Mostrando entradas con la etiqueta ADN mitocondrial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ADN mitocondrial. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de octubre de 2016

Nace el primer bebé del mundo con la técnica del ADN de tres padres

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2016/09/27/57ea979946163f37608b4591.html


El doctor John Zhang junto al bebé concebido gracias a la nueva técnica del New Hope Fertility Centre.





Tiene cinco meses, se llama Ibrahim y la noticia de su nacimiento dio la vuelta al mundo, por tratarse del primer bebé engendrado mediante la controvertida técnica de los tres padres, que en teoría permite a progenitores con mutaciones genéticas raras concebir hijos sanos utilizando ADN del padre, de la madre y de una donante. Aunque sólo es legal en Reino Unido -donde se aprobó en 2015-, Ibrahim, cuyos padres son jordanos, nació en México, asistido por un equipo de doctores estadounidenses.

Este aspecto, unido a que los investigadores no han presentado el caso en ningún paper científico -la historia fue una exclusiva de la revista New Scientist- y han anunciado que darán los detalles en el próximo Congreso de Medicina Reproductiva de la Sociedad Americana de Salt Lake City (EEUU), que se celebrará en octubre, ha despertado dudas en la comunidad médica.

«Se trata de una técnica que se considera experimental. En Reino Unido fue autorizada y otros equipos llevan tiempo intentando obtener el visto bueno de comités éticos. Pero mientras tanto, un médico se ha ido a México a hacerlo. Falta la información científica, la regulación necesaria para llevarla a cabo y el seguimiento del niño nacido. No hay que lanzar las campanas al vuelo», advirtió Carlos Simón, especialista y Catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Valencia.



Embriones de tres progenitores




En este caso, la madre del bebé, Ibtisam Shaban, portaba genes del llamado síndrome de Leigh. Según detalla Guillerno Antiñolo, jefe del departamento de genética, reproducción y medicina fetal del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, se trata de una enfermedad mitocondrial muy rara, con una prevalencia de un caso cada 40.000 bebés, muy dura y de muy difícil diagnóstico: «Los niños nacen mal y empeoran muy rápido, supone un sufrimiento tremendo para los padres y para los hijos». En España nacen cada año aproximadamente medio centenar de niños con este síndrome que, como todas las enfermedades mitocondriales, «se transmite exclusivamente por vía materna», aclara este especialista.

Los genes de ese síndrome están en el ADN mitocondrial, que transporta 37 genes que se transmiten de madres a hijos. Según New Scientist, alrededor de un cuarto del ADN mitocondrial de Shaban portaba la mutación de la enfermedad y, aunque ella está sana, sus dos primeros hijos murieron porque nacieron con el trastorno, que afecta al sistema nervioso. Por eso, ella y su marido, Mahmoud Hassan, recurrieron a la ayuda del doctor John Zhang y su equipo del Centro de Fertilidad Nueva Esperanza de Nueva York, que tienen otra clínica en México, donde se llevó a cabo la técnica.

La aprobada en Reino Unido consiste en fertilizar los óvulos de la madre y la donante con espermatozoides del padre y antes de que los óvulos fertilizados comiencen a dividirse en embriones se retira cada núcleo, se descarta el de la donante y se reemplaza por el de la madre. Pero al ser Shaban y Hassan musulmanes, se oponían a la destrucción de embriones por motivos religiosos. Por ello, Zhang adoptó una variación que fue fertilizar sólo el óvulo de la donante ya con el núcleo de la madre insertado.

«Básicamente lo que se hace en esta técnica es fertilizar dos óvulos, uno de la donante y otro de la madre biológica, y han extraído el núcleo de uno y lo han puesto en el núcleo del otro», explica Antiñolo de manera resumida. A pesar de que popularmente se denomina técnica del ADN de tres padres, este experto destaca que «en realidad el bebé es de dos padres. Lo único que se ha hecho, aunque es algo muy complejo, es conservar el citoplasma con mitocondrias que funcionan bien», apunta. «En cada célula hay miles de mitocondrias, que son las que se encargan de la energía, del metabolismo. Son como nuestras centrales térmicas. En la enfermedad de Leigh, las mitocondrias tienen un error y funcionan mal. Dependiendo de cuántas mitocondrias estén averiadas, es decir, que no hagan bien su trabajo, se produce la enfermedad», añade.

