Reproductive Medicine at the University of California, San Diego.

Until then, Mitalipov said, he believes the SCNT method is a much better candidate for cell replacement therapies. "And we hope science can continue to develop stem cell therapies — so that somebody they can help us battle and defeat diseases that are defeating us today."






domingo, 8 de junio de 2014

Células madre embrionarias clonadas de una paciente

Fuente: http://www.diariomedico.com/2014/04/29/area-cientifica/especialidades/biotecnologia/investigacion/celulas-madre-embrionarias-clonadas-paciente-


El blastocisto obtenido por transferencia (en verde el ADN donado). (Nature)





La técnica de transferencia nuclear con la que el científico Ian Wilmut clonó a la famosa oveja Dolly se ha empleado para obtener células madre embrionarias a partir de células adultas somáticas. En este último experimento, que se publica en la edición electrónica de Nature, los investigadores, coordinados por Dieter Egli (Fundación de Células Madre de Nueva York), han reprogramado células de la piel por primera vez de una paciente: una mujer con diabetes tipo 1.

Siguiendo el procedimiento de la clonación ideado por Wilmut, el grupo de Egli introdujo el núcleo del fibroblasto adulto en un ovocito no fecundado; después, indujeron la división celular y, de esta forma, se ha obtenido un blastocisto genéticamente idéntico a la donante de ADN.

Con este trabajo, son ya tres los experimentos independientes que han logrado células madre humanas a partir de la clonación en los últimos meses; cuatro, si se toma en cuenta la primera tentativa con éxito, en 2011, en la que se combinó ADN del donante adulto con el del ovocito, lo que dio lugar a una línea de células triploides, con tres juegos de cromosomas.

En los otros trabajos, la transferencia nuclear se ha completado con los dos juegos cromosómicos, los normales para las células humanas. En concreto, el año pasado, el grupo de Shoukhrat Mitalipov, de la Universidad Health & Science de Oregon, en Portland, publicó en Cell las primeras células madre humanas obtenidas mediante reprogramación por transferencia nuclear de fibroblastos fetales humanos. Y este mismo mes, Young Gie Chung, del Instituto de Investigación en Células Madre de CHA, con sede en Seúl (Corea) y Los Angeles (California), encabezaba en Cell Stem Cell otro trabajo donde se habían logrado también troncales embrionarias humanas pero esta vez a partir de células de dos varones adultos, de 32 y 75 años.

El estudio que se publica en Nature se ha realizado con células de una paciente; de esta forma, se acerca la clonación al tratamiento de enfermedades como la diabetes tipo 1. De hecho, las células madre logradas se pudieron diferenciar en células beta pancreáticas productoras de insulina.

Además, en el estudio se han analizado los factores que pueden afectar a la derivación posterior de las células madre obtenidas mediante clonación terapéutica. Los científicos han observado que añadir sustancias químicas específicas -inhibidores de histonas desacetilasas- y un protocolo eficiente para la activación del ovocito humano es esencial para que las células embrionarias alcancen el estado idóneo. También han constatado que es importante mantener la integridad de la membrana plasmática durante la manipulación celular, para lo que es conveniente administrar en dosis bajas los agentes modificadores que se empleen.

sábado, 24 de mayo de 2014

Las terapias con células de repuesto para cada paciente, más cerca

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20140428/abci-nueva-tecnica-celulas-madre-201404271801.html


Numerosos grupos de investigación trabajan desde hace años con un objetivo común: conseguir una fábrica inagotable de células madre pluripotentes que se transformen a nuestro antojo en repuestos de neuronas humanas, células del corazón, del páncreas o cualquier otro tipo celular para combatir enfermedades incurables. Lo hacen con diferentes aproximaciones, con la polémica clonación terapéutica -la técnica con la que se creó a la oveja Dolly y que requiere destruir embriones humanos- o con reprogramación celular, una solución sin reproches éticos que es capaz de transformar células adultas de un paciente como las de la piel y poner a cero su reloj biológico. Pero aún no está claro qué técnica será la más segura y eficiente para empezar a tratar a pacientes.

Ninguna vía se ha abandonado y siguen perfeccionándose. Un grupo de científicos estadounidenses publica en la revista «Nature» un avance decidido que acerca un poco más el uso de estas técnicas en los hospitales. Cuentan cómo han conseguido generar células aptas para tratamiento tras combinar el material genético de una célula de la piel con el óvulo de una donante.

Así fabricaron un embrión humano clónico y consiguieron células pluripotentes con capacidad para convertirse en cualquier tipo celular. Su protocolo de actuación y la utilización de productos químicos y biológicos ha permitido mejorar el proceso para obtener las células madre embrionarias a partir de esos embriones clonados.


Los investigadores emplearon células de la piel de un recién nacido y también las procedentes de una mujer con diabetes tipo 1 que fusionaron con óvulos de donante. De esta manera, obtuvieron un total de cuatro líneas de células madre embrionarias que pudieron transformarse en neuronas, células de cartílago, de páncreas, musculares.... También consiguieron células «beta» del páncreas, las encargadas de producir la insulina, a la medida de la mujer con diabetes. Si se trasplantaran, estas nuevas células podrían empezar a fabricar insulina y liberar a esta paciente de las inyecciones de insulina.

Es la primera vez que se derivan células madre de un ser humano nada más nacer y que se logran células productoras de insulina a la medida de un paciente. La utilización de material genético del bebé la justifican los investigadores para determinar si se podían derivar células pluripotentes tanto de niños como de adultos.

Desde hace ocho años este grupo de la Fundación Laboratorio de Células Madre de Nueva York, liderado por Dieter Egli, trabajaba para generar células de reemplazo que pudieran tratar la diabetes tipo 1. Las células beta productoras de insulina fallan en las personas con diabetes tipo 1, lo que provoca la subida de los niveles de glucosa en sangre. Su reemplazo por células sanas podría significar una potencial cura para esta enfermedad.


Hace un par de años el equipo de Egli propuso una estrategia diferente para llegar a donde ahora han llegado. Pero los resultados de entonces no permitían emplearlas en pacientes. Consiguieron crear células madre pluripotentes, aunque con una carga extra de material genético que las invalidaba para usar en tratamientos médicos.

Ahora han solventado ese problema y, por primera vez, han obtenido las células madre correctas, con dos juegos completos de cromosomas. El experimento supone un avance decidido en este tipo de investigaciones y acerca un poco más su utilización en tratamientos médicos.


