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domingo, 18 de junio de 2017

Células madre, posible vía para mejorar la rehabilitación en ictus

Fuente: http://neurologia.diariomedico.com/2017/05/22/area-cientifica/especialidades/neurologia/celulas-madre-posible-via-para-mejorar-rehabilitacion-en-ictus


La inyección directa de células madre derivadas de la grasa podría potenciar y alargar los beneficios que reporta la rehabilitación en pacientes que han sufrido un ictus isquémico.



El equipo de Juan Antonio Barcia, jefe de Neurocirugía del Hospital Clínico de Madrid, ensaya con células madre de la grasa para recuperación del ictus.




El equipo de Neurocirugía, junto con el Laboratorio de Medicina Regenerativa, ambos del Instituto de Neurociencias del Hospital Clínico de Madrid, realizan un ensayo clínico, denominado Celictus y en el que ya hay incluidos seis pacientes, a través del que se pretende demostrar si la terapia celular -células madre alogénicas derivadas del tejido adiposo- podría convertirse en una herramienta adicional que potenciara los efectos beneficiosos de la rehabilitación en pacientes que han sufrido un ictus isquémico. El ensayo aún carece de datos específicos, ya que el primer paso ha sido analizar la implantación de células madre en tejido sano peri-infarto y core de la lesión, así como demostrar la factibilidad de la implantación y seguridad de la técnica mediante esterotaxia guiada por neuronavegación. "El objetivo del ensayo clínico es emplear este tipo de células y estudiar si pueden ser viables para mejorar el daño cerebral producido por ictus isquémico. Ante todo, hay también que evidenciar que no son tóxicas y que son seguras. El objetivo secundario sería observar si produce un efecto de mejoría sobre los pacientes", explica Juan Antonio Barcia, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Clínico y coordinador, junto con el neurocirujano Fernando Rascón, de esta investigación que, según el profesional, sería inviable sin la participación de Idoya Barca y Lucía Garvín, del Servicio de Rehabilitación; el equipo de la Unidad de Fisioterapia, así como de Teresa Moreno y Matías Guiu, miembro y jefe, respectivamente, del Servicio de Neurología, todos del citado hospital.


Esta línea de investigación se plantea desde hace años a través de trabajos realizados con José Manuel García Verdugo, biólogo celular de la Universidad de Valencia, Manuel Monleón, ingeniero de Biomateriales de la Universidad Politécnica de Valencia, y con Damián García Olmo, de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, por su dilatada experiencia en el uso de células madre procedentes de la grasa.


Esta potencial nueva vía de apoyo a la rehabilitación del ictus isquémico parte del planteamiento, y realidad clínica, de que la neurocirugía elimina lesiones que dañan al cerebro, evitando así más daño. Pero la pretensión futura sería eliminar o minimizar la secuela: variar el concepto inicial de la neurocirugía y alcanzar una neurocirugía reparadora mediante células madre, concepto, no obstante, "muy lejano", según Barcia, ya que, "de momento, sólo han demostrado que son neuroprotectoras, antinflamatorias y que pueden reclutar células madre producidas por el órgano en el que se encuentran".


No obstante, y aprovechando sus capacidades protectoras y antinflamatorias, el equipo del Clínico ha partido de este planteamiento: superada la fase clínica post-ictus, el paciente es remitido a un programa de rehabilitación. Al principio, mejora de una manera muy rápida, pero posteriormente se observa un estancamiento.


La hipótesis de trabajo, por tanto, es si a los pacientes que han pasado la fase de rehabilitación y alcanzan un techo se les podría ofrecer un "nuevo incentivo", que pueda mejorar la organización celular, producir una protección neuronal y, sobre todo, atraer nuevas células.


La pregunta por esclarecer, según Barcia, es: ¿podría producirse un nuevo escalón de mejora en la rehabilitación? ¿Este tipo de terapia celular podría optimizar más aún la rehabilitación? Por el momento, la única respuesta es que "no pretendemos que las células de la grasa se conviertan en neuronas. Estudiamos si provocando cambios celulares se produce alguna variación que permita que la rehabilitación tenga una efectividad adicional", fenómeno que, a su juicio, supondría un relevante beneficio.



Los criterios de inclusión en este ensayo son muy estrictos. En primer lugar, hay que delimitar que en todos los casos se reproduzca una enfermedad homogénea, para que los datos sean comparables y porque se analiza frente a un grupo control sano. Se trataría de pacientes con un infarto completo de arteria cerebral media y que han pasado al menos entre 6 meses y 18 meses después del ictus. Este periodo se establece porque después de este tiempo se produce una recuperación espontánea que podría tergiversar los datos. La franja de edad se establece entre 25 y 80 años. Además, deben tener una incapacidad moderada o moderadamente severa; una escala de Rankin de entre 3 y 4, lo que significa que "sean autosuficientes en su vida diaria, o dependientes en aspectos limitados pero, sobre todo, que puedan hacer rehabilitación". La demostración preclínica de la seguridad de la terapia ha sido una tarea ardua pero absolutamente necesaria, según Barcia. En infarto cerebral en modelo animal se ha tenido que demostrar que la administración de este tipo de células no genera toxicidad ni produce tumores, proliferaciones u otras alteraciones y que, sin embargo, sí se relacionan con mejoría neurológica, aunque en clínica humana "se necesitan datos sólidos que se obtendrán con más estudios".

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Una terapia experimental podría reparar los daños que deja el ictus en el cerebro

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-accidente-cerebrovascular-terapia-experimental-podria-reparar-danos-deja-ictus-cerebro-201608222027_noticia.html


El tratamiento combina células madre con un fármaco y abre una puerta a revertir la discapacidad que generan los infartos cerebrales.


Una terapeuta durante un ejercicio de rehabilitación con un paciente tras un ictus.




Los daños que deja un infarto cerebral podrían revertirse. Bastaría con aplicar un tratamiento que combina células madre humanas con un fármaco experimental. De momento, esto solo es un sueño médico que ha funcionado en ratones, pero si se demuestra su efecto en pacientes reales, supondría una revolución en el tratamiento de cientos de miles de personas que cada año sufren un ictus.


No es la primera vez que se demuestra que una inyección de células madre mejora las funciones motoras tras un accidente cerebrovascular. Pero este estudio va un paso más lejos porque combina esta estrategia con un fármaco neuroprotector para mejorar los resultados y, sobre todo, para que se mantengan en el tiempo.


