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domingo, 8 de marzo de 2015

Un trasplante de células hepáticas corrige los fallos del ciclo de la urea

Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/03/03/ciencia/1425401509_260926.html



Células hepáticas.






La Agencia Europea del Medicamento ha recibido una petición de aprobación de un tratamiento para una enfermedad rara: la hiperamonemia, acumulación de amonio en la sangre por culpa de una mutación que impide el correcto metabolismo (procesamiento) del nitrógeno presente en las proteínas (este átomo es clave en los aminoácidos, los eslabones que forman las proteínas, como indica la raíz amino de su nombre). En un organismo sano, ese nitrógeno acaba excretándose por la orina en forma de urea. Cuando el proceso falla, se forma amoniaco que va al cerebro y causa una importante discapacidad física e intelectual e incluso la muerte del niño.


La terapia, desarrollada por Cytonet, consiste en inyectar células hepáticas sanas al hígado del recién nacido. Con ello se consigue solventar el fallo congénito. Tiene la ventaja de que “basta con recuperar un 2% de la función hepática” para que los efectos se reviertan, afirma Vicente Rubio, del Instituto de Biomedicina de Valencia (perteneciente al CSIC) y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Raras (Ciberer).


La hiperamonemia afecta a unos 25 recién nacidos en España al año, calcula el investigador. La enfermedad, cuando la mutación afecta a todo el hígado, puede hacer que “en 48 horas, un niño sano, según se va acumulando el amonio en su cerebro, deje de comer, presente hipotermia, hipotonía, y entre en un coma hepático”, explica el investigador. Si no se pone remedio, “en 72 horas puede haber muerto, y no se sobrevive una semana”, dice Rubio.


Actualmente, la mejor solución para estos niños, que empiezan a sufrir la enfermedad en cuanto nacen porque ya la madre no puede encargarse de eliminar el nitrógeno, es un trasplante de hígado. Pero esa intervención es muy complicada en recién nacidos (no hay órganos y las venas y arterias son muy pequeñas). Hay posibles tratamientos paliativos (restringir la ingesta de proteínas, fármacos que eliminan el amoniaco por una vía distinta de la urea, hemodiálisis), pero son solo soluciones temporales.





La idea del tratamiento con células hepáticas sanas es “hacer de puente hasta el trasplante”, afirma Rubio, que no ha participado en el desarrollo pero lo conoce bien. “Las células deben inyectarse en el hígado, y para ello se usa la vena porta. Parece que duran bastante”, dice.


El investigador admite que se trata de un desarrollo complejo. Como en muchas enfermedades raras, hacer ensayos con todos los requisitos (lo que se llama un doble ciego, en la que unos pacientes reciben el tratamiento y otros un placebo) no es posible “porque hay muy pocos casos y razones éticas” –se trata de investigar con niños que no tienen prácticamente opciones-. Ya en 2007 la EMA le concedió la consideración de un tratamiento huérfano (indicado para enfermedades poco frecuentes o raras), lo que permite simplificar los trámites. Con los datos recopilados en el mejor de los ensayos posibles, Rubio cree que “la EMA les va a dar el permiso”.


Pero, además, el investigador apunta otro aspecto positivo de este desarrollo. “La compañía se ha comprometido a hacer una campaña de concienciación” –entre otras causas, les conviene que la enfermedad se diagnostique bien para que usen su tratamiento-. “Muchos niños que mueren al poco de nacer lo hacen de esta enfermedad aunque no están diagnosticados. No existe un cribado bueno. También hay casos menos graves en psiquiátricos, e incluso alguno que tiene una condición ligera que solo se manifiesta, por ejemplo, cuando se les somete a una anestesia. Son personas que, como dejan de comer en ese tiempo, empiezan a catabolizar las proteínas y sufren un coma que hace que luego la gente diga que tardó dos o tres días en salir de la anestesia”, indica.

De acuerdo con el último recuento de la EMA, si se aprueba este tratamiento será el 82 específico para una enfermedad rara. Poco más del 1% de los que se necesitan, si se tiene en cuenta que hay más de 7.000 de estas patologías.


domingo, 15 de febrero de 2015

Una carambola genética en una de sus células cura a una mujer enferma

Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/02/05/ciencia/1423137442_823380.html


Un 'terremoto' natural en el ADN provoca por primera vez una curación espontánea.



Mano de la mujer curada (derecha) y mano de su hija enferma.






“Lo más increíble de los milagros es que ocurren", decía un personaje del escritor británico G. K. Chesterton. Y, aparentemente, es cierto. Uno de ellos le ocurrió a una mujer de EE UU, denominada WHIM-09 por sus médicos para proteger su privacidad. Había nacido con una rarísima enfermedad congénita, con apenas 65 casos conocidos en el mundo, que destrozaba las defensas de su organismo y permitía que entraran en tromba virus y bacterias. Hasta los 38 años, una catarata de infecciones convirtió el hospital en su segunda casa. Su cuerpo además estaba lleno de verrugas, amenazando con degenerar en un cáncer. Pero un día, de repente, se curó.