Aunque la técnica empleada, similar a la utilizada para clonar a la oveja Dolly, no despeja los recelos éticos. Otro problema añadido es que se necesita contar con óvulos donados por mujeres para realizar estas terapias. Su obtención no es sencilla porque está precedida de un fuerte tratamiento hormonal para estimular su producción y una punción dolorosa para extraerlos de los ovarios. Salvo en experimentación, solo se recurre a la donación de óvulos en tratamientos de reproducción asistida cuando la edad de la futura madre desaconseja la utilización de los suyos propios o están dañados.


Si alguien estaba feliz en la Fundación Laboratorio de Células Madre de Nueva York, era Susan Solomon. La consejera delegada de la fundación se involucró en este proyecto hace seis años para buscar una cura para la diabetes de su hijo.«Estoy encantada de anunciar que hemos creado células madre específicas de pacientes diabéticos por transferencia nuclear de células somáticas. Ver los resultados hoy me dan esperanza de que algún día tendremos la cura definitiva para esta enfermedad tan discapacitante», dijo.

domingo, 18 de mayo de 2014

Diabetes: Obtienen células productoras de insulina

Fuente: http://www.20minutos.com/noticia/b31897/diabetes-crean-celulas-productoras-de-insulina/

En un avance potencial hacia nuevos tratamientos contra la diabetes, los científicos utilizaron una técnica de clonación para crear células productoras de insulina a partir del ADN de una mujer diabética. 

El nuevo enfoque podría algún día ayudar al tratamiento del Tipo 1 de la enfermedad, que por lo general se diagnostica en la infancia y que representa aproximadamente el 5% de los casos de diabetes en Estados Unidos. 

La enfermedad mata a las células productoras de insulina en el páncreas. Las personas con diabetes Tipo 1 usan vacunas o una pequeña bomba para suministrar la hormona artificialmente, a fin de controlar el azúcar en la sangre. 

El nuevo trabajo es un avance potencial hacia la provisión de células de reemplazo genéticamente compatibles para trasplante, dijo Dieter Egli, de la Fundación para la Investigación de Células Madre en Nueva York. Egli dirigió la investigación, que fue publicada en línea por la revista Nature. 

Doug Melton, del Instituto de Células Madre de Harvard, quien no estuvo involucrado en el estudio, opinó que se trata de un logro técnico impresionante, pero cree que las células sólo serían útiles como herramienta de investigación y no como fuente de trasplante. 

Agregó que estas células podrían ayudar a los científicos a descubrir lo que desencadena la diabetes Tipo 1, lo que a su vez podría conducir a tratamientos más eficaces. 

Los científicos ya han creado, por otros medios, células productoras de insulina que coincidan con las de los pacientes diabéticos, por lo que la nueva investigación ofrece una opción más de comparación. 

Los investigadores también exploran como tratamiento potencial el trasplante de células productoras de insulina a partir de cadáveres. 

El nuevo hallazgo recurrió a una técnica que se asemeja al proceso utilizado para clonar animales. Básicamente, los científicos ponen ADN de células de la piel de la mujer en óvulos humanos donados. Los óvulos crecen y forman embriones, a partir de los cuales los científicos retiran las células madre, que pueden convertirse en cualquier tipo de célula del cuerpo. Estas células madre en particular fueron convertidas en células productoras de insulina. 

Egli dijo a los periodistas que estas células son prometedoras en pruebas con animales, pero que no podía estimar fechas para hacer experimentos en seres humanos. 

El descubrimiento es el tercer informe en el que se utiliza la clonación para crear células madre humanas, pero el primero en el que se usa la técnica para crear células productoras de insulina.


jueves, 15 de mayo de 2014

¿Clonar embriones o reprogramar células?



Artículo publicado por Nicolás Jouve, Catedrático de Genética, miembro de CíViCa – Publicado en Páginas Digital el 9 de Mayo de 2014


Un objetivo perseguido por la medicina regenerativa desde hace años es el de la provisión de células de reemplazo genéticamente compatibles para trasplantes. La pregunta que planteamos en este artículo tiene que ver con el método utilizado para obtener dichas células. El hablar de «clonación» o «reprogramación» no supone asumir que existan dos opciones de idéntico significado para abordar un problema biomédico. Como veremos a continuación ambas metodologías no son equivalentes ni desde el punto de vista científico-técnico ni desde la perspectiva bioética.

Lo primero es definir los objetivos últimos de las nuevas tecnologías de la medicina regenerativa. La idea es obtener una fuente de células humanas con un perfil genético compatible para su trasplante en pacientes aquejados por una enfermedad degenerativa de tal modo que las células, una vez implantadas en el órgano afectado (corazón, páncreas, médula ósea…), o bien sustituyan a las células dañadas o las estimulen para que restauren su función.

Tras la irrupción de las células madre embrionarias -hace aproximadamente quince años- y los múltiples intentos de su aplicación con los fines indicados, los problemas técnicos (incompatibilidad genética, rechazo inmunológico, formación de tumores) y éticos (necesidad de destruir embriones humanos), hizo que se cuestionara su utilización y que se buscaran alternativas técnicamente mejores y éticamente aceptables.

Así surgió la búsqueda, hallazgo y utilización de las células madre adultas. Un tipo de células que se encuentran en la base de muchos de nuestros tejidos en un estadio de indiferenciación tal que, convenientemente cultivadas en el laboratorio, las hace versátiles para su inducción hacia diversos tipos de especialidades celulares. La fuerza con que irrumpió esta fuente de células y su ductilidad para su conducción hacia un abanico más o menos amplio de tipos de células, se demuestra por la explosión de ensayos clínicos que prácticamente han barrido a las células madre embrionarias en las investigaciones biomédicas (4320 estudios con células madre adultas frente a 32 con embrionarias como puede constatarse en la base mundial de datos www.clinicaltrials.gov a 4 de Mayo de 2014).

Las dificultades técnicas, -no así las éticas-, con que tropezaron quienes seguían confiando en los embriones como fuente de células para aplicaciones biomédicas, llevaron a algunos investigadores a proponer la llamada «clonación terapéutica». Esta tecnología consiste básicamente en producir embriones clónicos del paciente al que se desea tratar, de modo que estos embriones al tener el mismo perfil genético que el destinatario de las células obtenidas a partir de su cultivo no fuesen rechazadas. De alcanzar el objetivo, el problema del rechazo inmunológico de estas células quedaría superado, aunque no el de la formación de tumores. Sin embargo, esta tecnología supone la destrucción de los embriones, vidas humanas en su etapa inicial de desarrollo, por lo que seguía en pie la objeción ética, agravada incluso, ya que al sacrifico de los embriones se une la creación de clones humanos, y la necesidad de conseguir óvulos para la «transferencia nuclear». La «transferencia nuclear» es el método que sirvió para clonar a la oveja Dolly y en síntesis consiste en sustituir el núcleo de un gameto femenino, un óvulo no fecundado, por el núcleo de una célula somática de un adulto, que por su dotación cromosómica doble es en su carga genética equivalente a un cigoto producido tras una fecundación. De este modo se produce un embrión humano clónico del individuo donante del núcleo. Este embrión es el que sería utilizado tras extirpar sus células con el fin de expandirlas en cultivo para su uso en un trasplante autólogo, para reparar el tejido degradado del paciente del que procede el embrión mismo. A esto obedece la terminología «clonación terapéutica», cuya utilidad no ha sido probada nunca hasta la fecha.