Aunque Antiñolo se alegra de que el niño se encuentre bien y cree que el hecho de que esta técnica diera resultado es una noticia positiva, se muestra «totalmente en contra» de que se haya llevado a cabo en México, un país en el que no hay una ley al respecto, pues considera que la regulación es imprescindible para que el proceso pueda realizarse con garantías: «Así se hizo en Reino Unido, donde hubo un intenso debate social y profesional. La reproducción humana asistida en general y técnicas tan delicadas como la transferencia nuclear necesitan una regulación muy estricta», señala. Y subraya que poner en marcha estas técnicas sin regulación «va contra el avance de la tecnología porque le quita credibilidad».

Este experto en reproducción está a favor de que, al igual que ha hecho Reino Unido, España apruebe esta técnica: «Creo que sería positivo. Necesitamos tener ese debate porque España tiene una legislación muy garantista y avanzada en todo lo que concierne a reproducción humana asistida. No hay ninguna rama que se aproxime tanto a los cambios sociales y tecnológicos como la reproducción. Y se trata de una técnica que permite que nazcan bebés sanos», argumenta.

Reino Unido fue el primer país en el mundo -y el único hasta el momento- en abrir la brecha en febrero del 2015, cuando el Parlamento británico dio luz verde a la técnica de los tres padres. Pese a la polémica previa y las resistencias de la Iglesia Anglicana, la ley fue aprobada por una mayoría (382 votos a favor y 128 en contra) y fue recibida con los brazos abiertos por las familias con hijos con enfermedades neurodegenerativas, informa Carlos Fresneda.

Los científicos británicos, y en concreto el equipo capitaneado por el neurólogo Doug Turnbull, de la Universidad de Newcastle, iban a la vanguardia mundial en esta técnica. Se estima que más de 2.500 mujeres podrían beneficiarse del tratamiento en el Reino Unido, y 150 estaban ya en lista de espera en el momento de ser aprobada la ley. Los primeros «embriones de tres padres» podrían haber sido concebidos este mismo año, pero de momento no se ha confirmado ningún nacimiento por este procedimiento en el país.

Turnbull, pionero en estas investigaciones, recibió con cautela la noticia sobre el nacimiento de Ibrahim. «La investigación que recoge New Scientist da muy poca información sobre la naturaleza de la técnica usada, sobre el proceso ético de aprobación o sobre la evolución del bebé», declaró en su primera reacción tras conocer el alumbramiento, y recalcó que el Reino Unido es hoy por hoy el único país donde este procedimiento está convenientemente «regulado».

Por su parte, el doctor Dusko Ilic, especialista en células madre del King's College de Londres, aseguró que se trataba de una noticia histórica. «Esperemos que esto sirva para aplacar las críticas, acelerar los avances científicos y asistir pronto al nacimiento de un bebé por esta técnica en el Reino Unido», declaró.

El equipo de Zhang afirma que el bebé porta menos del 1% de la mutación del síndrome de Leigh, un porcentaje demasiado bajo como para causarle problemas, pues se estima que es necesario aproximadamente un 18% de mitocondria afectada para desarrollar la enfermedad. No obstante, el niño debe ser monitorizado para ver cómo evoluciona. «La técnica es muy artesanal, hay que trabajar con microinyección y extraer las mitocondrias afectadas para sustituirlas por otras. Puede que no se haya introducido suficiente mitocondria sana para revertir la enfermedad. Y además, ésta puede debutar en cualquier momento», advierte el doctor Simon.

sábado, 16 de abril de 2016

Las terapias con células madre podrían no ser totalmente seguras

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-terapias-celulas-madre-pueden-no-seguras-201604142006_noticia.html


Las células madre que se van a emplear en un paciente deben ser revisadas para comprobar que no portan mutaciones en el ADN mitocondrial.



Cultivo celular de iPS de humanos.





Según envejecemos, las células de nuestro organismo son menos precisas a la hora de dividirse. Y es que si bien se dividen de forma menos frecuente y más espaciada, cometen más errores a la hora de duplicarse. Es decir, acumulan un mayor número de mutaciones en su ADN. Unas mutaciones que si bien en la gran mayoría de los casos son completamente inofensivas, pueden desencadenar el desarrollo de distintas enfermedades –caso, por ejemplo, del cáncer–. Además, estas mutaciones no solo se acumulan en el ADN del núcleo celular. Y es que como muestra un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de la Salud y las Ciencias de Oregón en Portland (EE.UU.), el ADN de las mitocondrias también acumula mutaciones, lo que puede suponer un riesgo a la hora de utilizar, aun en el futuro, las terapias con células madre.