Al añadir este medicamento se consigue prolongar la vida y la actividad de las células madre. Las células madre se convierten en neuronas y fabrican conexiones funcionales y estructurales con el sistema nervioso, detalla Berislav Zlokovic de la Universidad del Sur de California en la revista «Nature Medicine», donde publica sus resultados. «Nadie había logrado esto en el tratamiento del ictus hasta esta fecha».


El pasado mes de junio otros investigadores de la Universidad de Stanford introdujeron células madre de la médula ósea a través de una infusión directa al cerebro. Los 18 pacientes tratados tuvieron una mejoría significativa que les permitió, por ejemplo, volver a caminar. Sin embargo, las células trasplantadas no se transformaron en neuronas como ha ocurrido ahora.



«El problema de las celulas madre inyectadas es que tienen poco recorrido, se mueren. La conjunción con el fármaco hace que perduren y formen contactos funcionales con otras células», comenta Juan Lerma del Instituto de Neurociencias de Alicante. En su opinión, «los resultados son bastante interesantes y dan pie a que se inicie el estudio de una nueva terapia para el ictus, para lo que hoy por hoy no hay ninguna eficaz».


Este compuesto tan eficaz, aún no tiene nombre comercial. Se llama 3K3A-APC y ya ha empezado a probarse en solitario en ensayos clínicos con pacientes de ictus de verdad, aunque aún sin células madre. Aún no se tienen resultados.


«Si funcionara en humanos, podría acelerar la rehabilitación de estos pacientes», asegura Jim Koenig, director del Instituto de Desórdenes Neurológicos e Ictus de Estados Unidos, uno de los organismos que ha apoyado esta investigación.


jueves, 15 de septiembre de 2016

Células madre para recuperarse tras un ictus

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2016/08/14/579e3e03e2704ee24a8b4636.html


Al volver a casa después de dejar a sus hijos en el colegio, Carmen se encontró revuelta, se sentía mareada, como desmadejada, sin ganas de nada. Se echó un rato a descansar y vio que la cosa no iba a mejor. En ese momento, decidió, casi por inercia, llamar a su madre, quien fue la que dio la voz de alarma. Carmen no se podía expresar bien, sólo hablaba en monosílabos y con mucha dificultad. Esa llamada le salvó la vida.


A los pocos minutos, su hermana Olga fue a casa de Carmen para ver qué le pasaba. Al abrir la puerta, se la encontró atontada, "sin poder hablar, sólo hacía gestos y no contestaba a mis preguntas. Vi que estaba perdiendo la memoria y me asusté. No perdí ni un segundo y llamé al 112. La ambulancia la llevó al Hospital Virgen del Rocío, de Sevilla, donde rápidamente se activó un maravilloso equipo de profesionales que trataron el ictus de mi hermana", relata Olga con su voz cargada de emoción.


Los médicos vieron que tenía un coágulo que era el responsable del infarto cerebral y empezaron con el tratamiento para deshacerlo, lo que se denomina en el argot médico fibrinólisis. Ésta no funcionó y optaron por abrir la arteria obstruida con un stent, que tras cinco intentos tampoco resolvió el problema. A las 72 horas el coágulo, milagrosamente, desapareció y el equipo de Francisco Moniche le ofreció un tratamiento innovador: usar sus propias células de la médula ósea para acelerar la recuperación de la zona del cerebro que ha sido dañada por el ictus.


"Este tratamiento aún se está estudiando y no se puede utilizar en todos los pacientes. Está en lo que denominamos estudio fase II, en el que se analiza y valora la seguridad del tratamiento, que ya ha sido demostrada, y faltan otras fases para que se pueda hacer en todos los enfermos con ictus isquémicos discapacitantes", asegura el neurólogo Francisco Moniche, del Servicio de Neurología Hospital Universitario Virgen del Rocío, quien también trabaja en el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS), que añade que los pacientes que más se van a beneficiar son los que más secuelas tienen.


El procedimiento consiste en utilizar células madre de la médula ósea del paciente, que se extraen de la cadera, procesarlas en el laboratorio y luego ponerlas en la zona cerebral dañada y anulada por el infarto.


La extracción de células la hacen los hematólogos, que son los encargados de procesarlas en el laboratorio. En unas dos o tres horas eliminan, utilizando una serie de filtros, las células que no interesan para el trasplante y se quedan sólo con las que luego se vuelven a poner. "No duele, se hace con anestesia local y, además, se suele hacer en el lado del cuerpo afectado por la parálisis del ictus, que tiene menos sensibilidad", apunta el neurólogo.


Una vez que se tienen las células procesadas y tratadas, se inyectan dentro de la arteria que llega al cerebro para que puedan alcanzar la zona dañada.


En un infarto cerebral existe una zona dañada que ya no se recupera. "El objetivo del tratamiento es ayudar al tejido que está alrededor de la zona infartada que sí puede volver a hacer sus funciones, ya que son zonas que asumen las tareas de la dañada, para que el cerebro pueda seguir funcionando. Es un mecanismo cerebral innato que intentamos potenciar implantando células madre de la médula ósea".


Las cifras sobre la enfermedad no son nada alentadoras. Según datos del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (GEECV-SEN), el ictus es la primera causa de mortalidad entre las mujeres españolas y la segunda en los varones. A consecuencia del ictus mueren cada año unos 40.000 españoles. Pero la mortalidad no es el único caballo de batalla de esta enfermedad, ya que la invalidez que provoca es muy elevada.


Para intentar paliar esa discapacidad permanente que aparece tras un ictus, Francisco Moniche lleva años trabajando con el autotrasplante de células madre de médula ósea. El proyecto ahora se encuentra en fase II y cuenta con la financiación de las Ayudas a la Investigación en Salud de la Fundación Mutua Madrileña. El neurólogo se muestra esperanzado, pero con los pies en el suelo.


Por ahora, sólo se puede aplicar este tratamiento en pacientes con ictus isquémico agudo incapacitante y no puede pasar más de una semana desde el ictus para hacer el autotrasplante. Para el tratamiento con células madre el tiempo también es oro en el ictus. El proceso de reparación del cerebro en los primeros días es más receptivo. Por eso, se tiene que hacer pronto, cuanto antes mejor, así se intenta recuperar la mayor cantidad de tejido cerebral posible.


Para poder beneficiarse del tratamiento con células madre, los pacientes tienen que tener un déficit neurológico grave, es decir, deben tener problemas para mover una parte del cuerpo, para hablar y para recuperar las funciones perdidas. Normalmente, en esta situación se les aboca a estar en una silla de ruedas el resto de su vida. No tienen autonomía, no pueden comer solos, no pueden lavarse, ni vestirse, ni caminar... se vuelven totalmente dependientes, con todo lo que implica desde el punto de vista sanitario y social.