Por mucho que se quiera disimular con el disfraz terminológico al uso, los embriones así creados no son «clonotes» o «nuclóvulos», sino verdaderos embriones, por sus características genéticas y por su capacidad de desarrollarse y completar su ciclo vital hasta la fase adulta si se diesen las circunstancias adecuadas. Naturalmente su utilización supone la destrucción del embrión.

La historia de los intentos de transferencia nuclear para obtener embriones clónicos humanos está jalonada por una serie de episodios negativos, que van desde el engaño que protagonizó el investigador coreano Woo Suk Hwang en 2004, a la controvertida obtención de clones humanos por el investigador Shoukhrat Mitalipov en la Universidad de Oregon, publicado en Mayo de 2013 en la revista Cell, anunciado como el pistoletazo de salida a la clonación terapéutica. Un año después, unos investigadores americanos, bajo la dirección de Dieter Egli, de la Fundación para la Investigación de Células Madre en Nueva York. han obtenido embriones clónicos por transferencia nuclear partiendo de células de la piel de una enferma de diabetes mellitus, tipo 1. Esta investigación publicada el 28 de Abril en la revista Nature trata de mejorar el protocolo de obtención de los embriones partiendo de ovocitos obtenidos por estimulación ovárica tras aplicar diferentes tratamientos a las mujeres donantes [1]. Lo que sigue será probar la utilidad de las células de estos embriones tras un cultivo especializado para obtener células productoras de insulina útiles para el trasplante con el fin de regenerar las células pancreáticas dañadas de la persona donante del núcleo. No hay aun evidencia de la aplicación clínica que además habrá de pasar por el largo proceso de un ensayo clínico, aun no aprobado. A la gravedad de la clonación y de la destrucción de embriones se une la del mercado de óvulos humanos, con el riesgo que supone para las donantes el «síndrome de hiperestimulación ovárica», una consecuencia de mayor o menor gravedad de los tratamientos hormonales a que han de ser sometidas.

Como hemos señalado, mientras se insistía en utilizar embriones han ido tomando cuerpo los métodos alternativos, como las exitosas células madre adultas y más recientemente la «reprogramación celular». Veamos ahora en qué consiste esta otra alternativa, que junto con las células madre adultas, han eclipsado por completo los fallidos intentos de la utilización de embriones.

La «reprogramación celular» es una técnica ideada por el investigador Shinya Yamanaka de la Universidad de Kyoto, calificada como el descubrimiento científico del año en 2008 por la revista Science y que supuso a este investigador el Nobel de Medicina de 2012. Consiste en inducir la reprogramación genética de unas células adultas ya diferenciadas de modo que se convierten en células semejantes a las embrionarias. El método utilizado es el de transformar genéticamente células de la piel, o de otros tejidos somáticos, mediante la activación de la expresión de varios genes, que al expresarse inducen a estas células hacia un estado de indiferenciación, pasando a comportarse como si fuesen células procedentes de embriones [2]. Las células así obtenidas convenientemente cultivadas son capaces de dar lugar a un abanico de tipos celulares diversos. Dado el método y el resultado a estas células se las denominó iPS (abreviatura en inglés de Células Madre Inducidas Pluripotentes). Esta tecnología desde la publicación en 2006 de los primeros resultados ha pasado a convertirse en el foco de interés de los investigadores de todo el mundo. Hoy son cientos los laboratorios que han dirigido sus investigaciones hacia esta metodología, más prometedora, más rápida y sobre todo respetuosa con la vida humana. El futuro, ya presente, de la reprogramación celular ha sido puesto de manifiesto por la reciente aprobación de dos ensayos clínicos, uno en Francia y otro en Japón.

En 2012, dio comienzo un ensayo clínico que se está llevando a cabo en el Hospital de la Universidad de Nantes, en Francia, para la creación de células iPS precursoras de líneas de cardiomiocitos y células intersticiales valvulares, con las características genéticas y celulares de los donantes, que permitan corregir arritmias y valvulopatías y desarrollar terapias personalizadas a aplicar en enfermos cardiacos. Del mismo modo, a mediados de 2013, el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar japonés autorizó el desarrollo de los primeros ensayos clínicos, en pacientes humanos, con células iPS. Los encargados de llevar a cabo estos ensayos son científicos de la Fundación para la Investigación Biomédica y la Innovación (IBRI), un centro de salud de Kobe. Este ensayo está dirigido al tratamiento de la degeneración macular ligada a la edad, un tipo de alteración que afecta a la parte central de la retina y que supone la primera causa de ceguera en las personas mayores de 55 años en los países industrializados. Los trabajos con células iPS se han convertido en una prioridad de la investigación en Japón, cuyo gobierno ha destinado un importante apoyo económico a tal fin.

[1] Yamada, M., Johannesson, B, Egli D., et al. «Human oocytes reprogram adult somatic nuclei of a type 1 diabetic to diploid pluripotent stem cells». Nature (2014) 28 April 2014 doi:10.1038/nature13287 [enlace] 

[2] Takahashi, K. Yamanaka, S. «Induction of Pluripotent Stem Cells from Mouse Embryonic and Adult Fibroblast Cultures by Defined Factors». Cell (2006) 126: 1-14.

viernes, 2 de mayo de 2014

Células clonadas producen insulina en diabéticos

Fuente: http://www.technologyreview.es/read_article.aspx?id=45210


Una serie de avances en la tecnología de clonación surgidos en el último año y medio dan esperanzas de poder usar células como tratamiento para pacientes con enfermedades crónicas debilitantes como la diabetes y el Parkinson.


Foto: Insulina, en rosa, producida por células que empezaron siendo células madre embrionarias derivadas de una paciente con diabetes tipo 1.




En enero de 2013, investigadores de la Universidad de las Ciencias y la Salud de Oregón (EEUU) informaron de que habían tenido éxito a la hora de crear células madre embrionarias partiendo de un embrión humano formado transfiriendo el núcleo de la célula de una persona al óvulo de otra cuyo núcleo original había sido extraído. Era la primera vez que las células madre se formaban partiendo de un embrión clonado, y este avance proporcionaba una ruta potencial para que los científicos creasen varias clases de células de sustitución con el propio genoma del paciente como base. Muchos otros equipos de científicos investigan otros métodos para crear células madre basadas en las propias células del paciente, pero hay quien cree que es más probable que las células creadas mediante la técnica de clonación puedan desarrollarse para dar lugar a una amplia gama de tipos de células.

