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domingo, 1 de enero de 2017

Confirmada la utilidad de los ‘minicerebros’ para el estudio de las enfermedades neurológicas

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-confirmada-utilidad-minicerebros-para-estudio-enfermedades-neurologicas-201612202027_noticia.html


Los ‘organoides cerebrales’ 3D creados a partir de células madre tienen una gran similitud tanto estructural como funcional con los cerebros reales humanos.


Sección transversal del organiode cerebral.





Hace ya tres años, investigadores del Instituto de Biología Molecular en la Academia Austríaca de Ciencias en Viena (Austria) desarrollaron por primera vez unos ‘mini-cerebros’ a partir de células madre que, dada su similitud a los cerebros humanos reales, podían ser utilizados para el estudio de numerosas enfermedades neurológicas, caso de la esquizofrenia o de la enfermedad de Alzheimer. No en vano, estos ‘mini-cerebros’ eran tridimensionales, por lo que eran mucho más parecidos a los órganos reales que todos los desarrollados hasta el momento en placas de laboratorio –y por lo tanto, bidimensionales–. O así era, cuando menos, en la teoría. Y es que aparte de esta equivalencia estructural, nunca se había comprobado si también había una mayor similitud funcional. De ahí la importancia de un nuevo estudio internacional dirigido por investigadores del Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla (EE.UU.), en el que se confirma la gran utilidad de estos ‘mini-cerebros’ 3D y, así, se abre una puerta a la investigación de las enfermedades cerebrales y al desarrollo de nuevos tratamientos.


Como explica Joseph Ecker, director de esta investigación publicada en la revista «Cell Reports», «la capacidad para hacer crecer las células cerebrales humanas como órganos tridimensionales en miniatura supone un avance muy importante. Y ahora que contamos con un modelo realista a nivel estructural, podemos empezar a preguntarnos si también es funcionalmente realista mediante el estudio de sus características genéticas y epigenéticas».



En los últimos años, equipos de investigación de todo el mundo han sido capaces de promover la diferenciación de células madre embrionarias en distintos tipos de células cerebrales. Un avance significativo que ha posibilitado la obtención de una gran cantidad de información sobre el funcionamiento cerebral pero que, sin embargo, tiene una limitación: el desarrollo de estas células cerebrales se ha llevado siempre a cabo en placas de laboratorio, por lo que únicamente se ha podido lograr una única capa celular. O lo que es lo mismo, un modelo bidimensional. Y obviamente, el cerebro no es un órgano de dos dimensiones, sino de tres.


En este contexto, un equipo de investigadores europeos ideó en 2013 un método para el crecimiento de células cerebrales embrionarias en un gel en 3D, en el que podían diferenciarse en capas similares a las que contiene un cerebro real. Pero, estos mini-cerebros o, como los bautizaron los propios autores, ‘organoides cerebrales’, ¿eran realmente funcionales? O lo que es lo mismo, ¿se comportaban de manera similar a como lo hace un cerebro real?


Para responder a esta pregunta, los investigadores del Instituto Salk han comparado, junto a los científicos del estudio original, el comportamiento de estos organoides cerebrales con el de muestras de tejido cerebral en la misma fase de desarrollo. Y como apunta Juergen Knoblich, director del primer trabajo y co-autor de la nueva investigación, «nuestro trabajo demuestra el destacable grado en el que un cerebro humano en desarrollo puede ser reproducido en un organoide cerebral en una placa de laboratorio».


En el nuevo estudio, los autores emplearon una línea de células embrionarias humanas denominada ‘H9’ y le administraron compuestos químicos para promover su diferenciación –o ‘neurodesarrollo’– a lo largo de 60 días, periodo durante el cual analizaron todos los patrones epigenéticos y marcadores de ADN implicados en la activación o silenciamiento de los genes. Y exactamente, ¿qué son estos patrones epigenéticos? Pues las alteraciones mediadas por el ambiente –caso, por ejemplo, de la dieta o el estrés– que si bien no alteran la secuencia de ADN, modifican la forma en la que se expresan los genes contenidos en este ADN.


Como destaca Chongyuan Luo, co-autor de la investigación, «hasta ahora, nadie había realizado una secuenciación epigenética de un organoide cerebral. Sin embargo, se trata de un aspecto muy importante para conocer el desarrollo cerebral, especialmente si se pretende utilizar estos tejidos para las terapias neurológicas».


No en vano, cada vez hay más evidencias de que estos patrones epigenéticos juegan un papel primordial en la aparición de muchas enfermedades –caso de la esquizofrenia.



Finalmente, los autores compararon sus resultados con los obtenidos en los modelos bidimensionales y en muestras de tejidos cerebrales con el mismo grado de desarrollo. Y lo que observaron es que los organoides cerebrales en 3D se parecían mucho más a los tejidos reales que los modelos bidimensionales. O dicho de otro modo, los organoides cerebrales se desarrollan de forma muy similar a la del cerebro real durante las primeras fases de diferenciación –aunque el grado de maduración que finalmente llegan a alcanzar sea muy inferior.


Como concluye Joseph Ecker, «nuestros resultados confirman que los modelos 3D del funcionamiento cerebral, esto es, los organoides cerebrales, son mucho más parecidos a los cerebros reales que los modelos bidimensionales».

sábado, 20 de febrero de 2016

Stemming the flow: Stem cell study reveals how Parkinson's spreads

Fuente: http://medicalxpress.com/news/2016-02-stemming-stem-cell-reveals-parkinson.html



Stem cells being turned into brain cells affected by Parkinson's.






Stem cell research published offers up new clues as to how Parkinson's spreads from cell to cell, a process which has evaded researchers for decades.