Fue un presunto milagro, pero hoy, 20 años después de la supuesta intervención divina, un equipo de científicos explica la increíble carambola natural que en realidad curó a la señora. La mujer nació con una mutación en uno de sus 25.000 genes, el CXCR4, relacionado con las células madre que en el interior de los huesos forman la sangre, incluidas las defensas ante las infecciones. Era un cambio en solo una de las dos copias que los humanos tenemos de cada gen, pero esta pequeña tara provocaba su terrible enfermedad, conocida como síndrome WHIM.


Hace dos décadas, sin embargo, la paciente, por entonces con 38 años de infecciones a sus espaldas, sufrió otro extraño fenómeno: la cromotripsis. En cada célula del cuerpo humano, nuestros 25.000 genes se distribuyen en 23 paquetes duplicados o cromosomas. Cuando ocurre una cromotripsis, uno de estos cromosomas, espontáneamente, revienta en pedazos en una sola célula y sus cachitos se vuelven a recolocar como pueden. En muchos casos, esta catástrofe microscópica acaba con la muerte de la célula y pasa desapercibida. En otros, la célula se convierte en un monstruo, se multiplica y acaba provocando un cáncer.




En la mujer de EE UU, sin embargo, la explosión de un cromosoma en una de sus células salió de maravilla. En la hecatombe, su gen mutado desapareció junto a otros 163 genes, y el resto del cromosoma se volvió a unir de manera aleatoria. “La célula en la que ocurrió el fenómeno en nuestra paciente ya no era capaz de provocar el síndrome WHIM porque le faltaba el gen enfermo”, detalla el inmunólogo Philip M. Murphy, cuyo equipo describe el caso en la revista Cell. Es un proceso similar a tirar por los aires un plato de sopa de letras y que caiga al suelo formando la lista de ganadores de los premios Oscar de este año.


Murphy compara el fenómeno con el trencadís, los mosaicos de fragmentos de baldosas cerámicas utilizados por el arquitecto español Antoni Gaudí. "Es muy irónico que la paciente sea bordadora de colchas y edredones, una labor que puede considerarse una versión en tela del trencadís y una buena metáfora de la cromotripsis", apunta el investigador.


“Al cabo del tiempo, la célula con cromotripsis reemplazó a todas las células no saludables y formadoras de sangre que eran responsables del síndrome WHIM. Como resultado, los síntomas de la paciente desaparecieron y ha estado sana durante unos 20 años. La damos por curada”, añade Murphy, de los Institutos Nacionales de la Salud, en Bethesda (EE UU). Los investigadores se percataron de la causa del presunto milagro cuando la mujer, con 58 años, acudió a su centro con dos de sus hijas para someterse a un chequeo. Las chicas, de 21 y 23 años, presentaban los síntomas del síndrome. Los de la mujer habían desaparecido dos décadas antes.


“Esto es una terapia génica natural a partir de un fenómeno normalmente asociado con el cáncer, por casualidad total”, opina Juan Cruz Cigudosa, experto en aberraciones cromosómicas del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Se calcula que hasta un 2% de todos los cánceres está asociado a la cromotripsis, a la explosión espontánea de un cromosoma. Esta es la primera vez que se documenta un caso en el que la catástrofe celular cura una enfermedad, según los autores.


El inmunólogo Philip M. Murphy.





“Ahora que sabemos que la cromotripsis puede curar una enfermedad, puede que los médicos que tienen pacientes con aparentes curaciones milagrosas quieran considerar este fenómeno como una posible explicación natural”, señala Murphy.


El bioquímico Óscar Fernández Capetillo, jefe del grupo de Inestabilidad Genómica del CNIO, recuerda que algunos investigadores han propuesto una infección vírica como explicación de la explosión cromosómica, pero él considera más plausible que se deba a un fallo en la división de una célula. "Lo interesante sería secuenciar el genoma de personas que se curan de cáncer espontáneamente y para las que no hace falta invocar al Espíritu Santo", apunta.


La terapia génica, la versión artificial de este evento natural, es un tratamiento innovador que ya se está probando con éxito contra algunas enfermedades, como la de los llamados niños burbuja, obligados a vivir aislados del mundo por una mutación en uno de sus genes relacionados con las defensas del organismo. El año pasado, investigadores del Centro de Oncología y Enfermedades de la Sangre Dana-Farber, en Boston (EEUU), anunciaron que habían extraído células madre productoras de sangre a ocho niños burbuja, les habían añadido una copia correcta del gen y se las habían vuelto a inyectar por millones. Los niños vivían casi con normalidad al cabo de entre uno y tres años después del tratamiento.


Para Murphy, el insólito caso de la mujer de EE UU puede servir para mejorar las terapias génicas e incluso los trasplantes de médula ósea para personas con leucemia. En su estudio, Murphy y sus colegas muestran, confirmándolo en ratones, que “tener una sola copia del gen CXCR4 es mejor que tener dos copias a la hora de que se injerten las células madre” en la médula ósea del interior de los huesos. Eso explicaría el éxito de la célula que sufrió la catástrofe cromosómica y acabó imponiéndose a todas las demás.


