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viernes, 23 de octubre de 2015

Una nueva estrategia combate el deterioro de las células madre sanguíneas

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/16532/una-nueva-estrategia-combate-el-deterioro-de-las-celulas-madre-sanguineas/


Juan Méndez, responsable del Grupo de Replicación de ADN del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en España, ha dirigido una investigación que permite avanzar en la comprensión de las causas moleculares del envejecimiento de las células madre responsables de regenerar las células de la sangre.


El estudio, publicado en el último número de la revista Nature Communications, abre una nueva vía para reducir este deterioro celular y, a medio o largo plazo, podría también facilitar el desarrollo de tratamientos contra las anemias aplásicas, uno de los efectos secundarios más frecuentes producidos por la quimioterapia y la radioterapia en el tratamiento de pacientes de cáncer.


En 2014, Méndez participó en una investigación internacional, dirigida por un grupo de la Universidad de California San Francisco (EE UU) y publicada en Nature, en la que se halló el mecanismo celular por el que, con el envejecimiento, se deterioran las células madre que generan los glóbulos rojos, las plaquetas y las células sanguíneas responsables del sistema inmune. Ahora, los investigadores del CNIO han conseguido replicar este fenómeno en embriones de ratón.



Para ello, han reducido en estos embriones los niveles del gen MCM3, uno de los componentes del complejo MCM encargado de separar las dos cadenas de la doble hélice del ADN durante su replicación. La replicación del ADN es un proceso esencial mediante el cual, cuando una célula está a punto de dividirse, realiza una copia idéntica de su genoma para que cada una de estas copias se transmita a las dos futuras células hijas. Las células necesitan mantener niveles elevados de MCM durante el copiado del ADN, ya que de lo contrario tiene lugar un fenómeno conocido como estrés replicativo, que puede causar daños irreversibles en el genoma.



“Cuando reducimos los niveles del gen MCM3 en todo el organismo, observamos que el estrés replicativo afecta de manera especial a las células madre que dan lugar a todas las células de la sangre, y muy especialmente a las células precursoras de los glóbulos rojos”, explica Méndez.




Tinción del marcador de estrés replicativo de γH2AX en tejidos fetales de animales control y en tejidos deficientes en MCM3.






“En los organismos adultos, la producción y maduración de glóbulos rojos ocurre en la médula ósea, pero durante el desarrollo embrionario se produce principalmente en el hígado fetal. En los animales deficientes en MCM3, las células madre del hígado fetal están deterioradas y los embriones desarrollan una forma grave de anemia que impide que lleguen a nacer. Podríamos decir que el estrés replicativo convierte a las células madre fetales, que deberían de funcionar perfectamente, en células muy envejecidas. Esto lo hemos comprobado mediante experimentos de trasplante, en los que las células fetales con estrés replicativo no son capaces de reconstituir adecuadamente el sistema sanguíneo en animales receptores”, agrega.



Los investigadores consiguieron evitar la letalidad embrionaria aumentando los niveles del gen CHK1. “Es uno de los genes responsables de proteger a las células contra el estrés replicativo. Podría decirse que es un supervisor de la replicación del ADN: cuando algo va mal, CHK1 ralentiza o detiene la división celular hasta que el problema se haya solucionado”. Los ratones sometidos a estrés replicativo por la pérdida de MCM3 pero con niveles más altos de CHK1 mostraron una anemia menos acusada, por lo que 4 de cada 10 embriones se desarrollaron con normalidad y completaron la gestación.



Según los autores, “una implicación interesante de este trabajo es que este tipo de anemia causada por el estrés replicativo es muy similar a la anemia aplásica que surge como complicación en muchos pacientes que reciben quimio o radioterapia, precisamente porque estos tratamientos introducen daños masivos en el ADN de las células proliferantes. Un camino a explorar en próximas investigaciones será intentar que estos resultados permitan desarrollar tratamientos contra esta anemia, pero también contribuyan a paliar los efectos del envejecimiento sobre las células madre del sistema sanguíneo”.



