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sábado, 11 de marzo de 2017

Creado el primer embrión artificial de ratón con células madre

Fuente: http://www.agenciasinc.es/Noticias/Creado-el-primer-embrion-artificial-de-raton-con-celulas-madre


Científicos de la Universidad de Cambridge han conseguido por primera vez desarrollar un embrión artificial de ratón en laboratorio. Para ello, han utilizado una combinación de células madre embrionarias y extraembrionarias, a la que han sumado un andamio 3D para que éstas puedan crecer. Aunque este embrión se asemeja a uno real, es poco probable que se pueda convertir en un feto sano. El hallazgo podrá servir para estudiar las etapas más tempranas del desarrollo.



A la izquierda, imagen del embrión de ratón con células madre a las 96 horas. A la derecha, el embrión de ratón cultivado in vitro durante 48 horas desde la etapa de blastocisto. La parte roja es embrionaria y la azul, extraembrionaria.



Un equipo de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, ha logrado crear un embrión artificial de ratón con células madre. Los resultados del trabajo se han publicado en el último número de la revista Science.


Según los investigadores, este avance servirá para lograr una mayor comprensión de las etapas más tempranas del desarrollo del embrión y ayudará a explicar por qué más de dos de cada tres embarazos humanos fallan en esa fase.


Una vez que un óvulo de mamífero ha sido fertilizado por un espermatozoide, se divide varias veces para generar una pequeña bola flotante de células madre. Las células madre embrionarias se agrupan dentro del embrión hacia un extremo: esta etapa de desarrollo se conoce como blastocisto.


Los otros dos tipos de células en el blastocisto son las células madre trofoblásticas extraembrionarias, que formarán la placenta; y las células madre endodérmicas primitivas, que crearán el saco vitelino, asegurando que los órganos del feto se desarrollen adecuadamente y que tenga los nutrientes esenciales.



Intentos previos de hacer crecer estructuras embrionarias usando solo células madre embrionarias (ESCs, por sus siglas en inglés) habían tenido un éxito limitado. Esto se debe a que el desarrollo temprano del embrión requiere que los diferentes tipos de células se coordinen estrechamente entre sí, señalan los autores.


Sin embargo, en el estudio publicado los investigadores han utilizado una combinación de células madre embrionarias genéticamente modificadas y de células madre trofoblásticas extraembrionarias, junto con un andamio 3D, conocido como matriz extracelular, en el que puedan crecer. Con todo ello, han logrado desarrollar una estructura capaz de ensamblar, cuyo desarrollo y arquitectura se parecen mucho al embrión natural.


"Tanto las células embrionarias como extraembrionarias comienzan a ‘hablar’ entre sí y se organizan en una estructura que se parece y se comporta como un embrión", destaca Magdalena Zernicka-Goetz, investigadora de fisiología, desarrollo y neurociencia de la universidad británica y directora del trabajo. "Tiene regiones anatómicamente correctas que se desarrollan en el lugar y en el momento adecuado", agrega.


Zernicka-Goetz y sus colegas encontraron un notable grado de comunicación entre los dos tipos de células madre: “En cierto modo –señala– las células se dicen entre sí en qué lugar del embrión colocarse”.



"Sabíamos que las interacciones entre los diferentes tipos de células madre eran importantes para el desarrollo, pero lo sorprendente es que ahora hemos visto que se trata de una verdadera asociación; estas células realmente se guían mutuamente", dice la autora. "Sin esta asociación, el desarrollo y la actividad de los mecanismos biológicos clave no se llevaría a cabo correctamente".


Comparando su embrión artificial con uno natural, el equipo pudo demostrar que siguió el mismo patrón de desarrollo. Las células madre se organizaron con las embrionarias en un extremo y las trofoblásticas extraembrionarias en el otro. Luego se abrió una cavidad hacia arriba dentro de cada grupo antes de unirse para convertirse en el saco amniótico en el que se desarrollará el embrión.



Aunque este embrión artificial se asemeja mucho a uno real, es poco probable que se pueda desarrollar y convertir en un feto sano, dicen los investigadores.


Para ello, necesitaría un tercer tipo de células madre que permitiera el desarrollo del saco vitelino, que proporciona alimento para el embrión y dentro del cual se desarrolla una red de vasos sanguíneos. Además, el sistema no ha sido optimizado para el correcto desarrollo de la placenta.



Zernicka-Goetz ha desarrollado recientemente una técnica que permite que los blastocistos se desarrollen in vitro más allá de la etapa de implantación, permitiendo analizar, por primera vez, las etapas clave del desarrollo del embrión humano hasta 13 días después de la fertilización.