La aplicación potencial, por lo tanto, sería inactivar una copia del gen CXCR4 en cada célula madre antes de un trasplante a una persona con leucemia. Así, teóricamente, se facilitaría el anidamiento de las células del donante en la médula ósea del enfermo. Sin embargo, otros expertos son escépticos, como el farmacólogo Juan Bueren, experto en terapias innovadoras en el organismo público español CIEMAT.


“Yo no creo que se pueda concluir de este trabajo que las células madre con una copia inactivada del gen CXCR4 se injerten mejor, creo que proliferan más”, sostiene Bueren. El matiz no es baladí. El 90% de las células madre que producen sangre en un paciente sano están “dormidas, para protegerse y tener más tiempo para reparar fallos en su ADN”, recuerda el experto. Forzar su proliferación supondría “un estrés continuo” que podría generar efectos indeseados, como la anemia, afirma Bueren, que pide estudios a largo plazo para bendecir esta estrategia. Por el momento, el supuesto milagro solo beneficiará a la mujer conocida como WHIM-09.


sábado, 11 de octubre de 2014

El CIBICAN defiende el uso de células madre para la investigación de enfermedades raras

Fuente: http://www.europapress.es/islas-canarias/noticia-cibican-defiende-uso-celulas-madre-investigacion-enfermedades-raras-20141009143308.html


El investigador del Centro de Investigaciones Biomédicas de Canarias (CIBICAN) de la Universidad de La Laguna, Eduardo Salido, ha explicado que el uso de las células madre ha permitido tener en laboratorio modelos de enfermedades infrecuentes, raras o únicas, y sostiene que el uso de este tipo de células posibilita avanzar en la investigación de estas patologías.

Eduardo Salido ha afirmado que tras casi una década de normalización en el uso de este material biológico se ha logrado "un nivel de rutina y avanzar mucho en la investigación porque podemos obtener de una manera sencilla células de un paciente con esa patología --por ejemplo de su piel-- y convertirlas en células madre con las características genéticas de la enfermedad, lo que nos permite hacer estudios muchos más cercanos a la realidad".

Estas técnicas, añadió el investigador, ya se están realizando en algunos estudios vinculados al proyecto IMBRAIN de CIBICAN en la Universidad de La Laguna y será uno de los objetos de reflexión en el seno de la Conferencia Internacional sobre Células Madre e Inmunidad (Internacional Conference on Stem Cells and Inmunity) que tendrá lugar en el Hotel Silken Atlántida entre los días 20 y 23 de octubre.

Este seminario está organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (IUMP) en Tenerife en colaboración con la Fundación Alfonso Martín Escudero y con CIBICAN, quien además ofrece becas para participar en el encuentro científico.

El investigador de CIBICAN insiste en que la ventaja que tienen estos modelos realizados con células madre es que al ser más realistas con el desarrollo de la enfermedad, permitirán llegar a posibles abordajes terapéuticos de una manera más rápida y segura. Eso sí, recuerda que la investigación hasta llegar a soluciones reales con garantías es larga y que no deben darse falsas expectativas a los enfermos. "Lo del uso terapéutico de células madre para algunas patologías es un objetivo alcanzable pero más a largo plazo", remarcó Salido, para añadir que ya hay en el mundo algunos casos de éxito.


Lo que ha ocurrido en esta última década es que se ha pasado de una polémica por el uso de las células madre a una normalización en laboratorios. El director de CIBICAN, Rafael Alonso Solís, recuerda que aquella polémica "tenía más que ver con un asunto ético y una circunstancia política determinada en España que con un debate científico. Además, se circunscribía al uso de las células madre obtenidas en embriones humanos. Hoy día la técnica permite trabajar con otro tipo de células madre provenientes, por ejemplo, de la piel de los pacientes con ciertas patologías".

Solís destaca la importancia del Seminario que tendrá lugar en Tenerife porque se ha logrado reunir a los investigadores más punteros del mundo en este sector venidos de centros tan representativos como el Hospital Monte Sinaí de Nueva York; la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregón; el Centro Médico Erasmo de Rotterdam; el Consejo Nacional de Investigaciones Oncológicas de Madrid, o el Instituto del Cáncer de Ontario en Toronto, entre otros.

Eduardo Salido explica que una célula madre es "una célula a partir de la cual se pueden derivar distintos tejidos: una célula que tiene capacidad pluripotencial". "Lo importante es que gracias a las células madre se han logrado tener en los laboratorios lo que se denominan líneas celulares de enfermedades importantes como linfomas, cáncer, diabetes, etcétera", agregó.

"La diferencia está en que estas líneas celulares que luego podemos manipular y trabajar en el laboratorio provienen de enfermos, lo que las convierten en más pegadas a la realidad y permiten ser más precisos en las investigaciones", remarca el investigador, quien afirma que "antes eran modelos imperfectos porque se usaban las líneas celulares que existían en los laboratorios que no eran tan reales". Con esta fórmula se avanza especialmente en algunas patologías como Alzheimer, Parkinson o enfermedades neurodegenerativas.

Otra línea de trabajo donde las células madre están teniendo buenos resultados es en la industria farmacéutica.