The research, published in Stem Cell Reports, is the first to link the release of alpha synuclein, a naturally occurring protein that plays a central role in the development of Parkinson's, with its most common genetic risk factor - GBA-1 - shedding new light on its role in the progression of the devastating neurological condition and its symptoms.


The study, carried out at the Parkinson's UK-funded Oxford Parkinson's Disease Centre, studied cells from two groups of participants - a group with Parkinson's carrying the GBA1 genetic mutation and a control group without the condition.


By studying stem cells and brain cells created from the skin of participants, scientists discovered for the first time that the GBA1 mutation creates problems with how proteins, in particular alpha-synuclein, are processed and recycled in cells. When someone has a GBA1 mutation, protein recycling does not work properly in the cell, creating a build-up of alpha synuclein, which is released into the brain - contributing to the spread of Parkinson's.


The physical and motor symptoms of Parkinson's emerge when around 70% of cells have been lost in the part of the brain called the substantia nigra. Physical symptoms can include a tremor, slowness of walking and stiffness. When the condition spreads to other areas of the brain, Parkinson's dementia and cognitive problems develop.


These new findings offer an insight into how and why excess alpha-synuclein is released into the brain and opens up new pathways of investigation into targeting treatments that could stop this process - with the goal of halting or minimising the severity of the condition.


Professor Richard Wade-Martins, Head of Oxford Parkinson's Disease Centre, and lead researcher on the Parkinson's UK-funded study said:


"Our brain cells work like a complex manufacturing unit, building new proteins to carry out activities and recycling proteins that get damaged. We already know that Parkinson's may spread when alpha-synuclein escapes from affected cells into the brain, where it can then get taken up by other cells. Thanks to this study, for the first time we know how the protein is released, giving us new clues on how this spread happens.


"Most importantly, these findings open up new avenues into investigating potential new therapies or treatments that could stop the spread of alpha-synuclein and slow the condition's progression."


Parkinson's UK Director of Research, Dr Arthur Roach which funded the study said:


"People with Parkinson's and their families are living with the constant uncertainty of how the condition will affect them both mentally and physically in the future. In addition to the well-known problems with movement and balance, up to 80% of people with Parkinson's will go on to develop dementia, affecting their ability to reason and plan as well as their concentration, attention, memory and language.


"This study is a good example of how studying a genetic form of the condition can provide important insights into what is thought to be a fundamental feature of all forms of Parkinson's. These findings offer new ideas on how we could stop the condition in its tracks - changing the lives of the 127,000 people in the UK, and seven million worldwide, living with Parkinson's."






More information: Fernandes et al., ER Stress and Autophagic Perturbations Lead to Elevated Extracellular a-Synuclein in GBAN370S. Parkinson's iPSC-Derived Dopamine Neurons, Stem Cell Reports (2016),dx.doi.org/10.1016/j.stemcr.2016.01.013



Journal reference: Stem Cell Reports


Las células madre revelan cómo se propaga el Parkinson

Fuente: http://ecodiario.eleconomista.es/ciencia/noticias/7361413/02/16/Las-celulas-madre-revelan-como-se-propaga-el-parkinson.html








Una investigación sobre células madre ofrece nuevas pistas sobre cómo se propaga el Parkinson de célula a célula, un proceso que se ha mantenido oculto para los investigadores durante décadas.




El trabajo, publicado en Stem Cell Reports, relaciona la liberación de alfa-sinucleína, una proteína natural que desempeña un papel central en el desarrollo del Parkinson, con su factor de riesgo genético más común -GBA-1-, revelando nueva información sobre su papel en la progresión de esta enfermedad neurológica devastadora y sus síntomas.


En el estudio, realizado en el Reino Unido y financiado por el Centro de la Enfermedad de Parkinson Oxford, financiado por Parkinson's UK, se analizaron las células a partir de dos grupos de participantes, uno con Parkinson que portaba la mutación genética GBA1, y un grupo de control sin el trastorno.


Mediante el análisis de las células madre y las células del cerebro creadas a partir de la piel de los participantes, los científicos descubrieron que la mutación GBA1 genera problemas en cómo las proteínas, en particular alfa-sinucleína, son procesadas y recicladas en las células. Cuando alguien tiene una mutación GBA1, el reciclaje de proteínas no funciona correctamente en la célula, creando una acumulación de alfa-sinucleína, que se libera en el cerebro y contribuye a la propagación de la enfermedad de Parkinson.


Los síntomas físicos y motores del Parkinson surgen cuando en torno al 70 por ciento de las células se han perdido en la parte del cerebro llamada sustancia negra. Los síntomas físicos pueden incluir temblores, lentitud al caminar y rigidez. Cuando el tastorno se extiende a otras áreas del cerebro, se desarrollan demencia, Parkinson y problemas cognitivos.


Estos nuevos resultados ofrecen una idea de cómo y por qué el exceso de alfa-sinucleína se libera en el cerebro y abre nuevas vías de investigación acerca de la orientación de tratamientos que pudieran detener este proceso, con el objetivo de parar o minimizar la gravedad de la afección.


"Nuestras células cerebrales funcionan como una unidad de fabricación compleja, construyendo nuevas proteínas para llevar a cabo actividades y reciclar proteínas que se dañan", explica el profesor Richard Wade-Martins, jefe del Centro de la Enfermedad de Parkinson Oxford e investigador principal del estudio.


