sábado, 11 de marzo de 2017

Nueva terapia regenerativa para mejorar la cicatrización de heridas agudas

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/23332/nueva-terapia-regenerativa-para-mejorar-la-cicatrizacion-de-heridas-agudas/


Con el aumento de la esperanza de vida de la población, se ha incrementado la prevalencia de heridas cutáneas agudas y crónicas que presentan problemas de cicatrización. Cirugías, laceraciones accidentales, infecciones, quemaduras, úlceras por presión, venosas o diabéticas son algunas de las principales causas de este aumento de heridas agudas, cuyo tratamiento supone un elevado coste.


Con el objetivo de encontrar nuevos abordajes terapéuticos para una mejor y más rápida cicatrización de este tipo de heridas, la investigadora de la Cátedra Fundación García Cugat-CEU de Investigación Biomédica (España), Deborah Chicharro Alcántara, ha desarrollado un estudio experimental en el que emplea una nueva terapia regenerativa para la piel de las heridas: la combinación de plasma rico en factores de crecimiento y células madre mesenquimales, procedentes de tejido adiposo. Los resultados obtenidos han mejorado tanto el tiempo de cicatrización cutánea de las heridas, como el aspecto estético de la cicatriz.



La investigación se ha desarrollado con éxito en heridas cutáneas experimentales, empleando como modelo animal experimental la piel de conejo. El estudio forma parte de la tesis doctoral de Deborah Chicharro, profesora del Departamento de Medicina y Cirugía Animal del Grado en Veterinaria de la CEU-UCH, bajo la dirección de los profesores e investigadores de la Cátedra Fundación García Cugat-CEU Joaquín Sopena, José María Carrillo y Mónica Rubio, y ha merecido la calificación de Sobresaliente Cum Laude. En el estudio, se han aplicado cuatro tratamientos diferentes en cada animal sobre cuatro heridas quirúrgicas escisionales: plasma rico en factores de crecimiento, células madre de tejido adiposo, la combinación de ambas terapias y suero salino como placebo. Y se ha evaluado tanto la evolución macroscópica de los cuatro tipos de heridas, en cuanto a su aspecto estético y cicatrización, así como su evolución microscópica, analizando los procesos de epitelización, inflamación, neovascularización y deposición de colágeno, durante los diez días posteriores al proceso quirúrgico.



Respecto a la cicatrización cutánea macroscópica de las heridas tratadas con estas terapias regenerativas, se ha observado una aceleración estadísticamente significativa en aquellas heridas que fueron infiltradas con células madre mesenquimales, de forma aislada o asociada con plasma rico en factores de crecimiento. Estas heridas tuvieron mayores porcentajes de cicatrización cutánea que las tratadas únicamente con este tipo de plasma o con placebo. “Los mejores valores se obtuvieron en las heridas a las que se aplicó la combinación de ambos tratamientos de regeneración”, destaca Deborah Chicharro.



En cuanto a la evaluación del aspecto estético de las heridas, “aquellas que reciben tratamiento solo con células madre mesenquimales son las que consiguen una coloración y grosor de cicatriz más similar al de una cicatriz fisiológica a corto plazo. Pero, también en este aspecto estético, los resultados son mejores cuando las dos terapias con células y plasma se asocian”.



En el apartado de los resultados microscópicos, la investigación de la profesora de la CEU-UCH Déborah Chicharro revela que todas las heridas agudas que recibieron tratamiento con células o con plasma presentaron un mayor efecto antiinflamatorio con respecto a las del grupo de heridas placebo, por lo que ambas terapias disminuyen de forma significativa la intensidad de la reacción inflamatoria en las heridas. También en este caso, cuando se asocian ambas terapias se consigue potenciar su efecto antiinflamatorio.



La eficacia de la combinación de terapias se observa además de forma destacada en el proceso de neovascularización en la zona de la herida: “La neovascularización llega incluso a duplicarse en las heridas que reciben la terapia combinada con respecto al resto de heridas, un efecto que se observa ya desde el tercer día de aplicación de los tratamientos”, según destaca la profesora de la CEU-UCH autora de la investigación.



También se ha observado un fuerte estímulo de la epitelización cutánea de forma estadísticamente significativa a lo largo de los tiempos del estudio en las heridas que fueron tratadas con células madre mesenquimales, de forma aislada o conjunta con plasma rico en factores de crecimiento, especialmente a corto plazo, en los primeros cinco días de observación. “Apreciamos también una mayor deposición de fibras de colágeno maduro en las heridas tratadas con ambas terapias de forma significativa y progresiva a lo largo del estudio, siendo estadísticamente superior al grupo tratado solo con plasma y al grupo placebo”.