Un nuevo trabajo describe el avance más reciente para el método basado en la clonación, células madre creadas mediante la clonación de una célula de la piel de una mujer con diabetes tipo 1. Posteriormente los investigadores convirtieron esas células madre en células productoras de insulina parecidas a las células beta que se pierden con la enfermedad. El sistema inmune de los enfermos de diabetes ataca a estas células pancreáticas, lo que impide la regulación de sus niveles de azúcar en sangre con normalidad.

La coautora del nuevo estudio y cofundadora de la Fundación de Células Madre de Nueva York (NYSCF por sus siglas en inglés), Susan Solomon, ha afirmado a los periodistas que los resultados "son un importante paso hacia la búsqueda para desarrollar células madre sanas propias de los pacientes, que se puedan usar para sustituir a células enfermas o muertas".

La idea es tratar la diabetes con células productoras de insulina creadas a partir de las propias células del paciente y un óvulo donado. En la actualidad se recogen células productoras de insulina de cadáveres y se trasplantan a algunos pacientes de diabetes. Pero los pacientes que reciben este tratamiento deben tomar fármacos inmunosupresores, y la cantidad de células de cadáver disponibles es limitada.

Se cree que el sistema inmune acepta mejor las células clonadas. Pero dado que el cuerpo ataca a sus propias células beta, ¿cómo podrán impedir los investigadores la destrucción inmune de los trasplantes? "Es muy difícil, afirma Solomon. "Somos plenamente conscientes de la necesidad de abordar ambas partes del problema".

También existen dudas legales respecto al método de la clonación. El investigador principal y coautor del estudio, Dieter Egli, comenzó su investigación en la Universidad de Harvard pero la trasladó a la institución de Nueva York porque las restricciones impuestas por el estado de Massachusetts a la donación de óvulos impiden progresar con el estudio.

La disponibilidad de óvulos es otro reto. La clonación funciona un 10% de las veces, y sólo tres de los cuatro embriones clonados en el experimento dieron lugar a líneas de células madre viables. "Si te paras a pensar en una aplicación generalizada de esta tecnología para pacientes con diabetes, enfermedades cardiovasculares y otras, estamos hablando de cientos de millones de personas", explica el pionero de la investigación en células madre de Advanced Cell Technology y coautor de un informe reciente sobre la clonación, Robert Lanza. "Tratándose de cifras de esta magnitud, no será practico usar estas células de forma única y exclusiva para cada paciente".

Lanza cree en cambio que es mejor para los pacientes que se instaure un banco de células terapéuticas creadas para encajar en toda una serie de tipos inmunes. "Intentarás emparejar tipos de tejidos, como sucede con el trasplante de órganos en la actualidad", afirma.

El grupo de NYSCF está comparando la eficacia de las células productoras de insulina derivadas de la clonación con la de células parecidas derivadas de otro tipo de célula madre propia de los pacientes: las células madre pluripotentes inducidas. Para producir células madre pluripotentes no hace falta un óvulo donado; se crean partiendo de la célula de un adulto que se ha reprogramado mediante factores genéticos (ver "TR10: Ingeniería de células madre"). Esta tecnología fue la base del Premio Nobel de Medicina de 2012. Aunque puede parecer sorprendente que los investigadores sigan insistiendo en la idea de las células madre clonadas cuando existe una opción menos polémica, los expertos sostienen que no está claro qué tipo de célula funciona mejor. "Que la ciencia siga su curso y decida qué es mejor", afirma Lanza.

miércoles, 30 de abril de 2014

Crean la primera línea de células madre embrionarias específicas de cada enfermedad mediante transferencia nuclear

Fuente: http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/Crean-embrionarias-especificas-enfermedad-transferencia_0_1787100500.html


Gracias al uso de transferencia nuclear de células somáticas, un equipo de científicos dirigido por el doctor Dieter Egli, del New York City Stem Cell Foundation Research Institute (NYSCF) y el doctor Mark Sauer, del Centro Médico de la Universidad de Columbia, en Nueva York, Estados Unidos, han creado la primera línea de células madre embrionarias específicas de cada enfermedad con dos juegos de cromosomas.


Según publica 'Nature', obtuvieron células madre embrionarias añadiendo núcleos de células adultas de la piel a los ovocitos no fecundados de donantes por un proceso llamado transferencia nuclear de células somáticas (SCNT, por sus siglas en inglés).

Las células madre embrionarias se crean a partir de un donante adulto con diabetes tipo 1 y un control sano. En 2011, el equipo informó de la fabricación de la primera línea de células embrionarias de la piel humana mediante transferencia nuclear, cuando diseñaron células madre y células beta productoras de insulina en pacientes con diabetes tipo 1. Sin embargo, esas células madre eran triploides, lo que significa que tenían tres conjuntos de cromosomas y, por lo tanto, no podían utilizarse para nuevas terapias.

Los investigadores superaron ese último obstáculo en la fabricación de células madre personalizadas que pueden ser utilizadas para desarrollar terapias celulares para cada paciente al demostrar la posibilidad de hacer una línea de células madre embrionarias de pacientes específicos que tiene dos juegos de cromosomas (un estado diploide), el número normal en las células humanas.

Los informes de 2013 demostraron la capacidad de reprogramar fibroblastos fetales usando SCNT, pero este último trabajo confirma la primera derivación exitosa mediante SCNT de células madre pluripotentes diploides de adulto y células somáticas neonatales.

"Desde el principio, el objetivo de este trabajo ha sido crear células madre específicas del paciente a partir de un sujeto humano adulto con diabetes tipo 1 que puede dar lugar a las células perdidas en la enfermedad --resume el doctor Egli, científico de NYSCF que dirigió la investigación y realizó muchos de los experimentos--. Al reprogramar células a un estado pluripotente y hacer células beta, estamos un paso más cerca de lograr tratar a los pacientes diabéticos con sus propias células productoras de insulina".

La investigación es la culminación de un esfuerzo iniciado en 2006 para diseñar líneas de células madre embrionarias específicas para cada paciente a partir de pacientes con diabetes tipo 1. Estas personas carecen de las células beta productoras de insulina, lo que resulta en deficiencia de insulina y niveles altos de azúcar en sangre, por lo que la producción de células beta a partir de células madre para el trasplante es muy prometedora como tratamiento y una potencial cura para la diabetes tipo 1.

Como las células madre se realizan utilizando las propias células de la piel de un paciente, las células beta para la terapia de reemplazo serían autólogas o desde el paciente, haciendo coincidir el ADN del paciente.