En su opinión, este avance podría ayudar a superar una de las principales barreras del estudio de las fases tempranas del desarrollo embrionario, debido a la escasez de embriones humanos para investigar. Actualmente, los embriones se desarrollan a partir de óvulos donados por las clínicas de fertilidad.


"Creemos que será posible imitar muchos de los eventos que ocurren antes de los 14 días de desarrollo usando células embrionarias y extraembrionarias humanas con un enfoque similar al que hemos usado con las células madre de ratón –indica la experta–. Esto nos permitirá estudiar los acontecimientos clave de esta etapa crítica sin tener que trabajar realmente con embriones y saber más sobre por qué a menudo el desarrollo humano falla en esa fase”, concluye.




Referencia bibliográfica:

Sarah Ellys Harrison, Berna Sozen, Neophytos Christodoulou, Christos Kyprianou, Magdalena Zernicka-Goetz. "Assembly of embryonic and extra-embryonic stem cells to mimic embryogenesis in vitro". Science, 2 de marzo, 2017.

Crean por primera vez un «embrión» de laboratorio con células madre

Fuente: http://www.abc.es/ciencia/abci-crean-primera-embrion-laboratorio-celulas-madre-201703022008_noticia.html


Científicos de la Universidad de Cambridge han generado una estructura que ayudará a entender cómo se forma la vida y a reducir el número de abortos naturales.



Esta imagen muestra un embrión de ratón fabricado en el laboratorio a las 96 horas de desarrollo (izquierda) y otro cultivado in vitro durante 48 horas (derecha). La zona en rojo es embrionaria y la azul la que dará lugar a la placenta.




Bastan dos tipos de células madre y un molde para desafiar a la Naturaleza y fabricar artificialmente el embrión de un mamífero. Con estos tres ingredientes un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, han generado una estructura semirígida tridimensional «que se asemeja a un embrión y crece de forma similar», según describen en la revista «Science». Se trata del primer paso para la creación de un embrión en el laboratorio.

Para obtenerlo, los investigadores liderados por Magdalena Zernicka, partieron de células madre procedentes de otros embriones y de otras que naturalmente darían lugar a la placenta (células madre trofoblásticas). Colocaron esas células en una especie de molde en 3-D para dar la forma deseada. A diferencia de los humanos, los embriones de ratón son alargados, como una especie de cilindro. Una vez colocadas, las células embrionarias y las de la placenta fueron capaces de organizarse sin ninguna intervención, como si supieran en qué lugar debían colocarse. «Los dos tipos de células comenzaron a hablar entre sí y se organizaron en una estructura que se parece y se comporta como un embrión de ratón. Hemos logrado regiones anatómicamente correctas que se desarrollan en el lugar correcto y en el momento adecuado», explica Zernicka, que es profesora del Departamiento de Fisiología de la Universidad de Cambridge.

Al comparar este «embrión» artificial con otro natural, se vio claramente cómo siguió el mismo patrón de desarrollo. En la Naturaleza, cuando un óvulo es fecundado por un espermatozoide se divide varias veces para generar una especie de bola pequeña. Las células madre que finalmente formarán el futuro cuerpo se agrupan en el interior del embrión hacia un extremo. A otro, las células de la placenta y, por último, las células endodérmicas que formarán el saco vitelino para que los órganos del feto se desarrollen adecuadamente.


En el laboratorio las células también se comportaron como si tuvieran un GPS que las guiara: las células madre embrionarias se agrupan en un extremo y las que forman la placenta en otro, dejando una cavidad en la cual el embrión se desarrollará.



El objetivo de este experimento no es otro que entender mejor el proceso de la embriogénesis, en definitiva cómo se forma la vida. Verlo en directo en el laboratorio podría ayudar a los científicos a luchar contra los fallos de la gestación y los abortos naturales que son más frecuentes de lo que podría pensarse. La reproducción humana no es perfecta y dos de cada tres embarazos fracasan en las primeras etapas, apenas unos días después de la concepción.