De esto se ha salvado Carmen, quien lleva ya una vida casi normal, aunque ahora está volviendo a aprender a hablar. Por eso, va al logopeda. Olga cuenta que va progresando poco a poco, pero aún no se entiende bien lo que dice. Le están enseñando a hablar, es como una niña pequeña que empieza a pronunciar sus primeras palabras. "Comunicarnos, sí que nos comunicamos con ella, los gestos son de gran ayuda".


Otra gran ayuda para contestar a las preguntas ha sido el correo electrónico. De esta forma, Carmen puede comentar cómo ha vivido su enfermedad. "Ha sido un cambio brusco en mi vida, como de la noche a la mañana. Una pesadilla de la que no despierto, aunque es real, existe y, por suerte, estoy aquí".


Uno de los momentos más difíciles que ha vivido ha sido al salir del hospital y enfrentarse a la realidad. "Tengo que seguir y adaptarme a la rutina de una madre con dos pequeños, que con siete y ocho años se han adaptado muy bien a mi nueva situación y la ven de una manera muy normal. Todos los días me enseñan algo".


Su marido y su familia han sido claves en todo el proceso de recuperación, ya que no se han despegado de ella en ningún momento. "Mi marido es el consuelo que nunca me falla y mi familia ha sido mi tabla de salvación, mi fuerza y mi gran apoyo. Si estoy aquí, es gracias a la mano de Dios, a los médicos que me han atendido y a mi familia", asegura Carmen.


Por el momento, el equipo de Francisco Moniche ya ha tratado en Sevilla a 29 pacientes, donde se ha podido demostrar que el autotrasplante de células de médula ósea es seguro, ya que las células son del paciente y no hay rechazo. "Ahora estamos valorando la eficacia clínica. Hay bastantes datos para la esperanza, pero falta demostrarlo en un grupo amplio de pacientes".


También hay que despejar algunas incógnitas, como saber cuál es la cantidad de células madre de médula ósea que se deben trasplantar. Parece ser que a mayor cantidad de células madre, mayor es la recuperación. De todas formas, Francisco Moniche aclara que "la médula ósea de cada paciente es distinta en cuanto a número de células. Por eso, tenemos que estudiar y ver la dosis más adecuada de tratamiento en cada paciente".


Los resultados obtenidos hasta el momento, los ha presentado el especialista en el European Stroke Organization Conference. Como los ensayos clínicos deben recogerse en un registro y los datos son públicos, muchos pacientes y familiares de personas que han sufrido un ictus de diferentes partes del mundo se han puesto en contacto con el grupo de Francisco Moniche para entrar en el estudio. Ante esta situación, el neurólogo no se cansa de repetir que "hay que ser muy cautos a la hora de hablar de resultados. Está valorándose y es una esperanza de futuro".


Por eso, todavía no se puede utilizar en todos los pacientes que han tenido un ictus. Aunque este procedimiento tiene una baza a su favor: es muy similar al trasplante de médula ósea que se utiliza en otras enfermedades, como algunos cánceres hematológicos, por lo que una vez que se demuestre que es útil en ictus, se podría hacer en muchos hospitales que ya hacen autotrasplante de células de médula ósea en pacientes que tienen leucemia.


Aún falta pasar una serie de controles de las autoridades sanitarias y monitorizar a muchos pacientes, pero los primeros resultados del trasplante se empiezan a ver a las 24 horas de la infusión de las células, que es cuando se evalúa por primera vez al paciente que ha recibido sus propias células madre. Luego se vuelve a ver qué ha ocurrido a la semana y a los seis meses. Por ahora, entre el 20% y el 30% de los pacientes son ya independientes.


domingo, 5 de junio de 2016

Demuestran que la terapia con células madre es muy eficaz y segura en el tratamiento del ictus

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-demuestran-terapia-celulas-madre-eficaz-y-segura-tratamiento-ictus-201606030145_noticia.html


La inoculación de células madre en el área cerebral dañada permite a pacientes que habían sufrido un ictus hacía más de seis meses recuperar parcialmente su movilidad.







Cada año, más de 17 millones de personas de todo el mundo y cerca de 120.000 españoles padecen un ictus o accidente cerebrovascular, esto es, una disminución u obstrucción del flujo sanguíneo en el cerebro –ictus isquémico, anteriormente denominado ‘infarto cerebral’– o una hemorragia por la rotura de un vaso sanguíneo cerebral –ictus hemorrágico, otrora conocido como ‘derrame cerebral’–. Un ictus que, a día de hoy, se corresponde con una de las primeras causas de mortalidad y discapacidad en todo el planeta. No en vano, en torno a un 30% de las personas que sufren el episodio fallece a consecuencia del mismo y hasta un 40% adquiere una discapacidad grave. De hecho, la gran mayoría de los 300.000 pacientes que, solo en nuestro país, han sobrevivido a un ictus presenta algún tipo de discapacidad residual. De ahí la importancia de un nuevo estudio dirigido por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Stanford (EE.UU.), en el que se demuestra no solo la seguridad, sino también la eficacia, de la terapia con células madre en el tratamiento del ictus.


Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Stroke», demuestra que la inyección intracraneal de unas células bautizadas como ‘SB623’ en pacientes que sufrieron un único ictus hacía ya 6-36 meses no solo no se asocia con ningún efecto secundario, sino que mejora de forma ostensible la capacidad motora de los afectados. De hecho, algunos pacientes que no podían mover sus brazos fueron capaces de hacerlo tras el tratamiento. Y algunos de aquellos postrados en una silla de ruedas pudieron volver a caminar.


Y estas células ‘SB623’, ¿qué son? Pues básicamente, son células madre mesenquimales derivadas de la médula ósea de dos donantes voluntarios. Y si bien estas células mesenquimales tienen la capacidad de diferenciarse en multitud de células de distintos tejidos, fueron previamente modificadas para promover su diferenciación en neuronas cerebrales.



En el estudio, los investigadores seleccionaron a 18 pacientes que, con una edad promedio de 61 años, habían sufrido un único ictus en la corteza cerebral –esto es, la capa más externa del cerebro–. El tiempo transcurrido desde la presentación del accidente cerebrovascular osciló entre los 6 meses y los tres años.


Una vez los participantes fueron anestesiados, los autores practicaron un pequeño agujero en sus cráneos e inocularon las células ‘SB623’ en distintos puntos de la periferia de la zona dañada. Y una vez concluido el procedimiento, los pacientes solo tuvieron que pasar una noche en el hospital antes de poder volver a sus casas.