"Ya sabemos que el Parkinson puede expandirse cuando la alfa-sinucleína se escapa de las células afectadas en el cerebro, donde entonces puede afectar a otras células. Gracias a este estudio, por primera vez, sabemos cómo se libera la proteína, lo que nos da nuevas pistas sobre cómo sucede esta propagación. Lo más importante es que estos resultados abren nuevas vías en la investigación de posibles terapias o tratamientos que podrían detener la propagación de la alfa-sinucleína y ralentizar la progresión de la enfermedad", añade.


"Las personas con Parkinson y sus familias están viviendo con la incertidumbre constante de cómo la patología les afectará tanto mental como físicamente en el futuro. Además de los conocidos problemas con el movimiento y el equilibrio, hasta el 80% de las personas con Parkinson desarrollarán demencia, afectando a su capacidad de razonar y planificar así como a su concentración, atención, memoria y lenguaje", destaca el director de investigación de Parkinson's UK, Arthur Roach.


"Este estudio es un buen ejemplo de cómo la investigación de una forma genética de la enfermedad puede proporcionar importantes conocimientos sobre lo que se piensa que es una característica fundamental de todas las formas de Parkinson. Estos resultados ofrecen nuevas ideas sobre cómo podemos detener la enfermedad, cambiando la vida de las 127.000 personas en Reino Unido y los siete millones en todo el mundo que viven con Parkinson".


martes, 3 de noviembre de 2015

Fabrican en un laboratorio una réplica 'casi' perfecta de un cerebro humano

Fuente: http://www.abc.es/salud/tecnologia-salud/abci-fabrican-laboratorio-replica-casi-perfecta-cerebro-humano-201510251916_noticia.html


Contiene el 99%de los genes presentes en el cerebro fetal humano y permitirá avanzar en terapias para el alzheimer y el parkinson.




Un cerebro humano en una placa de laboratorio. Un organoide diseñado a partir de células de piel humana adulta y que constituye el modelo del cerebro humano más completo desarrollado hasta ahora. Eso es lo que ha logrado el equipo de René Anand, de la Universidad Estatal de Ohio (EE.UU.). Su cerebro tiene una madurez similar a la del cerebro de un feto de cinco semanas de edad.


Aproximadamente del tamaño de un borrador de lápiz, el cerebro tiene una estructura muy definida y contiene el 99%de los genes presentes en el cerebro fetal humano. Los expertos creen que su ‘criatura’ permitirá probar, de una manera más ética, rápida, precisa y eficaz, medicamentos experimentales para enfermedades tan necesitadas como el alzheimer o el parkinson y avanzar en el conocimiento de las posibles causas genéticas y ambientales de la mayoría de los trastornos del sistema nervioso central.


«No sólo podemos ver cómo se desarrolla un cerebro, sino también sus diversos tipos de células que expresan casi todos los genes de un cerebro», subraya Anand. Desde hace muchos años, añade, «hemos tratado de resolver problemas complejos de la enfermedad cerebral y, ahora, este modelo tiene un grandísimo potencial para la salud humana, ya que nos ofrece más y mejores opciones para probar y desarrollar terapias en modelos diferentes a los animales».



Hace cuatro años, tras fracasar con una prometedora molécula para el autismo después de sus ensayos en ratones, Anand decidió fabricar su propio modelo de biología neuronal humana. Su réplica del cerebro humano es casi perfecta; ‘casi’ porque carece de un sistema vascular. Pero contiene una médula espinal, las principales regiones del cerebro, múltiples tipos de células, la señalización de circuitos e incluso una retina. ‘Casi’ un cerebro completo.


Sus aplicaciones en la investigación médica son, según Anand, múltiples. Por ejemplo, en las enfermedades del sistema nervioso central permitirán estudios de susceptibilidad para determinar las causas genéticas o puramente ambientales. Por ejemplo, «la ciencia genómica infiere que hay hasta 600 genes que dan lugar al autismo, pero, hasta aquí llegamos –afirma-. Las correlaciones matemáticas y los métodos estadísticos son insuficientes para, por sí mismos, identificar la causalidad. Por eso, es necesario un sistema experimental; es decir, un cerebro humano».


La base de este nuevo organoide es el trabajo de Shinya Yamanaka, Premio Nobel de Medicina de 2012, sobre la capacidad de reprogramar células de la piel adultas en células pluripotenciales, es decir, células madre inmaduras que pueden ser programadas para convertirse en cualquier tejido del cuerpo. «Una vez que una célula se encuentra en ese estado pluripotente puede convertirse en cualquier órgano si se sabe qué hacer para hacer que se convierta en dicho órgano», dijo Anand.


Hasta ahora se habían obtenido hígados, pulmones o corazones, e incluso minicerebros pero como reconoce el investigador, «el cerebro ha sido el santo grial, debido a su enorme complejidad en comparación con cualquier otro órgano».



Gracias a sofisticadas técnicas, que desvelará cuando se publique su investigación, su equipo logró que las células madre pluripotentes fueran capaces de convertirse en tejido neural, los componentes del sistema nervioso central u otras regiones del cerebro. «Se tarda unas 15 semanas en construir un modelo que coincida con el cerebro de un feto de cinco semanas». Anand y su colaboradora Susan McKay han dejado que el modelo siga creciendo hasta las 12 semanas, observando así todos los cambios que se han producido durante la maduración.


Las imágenes de alta resolución del cerebro permiten identificar neuronas activas y sus extensiones de señales portadoras -axones y dendritas- así como astrocitos, oligodendrocitos y microglia. El modelo, explican, también activa marcadores para células que tienen las funciones clásicas excitatorias e inhibitorias en el cerebro y que permiten a las señales químicas viajar a través del órgano.