Según destaca la investigadora de la CEU-UCH Deborah Chicharro, “los resultados logrados en el estudio nos permiten concluir que la mejor terapia regenerativa para conseguir acelerar los tiempos de cicatrización cutánea y lograr un mejor aspecto estético de las heridas agudas es la asociación de las dos terapias con células y plasma que hemos testado, ya que existe un efecto sinérgico entre ambas que favorece una mayor creación de nuevos vasos sanguíneos en la zona de la herida, una menor inflamación y una mayor deposición de fibras de colágeno”. El nuevo objetivo de este proyecto de investigación es testar la eficacia de estos tratamientos regenerativos combinados en el caso de las heridas que se cronifican.



La Cátedra Fundación García Cugat-CEU de Investigación Biomédica emplea esta combinación de terapias regenerativas en otros ámbitos de la salud, como el tratamiento de la artrosis de rodilla y cadera. Los estudios experimentales en modelos animales para el desarrollo de estos tratamientos se realizan en el Hospital Clínico Veterinario de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, para su posterior evaluación en ensayos clínicos en humanos, en la Clínica Quirón de Barcelona.



La tesis de Deborah Chicharro "Aplicación del plasma rico en factores de crecimiento autólogo en asociación con células madre mesenquimales derivadas de grasa en el tratamiento de heridas experimentales en el conejo" ha sido defendida en la CEU-UCH. El tribunal que otorgó la calificación de Sobresaliente Cum Laude estuvo presidido por el doctor Ramón Cugat Bertomeu y compuesto por los doctores Belén Cuervo Serrato y Juan Manuel Domínguez Pérez.


Creado el primer embrión artificial de ratón con células madre

Fuente: http://www.agenciasinc.es/Noticias/Creado-el-primer-embrion-artificial-de-raton-con-celulas-madre


Científicos de la Universidad de Cambridge han conseguido por primera vez desarrollar un embrión artificial de ratón en laboratorio. Para ello, han utilizado una combinación de células madre embrionarias y extraembrionarias, a la que han sumado un andamio 3D para que éstas puedan crecer. Aunque este embrión se asemeja a uno real, es poco probable que se pueda convertir en un feto sano. El hallazgo podrá servir para estudiar las etapas más tempranas del desarrollo.



A la izquierda, imagen del embrión de ratón con células madre a las 96 horas. A la derecha, el embrión de ratón cultivado in vitro durante 48 horas desde la etapa de blastocisto. La parte roja es embrionaria y la azul, extraembrionaria.



Un equipo de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, ha logrado crear un embrión artificial de ratón con células madre. Los resultados del trabajo se han publicado en el último número de la revista Science.


Según los investigadores, este avance servirá para lograr una mayor comprensión de las etapas más tempranas del desarrollo del embrión y ayudará a explicar por qué más de dos de cada tres embarazos humanos fallan en esa fase.


Una vez que un óvulo de mamífero ha sido fertilizado por un espermatozoide, se divide varias veces para generar una pequeña bola flotante de células madre. Las células madre embrionarias se agrupan dentro del embrión hacia un extremo: esta etapa de desarrollo se conoce como blastocisto.


Los otros dos tipos de células en el blastocisto son las células madre trofoblásticas extraembrionarias, que formarán la placenta; y las células madre endodérmicas primitivas, que crearán el saco vitelino, asegurando que los órganos del feto se desarrollen adecuadamente y que tenga los nutrientes esenciales.



Intentos previos de hacer crecer estructuras embrionarias usando solo células madre embrionarias (ESCs, por sus siglas en inglés) habían tenido un éxito limitado. Esto se debe a que el desarrollo temprano del embrión requiere que los diferentes tipos de células se coordinen estrechamente entre sí, señalan los autores.


Sin embargo, en el estudio publicado los investigadores han utilizado una combinación de células madre embrionarias genéticamente modificadas y de células madre trofoblásticas extraembrionarias, junto con un andamio 3D, conocido como matriz extracelular, en el que puedan crecer. Con todo ello, han logrado desarrollar una estructura capaz de ensamblar, cuyo desarrollo y arquitectura se parecen mucho al embrión natural.


"Tanto las células embrionarias como extraembrionarias comienzan a ‘hablar’ entre sí y se organizan en una estructura que se parece y se comporta como un embrión", destaca Magdalena Zernicka-Goetz, investigadora de fisiología, desarrollo y neurociencia de la universidad británica y directora del trabajo. "Tiene regiones anatómicamente correctas que se desarrollan en el lugar y en el momento adecuado", agrega.


Zernicka-Goetz y sus colegas encontraron un notable grado de comunicación entre los dos tipos de células madre: “En cierto modo –señala– las células se dicen entre sí en qué lugar del embrión colocarse”.



"Sabíamos que las interacciones entre los diferentes tipos de células madre eran importantes para el desarrollo, pero lo sorprendente es que ahora hemos visto que se trata de una verdadera asociación; estas células realmente se guían mutuamente", dice la autora. "Sin esta asociación, el desarrollo y la actividad de los mecanismos biológicos clave no se llevaría a cabo correctamente".