El seguimiento de los pacientes mostró la falta de efectos secundarios asociados a la terapia con células madre. Es cierto que hasta un 78% de los participantes padeció dolores de cabeza transitorios, pero este efecto adverso obedeció a la técnica empleada para la inoculación de la terapia –la ‘trepanación’ del cráneo– y no a la acción de las células ‘SB623’. Sin embargo, el principal logro demostrado en el estudio no es la seguridad del procedimiento, sino la recuperación observada en los participantes.



Como destaca Gary Steinberg, director de la investigación, «nuestro estudio es pequeño y fue diseñado básicamente para evaluar la seguridad del procedimiento. Pero los pacientes mejoraron de una forma notable, y esta mejoría no solo fue estadísticamente significativa, sino clínicamente aparente. Habían recuperado de forma visible su capacidad para moverse, algo que no tiene precedentes. Y es que a los seis meses de sufrir un ictus, uno no espera observar ya ninguna recuperación».


En este contexto, debe recordarse que a día de hoy ya existen tratamientos eficaces para el tratamiento del ictus. El problema es que, para garantizar su eficacia, deben ser administrados en las primeras horas posteriores al episodio. Una limitación, por el contrario, de la que escapa el procedimiento descrito en el nuevo estudio.



Distintos estudios previos habían demostrado que, una vez trasplantadas, las células madre mesenquimales comienzan a morir al cabo de un mes y no sobreviven más allá de dos meses. Sin embargo, las mejorías en la función motora de los participantes no solo se llevaron a cabo durante los primeros dos meses del estudio, sino que en algunos casos se prolongaron hasta más allá de los 24 meses de seguimiento.


Como explica Gary Steinberg, «es probable que los factores secretados por las células mesenquimales durante el postoperatorio inmediato hayan estimulado la regeneración o reactivación a largo plazo del tejido nervioso circundante».


Es más; la recuperación de la capacidad motora fue independiente de la edad de los pacientes. Como concluye el director del estudio, «las personas más mayores no suelen responder tan bien a los tratamientos, pero lo que hemos visto es que los pacientes que ya han superado los 70 años también logran una recuperación notable».


sábado, 18 de abril de 2015

Células madre para reparar lesiones cerebrales

Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/04/08/ciencia/1428483264_207393.html



Un experimento, desarrollado en ratones y dirigido por una española, ha permitido la conexión de neuronas trasplantadas en el cerebro adulto.


Sandra Acosta Verdugo, en su laboratorio.






Un grupo de científicos de la Universidad Libre de Bruselas ha logrado reparar por primera vez una lesión del córtex cerebral mediante el implante de neuronas generadas a partir de células madre. Uno de los responsables de la investigación, publicada en la revista Neuron, es la española Sandra Acosta Verdugo (Barcelona, 1981). “En el experimento, desarrollado en ratones, las neuronas trasplantadas se han integrado en el 100% de los casos, con lo que se ha logrado la curación de lesiones del córtex cerebral”, explica Acosta. Este trabajo abre la puerta, a largo plazo, a terapias que podrían aplicarse en humanos para tratar lesiones cerebrales producidas por ictus, hematomas cerebrales o traumatismos.


La científica española explica que los investigadores han seguido el estado de los ratones durante más de doce meses y, en todos los casos, "seguían en perfecto estado, y ninguno de los que alcanzaron esta edad desarrolló un proceso tumoral”, una de las consecuencias negativas inherentes a las terapias celulares.


El córtex es una parte del cerebro que sólo poseen los mamíferos, por eso resulta tan interesante para los biólogos del desarrollo como Acosta Verdugo. La investigadora de Barcelona es bióloga de formación y ha centrado su trayectoria en el estudio del desarrollo del sistema nervioso y las enfermedades asociadas al desarrollo del cerebro, como autismo o cáncer infantil.


“Muchas lesiones neurológicas están relacionadas con daños en el córtex cerebral, como los ictus, la epilepsia, hematomas cerebrales o ciertos procesos neurodegenerativos”, explica.




“A pesar de su plasticidad, el córtex cerebral adulto tiene una capacidad para autorrepararse muy pobre”, señala el artículo de Neuron. Esto supone una barrera clave ante la posibilidad de tratar dicho tipo de lesiones mediante terapias celulares basadas en el autotrasplante de neuronas extraídas del propio paciente.


“No tendría sentido quitarle neuronas a un paciente y luego tratarlas para implantarlas de nuevo porque las neuronas que se extraigan del córtex se habrán perdido para siempre, el córtex del paciente no puede regenerarlas por sí mismo”, indica Acosta.


Esta es una de las dificultades de trabajar con neuronas, unas células muy diferentes al resto. Esta limitación dirigió la mirada de este grupo de científicos de la Universidad Libre de Bruselas hacia el uso de células madre inducidas (conocidas en inglés como iPSC) como la única alternativa que podía sortear este problema.


El hallazgo de las células inducidas en 2006 ha sido un paso de gigante que ha abierto enormes puertas a las posibilidades de las terapias celulares. Fue el japonés Yamanaka quien las descubrió ese año y sólo seis años después, en 2012, fue galardonado por ello con el Premio Nobel de Medicina. La primera investigación en humanos con estas células llegó un año después, en agosto de 2013.





El punto fuerte de las células iPSC es que se obtienen a partir de células madre adultas, generalmente de la piel, del propio paciente. Lo que halló Yamanaka fue un modo para que dichas células madre adultas se autotransformaran en células madre pluripotentes (el equivalente a las células madre embrionarias), que tienen la característica de que pueden convertirse en una célula de cualquier organismo del cuerpo. En esta investigación, en neuronas.


“De este modo, tanto las células de la piel como las neuronas generadas conservan el mismo ADN, de modo que se evita cualquier posibilidad de rechazo del trasplante en el paciente”, explica Acosta. Y eso es lo que ha sucedido en este experimento con ratones.



Otro reto que tenía que superar este experimento era, como señala el artículo de Neuron, el hecho de que “trabajos anteriores similares habían obtenido resultados muy limitados, lo que sugería que el cerebro adulto apenas permitía el crecimiento axonal de las neuronas del córtex”, es decir, la conexión entre neuronas.


Aquí ha estado, precisamente, otro de los importantes hallazgos de este trabajo. “Se ha descubierto en esta investigación que hay que afinar mucho en cuanto a qué células poner y en qué sitio del córtex; hay que generar las neuronas adecuadas e implantarlas en la zona adecuada en cada caso porque si no, las neuronas trasplantadas no logran conectarse y funcionar”, argumenta la científica.