La generación de células beta autólogas mediante SCNT es sólo el primer paso en el desarrollo de una terapia de reemplazo celular completa para la diabetes tipo 1, enfermedad en la que el sistema inmunológico del cuerpo ataca a sus propias células beta. Por lo tanto, se está trabajando en distintas instituciones para desarrollar estrategias con el fin de proteger a las células beta existentes y ofrecer una terapéutica contra el ataque por el sistema inmune, así como para impedir ese ataque.

La técnica descrita en este nuevo informe también puede ser traducida para su uso en el desarrollo de terapias celulares autólogas personalizadas para muchas otras enfermedades y condiciones como la enfermedad de Parkinson, la degeneración macular, la esclerosis múltiple y las enfermedades del hígado y para reemplazar o reparar los huesos dañados.

Como parte de los trabajos, los científicos analizaron sistemáticamente los factores que afectan a la derivación de células madre después de SCNT. Se ha intentado durante mucho tiempo reprogramar células de la piel de un paciente de diabetes tipo 1 por SCNT pero ha sido un reto difícil de conseguir debido a las dificultades logísticas para obtener ovocitos humanos para la investigación, así como comprender completamente la biología de los ovocitos humanos.



Los científicos vieron que la adición de productos químicos específicos, llamados inhibidores de las histona-deacetilasas, y un protocolo eficiente para la activación de ovocitos humanos eran fundamentales para lograr el desarrollo de la etapa en la que se derivan las células madre embrionarias.

Como una optimización adicional del protocolo SCNT, los investigadores descubrieron que era importante mantener la integridad de la membrana plasmática durante la manipulación, y que al hacerlo, el agente utilizado en las manipulaciones tenía que estar en una dosis baja.

Los investigadores aplicaron este protocolo optimizado para las células de la piel de un recién nacido del sexo masculino y las células del paciente adulto con diabetes tipo 1. A partir de estas dos líneas celulares, los científicos produjeron un total de cuatro líneas de células madre embrionarias derivadas de SCNT, todas ellas diploides y que podían dar lugar a neuronas, células pancreáticas y de cartílago, así como varios otros tipos de células, demostrando su pluripotencia.

Es importante destacar que las células de la diabetes tipo 1 del paciente también dieron lugar a células beta productoras de insulina. Por lo tanto, éste es el primer informe de derivación de células madre pluripotentes diploides de un paciente y, junto con un artículo publicado en la revista 'Cell Stem Cell', también es el primero sobre líneas de células madre embrionarias diploides derivadas de un ser humano tras su nacimiento.

NYSCF continúa con la investigación mediante SCNT a pesar de los muchos obstáculos científicos y a la luz de la llegada de las células madre pluripotentes inducidas (iPS), ya que aún no está claro qué tipo de células madre servirán para los tratamientos personalizados. Muchos pensaron que las células iPS, las primeras creadas a partir de células humanas en 2007, reemplazarían la necesidad de generar células madre embrionarias específicas para cada paciente, reprogramando genéticamente células adultas en iPS.

Sin embargo, no está claro cómo las células iPS son similares a las células madre embrionarias de origen natural, que siguen siendo el estándar de oro, y cuál será el tipo de célula preferida para las terapias. A pesar de que ahora es posible diseñar líneas de células madre con el genotipo de un paciente usando tecnología iPS, la generación de células madre utilizando ovocitos puede tener una ventaja para su uso en el reemplazo de células para enfermedades como la diabetes tipo 1.

Generar líneas de células madre pluripotentes por SCNT utiliza ovocitos humanos mientras que las células iPS usan ADN recombinante, ARN o productos químicos, cada uno de los cuales requiere sus propias pruebas de seguridad y su aprobación para uso clínico.

Los ovocitos humanos ya se utilizan rutinariamente en todo el mundo para generar células clínicamente relevantes. La generación de líneas de células madre pluripotentes utilizando ovocitos humanos puede, por lo tanto, ser particularmente adecuada para desarrollar terapias de reemplazo celular, por lo que este trabajo aporta a los científicos un paso importante para acercarse a este objetivo.

sábado, 19 de abril de 2014

In a cloning first, scientists create stem cells from adults

Fuente: http://in.reuters.com/article/2014/04/17/science-cloning-idINKBN0D30QM20140417


Scientists have moved a step closer to the goal of creating stem cells perfectly matched to a patient's DNA in order to treat diseases, they announced, creating patient-specific cell lines out of the skin cells of two adult men.

The advance, described online in the journal Cell Stem Cell, is the first time researchers have achieved "therapeutic cloning" of adults. Technically called somatic-cell nuclear transfer, therapeutic cloning means producing embryonic cells genetically identical to a donor, usually for the purpose of using those cells to treat disease.

But nuclear transfer is also the first step in reproductive cloning, or producing a genetic duplicate of someone - a technique that has sparked controversy since the 1997 announcement that it was used to create Dolly, the clone of a ewe. In 2005, the United Nations called on countries to ban it, and the United States prohibits the use of federal funds for either reproductive or therapeutic cloning.

The new study was funded by a foundation and the South Korean government.

If confirmed by other labs, it could prove significant because many illnesses that might one day be treated with stem cells, such as heart failure and vision loss, primarily affect adults. Patient-specific stem cells would have to be created from older cells, not infant or fetal ones. That now looks possible, though far from easy: Out of 39 tries, the scientists created stem cells only once for each donor.

Outside experts had different views of the study, which was led by Young Gie Chung of the Research Institute for Stem Cell Research at CHA Health Systems in Los Angeles.

Stem cell biologist George Daley of the Harvard Stem Cell Institute called it "an incremental advance" and "not earth-shattering."

Reproductive biologist Shoukhrat Mitalipov of Oregon Health and Science University, who developed the technique the CHA team adapted, was more positive. "The advance here is showing that (nuclear transfer) looks like it will work with people of all ages," he said in an interview.

A year ago, Mitalipov led the team that used nuclear transfer of fetal and infant DNA to produce stem cells, the first time that had been accomplished in humans of any age.




In therapeutic cloning, scientists use a zap of electricity to fuse a grown cell, usually a skin cell, with an ovum whose own DNA has been removed. The egg divides and multiplies, and within five or six days it develops into an embryo shaped like a hollow sphere.

The interior cells are "pluripotent" stem cells, which have the potential to develop into any kind of human cell.

If the embryo were implanted in a uterus, it could develop into a clone of the DNA donor, which is how Dolly was created. "Without regulations in place, such embryos could also be used for human reproductive cloning, although this would be unsafe and grossly unethical," said Dr Robert Lanza, chief scientist of Massachusetts-based biotech Advanced Cell Technology (ACTC.PK) and a co-author of the new study.