Comparando su embrión artificial con uno natural, el equipo pudo demostrar que siguió el mismo patrón de desarrollo. Las células madre se organizaron con las embrionarias en un extremo y las trofoblásticas extraembrionarias en el otro. Luego se abrió una cavidad hacia arriba dentro de cada grupo antes de unirse para convertirse en el saco amniótico en el que se desarrollará el embrión.



Aunque este embrión artificial se asemeja mucho a uno real, es poco probable que se pueda desarrollar y convertir en un feto sano, dicen los investigadores.


Para ello, necesitaría un tercer tipo de células madre que permitiera el desarrollo del saco vitelino, que proporciona alimento para el embrión y dentro del cual se desarrolla una red de vasos sanguíneos. Además, el sistema no ha sido optimizado para el correcto desarrollo de la placenta.



Zernicka-Goetz ha desarrollado recientemente una técnica que permite que los blastocistos se desarrollen in vitro más allá de la etapa de implantación, permitiendo analizar, por primera vez, las etapas clave del desarrollo del embrión humano hasta 13 días después de la fertilización.


En su opinión, este avance podría ayudar a superar una de las principales barreras del estudio de las fases tempranas del desarrollo embrionario, debido a la escasez de embriones humanos para investigar. Actualmente, los embriones se desarrollan a partir de óvulos donados por las clínicas de fertilidad.


"Creemos que será posible imitar muchos de los eventos que ocurren antes de los 14 días de desarrollo usando células embrionarias y extraembrionarias humanas con un enfoque similar al que hemos usado con las células madre de ratón –indica la experta–. Esto nos permitirá estudiar los acontecimientos clave de esta etapa crítica sin tener que trabajar realmente con embriones y saber más sobre por qué a menudo el desarrollo humano falla en esa fase”, concluye.




Referencia bibliográfica:

Sarah Ellys Harrison, Berna Sozen, Neophytos Christodoulou, Christos Kyprianou, Magdalena Zernicka-Goetz. "Assembly of embryonic and extra-embryonic stem cells to mimic embryogenesis in vitro". Science, 2 de marzo, 2017.

Crean por primera vez un «embrión» de laboratorio con células madre

Fuente: http://www.abc.es/ciencia/abci-crean-primera-embrion-laboratorio-celulas-madre-201703022008_noticia.html


Científicos de la Universidad de Cambridge han generado una estructura que ayudará a entender cómo se forma la vida y a reducir el número de abortos naturales.



Esta imagen muestra un embrión de ratón fabricado en el laboratorio a las 96 horas de desarrollo (izquierda) y otro cultivado in vitro durante 48 horas (derecha). La zona en rojo es embrionaria y la azul la que dará lugar a la placenta.




Bastan dos tipos de células madre y un molde para desafiar a la Naturaleza y fabricar artificialmente el embrión de un mamífero. Con estos tres ingredientes un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, han generado una estructura semirígida tridimensional «que se asemeja a un embrión y crece de forma similar», según describen en la revista «Science». Se trata del primer paso para la creación de un embrión en el laboratorio.

Para obtenerlo, los investigadores liderados por Magdalena Zernicka, partieron de células madre procedentes de otros embriones y de otras que naturalmente darían lugar a la placenta (células madre trofoblásticas). Colocaron esas células en una especie de molde en 3-D para dar la forma deseada. A diferencia de los humanos, los embriones de ratón son alargados, como una especie de cilindro. Una vez colocadas, las células embrionarias y las de la placenta fueron capaces de organizarse sin ninguna intervención, como si supieran en qué lugar debían colocarse. «Los dos tipos de células comenzaron a hablar entre sí y se organizaron en una estructura que se parece y se comporta como un embrión de ratón. Hemos logrado regiones anatómicamente correctas que se desarrollan en el lugar correcto y en el momento adecuado», explica Zernicka, que es profesora del Departamiento de Fisiología de la Universidad de Cambridge.

Al comparar este «embrión» artificial con otro natural, se vio claramente cómo siguió el mismo patrón de desarrollo. En la Naturaleza, cuando un óvulo es fecundado por un espermatozoide se divide varias veces para generar una especie de bola pequeña. Las células madre que finalmente formarán el futuro cuerpo se agrupan en el interior del embrión hacia un extremo. A otro, las células de la placenta y, por último, las células endodérmicas que formarán el saco vitelino para que los órganos del feto se desarrollen adecuadamente.


En el laboratorio las células también se comportaron como si tuvieran un GPS que las guiara: las células madre embrionarias se agrupan en un extremo y las que forman la placenta en otro, dejando una cavidad en la cual el embrión se desarrollará.