Pero es difícil no hacer volar la imaginación y ver en este trabajo un primer intento para prescindir algún día de óvulos y espermatozoides que permitan generar nuestra propia descendencia en el laboratorio. Quizá incluso, podríamos obtener nuestros embriones a partir de una pequeña muestra de la piel como ya se está haciendo con otros tejidos humanos, incluso también con el esperma. «¡Uff! es teóricamente posible, pero sería muy complicado. Si ya es una pequeña locura hacerlo con un gameto, más locura sería hacerlo con un embrión humano», señala Carlos Simón, director científico del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Este investigador ya ha publicado la primera prueba de concepto de que se puede «fabricar» esperma para hombres infértiles con técnicas de medicina regenerativa. Solo se necesitaría contar con una muestra de piel de un varón para conseguir en el laboratorio los gametos necesarios con los que realizar una fecundación in vitro.

Simón no duda de que el fin de los trabajos de la Universidad de Cambridge sea conocer mejor cómo se forma la vida y han dado ese primer paso. «Aún no han generado un embrión completo. Podremos afirmarlo cuando se implante en una ratoncita y dé lugar a una prole sana», afirma.


domingo, 7 de febrero de 2016

Reino Unido autoriza la modificación genética de embriones para investigar

Fuente: http://www.diarioinformacion.com/cultura/2016/02/02/reino-unido-autoriza-modificacion-genetica/1722908.html


Por primera vez se permite su uso a científicos británicos para comprender mejor su desarrollo.



Blastocisto de cinco días de un embrión humano clonado.





La Autoridad de Embriología y Fertilización Humana (HFEA) del Reino Unido ha dado luz verde, por primera vez, a un grupo de científicos británicos para que modifiquen genéticamente embriones humanos a fin de comprender mejor su desarrollo.


La autorización del regulador británico a la investigadora Kathy Niakan, del Instituto Francis Crick de Londres, ha sido acogida con júbilo en la comunidad científica, al considerarse un paso clave para tener un mayor entendimiento sobre los primeros momentos de la vida humana.


Se trata de la primera vez que un país considera, y aprueba, emplear en embriones una técnica de alteración del ADN, una cuestión que también ha suscitado controversia por los temores a que un mal uso de esa tecnología derive en tratamientos potencialmente peligrosos o abra la puerta a los llamados «bebés de diseño».


Robin Lovell-Badge, del Instituto Francis Crick, se congratuló ayer de que el permiso permita a su colega «continuar su investigación sobre cómo se desarrolla el embrión humano en su fase más temprana, y también abordar el papel de genes específicos mediante el uso de los métodos de selección de genomas CRISPR/Ca9».


Esa técnica (CRISPR/Ca9), inventada hace tres años, es la que pretende emplear el equipo para realizar alteraciones específicas en los genes y estudiar los efectos de estas variaciones en el desarrollo del embrión. La relevancia del proyecto se basa en sus potenciales aplicaciones terapéuticas para problemas de infertilidad o en terapias con células madre.


El regulador británico informó de que los experimentos, que podrían dar comienzo en los próximos meses, se desarrollarán durante los primeros siete días después de la fertilización y podrían arrojar luz sobre los abortos.


La organización especifica que la licencia concedida incluye una condición por la que «ninguna investigación que emplee selección genética se pueda llevar a cabo hasta que haya recibido la aprobación ética» y recuerda que «es ilegal» transferir los embriones modificados a una mujer para «tratamiento».


La autorización se ha registrado después de que investigadores en China admitiesen haber alterado los genes de embriones humanos para intentar eliminar un problema sanguíneo genético.


Los científicos han recalcado que no permitirán que los embriones cumplan su ciclo de crecimiento, sino que los estudiarán en las primeras etapas del desarrollo antes de destruirlos.


Luz verde a la edición de genes en embriones humanos

Fuente: http://www.lavanguardia.com/ciencia/cuerpo-humano/20160201/301817569632/reino-unido-aprueba-edicion-genes.html


Se autoriza a científicos británicos a que usen la tecnología de “corta-pega” genético para estudiar las etapas iniciales del desarrollo humano.



Embrión humano en fase de blastocisto.






El primer experimento de modificación genética de embriones humanos podría comenzar en los próximos meses, después de que el Reino Unido haya autorizado una investigación en la que se prevé editar el ADN para estudiar la primera fase del desarrollo embrionario. Se trata de la primera vez que un estado aprueba el empleo de este tipo de técnicas en embriones humanos.


La investigación se basa en la nueva técnica de investigación genética CRISPR, que ha suscitado un fuerte debate en la comunidad científica en los últimos meses. Los investigadores son favorables a utilizarla en células humanas diferenciadas (o adultas), pero están divididos sobre su uso en embriones humanos con fines de investigación y son contrarios a su uso con fines reproductivos.