The goal is to grow these embryonic stem cells in lab dishes and coax them to turn into specialized cells for therapeutic use against an illness the DNA donor has, such as Parkinson's disease, heart disease, multiple sclerosis or type-1 diabetes. Because the cells are genetically identical to the donor's, they would not be rejected by the immune system.

Despite more than 15 years of trying, scientists' single success at producing human stem cells through this cloning technique came a year ago. Mitalipov's team at Oregon had fused fetal and infant cells with donated eggs whose DNA had been removed and got them to develop into about 150-cell embryos.

One key to Mitalipov's success was letting the engineered eggs rest for 30 minutes before zapping them to start dividing.

Chung and his colleagues waited two hours before triggering the egg to start dividing, which Lanza believes was a key to their success: "It gives you time for the massive amount of genetic reprogramming required" to turn back the calendar on adult DNA so that it can direct the development of an embryo, he said in an interview.

It worked: They generated two healthy embryos, one from each adult donor, aged 35 and 75.

If each stem-cell line has to be created from scratch for each patient, the low success and expected high costs means that "only a few wealthy old men could do it," said Lanza. A big barrier to producing patient-specific stem-cell lines for tens of millions of people this way is that few women want to donate eggs, a sometimes painful process.


But it may not be necessary to make a unique cell line for each patient. Many people have genetically similar immune systems, Lanza said, so just "100 human embryonic stem cell lines would generate a complete match for over half the (U.S.) population," he said.

Un equipo de científicos en EE.UU. afirma que ha conseguido por primera vez en la historia clonar células de un ser humano adulto

Fuente: http://actualidad.rt.com/ciencias/view/125630-clonar-celulas-humanas-adultas?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=all


La clonación de células madre para el cultivo de tejidos requería hasta la fecha células embrionarias. Sin embargo, investigadores del Centro de Tecnología Celular Avanzada de Marlborough, en EE.UU., han conseguido resultados similares usando esta vez células adultas de dos hombres de 35 y 75 años. 

Los científicos clonaron células de los dos adultos para crear embriones en etapas tempranas. Más adelante, obtuvieron tejidos de dichos embriones que replicaban perfectamente el ADN de los donantes, indica el estudio, publicado en la revista 'Cell Stem Cell'. 

Este logro supone un hito en el campo de la medicina. Y es que esta denominada 'clonación terapéutica' de células adultas podría ayudar a desarrollar tratamientos para enfermedades como la esclerosis, la diabetes, el alzhéimer o el párkinson. 

Los resultados de la investigación, encabezada por el científico estadounidense Robert Lanza, también han generado controversia porque hay quienes opinan que podría ser el primer paso hacia la clonación reproductiva de humanos. 


domingo, 30 de marzo de 2014

Una nueva vía de clonación terapéutica

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2014/03/26/53331ab0268e3ebc3b8b4579.html


La rapidez y el gran número de grupos científicos investigando en células madre hace que los avances en este campo sean como una carrera de obstáculos: se van derribando barreras a medida que se busca la meta que sería, básicamente, su uso para curar enfermedades humanas. Uno de los múltiples obstáculos para lograr tal fin es el que ha tumbado un equipo de investigadores dirigido por Shoukhrat Mitalipov, el mismo que consiguió por primera vez en el mundo clonar un embrión humano hace menos de un año. Su último logro seguramente cambie los libros de Biología. Lo que no está tan claro es que tenga la misma repercusión mediática.


Un embrión clónico de ratón obtenido con la nueva técnica.
Un embrión clónico de ratón obtenido con la nueva técnica. 





El citoplasma (la zona que rodea al núcleo) de un óvulo no fecundado tiene capacidad para reprogramarse. Pero se creía que esa capacidad se perdía al ser fecundado. Un hecho que demostraba estas dos afirmaciones era la clonación de mamíferos que sólo se había logrado utilizando óvulos sin fecundar a los que se extraía su núcleo y se les insertaba el de otra célula adulta que se quería clonar. Así, se han clonado diferentes animales como ratones, ovejas, monos... e incluso embriones humanos. El hecho de que nadie hubiera podido hacer clonación con óvulos fecundados hacía pensar que era un objetivo inviable. Y ha sido así hasta que Mitalipov, de la Universidad de Oregón (EEUU), ha dado un paso que otros no supieron dar.

El estudio donde muestra que esto es posible, publicado en la revista Nature, propiciará que cientos de científicos intenten replicar lo que ellos han logrado: la clonación a partir de un embrión murino de dos células. Y así luchar después por conseguir un objetivo común: una clonación terapéutica en humanos para reprogramar células adultas de pacientes. Con esta técnica, se podrían desarrollar tejidos sanos que sustituyan a los dañados por una enfermedad y sin riesgo de rechazo porque serían idénticos (clonados) a los del paciente. "Nuestro propósito ahora era probar que además de los ovocitos [óvulos] el citoplasma de la célula embrionaria también retiene su capacidad para reprogramarse", afirma Mitalipov.






Simplificando mucho, lo que este investigador y su equipo hicieron fue tomar fibroblastos, células de la piel, de fetos de ratón. A estas células les extrajeron sus núcleos que fueron introducidos dentro de las células de un embrión de otro ratón al que previamente les habían quitado su núcleo. Un detalle crucial es que tanto el núcleo como el citoplasma de las células donantes y receptoras estaban en la misma fase del ciclo celular. Tras someterlos a varios procesos químicos, la reprogramación se realizó con éxito. Posteriormente, las células reprogramadas fueron cultivadas hasta formar embriones. Algunos se destruyeron para extraer sus células madre y otros fueron inyectados en el útero de ratones hembra que, tras gestarlos, fueron analizados para comprobar que eran quimeras idénticas del animal donante de los fibroblastos.

Más allá de ese cambio conceptual en el aspecto de la Biología, las ventajas en aspectos éticos están por ver. Mitalipov asegura que su técnica está fuera de cualquier debate de este tipo: "Basándonos en nuestros resultados, creemos que es suficiente un solo blastómero [célula embrionaria], obtenido a partir de una biopsia de un embrión [sobrante de las clínicas de reproducción], para su reprogramación y la derivación de células madre embrionarias. Por lo que esta aproximación no implica la destrucción de embriones".

Afirmación con la que no están de acuerdo los expertos consultados. Es cierto que la biopsia de embriones para extraer una célula es un proceso que se viene realizando hace unos años en las técnicas de diagnóstico preimplantacional. Se utiliza en algunas parejas con antecedentes de enfermedad para detectar anomalías genéticas en sus futuros hijos y elegir aquellos sin ese problema. El embrión biopsiado se desarrolla de forma normal una vez que se implanta en el útero.