El objetivo de este experimento no es otro que entender mejor el proceso de la embriogénesis, en definitiva cómo se forma la vida. Verlo en directo en el laboratorio podría ayudar a los científicos a luchar contra los fallos de la gestación y los abortos naturales que son más frecuentes de lo que podría pensarse. La reproducción humana no es perfecta y dos de cada tres embarazos fracasan en las primeras etapas, apenas unos días después de la concepción.



Pero es difícil no hacer volar la imaginación y ver en este trabajo un primer intento para prescindir algún día de óvulos y espermatozoides que permitan generar nuestra propia descendencia en el laboratorio. Quizá incluso, podríamos obtener nuestros embriones a partir de una pequeña muestra de la piel como ya se está haciendo con otros tejidos humanos, incluso también con el esperma. «¡Uff! es teóricamente posible, pero sería muy complicado. Si ya es una pequeña locura hacerlo con un gameto, más locura sería hacerlo con un embrión humano», señala Carlos Simón, director científico del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Este investigador ya ha publicado la primera prueba de concepto de que se puede «fabricar» esperma para hombres infértiles con técnicas de medicina regenerativa. Solo se necesitaría contar con una muestra de piel de un varón para conseguir en el laboratorio los gametos necesarios con los que realizar una fecundación in vitro.

Simón no duda de que el fin de los trabajos de la Universidad de Cambridge sea conocer mejor cómo se forma la vida y han dado ese primer paso. «Aún no han generado un embrión completo. Podremos afirmarlo cuando se implante en una ratoncita y dé lugar a una prole sana», afirma.


Úteros de laboratorio, una opción frente a los vientres de alquiler

Fuente: http://www.abc.es/sociedad/abci-uteros-laboratorio-opcion-frente-vientres-alquiler-201702202204_noticia.html







Puede que algún día este intenso debate sobre la maternidad subrogada se diluya como un azucarillo en una taza de té caliente. Sucedió con la clonación y la investigación con embriones. Llegó un avance sin recelos éticos y se zanjó de un plumazo la preocupación. Con los «vientres de alquiler» se espera que algún día suceda lo mismo. Los grupos científicos que trabajan en medicina reproductiva ya están trabajando en ello.


El primer paso se ha dado en Suecia con el trasplante de útero. Allí ya han nacido bebés de mujeres que se han sometido a esta intervención para ser madres. La idea también se quiere trasladar a España. Al menos en el Hospital de Valencia, hay un equipo dispuesto a hacer la intervención. Esta solución es válida para mujeres que han perdido el útero por un cáncer o han nacido sin él por una anomalía congénita. La técnica se ha demostrado que funciona, pero obliga a la futura madre a pasar por el riesgo de una cirugía y a tomar tratamientos para evitar el rechazo del nuevo órgano.



En el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) se ha probado también con éxito un tratamiento que regenera úteros atrofiados, una condición que impide a muchas mujeres ser madres. Lo hacen con células madre de la médula ósea obtenidas de la propia paciente e inyectadas de nuevo en el útero. Con esta fórmula ya han nacido, al menos, dos niños en España. La terapia ha sido documentada y publicada en la revista científica «Human Reproduction».


Este es solo el primer paso para intentar un avance más espectacular: la fabricación de úteros en el laboratorio. Sería la solución para las mujeres que hoy solo pueden optar a un «vientre de alquiler» o a la adopción para ser madres. El mismo grupo de investigación, en el que trabaja el científico Carlos Simón, ya ha empezado los primeros experimentos. Su objetivo es utilizar células madre de la médula ósea para fabricarlos a la medida de cada mujer. Básicamente, consiste en utilizar úteros desechados de otras mujeres (por ejemplo, por histerectomías), eliminarles todas sus células y volverlos a repoblar con las de la paciente, como si fuera propio. De esta manera, al trasplantarlo no provocaría ningún rechazo porque el organismo lo reconocería como un tejido propio.


No es ciencia ficción. En pruebas con animales, se ha conseguido descelularizar y volver a recelularizar úteros de animales que han sido funcionales. «Lo hemos mantenido vivo en el laboratorio durante semanas, conectado a una máquina para mantener la circulación sanguínea y con aporte hormonal. Así hemos logrado hasta que menstruara», asegura.


Contar con una incubadora artificial que reproduzca las condiciones de un útero materno aún es una posibilidad que se ve lejana. Sería la única opción frente a la maternidad subrogada que tendrían las parejas homosexuales. Simón lo ve posible, aunque aún suene a ciencia ficción. «Fantaseamos con ello. Yo creo que llegará el día en que las mujeres elegirán cómo quieren afrontar su maternidad. Decidirán si quieren albergar a su hijo en su útero y someterse a los riesgos y complicaciones de un embarazo o confiarlo a una incubadora de un laboratorio».