Concretamente, las mitocondrias son los orgánulos responsables de la producción de energía que requiere la célula. Y de manera similar a como ocurre con las células, contiene su propio ADN, que igualmente se replica en cada división celular y va acumulando mutaciones. El resultado es que, como muestra este nuevo estudio publicado en la revista «Cell Stem Cell», las células madre pluripotentes inducidas (iPS) obtenidas a partir de la reprogramación de células adultas –por ejemplo, de la sangre o de la piel– contienen mitocondrias con un ADN ‘defectuoso’. Y este hecho, por sí solo, podría contrarrestar los potenciales beneficios de las iPS en la medicina regenerativa.




Como explica Shoukhrat Mitalipov, director del estudio, «desde hace mucho tiempo se ha pensado que las mutaciones patogénicas en nuestro ADN mitocondrial son una fuerza impulsora del envejecimiento y del momento del desarrollo de enfermedades. Sin embargo, no ha sido hasta ahora cuando tenemos una evidencia clara sobre estas mutaciones. Así, creemos que deben buscarse estas mutaciones en las células madre, o en su defecto obtener las iPS a edades más tempranas para, así, asegurar que los genes mitocondriales no son ‘defectuosos’».



Para llevar a cabo el estudio, los autores obtuvieron células de la piel y de la sangre de voluntarios que, con edades comprendidas entre los 24 y los 72 años, se encontraban totalmente sanos o padecían una enfermedad degenerativa. Sin embargo, la tasa de mutaciones mitocondriales en las células obtenidas fue ciertamente baja. Y es que la detección de estas mutaciones en cada célula individual resulta prácticamente inviable.


Por ello, los investigadores reprogramaron las células en iPS y las clonaron para obtener 20 líneas celulares de iPS de cada individuo –10 líneas procedentes de las células sanguíneas y 10 de las células de la piel.


Debe tenerse en cuenta que las mutaciones en el ADN de las mitocondrias se producen de manera individual durante el proceso de división celular. Por tanto, cada mitocondria –y cada una de las billones de células del organismo contiene miles de mitocondrias– acumula sus propias mutaciones, por lo que son muy difíciles de detectar.



Como apunta Taosheng Huang, co-autor del estudio, «cada célula individual es diferente. Dos células que se encuentran juntas pueden presentar distintas mutaciones y diferentes porcentajes de mutaciones».


De ahí la necesidad de clonar cada iPS, con lo que también se clonan las mutaciones de sus mitocondrias. Y dado que las mutaciones son compartidas por una línea celular, resultan más comunes y, en consecuencia, más fáciles de identificar.



En este caso, el análisis de las líneas celulares mostró un elevado número de mutaciones en el ADN mitocondrial de las iPS, muy especialmente en aquellos casos en las que las células procedían de individuos mayores de 60 años.


De hecho, y tras analizar profusamente 130 de las líneas celulares de iPS, los autores observaron que hasta un 80% de las mismas portaban mutaciones en sus mitocondrias. Es más; también detectaron que un elevado porcentaje de las mitocondrias de algunas de las líneas celulares tenían mutaciones en su ADN. Y como refieren los autores, «cuanto mayor es la carga de mutaciones en el ADN mitocondrial de una célula, mayor es el grado en el que la funcionalidad de esta célula se encuentra comprometida».


En definitiva, como concluye Taosheng Huang, «los investigadores tienden a mirar únicamente en el ADN del núcleo celular. Pero si queremos usar las iPS en seres humanos, primero tenemos que detectar la presencia de posibles mutaciones también en el genoma mitocondrial».


Tal es así que los autores recomiendan producir y analizar múltiples líneas de iPS de cada paciente y elegir «la menos dañada».

sábado, 25 de abril de 2015

Manipulan ADN en ratones para evitar enfermedades hereditarias

Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia/2015/04/24/55398d3a268e3eb4388b4574.html


Científicos españoles y de EEUU proponen aplicar esta técnica en embriones humanos.



Juan Carlos Izpisúa, en su laboratorio.






Los genes determinan las características humanas. Es verdad que la exposición a ciertas sustancias o la adopción de algunos hábitos de vida pueden modificar para bien o para mal lo que dicta nuestro ADN. Sin embargo, la base de nuestro ser está escrita en las letras que conforman el genoma humano. Hoy la revista 'Cell' publica un estudio que demuestra que una pequeña parte de esta esencia puede modificarse con herramientas creadas por el hombre. Así lo constata el grupo liderado por el español Juan Carlos Izpisúa, al demostrar en ratones la eficacia de un sistema para eliminar ADN mutado, lo que permite erradicar la transmisión de enfermedades hereditarias, concretamente las mitocondriales. Pero no sólo eso, este trabajo evidencia por primera vez en un ser vivo que existe la tecnología adecuada para llegar al material genético que lo define y cambiarlo.