La Autoridad en Embriología y Fertilidad Humana británica (HFEA, por sus siglas en inglés) ha dado luz verde a la investigación de la bióloga Kathy Niakan, especialista en células madre del Instituto Francis Crick, ubicado en Londres. Esta científica pretende identificar genes clave necesarios para que un embrión se desarrolle con éxito. El objetivo es entender por qué algunas gestaciones se pierden, como en el caso de un aborto natural, y mejorar los tratamientos de fertilidad.


Para ello, Niakan y su equipo usarán embriones sanos procedentes de centros de reproducción asistida y donados por parejas. Seguirán el proceso desde que el cigoto (la unión del óvulo y el espermatozoide) es una sola célula hasta que cuenta con 256 células y alcanza la fase de blastocisto. En ese momento, algunas células se han organizado ya para realizar funciones específicas. Así, algunas se encargarán de formar la placenta y otras, el embrión, por ejemplo.


Ese proceso no se acaba de entender bien. Los científicos saben que algunas partes del ADN están muy activas en esta fase, por lo que sospechan que allí se encuentran los genes encargados de dirigir el proceso durante los primeros días de gestación. Cuando se produce alguna alteración en esos genes, según su hipótesis, ocurre un aborto.


Por eso, en un primer experimento los investigadores del Instituto Francis Crick pretenden, precisamente, bloquear la actividad de un gen regulador clave, llamado OCT4, que está activado en las células encargadas de la formación del feto, y ver qué efectos tiene esa alteración sobre el proceso embrionario. Los embriones se dejarán crecer durante siete días y entonces se destruirán. En ningún caso se implantarán en mujeres.


”La investigación que propone Niakan es importante para entender cómo un embrión humano sano se desarrolla y permitirá comprender más acerca de las tasas de éxito de la fecundación in vitro al poder investigar los primeros estadios del desarrollo humano, que suceden durante los primeros siete días”, afirma el premio Nobel Paul Nurse, director del Instituto Francis Crick, en un comunicado de prensa.


No será la primera vez que se modifique el ADN de un embrión humano. Hace nueve meses un equipo de investigación de China anunció que ya lo había hecho, también con la técnica CRISPR. Pero lo hizo aprovechando el vacío legal que hay en China sobre este tipo de investigación. La investigación de Niakan será la primera que modifique el genoma de un embrión humano en un país donde la manipulación de embriones está regulada de manera estricta y después de haberse evaluado los aspectos técnicos y éticos del experimento.


La técnica CRISPR, descubierta hace poco más de tres años, permite hacer cambios muy precisos en el ADN, de forma rápida, sencilla y económica. Ante las expectativas que ha creado en los últimos meses, fue seleccionada por la revista Science como el avance científico más importante de 2015.


Antes de comenzar a realizar este experimento, Niakan deberá recibir el visto bueno del Comité de Bioética del propio Instituto Francis Crick, aunque todo apunta a que en los próximos meses obtendrá la aprobación definitiva.


Anna Veiga, directora del Banco de Líneas Celulares del Centre de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB), considera que esta aprobación “es un paso adelante en la investigación muy importante que abrirá camino en otros países de Europa y sentará precedentes”.


Para Luis Serrano, director del Centre de Regulació Genòmica de Barcelona (CRG), el anuncio de esta aprobación “resulta científicamente muy interesante porque poder trabajar con embriones humanos abre la puerta a poder estudiar muchas enfermedades genéticas o problemas de fertilidad”.


Sin embargo, pese a las aplicaciones potenciales de esta técnica, que podría usarse en el futuro para corregir alteraciones genéticas que originan enfermedades graves, algunas voces alertan ya sobre su uso inadecuado. Preocupa en particular su posible uso en el futuro en tratamientos de reproducción. Una incógnita por resolver será si la edición del ADN de un embrión podría tener consecuencias indeseadas en otros genes y que esas modificaciones se transmitan a las generaciones siguientes. Por ese motivo, en octubre pasado el comité de bioética de la Unesco pidió que por el momento sólo se autoricen las intervenciones sobre el genoma “únicamente por motivos de prevención, diagnóstico y terapia, y sin que implique modificaciones para la descendencia”.