Resultados alentadores del trasplante de médula en la esclerosis múltiple

Fuente: http://www.diariomedico.com/2017/02/20/area-cientifica/especialidades/neurologia/esclerosis/resultados-alentadores-del-trasplante-de-medula-en-em


Un estudio observacional cifra en casi el 50 por ciento el porcentaje de pacientes con esclerosis múltiple que se mantuvieron libres de progresión de la enfermedad durante cinco años tras un trasplante autólogo de células madre hematopoyéticas.



Paolo Muraro, investigador del Imperial College de Londres.





Un trabajo que se publica en la edición on line de JAMA Neurology examina los resultados a largo plazo del trasplante autólogo de médula ósea en pacientes con formas agresivas de esclerosis múltiple (EM) refractarios a los tratamientos habituales.


Paolo Muraro, del Imperial College de Londres, y sus compañeros recopilaron datos de 281 pacientes de 13 países que se sometieron a un trasplante autólogo de células madre hematopoyéticas entre 1995 y 2006. Evaluaron tanto la supervivencia libre de progresión de la enfermedad como la supervivencia global.


Se registraron ocho fallecimientos (2,8 por ciento) durante los 100 primeros días tras el procedimiento y fueron contabilizados como relacionados con el trasplante. Los investigadores consideran que estos decesos resultan especialmente preocupantes en una enfermedad que no supone una amenaza inmediata para la vida de los pacientes. No obstante, creen que ese porcentaje refleja, probablemente, la experiencia inicial con este procedimiento, ya que sólo se incluyeron los trasplantes realizados hasta 2006.


La supervivencia libre de progresión de la enfermedad fue del 46 por ciento a cinco años tras el trasplante de médula. Una menor edad, tener una forma recidivante de EM, el uso previo de pocas inmunoterapias y unos menores niveles de discapacidad neurológica fueron los factores asociados a la consecución de mejores resultados.


Los autores subrayan que su estudio tiene ciertas limitaciones y apuntan que aún es pronto para aventurar la inclusión de este procedimiento en la práctica clínica habitual. "En este amplio estudio observacional de pacientes con EM tratados con trasplante autólogo de células madre hematopoyéticas, casi la mitad de ellos permanecieron libres de progresión neurológica durante cinco años tras el trasplante. Estos resultados avalan la realización de más ensayos clínicos aleatorizados", concluyen.

domingo, 19 de febrero de 2017

Logran convertir células madre en precursores de hueso, cartílago y músculo esquelético

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/23062/logran-convertir-celulas-madre-en-precursores-de-hueso-cartilago-y-musculo-esqueletico/


Las células madre pluripotentes, por definición, pueden convertirse en cualquier tipo de célula del cuerpo, pero a los investigadores especializados en su manipulación les ha costado guiarlas para que produzcan ciertos tejidos, incluyendo el muscular. En los embriones humanos en desarrollo, las células musculares (así como las de tejido óseo y de cartílago de vértebras y costillas, entre otros tipos de células), surgen de pequeños grupos de células llamadas somitos.


La comunidad científica ha venido estudiando cómo se desarrollan los somitos en animales e identificó las sustancias que parecen ser una pieza clave de ese proceso. Pero cuando han intentado usar esas moléculas para obligar a las células madre humanas a generar somitos, los protocolos han resultado ser ineficientes.


Una aparente solución a estos problemas ha sido encontrada por el equipo de April Pyle, del Centro Eli y Edythe Broad de Medicina Regenerativa e Investigación de Células Madre, una institución adscrita a la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) en Estados Unidos.


Añadiendo la mezcla adecuada de moléculas señalizadoras (proteínas implicadas en el desarrollo) a las células madre humanas, se las puede persuadir para que adopten la forma de los somitos que dan lugar a músculo esquelético, hueso y cartílago en los embriones en desarrollo. Estos somitos resultantes tienen entonces la capacidad para generar estos tipos celulares en el laboratorio, según los resultados de la nueva investigación.


Con el nuevo protocolo se ha conseguido convertir el 90 por ciento de células madre pluripotentes humanas en células de somitos en solo 4 días; estas células de somitos generaron entonces (de izquierda a derecha) células de cartílago, de hueso y de músculo.




El nuevo protocolo para crear, a partir de células madre pluripotentes, células que funcionan como los somitos genuinos, ofrece a los investigadores un modo de generar a voluntad la formación de células de músculo, hueso y cartílago en el laboratorio. Lograr técnicas fiables para fabricar esas clases de tejidos biológicos traería importantes beneficios de salud para pacientes con diversas enfermedades y lesiones.







Un ensayo clínico probará una terapia de células madre para la enfermedad de la piel de mariposa

Fuente: http://www.lavanguardia.com/politica/20170207/414109276484/el-parlamento-apoya-candidatura-de-la-escuela-lujan-perez-a-premios-canarias.html


Varios centros españoles comenzarán este año un ensayo clínico con células madre para tratar la Epidermolisis Bullosa Distrófica Recesiva, un tipo de la enfermedad más conocida como piel de mariposa.