Los investigadores ya han utilizado la plataforma para poner en marcha sus propios proyectos, la creación de modelos cerebrales organoides de la enfermedad de Alzheimer, de Parkinson y de autismo en el laboratorio, y confían que, con un mayor desarrollo y la adición de un suministro de sangre de bombeo, el modelo podría ser utilizado para estudiar una posible terapia para el accidente cerebrovascular o ictus.


Anand también espera que su modelo del cerebro pueda incorporarse en el programa Microphysiological Systems, una plataforma de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de EE.UU. que se está desarrollando mediante el uso de tejido humano diseñado para imitar los sistemas fisiológicos humanos. Los resultados de este nuevo avance se presentan durante el Simposio de Investigación 2015 de Salud Militar en EE.UU.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Cerebros en miniatura para estudiar el autismo

Fuente: http://abcblogs.abc.es/cerebro/public/post/cerebros-de-laboratorio-en-miniatura-para-estudiar-el-autismo-16915.asp/


A partir de células de la piel de personas con autismo y de sus familiares, investigadores de la universidad de Yale han logrado desarrollar en el laboratorio cerebros diminutos en 3-D que recapitulan el primer trimestre del desarrollo cerebral en esta patología. Gracias a estos “organoides”, como se los denomina, han podido observar las diferencias en el desarrollo del cerebro comparándolo con los minicerebros obtenidos de sus familiares no afectados por esta patología.


Así han podido ver que en los organoides obtenidos a partir de la piel de 4 pacientes tenían alterada la expresión de genes que controlan el desarrollo neuronal, una proliferación celular mayor de lo normal, un exceso de neuronas inhibitorias y un desarrollo de las sinapsis alterado. El trabajo se publicó en el mes de julio en la revista “Cell”.


Hace dos años, un equipo internacional de investigadores, liderados por el austriaco Juergen Knoblich, logró por primera vez obtener en el laboratorio este tipo de pequeños cerebros del tamaño de un guisante que reflejaban de forma bastante fiel las primeras etapas del desarrollo del cerebro humano. El “fascinante” trabajo, como lo calificaron varios científicos internacionales, se publicó en la prestigiosa revista “Nature”.


Este “organoide cerebral”, como le denominaron sus creadores, se obtiene a partir de un cultivo de tejido de células de la piel que se convierten en células madre pluripotentes, capaces de dar lugar a las células cerebrales. Y en lugar de reordenarse de forma caótica, se vio que forman una estructura esférica que recapitula en parte las primeras etapas de la organización del cerebro humano y en concreto de la corteza cerebral.


Este abordaje ayuda a superar algunas de las limitaciones actuales del estudio de las enfermedades neurológicas y de los trastornos del desarrollo utilizando modelos animales, como ratones, que no comparten la complejidad del cerebro humano. Las limitaciones de estos modelos y la complejidad de los trastornos del espectro autista dejan más de un 80% de los casos de autismo sin atribuir a una causa genética clara.



Los organoides muestran la organización interna compleja del cerebro humano, con la proliferación de células inmaduras (rojo) y una capa circundante de neuronas en proceso de maduración (verde).






Por eso, los investigadores, en lugar de partir de la genética y recurrir a los enfoques tradicionales, se han servido de esta nueva técnica para estudiar la biología de la enfermedad en sí y a partir de ahí tener un acceso al genoma, como explica Flora Vaccarino, de Yale.


Las características clínicas del autismo son complejas y de gran alcance, por lo que la perspectiva de encontrar factores subyacentes comunes es pequeña. Por eso los investigadores se centraron en aproximadamente una quinta parte de los pacientes de autismo que comparten un rasgo distintivo en correlación con la gravedad de la enfermedad: un cerebro agrandado.


Después de aislar las células de la piel de estas personas, así como de sus padres no afectados para proporcionar un punto de comparación, los investigadores convirtieron las células de la piel en células madre pluripotentes inducidas, que luego dieron lugar al cerebro en miniatura.


Estos “organoides cerebrales” tienen unos pocos milímetros de diámetro, pero imitan los conceptos básicos de desarrollo temprano del cerebro humano, que corresponde aproximadamente a los primeros meses de gestación. Cuando los investigadores analizaron los organoides de los pacientes, descubrieron redes de expresión alteradas en genes que controlan el desarrollo neuronal. Los organoides de los pacientes mostraron una sobreproducción inesperada de neuronas inhibitorias que reducen la actividad neuronal, mientras que las excitatorias no se vieron afectadas, lo que lleva a un desequilibrio entre esos dos tipos de neuronas.


Sorprendentemente, mediante la supresión de la expresión de un solo gen, cuya expresión se incrementó anormalmente en los organoides de los pacientes, los investigadores fueron capaces de corregir este desequilibrio, lo que supone un primer paso hacia intervenciones terapéuticas que restauren el equilibrio neuronal.


Con la tecnología actual, los organoides cerebrales humanos sólo recapitulan las primeras etapas de desarrollo del cerebro, pero los esfuerzos para extender su crecimiento a las etapas posteriores están en marcha, lo que permitirá obtener nuevas perspectivas sobre la enfermedad. Los investigadores están utilizando sus datos para tratar de encontrar cambios epigenéticos, en los que interviene el entorno, responsables de las alteraciones de la expresión génica y el desequilibrio neuronal observado en el estudio.


viernes, 11 de septiembre de 2015

Crean un cerebro con la capacidad del de un feto de cinco semanas

Fuente: http://www.tendencias21.net/Crean-un-cerebro-con-la-capacidad-del-de-un-feto-de-cinco-semanas_a40961.html


Científicos de la Universidad Estatal de Ohio (EE.UU.) han desarrollado en laboratorio un cerebro humano del tamaño de una goma de borrar, con la capacidad del de un feto de cinco semanas. Contiene el 99 por ciento de los genes de éste, y casi todas las partes que lo integran, como la médula espinal e incluso una retina, a excepción de un sistema vascular.