Los tres primeros firmantes del trabajo son los investigadores predoctorales Silvia Álvarez, Marcos Díaz y Johanna Flach. En el proyecto también han colaborado el Grupo de Inestabilidad Genómica del CNIO, dirigido por Óscar Fernández-Capetillo, el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y la Universidad de California en San Francisco (EE UU). La investigación ha sido financiada por el Ministerio de Economía y Competitividad. (Fuente: CNIO)


jueves, 27 de noviembre de 2014

Nueva información sobre la replicación genética podría ayudar en la lucha contra el cáncer

Fuente: http://noticias.lainformacion.com/salud/genetica/nueva-informacion-sobre-la-replicacion-genetica-podria-ayudar-en-la-lucha-contra-el-cancer_UpaMPTwU7nE498KvPMUnz6/


Una nueva línea de investigación de un equipo de la Universidad del Estado de Florida, en Estados Unidos, está ampliando la información sobre cómo se replica el material genético humano y qué significa para las personas con enfermedades en las que se interrumpe ese proceso, como por ejemplo, en el cáncer.


Nueva información sobre la replicación genética podría ayudar en la lucha contra el cáncer






El equipo, dirigido por el profesor del Departamento de Ciencias Biológicas David Gilbert y el investigador post-doctoral Ben Pope, ha analizado en profundidad la forma en la que el ADN y el material genético asociado se replican y organizan dentro del núcleo de una célula.


El documento, que se publica en la edición de la revista 'Nature', arroja luz sobre un tema que ha sido poco estudiado por los investigadores de todo el mundo y que es de gran interés debido a los avances futuros que se pueden lograr con estos hallazgos.


El informe de Pope y Gilbert es una pieza dentro de un gran proyecto multiinstitucional llamado ENCODE, financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Este esfuerzo multiinstitucional se centró en una revisión integral del genoma del ratón y encontró muchas similitudes y diferencias con el genoma humano.


Además de su propio trabajo en la replicación del ADN, estos científicos también figuran como contribuyentes a la pieza de ENCODE, un esfuerzo puesto en marcha en 2007 para construir un catálogo completo de los elementos funcionales del genoma del ratón y que complementa el anterior proyecto ENCODE humano, cuyo catálogo funcional se hizo público en 2012.


En su informe, Pope y Gilbert examinaron el proceso de replicación en detalle para poder identificar las unidades por las cuales el material genético se replica porque sabían que sucede a intervalos regulares, pero necesitaban conocer dónde están los límites.





"El primer paso fundamental en la comprensión de un fenómeno nuevo en la naturaleza es identificar las unidades de regulación y, por fin, lo tenemos", celebra Gilbert. Los científicos creen que la investigación continua en esta área podría dar lugar a nuevas opciones de tratamiento para pacientes con cáncer y aquellos que podrían beneficiarse de terapias basadas en células madre.


"El proceso está bien conservado en muchas especies, lo que sugiere que es crítico -subraya Pope-- pero realmente no sé por qué. Más investigación nos ayudará a entender por qué este proceso se interrumpe en el cáncer y otras enfermedades".




Por otra parte, la revisión integral del genoma del ratón reveló que un número importante de los genes del ratón no se comportan igual que sus homólogos humanos, lo que sugiere que la ciencia se trendrá que replantear al menos algunas funciones del ratón de laboratorio como organismo modelo.


Durante más de un siglo, el ratón de laboratorio ('Mus musculus') se ha empleado en experimentos que van desde descifrar la enfermedad y la función cerebral a explicar los comportamientos sociales y la naturaleza de la obesidad. El pequeño roedor ha demostrado ser una herramienta biológica indispensable, la base de décadas de profundo descubrimiento científico y progreso médico.


"La suposición ha sido durante mucho tiempo que todo lo que era descubierto en el ratón probablemente sería cierto también en los seres humanos, pero nunca se había evaluado esta idea de forma sistemática", señala Bing Ren, profesor en el Departamento de Medicina Celular y Molecular, líder del Laboratorio de Regulación Génica del Instituto Ludwig para la Investigación del Cáncer de la Universidad de California San Diego, en Estados Unidos, y uno de los autores principales de esta investigación.


"Sabemos ahora que esta suposición no es del todo cierta. Hay un número importante de genes de ratón que son regulados de manera diferente que genes similares en los seres humanos. Las diferencias no son al azar", afirma este experto, cuyos hallazgos son parte de una serie de documentos relacionados que se publican juntos en 'Nature', 'Science' y 'Genome Research' y que se derivan del proyecto ENCODE.