Se trata de un ensayo que pretende evaluar la capacidad de las células madre mesenquimales para mejorar la cicatrización de las heridas que aparecen en estos enfermos por un leve roce y cuyo promotor es la Fundación para la Investigación Biomédica Hospital Universitario La Paz de Madrid.


El ensayo será llevado a cabo por los clínicos del departamento de Hematología y Dermatología del Hospital La Paz y los investigadores traslacionales del Centro de Investigación Biomédica en Red de enfermedades raras (CIBERER), el CIEMAT, la Universidad Carlos III y el IIS de la Fundación Jimenez Díaz, han informado los centros en un comunicado.

El ensayo cuenta con una financiación de 308.000 euros, de los que el 75 % está financiado por el Instituto de Salud Carlos III y el 25 % restante será aportado por la Asociación de pacientes "DEBRA Piel de Mariposa".

El ensayo está en proceso de aprobación por parte de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps).


Demostrada la eficacia de la terapia con células madre en la esclerosis múltiple

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-demostrada-eficacia-terapia-celulas-madre-esclerosis-multiple-201702071500_noticia.html


Los trasplantes de células madre pueden inducir una remisión de la esclerosis múltiple remitente-recurrente a largo plazo.


Cultivo de células madre.




Un ensayo clínico financiado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID) y publicado en la revista «Neurology» muestra que la administración de terapia inmunosupresora a dosis elevadas seguida del trasplante de células madre del propio paciente puede inducir una remisión sostenida de la esclerosis múltiple remitente-recurrente –esto es, la forma más común de la enfermedad, caracterizada por la alternancia entre periodos libres de enfermedad y la aparición de brotes.


Concretamente, los resultados del nuevo estudio muestran que la terapia con células hematopoyéticas autólogas permite que, cinco años después de ser trasplantadas, hasta un 69% de los pacientes sobrevivan sin haber experimentado una progresión de la enfermedad. O lo que es lo mismo, sin haber sufrido un avance de los síntomas o de la discapacidad asociada a la enfermedad ni la aparición de nuevas lesiones cerebrales.


Como explica Anthony S. Fauci, director del NIAID, «estos hallazgos sugieren que la administración en una única ocasión de esta terapia puede ser sustancialmente más eficaz que el tratamiento a largo plazo con los mejores medicamentos disponibles para las personas con determinados tipos de esclerosis múltiple».


Los síntomas de la esclerosis múltiple varían ampliamente y pueden incluir dificultades motoras y del habla, debilidad, cansancio y dolor crónico. La forma remitente-recurrente es la más frecuente, pero con los años se puede producir un empeoramiento y evolucionar hasta una forma más progresiva de la enfermedad. Así, el objetivo del nuevo estudio fue evaluar la seguridad, eficacia y durabilidad de la nueva estrategia terapéutica en 24 pacientes con edades entre los 26 y los 52 años que, a pesar de seguir un tratamiento con los fármacos ya disponibles, experimentaban recaídas frecuentes y graves y un empeoramiento de su función neurológica.


Como indican los autores, «este nuevo tratamiento experimental pretende suprimir la enfermedad activa y prevenir una mayor discapacidad mediante la eliminación de las células causantes de la enfermedad y el restablecimiento del sistema inmunológico».


En un primer lugar, los autores extrajeron células madre hematopoyéticas –esto es, con capacidad de diferenciarse en cualquier célula sanguínea– de los pacientes para trasplantárselas una vez concluido un tratamiento con altas dosis de quimioterapia. El objetivo, por tanto, era debilitar el sistema inmune –con la quimioterapia– para luego ‘reconstruirlo’ con las células madre.


Los resultados mostraron que, transcurridos cinco años del tratamiento, la mayoría de los participantes permanecieron en remisión y la enfermedad se había estabilizado. Además, algunos participantes mostraron notables mejoras, caso de la recuperación de su movilidad y de otras capacidades físicas.


En definitiva, como destaca Richard Nash, co-autor de la investigación, «aunque se necesita una mayor evaluación de los beneficios y riesgos, estos resultados a cinco años sugieren el gran potencial de este tratamiento a largo plazo».


En este contexto, sin embargo, debe tenerse en cuenta que el procedimiento no está exento de efectos secundarios muy graves. Y es que dado que el sistema inmune se encuentra muy debilitado a consecuencia de la quimioterapia, los pacientes se encuentran expuestos a contraer una infección durante la fase de inmunosupresión. De hecho, tres de los participantes fallecieron durante el desarrollo del estudio, si bien ninguna de las muertes estuvo directamente relacionada con el tratamiento.