Algunas de las partes del cerebro organoide: hemisferio cerebral, pedúnculo óptico y curva cefálica, todas ellas propias del cerebro fetal.






Científicos de la Universidad Estatal de Ohio (OSU, EE.UU.) han desarrollado un modelo de cerebro humano casi completo, que tiene la madurez cerebral de un feto de cinco semanas. 


El cerebro-organoide, diseñado a partir de células de piel humana adulta, es el modelo de cerebro humano más completo desarrollado hasta ahora, según René Anand, profesor de química biológica y farmacología en la universidad. 


El cerebro creado en laboratorio, aproximadamente del tamaño de una goma de borrar, tiene una estructura identificable y contiene el 99 por ciento de los genes presentes en el cerebro fetal humano. Este sistema permitirá pruebas éticas y más rápidas y precisas de medicamentos experimentales antes de las pruebas clínicas y avanzar en los estudios de las causas genéticas y ambientales de los trastornos del sistema nervioso central. 


"No sólo parece un cerebro en desarrollo, sino que sus diversos tipos de células expresan casi todos los genes que expresa un cerebro", dice Anand en la información de OSU. 


Anand, que estudia la asociación entre los receptores nicotínicos y los trastornos del sistema nervioso central, decidió desarrollar el cerebro después de encontrarse con resultados decepcionantes en un estudio con roedores de un fármaco experimental para el autismo. Con un presupuesto muy reducido en comparación con el de otros proyectos similares, añadió ingeniería de células madre a su programa de investigación. Cuatro años más tarde, había construido una réplica del cerebro humano. 



Lo más importante que falta en este modelo es un sistema vascular. Lo que hay -una médula espinal, las principales regiones del cerebro, múltiples tipos de células, circuitos de señalización e incluso una retina- tiene el potencial de acelerar drásticamente el ritmo de la investigación en neurociencias, dice Anand, también profesor de neurociencia. 


La conversión de células de la piel adultas en células pluripotenciales -células madre inmaduras que pueden ser programadas para convertirse en cualquier tejido del cuerpo- es un área de la ciencia de rápido desarrollo que hizo ganar al investigador que descubrió la técnica, Shinya Yamanaka, el Premio Nobel en 2012. 


"Una vez que una célula se encuentra en ese estado pluripotente, puede convertirse en cualquier órgano -si se sabe qué hacer para ayudar a que se convierta en ese órgano", dice Anand. "El cerebro ha sido el santo grial, debido a su enorme complejidad en comparación con cualquier otro órgano. Otros grupos están tratando de hacer lo mismo." 


Anand utilizó técnicas para diferenciar las células madre pluripotentes en células que están diseñadas para convertirse en tejido neural, componentes del sistema nervioso central u otras regiones del cerebro. 


"Ofrecemos el mejor entorno y condiciones que reproducen lo que está pasando en el útero para hacer que el cerebro sea posible", dice sobre el trabajo que completó con su colega Susan McKay, investigadora en química biológica y farmacología.



Se tarda unos 15 semanas en construir un modelo como este, con la capacidad de un cerebro fetal de 5 semanas. Anand y McKay han dejado que el modelo siga creciendo hasta las 12 semanas, observando los esperados cambios de maduración en el camino. "Si lo dejamos llegar hasta las 16 o 20 semanas, podría completarse el 1 por ciento de genes que faltan. Veremos", dice Anand. 


Él y McKay ya han utilizado la plataforma para poner en marcha sus propios proyectos, creando modelos cerebrales organoides de la enfermedad de Alzheimer, el Parkinson y el autismo. Tienen la esperanza de que, con un mayor desarrollo y la adición de un suministro de sangre por bombeo, el modelo pueda ser utilizado para estudios sobre accidentes cerebrovasculares. El sistema ofrece también una nueva plataforma para el estudio de la enfermedad de la Guerra del Golfo, la lesión cerebral traumática y el trastorno de estrés post-traumático. 


Anand espera que su modelo del cerebro pueda incorporarse al programa Microphysiological Systems, una plataforma que la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa está desarrollando mediante el uso de tejido humano diseñado para imitar los sistemas fisiológicos humanos. 


Anand y McKay son co-fundadores de una empresa de nueva creación, NeurXstem, para comercializar el cerebro-organoide, y no han publicado su investigación, pendiente de una patente. Por ello han recibido críticas de otros científicos, consultados por The Guardian, que consideran que no se puede valorar su descubrimiento sin saber más datos. 


Recientemente, un equipo de la Yale School of Medicine de EE.UU. ha logrado convertir células de la piel de pacientes con autismo en células madre, y cultivarlas en laboratorio para producir pequeños cerebros, que han revelado mecanismos inesperados subyacentes al autismo.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Fabrican en un laboratorio una réplica 'casi' perfecta de un cerebro humano

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20150819/abci-cerebro-celula-madre-alzheimer-201508181805.html



Contiene el 99%de los genes presentes en el cerebro fetal humano y permitirá avanzar en terapias para el alzhéimer y el párkinson.


En la imagen se pueden ver estructuras identificables: el hemisferio cerebral, el tallo óptico y la flexura cefálica, una curva en la región del cerebro medio, todas características del cerebro fetal humano.





Un cerebro humano en un plato de laboratorio. Un organoide diseñado a partir de células de piel humana adulta y que constituye el modelo del cerebro humano más completo desarrollado hasta ahora. Eso es lo que ha logrado el equipo de René Anand, de la Universidad Estatal de Ohio (EE.UU.). Su cerebro tiene una madurez similar a la del cerebro de un feto de cinco semanas de edad.