Sin embargo, el hecho de que esta técnica no genere daño en el embrión no significa que la transferencia nuclear no conlleve la destrucción de ellos. "La técnica empleada por Mitalipov en este estudio utiliza embriones en lugar de óvulos sin fecundar, por lo que su uso en humanos puede provocar reticencias éticas en quienes consideran que la nueva vida aparece con la fecundación. Pero, si se emplean embriones sobrantes de técnicas de reproducción in vitro, que se desecharían en cualquier caso, esto no debería plantear ningún problema ético. En cuanto al posible empleo de una biopsia, me parece más un tecnicismo que una justificación ética válida desde el punto de vista práctico. Creo que en este caso, el valor del nuevo estudio está en la demostración de que se puede hacer, lo cual significa que estábamos entendiendo el proceso de reprogramación de forma equivocada", afirma Ángel Raya, director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona. 

El mismo argumento lo apunta otro investigador, Ignacio Sancho Martínez, del Laboratorio de Expresión Genética del Instituto Salk, en San Diego (California), quien afirma que el trabajo, además de ser interesante, es un paso más de la última publicación de Mitalipov en Cell donde demostró que la transferencia nuclear era posible en humanos. "Quizás uno de los mayores beneficios, y a la vez perjuicio porque entra un poco más en el dilema ético-moral, es que con la técnica presentada ahora, no habría tantas limitaciones de cigotos fecundados [embriones] como puede ser en el caso de ovocitos [óvulos], en los que además, existe una gran variabilidad en cuanto a eficiencia, requiriéndose células de alta calidad. Por otro lado, se requerirían embriones para generar líneas celulares".

María Abad, investigadora que trabaja en reprogramación celular en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológica (CNIO), también duda de que los embriones sobrantes sean una fuente fácil de obtención de células. "Quizás sea más fácil que con los óvulos, pero desde luego no es una fuente ilimitada. Y aunque es cierto que puede no haber problemas éticos en la primera parte, es decir, al no destruir embriones, éstos siguen estando en el resto del proceso, porque se destruirán los obtenidos para extraer células madre". Aunque reconoce que el de ahora es un paso que amplía las posibilidades de la clonación terapéutica, el problema ético, "para quien lo tenga, seguiría estando ahí".





Riesgo de enconamiento ético (CARLOS SIMÓN)

La transferencia nuclear siempre ha sido seguida por una enorme controversia ética, aunque se asegure que el procedimiento no está diseñado con el objetivo de clonar seres humanos, sino que pretende obtener células madre embrionarias que puedan ser utilizadas en terapia celular para el tratamiento de enfermedades hoy incurables evitando su rechazo inmunológico, lo que se conoce como clonación terapéutica. Esta técnica se realiza en mamíferos desde la creación de la oveja Dolly en 1997 por el grupo del doctor Wilmut. 

Pero, cuando parecía que había sido sepultada bajo el peso de las controversias ético-religiosas que lleva en su mochila, los fraudes científicos del pasado y el avance paralelo de la reprogramación celular ideada por el investigador japonés Shinya Yamanaka, parece que sigue viva. 

El responsable es el doctor Mitalipov, que con su equipo desde la Universidad de Oregón demostró que la transferencia nuclear funciona también en primates y, finalmente en 2013, en humanos, donde se resistía más. Su último trabajo trae una novedad que radica fundamentalmente en que la clonación la realiza utilizando como base embriones de ratón en estado de dos células, a las que se ha retirado previamente sus dos núcleos, en lugar de hacerlo con ovocitos. El avance científico es meritorio. Hasta ahora se pensaba que la extracción del núcleo en interfase imposibilitaba esta técnica. Ahora se demuestra que la organización y distribución de las células en interfase del embrión difieren claramente de las del ovocito no fecundado. Por lo tanto, la clave está en la sincronización del ciclo celular del núcleo donante con el citoplasma del ovocito y ahora del embrión receptor. 

Sin embargo, este nuevo avance utilizando como material de partida los embriones en vez de los ovocitos no supone una ventaja cuantitativa, ya que la eficiencia es del 38%, muy cercana a la anterior 40% obtenida sobre ovocitos en metafase. Los autores del trabajo proponen como novedad el uso de embriones donados o sobrantes de los tratamientos de fecundación in vitro para esta aplicación terapéutica, alegando que existe una mayor disponibilidad de embriones descartados que de ovocitos no fecundados. Este nuevo escenario, sin embargo, no resuelve los problemas éticos inherentes de la técnica por varias razones. Esto implicaría la destrucción del embrión sobre el que se transfiere el núcleo somático. Por lo que el uso de embriones humanos para este fin no reproductivo requeriría una nueva reordenación legal, ya que la actual ley española sólo autoriza la clonación que utiliza ovocitos pero no embriones. Además, es previsible que fomentara un enconamiento ético, ya que no sólo se crean embriones somáticos como fuente celular, sino que se partiría de embriones existentes. Finalmente, la traslación del modelo murino al humano requiere asegurar la funcionalidad y seguridad de las células obtenidas por este método para ser candidatas a su uso terapéutico en humanos. 

Carlos Simón es director científico del IVI, catedrático de la Universidad de Valencia y profesor adjunto de la Universidad de Stanford.

sábado, 22 de junio de 2013

El debate de la clonación

Fuente: http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/2323705/la-razon-del-domingo/el-debate-de-la-clonacion-ser-o-no-ser-clon#.UcX4zfnxrRd


La identidad personal es un patrimonio que solemos dar por hecho. Pero basta una noticia sobre la primera clonación de una oveja, de una vaca, de un cerdo o de una mula para intuir que quizá no está tan garantizada como pensamos. Y el debate se enciende si la noticia se refiere a células humanas. Al fin y al cabo, que el nacimiento de un clon de «Homo sapiens» forme parte de una realidad improbable no impide que los expertos en bioética discutan sobre si sería un hito científico reprobable. Quizá su identidad no sería exactamente propia y puede que nos costase considerarlo uno de los nuestros. A lo mejor solo lo parecería.

Un niño clonado tendría el mismo ADN que su padre o que su madre, lo que lo convertiría en una especie de gemelo joven de su progenitor. Su concepción de la familia difícilmente podría asemejarse a la de cualquier cultura conocida. Además, la reproducción mediante clonación implicaría la utilización de las más refinadas técnicas de manipulación genética, lo que abriría la puerta a la selección detallada de los rasgos del futuro niño y, con ella, a la eugenesia.