El científico que investigó por curiosidad y acabó curando una enfermedad rara

Fuente: http://elpais.com/elpais/2017/01/25/ciencia/1485363333_636793.html


Los enfermos de atrofia muscular espinal suelen morir de asfixia antes de los dos años y no tienen tratamiento. Ahora, la FDA de EE UU ha aprobado el uso de un tratamiento que puede reparar el fallo genético causante.


El responsable del descubrimiento, Adrian Krainer.





Una de cada 10.000 personas nace con atrofia muscular espinal (AME), un defecto de las neuronas motoras que arrebata la fuerza a los músculos, limita la movilidad y acaba matando por asfixia. Pocos de los niños que la sufren superan los dos años de edad y hasta ahora no existía un tratamiento efectivo. Eso va a cambiar. La víspera de Nochebuena del año pasado, la Administración de Medicamentos y Alimentos de EE UU (FDA) aprobó el uso de un tratamiento que puede reparar el fallo genético causante de la AME. Los buenos resultados con el medicamento habían obligado a detener dos ensayos clínicos en 2016. Los responsables no consideraron ético que los pacientes en el grupo de control, que no reciben el fármaco para comprobar la ventaja real de los que sí lo reciben, siguiese sin beneficiarse de sus efectos. Unas semanas antes de su aprobación, la revista científica The Lancet publicaba una artículo que apuntaba a que nusinersen, como se ha bautizado al medicamento, actuaba sobre el cerebro y la médula espinal como cabía esperar.


Juan Valcárcel, investigador ICREA del Centro de Regulación Genómica de Barcelona (CRG) y presidente de la Sociedad del ARN, considera este trabajo un ejemplo por la forma en que se ha fundido “la investigación fundamental de calidad, la visión industrial, el activismo social y la flexibilidad administrativa”. Valcárcel, que no ha participado en el desarrollo de este fármaco, es experto en splicing, el proceso natural que lo ha hecho posible. “Nuestros genes están escritos en un lenguaje muy extraño. Si quieres escribir una frase, lo haces con sujeto y predicado, con un sentido continuo”, explica Valcárcel. “El genoma no está escrito así. Tienes primero una palabra, después letras sin sentido, después otra parte con palabras que se entienden, después más sinsentido…”, continúa. “El splicing [que se traduce como empalmar] elimina la basura y pone juntas las partes de la frase que pueden tener sentido”, añade. Este sistema le permite a la célula que un mismo gen pueda tener distintas lecturas y produzca distintas proteínas con diferentes funciones en nuestro organismo.


Las personas con AME tienen un defecto en el mecanismo de cortapega de estos mensajes genéticos. Un defecto en la producción de una proteína, causada por la mutación del gen SMN1, provoca el fallo de las neuronas motoras. A principios de la década pasada, el investigador uruguayo Adrian Krainer, en el Laboratorio de Cold Spring Harbor, cerca de Nueva York (EE UU), trató de comprender lo que Valcárcel considera una curiosidad más bien marginal a la causa de la enfermedad: la razón por la cual SMN2, otra copia del gen defectuoso SMN1, no podía suplir su función y mantener el buen funcionamiento de las neuronas.


Esta indagación en el mecanismo molecular de un gen aparentemente inútil no era precisamente un camino condenado al éxito. De hecho, el enfoque de Krainer y su equipo ya había sido probado sin demasiado éxito para otras aplicaciones biotecnológicas. Su apuesta consistía en producir unas moléculas sintéticas que imitaban al ARN, la molécula encargada de transmitir la información del ADN para la producción de proteínas, para devolver al gen SMN2 su capacidad para generar proteínas efectivas. Tras mucho esfuerzo y el apoyo financiero tanto público como de asociaciones de afectados por la enfermedad, observaron que sus moléculas funcionaban en cultivos celulares y en modelos animales.


Pero el éxito en el laboratorio aún estaba lejos de los pacientes y ahí entraron en juego dos compañías para llevar el proyecto hasta el resultado final. En primer lugar, la empresa californiana Ionis Pharmaceuticals, que colaboró con Krainer para modificar las moléculas de ARN con el fin de obtener compuestos más eficaces y estables. En esta etapa fue necesaria también la participación de inversores de riesgo y desempeñó un papel importante el tinerfeño Frank Rigo, uno de los directores científicos de la empresa. Por último, para financiar la fase más costosa de ensayos clínicos, fue necesaria la incorporación de otra compañía estadounidense, Biogen, especializada en tratamientos para enfermedades neurológicas.


Según se explicaba en el artículo de The Lancet, el efecto del fármaco, que se inyecta en el fluido cerebroespinal que baña la médula, se probó en 20 pacientes que se incorporaron al estudio entre 2013 y 2014. Aunque muchos tuvieron reacciones adversas importantes, los autores del estudio consideran que no están relacionados con el medicamento que se probaba, y 13 de ellos permanecen con vida. Los responsables del estudio en fase III, en el que se incluyeron más pacientes, afirman que los resultados son aún mejores, aunque aún no están publicados en revistas científicas.