Este hallazgo es, al mismo tiempo, una dificultad añadida puesto que “hay muchos tipos de neuronas y no se sabe cómo conseguir cada tipo. Además, y, este es otro descubrimiento que se ha realizado en este trabajo, en estas terapias habrá que tener en cuenta que en el cerebro no sólo hay neuronas, hay además otros dos tipos de células que comparten el mismo origen que las neuronas, y son básicas para para el correcto funcionamiento cerebral. Por lo tanto”, explica Acosta Verdugo, “no sólo hay que trasplantar neuronas sino también esas otras células”.


Otro de los riesgos que han afrontado los científicos ha sido la posibilidad de que surgieran tumores en el cuerpo receptor. Sin embargo, esto, que es inherente al empleo de terapias con células madre, se ha revelado como un riesgo mucho más reducido cuando se trata del córtex cerebral.


“Del total de ratones con los que hemos trabajado, sólo un 10% ha desarrollado teratomas”, indica Acosta Verdugo. “Se trata de un porcentaje muy reducido [si se compara con estudios similares en otros órganos del cuerpo] y esto se debe seguramente al hecho de que como los tejidos cerebrales y las neuronas no se replican son menos propensas a desarrollar estos tumores”, aclara.




Los teratomas, además, si bien pueden alcanzar un gran tamaño y crecer muy rápido, son tumores que no suelen metastatizar y la tasa de supervivencia es muy elevada.


“Sin duda, es una limitación pero se podría hacer un screening para eliminar las células madre que se cuelan en el trasplante y que son las que acaban generando el teratoma. Este trabajo no tenía ese objetivo y por eso no lo hemos hecho, pero sería algo factible de hacer, no sería demasiado complicado”, sugiere la investigadora.



Aunque en el artículo de Neuron que acaba de publicarse Sandra Acosta Verdugo aparece como investigadora de la Universidad Libre de Bruselas, la científica española trabaja desde el año pasado en el Hospital Saint Jude de Memphis, el mayor hospital del mundo en investigación de cáncer infantil. 


En Memphis, la bióloga española investiga ahora “las primeras etapas del desarrollo del cerebro y del ojo, que son órganos que derivan del mismo origen, un tejido neural precursor”. El desarrollo del sistema nervioso es la pasión científica de Acosta. Y sobre eso versó su tesis doctoral, que presentó en el Hospital de Sant Joan de Déu, tras haberse licenciado en Biología por la Universidad de Barcelona. “Versó sobre cáncer infantil y encontramos unas células precursoras en tumores neuroblásticos [un tipo de tumor infantil]”, dice.


A pesar de estar al otro lado del charco, espera poder volver a España en el futuro. “Cuando terminé en Bruselas busqué contratos en España y en Europa pero la situación ahora es muy difícil y no hay muchas opciones”, se lamenta. “Sí que hay becas y oportunidades parecidas, pero no contratos para realizar una investigación propia”.






Referencia:

viernes, 9 de enero de 2015

Células madre contra el ictus

Fuente: http://www.abc.es/local-galicia/20150108/abci-tratamiento-ictus-galicia-comecocos-201501072015.html


Un equipo médico de Santiago de Compostela descubre cómo regenerar el tejido dañado tras un ictus. La clave está en guiar hasta el cerebro unas células madre que eliminan las sustancias nocivas que se liberan tras un infarto cerebral.










Las enfermedades cerebrovasculares son la primera causa de muerte en Galicia. Un enemigo, a menudo silente, que ataca a un gallego cada siete minutos. La alta incidencia de esta patología —que en más de la mitad de los casos deja importantes secuelas en quienes la padecen— animó al equipo que el doctor José Castillo dirige a ponerse manos a la obra en la búsqueda de un tratamiento que ayude a paliar las consecuencias de haber sufrido un ictus. «Hay un tratamiento muy eficaz que consiste en reabrir el vaso obstruido, pero solo es válido si se lleva a cabo en las cinco primeras horas después del ataque. El problema son las secuelas, lo que viene después, y lo que nosotros buscamos es un tratamiento que mejore la calidad de vida de los pacientes», explica Castillo. Entre la lista de efectos secundarios de los ictus (mortales en un 10 por ciento de los casos) destaca la parálisis corporal, la pérdida del habla o la incapacidad para entender y comunicarse con los demás, conocida como afasia sensitiva.


Según el grupo de expertos del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela, la clave para mitigar las consecuencias de un accidente cerebrovascular está en las células madre. Sus ensayos, todavía en una fase incipiente, se basan en la posibilidad de crear células embrionarias a partir de otra célula proveniente del mismo organismo. «Ahora —explica el doctor Castillo— es factible reprogramar hacia atrás una célula para volverla embrionaria y diferenciarla según necesitemos. En nuestro caso, por ejemplo, las reprogramamos como neuronas», aclara.


Resuelto el primero de los escollos, contar con células nuevas y sanas, los doctores que se encargan de buscar un tratamiento que borre las señales de un ictus se encontraron otra traba en el camino, la de guiar estas células hasta el lugar adecuado. La técnica ideada para lograrlo —y que les ha valido el premio de investigación de la Real Academia Galega de las Ciencias— pasa por colocar en la superficie de las células sanas una suerte de llaves «que solo encajan en determinadas cerraduras» y guiarlas hasta el área dañada para que se acomoden. Una vez en su destino, las células reprogramadas están diseñadas para eliminar el glutamato que se libera tras un infarto cerebral y que acaba con las neuronas sanas.«Actúan como un comecocos que se come todo lo malo», ejemplifica el director de la investigación.


Todavía en una fase precoz en lo que a los ensayos clínicos se refiere, lo que ahora está analizando este grupo de expertos es la tolerancia de los humanos a este tratamiento que, en principio, arroja resultados esperanzadores. «Yo llevo muchos años de carrera como neurólogo y cuando empecé apenas había tratamientos para nada más allá del dolor de cabeza. Hoy en día, enfermedades que antes no tenían cura son perfectamente tratables. Estamos en el buen camino, aunque hay que ser prudentes», confía Castillo ante los avances médicos en este tipo de terapias.


domingo, 12 de octubre de 2014

Neurólogos andaluces ensayan el tratamiento del ictus con células madre

Fuente: http://ictussevilla.es/index.php?option=com_content&view=article&id=157:2014-10-07-10-37-06&catid=41:ultimas-noticias-is&Itemid=102


El Grupo de Trabajo de Neurovascular de la Sociedad Andaluza de Neurología (SAN) ha presentado un ensayo clínico multicéntrico en pacientes con infartos cerebrales graves. Una práctica anterior efectuada en el Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) demostró en 2012 la seguridad de la terapia celular en la recuperación de casos donde habían fracasado los abordajes convencionales.