El éxito logrado en ratones va a ser inmediatamente probado en humanos. "Ahora lo estamos haciendo en embriones de desecho de técnicas de reproducción", afirma Izpisúa desde su Laboratorio de Expresión Génica en el Instituto Salk, en La Jolla, California. De hecho, otro de los autores de este trabajo, Josep María Campistol, Director Médico del Hospital Clínic, investigador del IDIBAPS y coautor del estudio, ha adelantado que "ya estamos en conversación con los comités éticos del Clínic y del Hospital Sant Joan de Déu, que también ha participado en este trabajo, y con las comisiones pertinentes para ver si conseguimos los permisos en los próximos meses. Nuestro objetivo es demostrar la efectividad de la técnica en humanos y poder ayudar a estas familias para que se elimine el riesgo de que su descendencia sufra enfermedades mitocondriales, que son muy devastadoras".


Las células humanas están formadas por un núcleo, donde reside algo más del 99,8% del ADN, y un citoplasma que alberga una serie de orgánulos, entre ellos las mitocondrias portadoras de algo menos del 0,2% del ADN celular. Es en este último donde a veces se dan una serie de cambios o mutaciones que se transmiten por vía materna y que pueden derivar en una enfermedad mitocondrial. Este tipo de patologías afectan a uno de cada 5.000 niños, aunque se estima que una de cada 200 mujeres podría ser portadora.




Las enfermedades mitocondriales son devastadoras, pues dañan lo que se denomina la central energética de la célula, es decir, la mitocondria. Si ésta no funciona bien, los órganos que más energía necesitan, como el corazón, los músculos o el cerebro, se deterioran de forma irreversible. Por eso, la mayoría de los afectados fallece en su primer año de vida. El drama es que no hay ninguna cura para estos pacientes.


El mes pasado, Reino Unido aprobó una técnica que intenta evitar estas enfermedades manipulando el óvulo (fencundado o no) para generar, lo que se ha denominado informalmente embriones de tres padres. Al óvulo de una mujer portadora de estas mutaciones se le extrae su núcleo, que se coloca en el óvulo de una donante al que previamente se ha extraído también su núcleo y que por tanto solo contiene su envoltura (citoplasma). Con esto se logra que el embrión porte el ADN mitocondrial -y sin mutaciones- de la donante, por eso lo de tres padres. Sin embargo, el método no está exento de riesgos porque requiere una excesiva manipulación celular, que sólo unos pocos laboratorios podrían realizar. Además, al combinar ADN de distinto origen, puede dar lugar a problemas en un futuro. Por último, está el debate ético: muchos se oponen a incluir a una segunda mujer en el proceso de la concepción y el hecho de que la técnica se pueda hacer con un óvulo fecundado que luego se desecha es visto con rechazo por ciertos sectores de la sociedad.


Una alternativa a este procedimiento es la propuesta liderada por Izpisúa que ahora publica 'Cell'. Su grupo ha desarrollado una tecnología basada en la elaboración de proteínas artificiales (un tipo de enzimas denominadas nucleasas) que, al inyectarlas en la célula, se dirigen al ADN mitocondrial alterado y lo eliminan. Sería algo parecido a un imán que se pega sólo al ADN mutado y que con unas tijeras corta solo la zona adherida a ese imán.



Uno de los ovocitos de ratón manipulados. 







"Lo hemos hecho en ratones, que portaban mitocondrias con ADN mutado, y han nacido sanos. Y éstos a su vez han tenido descendencia sin estos problemas y los hijos de estos se han mantenido también sanos. Es decir, no sólo previenes la transmisión a la primera generación sino que erradicas la enfermedad. No es curar sino eliminar la enfermedad. Es un concepto muy importante", explica Izpisúa.


La perfección y seguridad de esta técnica en humanos está por demostrarse. Y, como casi todo en ciencia, tiene sus ventajas y alguna limitación. En el lado positivo está su sencillez, "es super simple y la podrían hacer todas las clínicas de reproducción, porque sólo es inyectar un ARN dentro del ovocito o de un embrión. Y no se necesitan donantes", afirma Izpisúa. Pero, en el otro lado de la balanza, está el hecho de que estas tijeras moleculares no logran destruir todo el ADN mutado sino una proporción importante.