Aproximadamente del tamaño de un borrador de lápiz, el cerebro tiene una estructura muy definida y contiene el 99% de los genes presentes en el cerebro fetal humano. Los expertos creen que su ‘criatura’ permitirá probar, de una manera más ética, rápida, precisa y eficaz, medicamentos experimentales para enfermedades tan necesitadas como el alzhéimer o el párkinson y avanzar en el conocimiento de las posibles causas genéticas y ambientales de la mayoría de los trastornos del sistema nervioso central.


«No sólo podemos ver cómo se desarrolla un cerebro, sino también sus diversos tipos de células que expresan casi todos los genes de un cerebro», subraya Anand. Desde hace muchos años, añade, «hemos tratado de resolver problemas complejos de la enfermedad cerebral y, ahora, este modelo tiene un grandísimo potencial para la salud humana, ya que nos ofrece más y mejores opciones para probar y desarrollar terapias en modelos diferentes a los animales».


Hace cuatro años, tras fracasar con una prometedora molécula para el autismo después de sus ensayos en ratones, Anand decidió fabricar su propio modelo de biología neuronal humana. Su réplica del cerebro humano es casi perfecta; ‘casi’ porque carece de un sistema vascular. Pero contiene una médula espinal, las principales regiones del cerebro, múltiples tipos de células, la señalización de circuitos e incluso una retina. ‘Casi’ un cerebro completo.



Sus aplicaciones en la investigación médica son, según Annand, múltiples. Por ejemplo, en las enfermedades del sistema nervioso central permitirán estudios de susceptibilidad para determinar las causas genéticas o puramente ambientales. Por ejemplo, «la ciencia genómica infiere que hay hasta 600 genes que dan lugar al autismo, pero, hasta aquí llegamos –afirma-. Las correlaciones matemáticas y los métodos estadísticos son insuficientes para, por sí mismos, identificar la causalidad. Por eso, es necesario un sistema experimental; es decir, un cerebro humano».


La base de este nuevo organoide es el trabajo de Shinya Yamanaka, Premio Nobel de Medicina de 2012, sobre la capacidad de reprogramar células de la piel adultas en células pluripotenciales, es decir, células madre inmaduras que pueden ser programadas para convertirse en cualquier tejido del cuerpo. «Una vez que una célula se encuentra en ese estado pluripotente puede convertirse en cualquier órgano si se sabe qué hacer para hacer que se convierta en dicho órgano», dijo Anand.


Hasta ahora se habían obtenido hígados, pulmones o corazones, e incluso minicerebros pero como reconoce el investigador, «el cerebro ha sido el santo grial, debido a su enorme complejidad en comparación con cualquier otro órgano».



Gracias a sofisticadas técnicas, que desvelará cuando se publique su investigación, su equipo logró que las células madre pluripotentes fueran capaces de convertirse en tejido neural, los componentes del sistema nervioso central u otras regiones del cerebro. «Se tarda unas 15 semanas en construir un modelo que coincida con el cerebro de un feto de cinco semanas de edad fetal». Anand y su colaboradora Susan McKay han dejado que el modelo siga creciendo hasta las 12 semanas, observando así todos los cambios que se han producido durante la maduración.


Las imágenes de alta resolución del cerebro permiten identificar neuronas activas y sus extensiones de señales portadoras -axones y dendritas- así como astrocitos, oligodendrocitos y microglia. El modelo, explican, también activa marcadores para células que tienen las funciones clásicas excitatorias e inhibitorias en el cerebro y que permiten a las señales químicas viajar a través del órgano.



Los investigadores ya han utilizado la plataforma para poner en marcha sus propios proyectos, la creación de modelos cerebrales organoides de la enfermedad de Alzheimer, de Parkinson y de autismo en el laboratorio, y confían que, con un mayor desarrollo y la adición de un suministro de sangre de bombeo, el modelo podría ser utilizado para estudiar una posible terapia para el accidente cerebrovascular o ictus.


Anand también espera que su modelo del cerebro pueda incorporarse en el programa Microphysiological Systems, una plataforma de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de EE.UU. que se está desarrollando mediante el uso de tejido humano diseñado para imitar los sistemas fisiológicos humanos. Los resultados de este nuevo avance se presentan durante el Simposio de Investigación 2015 de Salud Militar en EE.UU.

sábado, 18 de abril de 2015

Células madre para reparar lesiones cerebrales

Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/04/08/ciencia/1428483264_207393.html



Un experimento, desarrollado en ratones y dirigido por una española, ha permitido la conexión de neuronas trasplantadas en el cerebro adulto.


Sandra Acosta Verdugo, en su laboratorio.






Un grupo de científicos de la Universidad Libre de Bruselas ha logrado reparar por primera vez una lesión del córtex cerebral mediante el implante de neuronas generadas a partir de células madre. Uno de los responsables de la investigación, publicada en la revista Neuron, es la española Sandra Acosta Verdugo (Barcelona, 1981). “En el experimento, desarrollado en ratones, las neuronas trasplantadas se han integrado en el 100% de los casos, con lo que se ha logrado la curación de lesiones del córtex cerebral”, explica Acosta. Este trabajo abre la puerta, a largo plazo, a terapias que podrían aplicarse en humanos para tratar lesiones cerebrales producidas por ictus, hematomas cerebrales o traumatismos.


La científica española explica que los investigadores han seguido el estado de los ratones durante más de doce meses y, en todos los casos, "seguían en perfecto estado, y ninguno de los que alcanzaron esta edad desarrolló un proceso tumoral”, una de las consecuencias negativas inherentes a las terapias celulares.