El ictus isquémico o infarto cerebral es la tercera causa de muerte en el mundo y la primera de invalidez permanente, lo que acarrea un alto coste socio-sanitario. La tendencia en los próximos años -aumento en la expectativa de vida con una incidencia estable de ictus y con una mortalidad en descenso- prevé un incremento de los pacientes con discapacidades neurológicas, haciendo de ese modo imprescindible encontrar estrategias terapéuticas que disminuyan la discapacidad.

Con ese fin, el Grupo de Trabajo de Neurovascular de la Sociedad Andaluza de Neurología (SAN) ha presentado un ensayo clínico multicéntrico en el que se ha estudiado la reacción de pacientes con ictus isquémicos graves a la terapia celular. A los pacientes, abordados por la persistencia de un déficit grave durante la primera semana, se les ha extraído células madre de sus propias médulas óseas para serles insertadas a continuación en la arteria responsable del ictus, mejorándose así la recuperación de aquellos en quienes hubieran fracasado anteriormente los tratamientos convencionales.

Esta investigación ha sido uno de las cuestiones tratadas durante la reciente reunión celebrada en Málaga por el Grupo de Trabajo de Neurovascular de la Sociedad Andaluza de Neurología (SAN), en cuyo seno se encuentran los neurólogos responsables de un ensayo clínico con células madre efectuado en 2012 con un pequeño número de pacientes del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) y en el que se demostró la seguridad de este tratamiento.

El tratamiento con células mononucleadas de médula ósea, en las que se encuentran células madre hematopoyéticas y mesenquimales, ha probado su eficacia en estudios preclínicos de ictus y en modelos de isquemia en humanos, como la cardiopatía isquémica y la arteriopatía periférica.

domingo, 10 de agosto de 2014

Una terapia con células madre muestra resultados prometedores para tratar el ictus

Fuente: http://www.diariomedico.com/2014/08/08/area-cientifica/especialidades/neurologia/terapia-celulas-madre-muestra-resultados-prometedores-tratar-ictus


Los resultados obtenidos muestran que el tratamiento es seguro y eficaz. Las posibilidades de recuperación podrían aumentar con una aplicación temprana.



Según un estudio publicado en Stem Cells Translational Medicine, una terapia para el ictus utilizando células madre extraídas de la médula ósea de pacientes ha mostrado resultados prometedores en el primer ensayo en humanos.

Cinco pacientes recibieron el tratamiento en un estudio piloto realizado por científicos del Imperial College Healthcare NHS Trust y del Imperial College London (Reino Unido). La terapia utiliza un tipo de célula llamada CD34+, un conjunto de células madre de la médula ósea que produce células sanguíneas y células que recubren los vasos sanguíneos.

Los pacientes fueron tratados a los siete días de un ictus grave, a diferencia de otros ensayos con células madre, muchos de los cuales han tratado a los pacientes tras seis meses o más. Los investigadores creen que un tratamiento temprano puede incrementar las posibilidades de una mejor recuperación.

Se extrajo una muestra de médula espinal de cada paciente. Las células CD34+ fueron aisladas de la muestra y luego infundidas en una arteria que suministra sangre al cerebro. Todos los pacientes mostraron mejoras en las pruebas clínicas durante el periodo de seguimiento de seis meses. Cuatro de los cinco pacientes padecían un tipo de ictus muy grave. Seis meses después, estos cuatro pacientes seguían vivos y tres eran independientes.

"Este estudio muestra que el tratamiento parece ser seguro y muestra que es posible tratar pronto a los pacientes. Las mejoras observadas son esperanzadoras, aunque todavía es demasiado pronto para trazar unas conclusiones definitivas sobre la efectividad de la terapia. Necesitamos hacer más pruebas para calcular la mejor dosis y la duración del tratamiento antes de comenzar con ensayos más amplios", explica Soma Banerjee, del Imperial College Healthcare NHS Trust.

"Éste es el primer ensayo que aísla las células humanas de la médula ósea y las inyecta directamente en la región cerebral dañada utilizando técnicas mínimamente invasivas", señala Paul Bentley, del Imperial College London.

lunes, 23 de junio de 2014

El trasplante basado en células madre favorece la recuperación del ictus

Fuente: http://www.diariomedico.com/2014/06/19/area-cientifica/especialidades/genetica/trasplante-basado-celulas-madre-favorece-recuperacion-ictus


Una nueva propuesta basada en células madre supone una estrategia prometedora para el tratamiento de infartos cerebrales en humanos.



Un estudio publicado en Stem Cell Reports revela que el trasplante simultáneo de células madre neurales y vasculares puede frenar los accidentes cerebrovasculares e incrementar la recuperación en roedores.

En esta investigación, Wei-Qiang Gao y su equipo de la Universidad de Shanghai Jiaotong (China) provocaron a los roedores un ictus isquémico y luego simultáneamente les inyectaron células madre de roedores en el cerebro dañado 24 horas después. Las células madre trasplantadas se convirtieron en los tipos principales de células cerebrales y vasculares. Las células vasculares resultantes se desarrollaron en microvasos, mientras que las células neurales injertadas produjeron moléculas conocidas por estimular el crecimiento de neuronas y vasos.

Dos semanas después del ictus, los roedores sometidos a trasplante mostraron menor daño cerebral y experimentaron una mejora en sus habilidades motoras en comparación con aquellos que habían sido tratados solamente con células madre neurales.

"Éste es el primer estudio que utiliza células madre obtenidas de embriones y células madre vasculares y neurales para tratar el ictus isquémico", explica Gao. "Estos dos tipos de células generan rápidamente todos los tipos de células cerebrales. Nuestros descubrimientos sugieren que el trasplante de estos dos tipos de células que restauran la unidad neurovascular de modo más efectivo es una propuesta mejor para el tratamiento del accidente cerebrovascular".

jueves, 15 de mayo de 2014

Células del cerebro fetal para combatir las secuelas del ictus

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20140512/abci-celulas-fetales-contra-ictus-201405101638.html







En el filo de lo éticamente censurable y la necesidad de dar una solución a los estragos de los accidentes cerebrovasculares, la compañía británica ReNeuron ha presentado los resultados del primer ensayo clínico con células madre diseñado para combatir las secuelas del ictus.