Para Alejandro Ocampo, otro de los autores del estudio, la seguridad en ratones está demostrada. "Las enfermedades mitocondriales sólo se manifiestan cuando los niveles de ADN mitocondrial mutado superan el 60-70% del total. Por lo tanto, aunque nuestra técnica no permita la eliminación de todo el ADN mutado, basta con reducir sus niveles por debajo del porcentaje necesario para que la enfermedad se manifieste·.




"Éste es un trabajo muy bueno, espectacular. Pero si esto lo quisiéramos traspasar a humanos, es muy muy complejo, tiene retos técnicos como el constatar que se corrige el suficiente porcentaje de ese ADN como para evitar la enfermedad y que no se generan otros problemas por la manipulación. Además, también conlleva ciertos aspectos éticos", explica Felipe Prosper, especialista en terapia celular de la Clínica Universidad de Navarra.


La propuesta del grupo de Izpisúa conlleva una manipulación menos agresiva que la aprobada en el Reino Unido (cuyo porcentaje de éxito es muy bajo),"es novedosa y rompedora, permite albergar una esperanza adicional para todas aquellas familias vinculadas a enfermedades de origen mitocondrial", aclara Lluis Montoliu, investigador del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología en Madrid.


A pesar de ser una propuesta menos invasiva y, aparentemente con menos problemas que la técnica que genera embriones de tres padres, no está exenta de recelos éticos. Porque es el primer paso que se da para manipular el ADN en un ser vivo.


"Sabemos que no todos los mamíferos responden de la misma manera ante ciertas intervenciones. Si intervenimos en la línea germinal, puede quedar modificada la dotación genética propia del ser humano. Esto no me preocupa excesivamente. Lo más preocupante es que no se conoce su seguridad", explica Carlos María Romeo Casabona, director de la Cátedra Interuniversitaria de Derecho y Genoma Humano de la Universidad de Deusto, Bilbao, y también miembro del Comité de Bioética de España.


No obstante, la legislación española no impide la posibilidad de investigar la técnica aportada por el grupo de Izpisúa con embriones humanos desechados de los procedimientos de reproducción asistida. "Nuestra normativa lo permitiría pero con una serie de requisitos entre los que están el contar con un informe favorable de la Comisión de Garantías de Células y Tejidos Humanos, de la que yo formo parte", añade Romeo Casabona.




El objetivo principal de Juan Carlos Izpisúa, director del Laboratorio de Expresión Génica en el Instituto Salk, en La Jolla (California, EEUU), es curar enfermedades que afectan a millones de personas. Para ello, un paso fundamental es generar tejidos u órganos listos para trasplantes. "Como de momento las investigaciones con células madre han fracasado en el intento de desarrollar órganos en tres dimensiones, ¿por qué no utilizar el propio cuerpo de un animal para que albergue y genere el órgano humano deseado?". El animal sería el cerdo, que por su tamaño, sería el indicado. El método para lograrlo estaría formado por la técnica que publica Cell, la edición del ADN, junto con la aplicación de células pluripotentes humanas capaces de convertirse en cualquier tejido, algo en lo que está trabajando el investigador español. Básicamente, consistiría en editar el genoma del cerdo para eliminar aquellos genes responsables del desarrollo de un órgano, por ejemplo el hígado, para que el embrión no lo generase y en su lugar inyectar células madre humanas. Éstas, al estar ubicadas en el sitio donde estaría el hígado, se diferenciarían en ese órgano. Es decir, el propio contexto del animal sería suficiente para forzar la transformación de las células pluripotentes a células hepáticas que crecerían hasta formar un hígado humano dentro del cerdo. "Ésa es la finalidad de lo que estamos haciendo", confirma Izpisúa. 


miércoles, 10 de julio de 2013

El Gobierno británico respalda los embriones procedentes de «tres padres»

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/reino-unido-verde-tratamiento-vitro-15285.html





El ministerio británico de Sanidad ha mostrado su apoyo a una revolucionaria técnica de reproducción asistida que emplea el ADN de tres personas para evitar la transmisión de algunas enfermedades genéticas que porta la madre en sus genes. El Gobierno presentará un borrador de ley a finales de este año, para que en 2015 las parejas puedan comenzar a someterse a este tipo de tratamiento. 