”Aún no podemos utilizar esta técnica con todas las premisas de seguridad, aún no está totalmente a punto y presenta algunos problemas técnicos”, señala Anna Veiga, quien insiste en que, además, la edición del genoma no servirá para evitar que los bebés nazcan con defectos o enfermedades genéticas. “Para estos casos ya disponemos de otras técnicas, como el diagnóstico preimplantatorio, que permite seleccionar embriones sanos, sin modificarlos. Por tanto, en estos casos no hace falta ir más allá con una técnica mucho más invasiva y compleja”, añade.

sábado, 28 de febrero de 2015

Gran cantidad de tóxicos mitocondriales se transmiten de madres a hijos

Fuente: http://www.rtve.es/noticias/20150218/gran-cantidad-toxicos-mitocondriales-se-transmiten-madres-hijos/1100661.shtml


Recreación de un virus sobre unas células.





Las mitocondrias, las ‘fábricas’ celulares encargadas de producir energía en los diferentes órganos del cuerpo, pueden padecer dos tipos de enfermedades: las genéticas y las adquiridas.


Solo el primer tipo acaba de encontrar un paliativo. La aprobacion en la Cámara de los Comunes del Reino Unido a la nueva legislación en la que se permite utilizar el ADN de tres personas en la reproducción asistida permite evitar la transmisión de enfermedades mitocondriales genéticas de la madre al feto.


Pero las mitocondrias también pueden sufrir patologías adquiridas debido, por ejemplo, a la exposición a agentes tóxicos transmisibles de madre a hijo, que produce afecciones como debilidad muscular, inflamación del páncreas, cambios en la distribución y la cantidad de grasa corporal, etc.


Un equipo del laboratorio de Investigación Muscular y Función Mitocondrial del Hospital Clínico de Barcelona ha llevado a cabo una revisión de la escasa información disponible sobre toxicidad mitocondrial en embarazadas de los últimos diez años.


Su estudio, publicado en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health, revisa más de 100 estudios de la base de datos Pubmed/MEDLINE.


En él las investigadoras plantean alternativas para evitar el daño en la gestante y el bebé, basadas en dos estrategias: buscar marcadores de toxicidad y evitar cualquier contacto con los tóxicos mitocondriales.


“Son muchos los agentes que fomentan este tipo de toxicidad. Entre ellos, se encuentran agentes biológicos como algunos virus, antibióticos, fármacos antirretrovirales, fármacos antipsicóticos, gases como el monóxido de carbono, sustancias químicas como los pesticidas, el alcohol y el tabaco, entre otros”, ha explicado Constanza Morén, líder del estudio.


“Quizá el alcohol y el tabaco sean los agentes más frecuentes, cuya exposición podemos evitar a través de la concienciación. Pero otros muchos son fármacos y, por lo tanto, es fundamental transmitir a la comunidad clínica la gran capacidad lesiva de estos tratamientos”, subraya Morén.


Dependiendo del tiempo de exposición, de la dosis de cada tóxico y de la fase del embarazo en la que se reciba, la toxicidad en las embarazadas será más probable. 



También existe una predisposición genética que puede determinar que la persona sea más resistente o vulnerable a esa exposición.


“En el mundo mitocondrial existen los llamados haplogrupos, que determinan la composición genética de nuestras mitocondrias. El hecho de tener un haplogrupo u otro puede condicionar la resistencia a las alteraciones mitocondriales”, ha señalado Morén.


Respecto a la cifra total de embarazadas que padecen toxicidad mitocondrial, Morén insiste en que es complicadísimo hablar de un porcentaje exacto, solo podemos asumir que hay poblaciones de riesgo.


Por ejemplo, en los países desarrollados se estima que hay de un 10% a un 25% de embarazadas fumadoras, que serían población con riesgo de padecer este tipo de toxicidad, pero no quiere decir que todas la desarrollen.



La transmisión de la toxicidad mitocondrial de madre a hijo puede producirse desde la concepción -los progenitores pueden haber sufrido sus consecuencias en sus células reproductivas- hasta que termina la lactancia.


A menudo, la toxicidad se transmite de la madre al feto porque la placenta no actúa como barrera para todas las sustancias. Los agentes tóxicos tienen la capacidad de viajar por el torrente sanguíneo de la madre y llegar hasta el feto durante su desarrollo atravesando cualquier filtro protector.


Un ejemplo es el de los antirretrovirales administrados a pacientes embarazadas VIH positivas, aunque estos fármacos tienen más beneficios que la interrupción del tratamiento para evitar la toxicidad. “Este es un caso de exposición a tóxicos mitocondriales inevitable durante el embarazo”, aclara Morén.



Las consecuencias para la madre y el feto pueden ser desde asintomáticas -sin manifestaciones clínicas evidentes- en la mayoría de los casos, hasta mortales en contadas ocasiones.