El córtex es una parte del cerebro que sólo poseen los mamíferos, por eso resulta tan interesante para los biólogos del desarrollo como Acosta Verdugo. La investigadora de Barcelona es bióloga de formación y ha centrado su trayectoria en el estudio del desarrollo del sistema nervioso y las enfermedades asociadas al desarrollo del cerebro, como autismo o cáncer infantil.


“Muchas lesiones neurológicas están relacionadas con daños en el córtex cerebral, como los ictus, la epilepsia, hematomas cerebrales o ciertos procesos neurodegenerativos”, explica.




“A pesar de su plasticidad, el córtex cerebral adulto tiene una capacidad para autorrepararse muy pobre”, señala el artículo de Neuron. Esto supone una barrera clave ante la posibilidad de tratar dicho tipo de lesiones mediante terapias celulares basadas en el autotrasplante de neuronas extraídas del propio paciente.


“No tendría sentido quitarle neuronas a un paciente y luego tratarlas para implantarlas de nuevo porque las neuronas que se extraigan del córtex se habrán perdido para siempre, el córtex del paciente no puede regenerarlas por sí mismo”, indica Acosta.


Esta es una de las dificultades de trabajar con neuronas, unas células muy diferentes al resto. Esta limitación dirigió la mirada de este grupo de científicos de la Universidad Libre de Bruselas hacia el uso de células madre inducidas (conocidas en inglés como iPSC) como la única alternativa que podía sortear este problema.


El hallazgo de las células inducidas en 2006 ha sido un paso de gigante que ha abierto enormes puertas a las posibilidades de las terapias celulares. Fue el japonés Yamanaka quien las descubrió ese año y sólo seis años después, en 2012, fue galardonado por ello con el Premio Nobel de Medicina. La primera investigación en humanos con estas células llegó un año después, en agosto de 2013.





El punto fuerte de las células iPSC es que se obtienen a partir de células madre adultas, generalmente de la piel, del propio paciente. Lo que halló Yamanaka fue un modo para que dichas células madre adultas se autotransformaran en células madre pluripotentes (el equivalente a las células madre embrionarias), que tienen la característica de que pueden convertirse en una célula de cualquier organismo del cuerpo. En esta investigación, en neuronas.


“De este modo, tanto las células de la piel como las neuronas generadas conservan el mismo ADN, de modo que se evita cualquier posibilidad de rechazo del trasplante en el paciente”, explica Acosta. Y eso es lo que ha sucedido en este experimento con ratones.



Otro reto que tenía que superar este experimento era, como señala el artículo de Neuron, el hecho de que “trabajos anteriores similares habían obtenido resultados muy limitados, lo que sugería que el cerebro adulto apenas permitía el crecimiento axonal de las neuronas del córtex”, es decir, la conexión entre neuronas.


Aquí ha estado, precisamente, otro de los importantes hallazgos de este trabajo. “Se ha descubierto en esta investigación que hay que afinar mucho en cuanto a qué células poner y en qué sitio del córtex; hay que generar las neuronas adecuadas e implantarlas en la zona adecuada en cada caso porque si no, las neuronas trasplantadas no logran conectarse y funcionar”, argumenta la científica.


Este hallazgo es, al mismo tiempo, una dificultad añadida puesto que “hay muchos tipos de neuronas y no se sabe cómo conseguir cada tipo. Además, y, este es otro descubrimiento que se ha realizado en este trabajo, en estas terapias habrá que tener en cuenta que en el cerebro no sólo hay neuronas, hay además otros dos tipos de células que comparten el mismo origen que las neuronas, y son básicas para para el correcto funcionamiento cerebral. Por lo tanto”, explica Acosta Verdugo, “no sólo hay que trasplantar neuronas sino también esas otras células”.


Otro de los riesgos que han afrontado los científicos ha sido la posibilidad de que surgieran tumores en el cuerpo receptor. Sin embargo, esto, que es inherente al empleo de terapias con células madre, se ha revelado como un riesgo mucho más reducido cuando se trata del córtex cerebral.


“Del total de ratones con los que hemos trabajado, sólo un 10% ha desarrollado teratomas”, indica Acosta Verdugo. “Se trata de un porcentaje muy reducido [si se compara con estudios similares en otros órganos del cuerpo] y esto se debe seguramente al hecho de que como los tejidos cerebrales y las neuronas no se replican son menos propensas a desarrollar estos tumores”, aclara.




Los teratomas, además, si bien pueden alcanzar un gran tamaño y crecer muy rápido, son tumores que no suelen metastatizar y la tasa de supervivencia es muy elevada.


“Sin duda, es una limitación pero se podría hacer un screening para eliminar las células madre que se cuelan en el trasplante y que son las que acaban generando el teratoma. Este trabajo no tenía ese objetivo y por eso no lo hemos hecho, pero sería algo factible de hacer, no sería demasiado complicado”, sugiere la investigadora.



Aunque en el artículo de Neuron que acaba de publicarse Sandra Acosta Verdugo aparece como investigadora de la Universidad Libre de Bruselas, la científica española trabaja desde el año pasado en el Hospital Saint Jude de Memphis, el mayor hospital del mundo en investigación de cáncer infantil. 


En Memphis, la bióloga española investiga ahora “las primeras etapas del desarrollo del cerebro y del ojo, que son órganos que derivan del mismo origen, un tejido neural precursor”. El desarrollo del sistema nervioso es la pasión científica de Acosta. Y sobre eso versó su tesis doctoral, que presentó en el Hospital de Sant Joan de Déu, tras haberse licenciado en Biología por la Universidad de Barcelona. “Versó sobre cáncer infantil y encontramos unas células precursoras en tumores neuroblásticos [un tipo de tumor infantil]”, dice.