La técnica, desarrollada por expertos de la Universidad de Newcastle (noreste de Inglaterra), sería utilizada para evitar la transmisión de las llamadas enfermedades mitocondriales, síndromes raros, que se transfieren únicamente de la madre al niño. Estos trastornos son causados por defectos en la mitocondria, el «motor» de las células que suministran energía a todos los tejidos, y pueden causar síntomas como atrofia muscular, ceguera, enfermedades intestinales y cardíacas afectando gravemente a los pacientes y reduciendo sus expectativas de vida. Los científicos estiman que una de cada 6.500 personas nace con un desorden mitocondrial.


Con el procedimiento de fecundación in vitro se extraería la mitocondria defectuosa para reemplazarla con una pequeña parte de ADN de una donante sana. Como la mitocondria contiene sus propios genes y su propio ADN, el embrión producido con este procedimiento contiene material genético de tres personas. De manera que el bebé resultante presentaría 20.000 genes heredados de sus padres y 37 genes de la mitocondria de la mujer donante.



La presencia de ADN de tres padres se presenta como uno de los aspectos más controvertidos. Los cambios que se lleven a cabo en la mitocondria afectarán la línea germinal, por tanto sería una forma permanente de modificación genética ya que el ADN mitocondrial donado sería transmitido a futuras generaciones. También deberán plantearse otros aspectos éticos como de qué manera estos niños se verán afectados psicológicamente, cuándo se les deberá informar, qué impacto tendrá en los padres y si la mujer donante debe ser considerada de forma similar a las mujeres que donan óvulos para fecundación in vitro. Los detractores de esta variante de reproducción asistida alegan que estas parejas disponen de otras alternativas reproductivas, como la adopción o el uso de óvulos donados. 


Aunque todas estas cuestiones arrojan ciertos dilemas éticos sobre el desarrollo de esta pionera técnica, una reciente consulta pública desarrollada por la Autoridad de Fecundación Humana y Embriología a nivel nacional muestra que la mayoría de los británicos están a favor de implementar esta práctica. Tras conocerse el resultado de la encuesta, la asesora médica del Gobierno británico, Sally Davies, afirmó que se debería seguir adelante con el proceso bajo una regulación estricta, para poner en marcha el tratamiento lo antes posible. Se estima que unas diez parejas al año se beneficiarían de la nueva técnica. 


«Los científicos han desarrollado nuevos procedimientos innovadores que podrían impedir que esas enfermedades se transmitieran, dando esperanza a muchas familias que quieren impedir que sus hijos las hereden», comentó Davies. Las voces discordantes con el proceso no se han hecho esperar. La portavoz del Centro Cristiano de Bioética, Helen Watt, criticó el tratamiento porque considera que se crea un embrión con «distintas partes». «Ser padre es recibir niños de manera incondicional. No se trata de fabricar o controlar. Las parejas que no quieren correr el riesgo de transmitir la enfermedad mitocondrial pueden considerar alternativas éticas como la adopción, que son preferibles a una técnica peligrosa de ingeniería genética».

Al director de la campaña del grupo Human Genetics Alerts, David King, le preocupa que la modificación de embriones para prevenir enfermedades constituya el primer paso hacia la creación de bebés a la carta, cuyo mapa genético podría modificarse para asegurar ciertos rasgos como la estatura o el color del pelo.



A finales de 2012, el equipo de Shoukhrat Mitalipov, de la Universidad para las Ciencias y la Salud de Oregón (EE.UU.), el mismo que ha sido capaz de crear por vez primera células madre embrionarias humanas a partir de una persona, demostró que esto era posible. A partir de los genes de tres padres, los científicos desarrollaron embriones humanos de cinco días de edad. Para crear dichos embriones, el material genético de la madre se insertó en el óvulo de otra mujer donante antes de ser fecundado con el esperma del padre. Los investigadores, cuyo trabajo se publicó en Nature, dijeron que la técnica permitaría prevenir las enfermedades mitocondriales -que se pasan de madre a hijo-. Desde un punto de vista científico el mérito del trabajo es indiscutible. Se había logrado sustituir con éxito el ADN mitocondrial en ovocitos humanos y generar linajes celulares de blastocitos y de células madre embrionarias. Y, aunque todavía hay que verificar estos resultados con estudios de seguridad y ensayos clínicos antes de que la técnica pueda ser utilizada con fines terapéuticos en humanos, la investigación representó la prueba de que «es posible» y abre una nueva vía para la prevención de las enfermedades mitocondriales.