Un año después del tratamiento, los primeros once pacientes tratados han mejorado de su discapacidad, lo que demostraría que la terapia podría reparar los cerebros dañados tras sufrir un infarto o una hemorragia cerebral.

Los resultados se han presentado en el congreso europeo de ictus celebrado en Niza (Francia). El éxito anima a seguir adelante con el ensayo y a incorporar nuevas víctimas de ictus, pero también plantea recelos de tipo ético. Las células madre utilizadas en la terapia no procedían de los propios pacientes, como sugieren otras aproximaciones de la medicina regenerativa, sino de fetos humanos abortados. Aunque no es la primera vez que se recurre a células fetales, se han utilizado contra el párkinson y otras patologías graves, su utilización nunca está exenta de polémica.

A los once enfermos de este ensayo se les inyectaron directamente en su cerebro células progenitoras neurales que fueron aisladas y extraídas del córtex cerebral de fetos desechados.


Los tratamientos se hicieron en el Hospital General de Glasgow, en Escocia, dentro del ensayo clínico PISCES (Investigación Piloto con Células Madre en el Ictus, en su acrónimo en inglés). Cuando comenzaron las pruebas, se enroló a enfermos que habían sufrido el infarto o la hemorragia cerebral en un espacio de tiempo no superior a seis meses. En todos los casos los síntomas se habían estabilizado, de manera que era más fácil relacionar cualquier avance o retroceso del paciente con el tratamiento.

Un año después de la infusión de células, las mejoras en los enfermos tratados son apreciables: algunos pueden mover su extremidades y realizan tareas diarias que antes de la terapia eran incapaces de realizar. Las mejoras se midieron con las escalas utilizadas para comprobar la recuperación.

En los test utilizados para medir la mejora de la calidad de vida, puntuados de 0 a 100, los pacientes tenían una media de 45. Un año después del tratamiento lograron subir en 18 puntos esa media.

La mejora no ha sido inmediata. A los tres meses de la inyección la recuperación era menor que al año, lo que sugiere que podría avanzar más.


Tras el éxito de esta primera fase, la compañía ReNeuron ha empezado ya a reclutar a un mayor número de pacientes para un ensayo clínico más amplio. En esta ocasión, las células se probarán en 41 enfermos más recientes, que hayan sufrido un ictus en los últimos dos-tres meses.

La idea es comprobar si las células madre son más eficaces cuando se aplican precozmente. Los resultados para esta segunda fase terminarán a finales de 2015 y permitirán saber si la terapia celular es segura más allá de esta prueba piloto con un número reducido de pacientes.


La teoría de los científicos de ReNeuron es que estas células madre alivian las secuelas del ictus al reducir la inflamación cerebral. También facilitan la liberación de factores de crecimiento que ayudan a las células cerebrales a recolonizar las áreas dañadas.

La terapia celular es la última esperanza en el tratamiento del ictus, también llamados accidentes cerebrovasculares. Salvo la rehabilitación física y cognitiva de estos pacientes, poco se puede hacer para ayudar a recuperar las capacidades perdidas.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Terapia celular para el ictus

Fuente: http://diarioab.com/index.php/exterior/1525-un-investigador-albaceteno-reconocido-por-avanzar-en-el-tratamiento-del-ictus


El albaceteño Daniel Tornero en los laboratorios donde ha renovado su contrato. /CEDIDAG.F.LUNES, 04 NOVIEMBRE 2013



El albaceteño Daniel Tornero ha conseguido que su último estudio sobre el tratamiento del ictus con terapia celular basada en células madre sea reconocido por la prestigiosa publicación científica internacional 'Brain'. Se trata de un gran paso en la carrera de este científico, que actualmente trabaja en la Universidad de Lund (Suecia).


Daniel Tornero llegó a Lund en junio de 2010. Tres años después ha conseguido renovar el contrato con el Laboratorio de Células Madre y Neurología Restaurativa de la Universidad de la localidad sueca. "En principio vine para una estancia de un año y medio, pero la situación de la ciencia en España y mi interés en el proyecto me hizo prolongar mi estancia", explica. Se trata de un ejemplo más del talento que promueven y aprovechan otros países, surgido del sistema educativo español. Tornero se doctoró en la Facultad de Medicina de la Universidad de Albacete en 2007.

Este investigador ha conseguido, como primer autor del artículo y principal responsable del estudio, ser publicado por 'Brain' por un importante hallazgo para el tratamiento efectivo del ictus, "una enfermedad para el cual no existe ningún tipo de tratamiento efectivo en la actualidad", señala.

El ictus o infarto cerebral está causado por la obstrucción de un vaso sanguíneo que alimenta el cerebro y provoca una pérdida masiva de neuronas. En la actualidad, es una de las causas más frecuentes de muerte y discapacidad crónica en humanos adultos. El artículo publicado en la revista 'Brain' muestra cómo células obtenidas de la piel de un donante humano pueden ser transformadas en células precursoras de neuronas y trasplantadas en un cerebro dañado por un infarto cerebral. Dos meses después del transplante, las células reprogramadas son capaces de generar neuronas maduras que establecen conexiones con otras zonas del cerebro. Estos estudios han sido llevados a cabo en un modelo animal en ratas que presentan una importante mejoría en la movilidad tras los transplantes.

Según Olle Lindvall, Asesor Senior, profesor de Neurología y uno de los responsables del proyecto, "los resultados son prometedores y representan un paso inicial de gran importancia hacia el tratamiento del ictus en humanos mediante transplantes de células madre reprogramadas". Las herramientas de reprogramación celular utilizadas en el trabajo fueron desarrolladas en 2006 por el científico japonés Shinya Yamanaka, estudios por los que le fue concedido el Premio Nobel de Medicina el pasado año.


Con esta estrategia, se podrían realizar autotrasplantes de células de la piel del propio paciente, reprogramadas y transformadas en precursores de neuronas para repoblar la zona dañada tras el infarto cerebral. "Esta estrategia reduce los problemas éticos derivados del trabajo con células madre embrionarias, ya que se basa en la obtención de células de la piel del propio paciente, eliminando cualquier posibilidad de rechazo del trasplante. Además, la especificidad de las células generadas reduce hasta el mínimo las posibilidades de aparición de tumores", indica Daniel Tornero.