A pesar de estar al otro lado del charco, espera poder volver a España en el futuro. “Cuando terminé en Bruselas busqué contratos en España y en Europa pero la situación ahora es muy difícil y no hay muchas opciones”, se lamenta. “Sí que hay becas y oportunidades parecidas, pero no contratos para realizar una investigación propia”.






Referencia:

domingo, 15 de febrero de 2015

Células madre reprogramadas reparan el daño cerebral causado por la radioterapia

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20150205/abci-cancer-celulas-madre-radioterapia-201502051727.html


Ser capaz de restaurar el daño de la radiación podría implicar dos cosas: la mejora de la calidad de vida de los supervivientes y la expansión de la ventana terapéutica de este tratamiento.









Para los pacientes con un tumor cerebral, la radiación es un tratamiento potente que puede salvar vidas, pero también causar un perjuicio considerable e incluso permanente al cerebro. Ahora, a través de experimentos preclínicos realizados en ratas, investigadores del Centro de Cáncer Memorial Sloan Kettering (EE.UU.) han desarrollado un método para convertir células madre humanas en células programadas para reparar los daños en el cerebro. Las ratas tratadas con las células humanas recuperaron las funciones cognitivas y motoras que habían perdido tras la radiación cerebral. Los hallazgos se publican en «Cell Stem Cell».


La radioterapia en el cáncer cerebral altera las células progenitoras y no hay tratamiento disponible para restaurarlas. Dichas células, llamadas oligodendrocitos mielinizantes, son fundamentales para el blindaje y la reparación de las neuronas del cerebro durante toda la vida.


El equipo dirigido por Viviane Tabar y Jinghua Piao se preguntó si las células madre podrían ser inducidas para reemplazar estas células progenitoras perdidas. Los investigadores vieron que se podía hacer mediante cultivo de células madre -embrionarias humanas o células madre pluripotentes inducidas derivadas de la piel- en presencia de ciertos factores de crecimiento y otras moléculas.



A continuación, los investigadores utilizaron las células progenitoras oligodendrocíticas cultivadas en el laboratorio para el tratamiento de ratas que habían sido expuestas a irradiación del cerebro. Así vieron que cuando las células fueron inyectadas en ciertas regiones del cerebro, se lograba una reparación cerebral y las ratas recuperaron las habilidades cognitivas y motoras que se habían perdido debido a la exposición a la radiación. El tratamiento también pareció ser seguro: ninguno de los animales desarrolló tumores o tipos de células inapropiadas en el cerebro.


«Ser capaz de reparar el daño por radiación podría implicar dos cosas importantes: la mejora de la calidad de vida de los supervivientes y, potencialmente, la expansión de la ventana terapéutica de la radioterapia», señala Tabar. Y aunque todavía debe ser probado, Tabar cree que si se puede reparar el cerebro de manera efectiva, «podríamos ser más audaces con las dosis de radiación, dentro de los límites, algo que podría ser especialmente importante en los niños, en los cuales se aplican dosis bajas de radiación».


sábado, 31 de enero de 2015

Desarrollan una estructura similar a un cerebelo con células iPS humanas

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20150129/abci-cerebelo-celulas-201501291757.html


Será de gran utilidad para recrear, conocer y estudiar las estructuras de las conexiones neuronales en el laboratorio.


Neuronas con las células de Purkinje





Algo similar a un cerebelo en tres dimensiones. Un equipo de investigadores del Centro RIKEN de Biología del Desarrollo (Japón), a través de células madre de embriones humanos, ha fabricado una estructura tridimensional similar al cerebelo, un avance que probablemente será de gran utilidad para recrear estructuras neurales en el laboratorio.


Uno de los objetivos principales de la investigación con células madre es sustituir las piezas dañadas del organismo con tejidos cultivados a partir de células madre indiferenciadas. Para el sistema nervioso, este es un desafío especial porque no solo se necesita generar neuronas específicas, sino que además debe ser inducidas a conectarse entre sí en formas muy específicas.


El trabajo que publican los investigadores del centro RIKEN en «Cell Reports» supone un gran paso en este campo. Los científicos han demostrado cómo aplicar secuencialmente varias moléculas de señalización para cultivos tridimensionales de células madre embrionarias humanas para que éstas comiencen a diferenciarse en neuronas funcionales del cerebelo con la capacidad de auto-organizarse para formar la áreas del cerebelo en su desarrollo normal: patrón dorsal / ventral del patrón y estructura multi-capa.



Los investigadores primero establecieron bajo qué condiciones específicas el cultivo de células madre embrionarias humanas con el factor de crecimiento de fibroblastos 2 (FGF2) conducía a una diferenciación neural particular. A continuación buscaron neuronas del cerebelo maduras y vieron que aquellas tratadas con FGF2 expresan marcadores de células de Purkinje, un tipo de células que únicamente se encuentran en el cerebelo. Tras analizarlas comprobaron que poseían la señalización del cerebelo normal, lo que indicaba que la función se había desarrollado a lo largo de la estructura.


El autor principal del trabajo, Keiko Muguruma, afirma que «los principios de autoorganización que hemos demostrado aquí son importantes para el futuro de la biología del desarrollo». Y añade: «los intentos de generar el cerebelo a partir de células iPS humanas ya han tenido cierto éxito, y estas neuronas y tejidos del cerebelo derivados de pacientes serán útiles para estudiar enfermedades del cerebelo como la ataxia espinocerebelosa».