El profesor Doug Turnbull, que encabezó este tratamiento, dijo que esta es una «noticia excelente para las familias con enfermedades mitocondriales. Esto le facilita a las mujeres que tienen estos genes defectuosos más posibilidades de reproducción y la oportunidad de tener niños sin enfermedad mitocondrial». Lo mismo piensa Ly Haffner, de la Asociación de Enfermos de Patologías Mitocondriales.«Es una noticia maravillosa y esperanzadora para muchas mujeres que quieren tener hijos con seguridad». Para Haffner no se trata «ni de selección de embriones ni de bebé a la carta» y advierte que en España hay muchas personas que estarían dispuesta someterse a esta técnica para tener un «hijo con garantías de que no va a tener la enfermedad de la que la madre es portadora». Ahora bien, dice, hay que esperar a ver cómo se muestra la técnica y los resultados que ofrece antes de nada.

Actualmente tanto en el Reino Unido como en EEUU está permitido llevar a cabo reemplazos de mitocondrias en el laboratorio, pero los embriones creados no pueden usarse en los tratamientos. Los especialistas de momento se muestran cautos sobre el éxito de la técnica y además conviene recordar que un informe previo de la propia HFEA muestra que la práctica no reduce al 100% el riesgo de transmisión ni es aplicable a todas las enfermedades mitocondriales.

En el caso de que el Parlamento británico respaldara la decisión, Reino Unido se convertiría en el primer país del mundo en autorizar este revolucionario como controvertido tratamiento.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Un nuevo método evita la transmisión de enfermedades heredables de madres a hijos

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/444425/un-nuevo-metodo-evita-la-transmision-de-enfermedades-heredables-de-madres-a-hijos

La revista Nature ha publicado un hallazgo histórico: un procedimiento desarrollado específicamente para prevenir enfermedades relacionadas con defectos genéticos en la mitocondria de la célula, es decir, que se transmiten por vía materna. Científicos de la Universidad de Oregón (EEUU) han conseguido sustituir con éxito el ADN mitocondrial (ADNmt) en 65 ovocitos humanos -óvulos inmaduros- y 33 controles y han observado cómo la tasa de fertilización después de la transferencia es similar a los ovocitos sanos.

Los investigadores han logrado que casi la mitad de esos óvulos fertilizados se desarrolle bien hasta que se generan los blastocitos -producidos a partir de las primeras 24 horas después de la fecundación y que suponen la fase adecuada para implantar en una mujer-, aunque el resto mostró defectos cromosómicos.

Han demostrado que el ADN mutado de la mitocondria puede ser reemplazado por copias sanas en células humanas. "Con este proceso hemos demostrado que el ADN mutado de la mitocondria puede ser reemplazado por copias sanas en células humanas", explica Shoukhrat Mitalipov, autor principal del trabajo. "Mientras que a las células humanas en nuestro estudio solo se les permite desarrollarse hasta la etapa de células madre embrionarias, este método podría ser una alternativa para la prevención de enfermedades que pasan de la madre al niño". Aunque son necesarios más estudios antes de que la técnica pueda ser utilizada terapéuticamente, para los autores la investigación representa la prueba de que puede ser posible.

Este nuevo trabajo se inició en un estudio anterior realizado en primates no humanos que demostró que el método era posible utilizando óvulos congelados. Las mitocondrias fueron reemplazadas en un óvulo de mono previamente congelado, lo que dio lugar al nacimiento de un bebé de mono sano llamado Chrysta.


Cuando existen ciertas mutaciones en el ADN mitocondrial, un bebé puede nacer con diabetes, sordera, trastornos oculares, trastornos gastrointestinales, enfermedades del corazón, demencia y varias otras enfermedades neurológicas. "Debido a que las enfermedades genéticas basadas en la​​ mitocondria se transmiten de una generación a la siguiente, el riesgo de la enfermedad es a menudo bastante claro. El objetivo de esta investigación es desarrollar una terapia para prevenir la transmisión de estas mutaciones genéticas que causan dichas enfermedades", concluye Mitalipov.

lunes, 29 de octubre de 2012

Reconstruyen óvulos humanos para evitar enfermedades mitocondriales

Fuente: http://www.sld.cu/servicios/aldia/view-aldia.php?idn=25361

Un equipo de científicos anunció en la revista Nature (doi:10.1038/nature08368 ) que reconstruyó óvulos humanos para evitar la transmisión de enfermedades mitocondriales, lo que se logró con éxito.

Los expertos fecundaron los óvulos manipulados y obtuvieron blastocitos, estado previo al embrión, de los que desarrollaron líneas de células madre que fueron estudiadas para determinar si contenían algún rastro de ADN mitocondrial defectuoso, lo cual se descartó.