Preguntado sobre si este gran avance científico podría tener una pronta aplicación en las personas y en clínicas españolas, el albaceteño reconoce que "es algo que depende mucho de futuros estudios en los que se asegure la capacidad de integración y la funcionalidad de las células trasplantadas. A pesar de los buenos resultados en los modelos animales presentados en el artículo de 'Brain', es necesario asegurarse de que no se genera ningún efecto perjudicial asociado".

Sin embargo, se muestra optimista dadas las posibilidades de éxito del hallazgo que ha liderado. "Todo nos hace ser optimistas para una futura aplicación clínica de estas terapias, ya que serían muy beneficiosas", añade.

"Aunque parezca más parte del guión de una película de ciencia ficción, el estudio abre la posibilidad de reparar el cerebro dañado tras un ictus cerebral mediante células de la piel del propio paciente, que tras un proceso de reprogramación, son transplantadas en la proximidad de la zona dañada. Estas células son capaces de dar lugar a neuronas maduras funcionales que se integran en el tejido sano y promueven una más pronta recuperación tras el ictus", concluye.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Ensayan terapia celular para tratar el ictus

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2013/09/13/galicia-ensaya-terapia-celular-ictus-raton-cnio/0003_201309G13P26991.htm


El equipo de Collado colaborará con el CNIO en la explotación terapéutica de la reprogramación celular



Escoja una célula de su cuerpo. Del corazón, por ejemplo. Es una célula adulta que se ha especializado en cardíaca en un proceso evolutivo desde su fase embrionaria, cuando aún no se habían diferenciado y no tenían una misión específica. Ahora imagínese que el proceso se puede revertir, que una célula adulta se pueda reprogramar para retrotraerla a su infancia, cuando aún era pluripotente y tenía la capacidad de transformarse en cualquier tejido.

Esta proeza de la medicina es lo que logró el Nobel Shinya Yamanaka en el 2006. Pero lo hizo en laboratorio, en placas de cultivo. La nueva vuelta de tuerca llegó esta semana con un avance aún más sorprendente logrado por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO): reproducir el mismo proceso en un ser vivo y conseguir una célula mucho más versátil aún, totipotente, lo que abre una vía real al uso terapéutico de la reprogramación celular y acorta los pasos de la medicina regenerativa. O, dicho de otra forma, imagínese a la misma célula cardíaca, pero que ahora está dañada por un infarto. Si se la devuelve a su estado embrionario podría transformarse de nuevo en una célula adulta sana del corazón, utilizarla para reemplazar las defectuosas y reparar el daño. Es solo una de las múltiples y variadas aplicaciones de un hito médico que deberá probar aún su enorme potencial. Y en este camino Galicia puede convertirse en una referencia gracias al grupo de Células Madre en Cáncer y Envejecimiento del Instituto de Investigaciones Sanitarias de Santiago, en el hospital clínico. Su responsable, Manuel Collado, colaboró estrechamente antes de establecerse en Galicia con el equipo de Manuel Serrano en el CNIO, que no solo le ha facilitado las células reprogramadas derivadas del ratón transgénico, sino también al propio animal con el objetivo de probar el valor terapéutico de la investigación. «Tenemos aquí estos animales, con los que vamos a analizar el potencial terapéutico», subraya Collado.

Las líneas de investigación que desarrollará el equipo gallego se sitúan en dos frentes. Por un lado, el ratón se utilizará para testar su capacidad en la medicina regenerativa, con lo que servirá de base para aplicar una terapia celular experimental en isquemia cerebral, lo que se hará en colaboración con el equipo de José Castillo y Tomás Sobrino, también del clínico de Santiago. Aunque el experimento es mucho más complejo, de lo que se trata en esencia es de forzar el ictus en el roedor y luego intentar reparar el daño con la reprogramación celular.


La segunda línea de trabajo está relacionada con el cáncer, para lo que se emplearán las células extraídas del animal y se harán cultivos con ellas. Primero se les inducirá un tumor y luego se forzará la reprogramación para comprobar si en este proceso las células pierden su capacidad tumoral. Si es así se abriría una nueva vía para atacar el cáncer. «Lo que queremos ver es la interacción entre el proceso de reprogramación y el oncogénico», explica el investigador Manuel Collado.

martes, 27 de agosto de 2013

Inyecciones intracerebrales de células madre de médula pueden prevenir o reducir déficits cognitivos tras un ictus

Fuente: http://noticias.lainformacion.com/salud/enfermedades/inyecciones-intracerebrales-de-celulas-madre-de-medula-pueden-prevenir-o-reducir-deficits-cognitivos-tras-un-ictus_PqFDrQMI0h9JIImgUGFvJ2/

Las inyecciones intracerebrales de células madre de médula ósea podrían prevenir o reducir los déficits cognitivos producidos tras sufrir un accidente cerebrovascular isquémico, según ha evidenciado una investigación llevada a cabo por la Universidad Central de Michigan (Estados Unidos).



Las inyecciones intracerebrales de células madre de médula ósea podrían prevenir o reducir los déficits cognitivos producidos tras sufrir un accidente cerebrovascular isquémico, según ha evidenciado una investigación llevada a cabo por la Universidad Central de Michigan (Estados Unidos).

En concreto, los especialistas sostienen que estas deficiencias "comunes y debilitantes" pueden ser paliadas o prevenidas con esta técnica que actúa sobre los coágulos producidos en el flujo sanguíneo cerebral.

A su juicio, éste puede quedar restaurado "al eliminar o disolver" los coágulos, explican los expertos, los cuales han determinado este nuevo enfoque tras haberlo comprobado en su investigación sobre modelos de ratas de laboratorio.

Actualmente, y según expone la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés), "casi la mitad de los supervivientes de accidentes cerebrovasculares isquémicos mayores de 65 años de edad experimentan déficits cognitivos". Esta coyuntura "contribuye al deterioro funcional, la dependencia y el aumento de la mortalidad", lamentan.

Por ello, el autor principal del estudio y director del Programa de Neurociencias de este centro académico norteamericano, el doctor Gary L. Dunbar, sostiene que "hay una necesidad subyacente de terapias restauradoras" para este tipo de enfermos.

Ahondando en la investigación realizada, se expone que el experto y su equipo de investigadores simularon el accidente cerebrovascular en estos animales mediante la inyección de la hormona endotelina-1 en el cerebro, lo que provocó el estrechamiento temporal de los vasos sanguíneos y el bloqueo del flujo sanguíneo.

Tras ello, han observado una diferencia "significativa" con respecto a las ratas del grupo de control. Además, concluyen que estas inyecciones fueron eficaces "incluso cuando se realizaron siete días después del accidente cerebrovascular inducido".