A veces, la toxicidad es la responsable de los problemas obstétricos de las gestantes: parto prematuro, restricción del crecimiento intrauterino, preeclampsia, etc.


“Como las mitocondrias participan en procesos indispensables para la viabilidad celular y, además, hay mitocondrias en prácticamente todos los tejidos y tipos celulares, si aparecen manifestaciones clínicas visibles los efectos se pueden observar en cualquier órgano o tejido”, aclara Morén.


Algunos ejemplos de efectos visibles son la redistribución de grasa corporal en el organismo (lipodistrofia), pancreatitis, encefalitis, miopatías o hiperlactatemia y acidosis láctica, entre otros.





Según las investigadoras, la mejor manera de prevenir la intoxicación es evitar la exposición al agente durante el embarazo. “En los casos en los que esto no sea posible, se debería estudiar la posibilidad de reducir al máximo la exposición e implementar en la práctica clínica el uso de marcadores de toxicidad mitocondrial”, indica Morén.


“Puesto que la prevención no es siempre posible ante exposiciones accidentales o terapéuticas, es esencial identificar sustancias menos tóxicas para la mitocondria, así como biomarcadores -a poder ser, no invasivos- que puedan dar una pista sobre la evolución y que faciliten el seguimiento de esta toxicidad durante la gestación”, alerta.


Actualmente, las investigadoras están estudiando la posible base mitocondrial subyacente en el crecimiento intrauterino restringido. También han finalizado un estudio sobre toxicidad mitocondrial y apoptosis en gestantes VIH positivas para su publicación en la revista científica AIDS .


Morén también trabaja en el establecimiento de modelos in vitro para el estudio de mecanismos moleculares subyacentes y la búsqueda de biomarcadores para este tipo de toxicidades.


En paralelo, analiza los cambios genéticos mitocondriales que ocasiona la exposición gestacional al VIH y los fármacos antirretrovirales en colaboración con los hospitales de Vall d’Hebron y Sant Joan de Déu.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Un hallazgo sobre células madre desafía el dogma de cómo se desarrollan los fetos

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/11966/un-hallazgo-sobre-celulas-madre-desafia-al-dogma-de-como-se-desarrollan-los-fetos/es/


Se ha descubierto un nuevo tipo de célula madre que, aparentemente, puede convertirse en una célula hepática o en una célula que conforma el revestimiento de los vasos sanguíneos del hígado.



La existencia de dicho tipo de célula contradice la teoría actual sobre cómo surgen los órganos a partir de las capas celulares en el embrión, y puede proporcionar pistas sobre los orígenes del cáncer de hígado y posibles tratamientos futuros.



Gracias a las células madre, cada ser humano se desarrolla a partir de una única célula, convirtiéndose al final del proceso en un ser complejo hecho de más de 200 tipos de células. La célula madre humana original, el embrión resultante de la fecundación, tiene el potencial de desarrollarse en cada tipo de célula humana. Las células madre se multiplican (proliferan) y especializan (diferencian), hasta que logran una población de millones de células funcionales, incluyendo células hepáticas (hepatocitos), células de vasos sanguíneos (células endoteliales), células musculares, óseas, etcétera.



En el útero, una de las fases iniciales del embrión humano comienza con la aparición de tres capas distintas de células madre: el endodermo, el mesodermo y el ectodermo.




Recreación artística de célula madre del tipo descubierto. 






El consenso hasta ahora era que el endodermo se centra en formar el hígado y otros órganos de la zona digestiva; el mesodermo se ocupa del corazón, los músculos y las células sanguíneas; y el ectodermo se dedica al cerebro y la piel. Es importante saber con certeza qué capa da lugar a qué órganos porque estos orígenes guardan pistas cruciales sobre las causas de ciertas enfermedades en los sujetos adultos, además de sobre cómo debe ser el desarrollo correcto del individuo.


El equipo de Valerie Gouon-Evans, de la Escuela Icahn de Medicina, dependiente del Centro Médico Monte Sinaí en la ciudad estadounidense de Nueva York, ha encontrado una célula madre que puede convertirse en célula hepática, que se cree se origina en el endodermo, o en célula endotelial (que ayuda a formar un vaso sanguíneo), y cuyo origen exclusivo se atribuía al mesodermo.



El nuevo descubrimiento va en contra de la teoría tradicional de las capas iniciales, que dice que una célula madre solo se convierte en tipos de célula en consonancia con la capa de la que proviene dicha célula madre. Ahora resulta que, aparentemente, las células endoteliales pueden surgir tanto del endodermo como del mesodermo.