Primero los especialistas en biología reproductiva de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregon obtuvieron el núcleo de un óvulo sin fertilizar y lo insertaron dentro del óvulo de una donante, al cual también se le extrajo su núcleo.

De la mujer sana se tomaron solamente su citoplasma y orgánulos, incluidas las mitocondrias.

Este método que fue probado hace tres años en monos rhesus (macaca mulatta) resultó exitoso porque la descendencia no heredó las enfermedades de la madre.

Las enfermedades mitocondriales se presentan en uno de cada cuatro mil niños, pueden provocar patologías raras y a menudo mortales como la deficiencia de carnitina, que impide al organismo utilizar las grasas para producir energía.

También se encuentran implicadas en un amplio rango de condiciones comunes como la esclerosis múltiple y el mal de Parkinson, explicó el equipo de expertos que dirige Shoukhrat Mitalipov.

La mitocondria tiene su propio ADN, por lo que sustituir el núcleo defectuoso minimizaría las probabilidades de que el hijo herede una enfermedad que podría ser mortal.

El método tiene que ser ajustado para mejorar la eficiencia y obtener la aprobación regulatoria (de las autoridades de salud estadounidenses) pero está listo para la clínica, según Mitalipov. Se puede esperar el nacimiento del primer niño sano con el empleo de este método dentro de tres años, sostuvo.

Además, los científicos realizaron experimentos con óvulos congelados de monos rhesus. Después de realizar distintas pruebas comprobaron que al emplear los ovocitos congelados de la madre y los frescos de la donante, el éxito de la fecundación y obtención de blastocitos es similar al que se logra cuando ambos son frescos.




Referencia bibliográfica: 

Masahito Tachibana, Michelle Sparman, Hathaitip Sritanaudomchai, Hong Ma, Lisa Clepper, Joy Woodward. Mitochondrial gene replacement in primate offspring and embryonic stem cells. Nature 461, 367-372. 24 Oct 2012

Obtienen células madre embrionarias mediante transferencia de ADN mitocondrial

Fuente: http://www.diariomedico.com/2012/10/25/area-cientifica/especialidades/genetica/celulas-madre-humanas-transferencia-mitocondrial


Una técnica de reemplazo de ADN mitocondrial (ADNmt) ha podido aplicarse en ovocitos humanos y generar a partir de ellos blastocistos, de los que se pudieron obtener líneas de células madre embrionarias. Es la primera vez que se consigue fecundar óvulos en los que se ha sustituido el ADNmt, por lo que este trabajo, cuyas conclusiones se publican en la edición electrónica de Nature, constituyen una prueba de concepto de que la técnica es posible.


Hará falta más investigación y estudios de seguridad para que esto culmine en alguna aplicación terapéutica. Las mutaciones en el ADNmt son responsables de una amplia variedad de trastornos.

El grupo de Shoukhrat Mitalipov, de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón, en Beaverton, ya había conseguido reemplazar el ADNmt mediante transferencia cromosómica en ovocitos de macacos (http://www.europapress.es/salud/noticia-describen-transmiten-genes-mitocondriales-madre-hijo-20120504100004.html). Ahora, además de hacerlo en óvulos humanos, también lo han conseguido en ovocitos de primates, que una vez fecundados, dieron lugar a macacos sanos (con ahora tres años de edad).

Los investigadores reemplazaron el ADNmt en 65 ovocitos y emplearon otros 33 como control, todos ellos donados por mujeres sanas. La tasa de fecundidad tras la transferencia fue similar en los controles que en los modificados (73 y 75 por ciento, respectivamente). No obstante, una proporción significativa de cigotos de los ovocitos modificados (el 52 por ciento) presentaron anomalías. Entre los que se fecundaron con normalidad, se obtuvieron un 62 por ciento de blastocistos. La tasa de aislamiento de células madre embrionarias (38 por ciento) también fue comparable a la alcanzada en los controles.

En una segunda parte del trabajo, el equipo de Mitalipov, con el objeto de estudiar el impacto de esta técnica de transferencia mitocondrial en el desarrollo embrionario, la ha llevado a cabo utilizando ovocitos de primates. Así, se ha realizado un estudio de tres años de seguimiento sobre los macacos rhesus nacidos en 2009 de ovocitos cuyo ADNmt se modificó. Los científicos constatan que las cuatro crías de macaco nacieron y crecieron sanas. Se les realizaron análisis rutinarios para controlar su evolución y estos arrojaron datos equiparables a los de crías de esa misma edad que sirvieron de control.



Referencia bibliográfica (Nature DOI: 10.1038/ 11647).