El hecho de traer al mundo un bebé «bajo demanda» podría considerarse un atentado contra su individualidad y, lo que es peor, la clonación masiva se convertiría en un grave riesgo social: la diversidad genética contribuye a que la especie aguante los envites de las enfermedades y de las condiciones naturales adversas. Además, la clonación reproductiva favorecería el crecimiento de un mercado en el que las modas y la capacidad adquisitiva acentuarían las diferencias sociales.

Pero hay buenas noticias que alientan la investigación en el campo de la clonación terapéutica, «aunque llevar a cabo una clonación en mamíferos es muy difícil y en primates, hoy por hoy, imposible», explica la catedrática de Bioquímica y Biología molecular Natalia López Moratalla. La última información optimista llegó de manos de un grupo de investigación que explicaron en la revista «Cell» cómo han conseguido clonar células embrionarias de un adulto. Son los primeros en lograrlo.

Algunos científicos han señalado que la técnica podría dar nuevos bríos a la prometedora medicina regenerativa, que recurre a las células madre –y las embrionarias lo son- para reparar tejidos dañados–. Incluso se habla de curar la diabetes, el alzheimer y el párkinson. Sin embargo López Moratalla, quien también forma parte del Comité de Bioética de España, no lo tiene tan claro. «Las células de tipo embrionario procedentes de embriones, que es lo que hemos tenido muchos años, han demostrado que no sirven para terapia», opina. Aunque admite que las que ha presentado el equipo estadounidense, «si pudieran curar algo, tendrían la ventaja de ser del mismo paciente y, por lo tanto, no serían rechazadas».

La técnica «es la misma que se usó para clonar a la oveja Dolly», el primer clon de un mamífero, recuerda la también presidenta de la Asociación Española de Bioética y Ética Médica (AEBI). Visto con la perspectiva actual, el resultado no fue muy alentador. La célebre oveja no solo «nació mal», sino que padeció artritis prematura y una enfermedad pulmonar progresiva. Murió antes de lo habitual entre sus congéneres. Claro que eso puede no ser más que un mal comienzo de un futuro prometedor, pero la historia de la clonación animal está plagada de casos de deformidad y discapacidad.

Aunque ningún científico ha hablado de la posibilidad de clonar seres humanos gracias a la técnica que se ha presentado, la imagen del clon humano ha vuelto a demostrar su fuerza en el imaginario colectivo. De una manera un tanto fútil, puesto que el avance propugnado no despeja los complicados obstáculos que salpican el camino. Según la catedrática de la Universidad de Navarra, el verdadero progreso en las terapias con células madre llegó con el trabajo que le valió el Nobel de Medicina del año pasado a Shinya Yamanaka.

El japonés sentó las bases para reprogramar células adultas a un estado pluripotencial. Estas células, denominadas iPS (células pruripotenciales inducidas, por sus siglas en inglés), pueden crecer hasta especializarse como células de otro tejido distinto del que anteriormente formaban. López Moratalla subraya que «tenemos una serie de reservas de células capaces de multiplicarse y diferenciarse, y, por tanto, de sustituir a las que están dañadas si el organismo no es capaz porque la lesión es demasiado grande».

Las iPS están demostrando tener una gran eficacia técnica, pero también han rebajado las exigencias éticas respecto al uso de células embrionarias, un aspecto muy controvertido que afecta al debate sobre la clonación. López Moratalla señala que las células del estudio publicado presentan «un estado similar al embrión de cinco días», aunque no forman parte de ningún embrión. En España, con esa edad entrarían dentro de la categoría de preembrión. La legislación española define el preembrión como el resultado del óvulo desde que es fecundado hasta que cumple 14 días. Durante ese periodo, puede utilizarse para la fecundación in vitro, pero el debate sobre la frontera temporal no ha quedado completamente resuelto con la ley sobre técnicas de reproducción humana asistida de 2006.

Para empezar, «necesitas utilizar óvulos humanos y eso supone tener a una serie de mujeres de donantes, con todas las consecuencias que eso tiene para la salud». Entre ellas están los efectos adversos que suelen tener los tratamientos hormonales y el riesgo de que se desencadene un síndrome de hiperestimulación ovárica, que puede provocar esterilidad. También hay diversidad de opiniones respecto a la suerte de los embriones sobrantes, que tienen la misma dignidad que los demás según el punto de vista que defiende que son individuos desde el minuto uno.

Los embriones que no han sido empleados en la fecundación pueden emplearse en ciertas investigaciones, aunque López Moratalla apunta que «tampoco se está investigando con embriones ya, lo que se está haciendo es intentar mejorar las técnicas de fecundación in vitro».

Las discrepancias en el uso de embriones dependen de los intereses de cada investigador, por eso muchas veces corresponde a la Justicia tomar las decisiones. Por ejemplo, es muy significativa la sentencia del Tribunal de Luxemburgo que, en 2011, negó a un investigador de la Universidad de Bonn (Alemania) la posibilidad de patentar ciertos procedimientos para convertir células madre en células nerviosas porque implicaban la destrucción de embriones humanos.

El tribunal no solo consideró que la investigación atentaba contra la legislación europea sino que también dictó que un óvulo que haya sido manipulado científicamente y no haya sido fertilizado debe respetarse como si fuera un embrión. La importancia de este tipo de sentencias es máxima, ya que suelen desnivelar la balanza y encauzar un debate en el que chocan encontradas convicciones políticas. También están en juego los intereses económicos de ciertas empresas biotecnológicas.




Tanto en la clonación humana como en el uso de embriones, los límites éticos se diluyen más cuanto más concreto es el caso. Muchas veces la respuesta es sólo una cuestión de grado. Por ejemplo, si bien es probable que la sentencia europea tenga un amplio respaldo popular, quizá sólo sea por el exceso al que puso freno. El caso de Javier, el primer «bebé medicamento» español, posiblemente tenga mayor aceptación.

Javier nació en Sevilla hace más de 4 años. Sus padres optaron por el diagnóstico genético preimplantacional, una manera de prevenir que nazcan niños con enfermedades genéticas que no tienen tratamiento o que pueden ayudar a salvar la vida de un familiar enfermo. En este caso, se seleccionaron varios preembriones para evitar que el niño tuviera el mismo tipo de anemia congénita que su hermano. Además, el trasplante de la sangre de su cordón umbilical supuso una ayuda a su hermano.

El debate sobre si la dignidad de Javier se ha visto menoscabada por haber sido concebido para tratar a su hermano, aunque no haya sido el único motivo, es de difícil solución. Decidir si la operación ha servido para ganar una vida o si ha sido un caso de eugenesia de preembriones es cuestión de opiniones. Pero ha costado mucho esfuerzo que Javier naciese. O sea que, mientras se debate sobre la ética de la clonación humana, sólo hay una pregunta que verdaderamente nos separa de ella, consideraciones técnicas aparte: ¿Para qué íbamos a clonar un ser humano?