Valcárcel comenta que otra de las sorpresas positivas del tratamiento es que mantiene su efecto durante mucho tiempo. “Se aplican tres inyecciones durante el primer mes y después solo es necesario repetir la operación una vez cada varios meses”, señala. Con esas dosis, se cambia la forma en que se empalman los mensajes del gen para que tengan el significado adecuado y produzcan la proteína que permite un buen funcionamiento de las neuronas motoras. A la vista de estos datos, la FDA, consciente de que no existía ningún tratamiento alternativo, aceleró el proceso de evaluación de los ensayos para facilitar su llegada a los enfermos.


El conocimiento del splicing se está utilizando ya para combatir otro tipo de enfermedades. "En nuestro laboratorio, en colaboración con Ionis Pharmaceuticals, estamos trabajando en otras aplicaciones de este tipo de técnica, por ejemplo para el cáncer y la disautonomía familiar. Estamos todavía en fases muy tempranas de estas investigaciones", afirma Krainer. Como se trata de un proceso fundamental, que ocurre en todas nuestras células, este empalme de los mensajes genéticos se puede convertir en una manera de modificar su expresión a voluntad. En cualquier caso, este tratamiento es una muestra de que la búsqueda de aplicaciones específicas no es la única forma de llegar a ellas. El trabajo de Krainer comenzó como un intento de entender en profundidad el funcionamiento de la naturaleza. De aquella búsqueda intelectual, como ha sucedido muchas otras veces, surgió al final una cura.


Crean embriones híbridos entre humanos y cerdos con células madre

Fuente: http://www.agenciasinc.es/Noticias/Crean-embriones-hibridos-entre-humanos-y-cerdos-con-celulas-madre


Investigadores del Instituto Salk de EE UU han creado embriones quiméricos entre humano y cerdo con células madre de seres humanos. Previamente los expertos desarrollaron un ratón con órganos de rata. La investigación supone un primer paso para la incubación de órganos humanos en animales con el objetivo de usarlos en trasplantes y medicina regenerativa.



Inyección de células pluripotentes humanas en un blastocito de cerdo.





La incubación de órganos humanos en animales para su uso en trasplantes y medicina regenerativa ha dado un nuevo paso, según los resultados de un estudio publicado en la revista Cell que cuenta con participación española.


Investigadores del Instituto Salk de Estudios Biológicos (EE UU), entre los que se encuentra el español Juan Carlos Izpisúa Belmonte, han logrado incubar con éxito los primeros embriones con células madre de humanos y cerdos.


“La meta es desarrollar tejidos orgánicos y órganos funcionales que puedan usarse en trasplantes, aunque aún estamos muy lejos de conseguirlo. Pero es un primer paso muy importante”, explica Izpisua.


Uno de los principales problemas durante décadas de trabajo ha sido conseguir que las células madre creadas en placas de Petri se convirtieran en órganos funcionales.


Izpisúa lo compara con duplicar una llave, “pueden parecer idénticas, pero al llegar a casa, la copia no abre. Algo estábamos haciendo mal”. Para los investigadores, el cambio de enfoque e incubar estos órganos en animales resultó ser una idea mucho más fructífera.


Los primeros experimentos se llevaron a cabo con ratones, inyectando células madre de rata en embriones de ratón y dejándolos madurar. Mediante herramientas de edición de genoma, como CRISPR, se ha trabajado con embriones fertilizados.


En esos embriones se eliminaron genes involucrados en el crecimiento de órganos como los ojos, el corazón o el páncreas y se rellenaron esos huecos con su equivalente en genes de rata. El resultado fue un animal quimérico, un ratón híbrido con ojos, corazón y páncreas de rata.



El siguiente paso fue integrar genes humanos en embriones animales. Aunque en un primer momento se barajó el uso de vacas y cerdos debido a su tamaño, finalmente el equipo se centró en el ganado porcino por su potencial económico.


Aún así, el esfuerzo ha sido considerable, un tour de force, como lo define Izpisúa. El estudio ha involucrado a más de 40 personas durante más de cuatro años, y en él se han usado unos 1.500 embriones.


Otra de las dificultades fue la velocidad en el periodo de gestación de los cerdos, un tercio más lento en comparación con los humanos. Los científicos tenían que inyectar las células humanas en el momento justo para coincidir con el estado de desarrollo equivalente en el animal.


Izpisúa lo define así: “Es como si las células humanas entrasen en una autopista a mayor velocidad que la permitida. Así es más fácil que se produzcan accidentes”.


Se usaron distintos tipos de células humanas para comprobar cual tenía una mayor tasa de supervivencia. Las que mostraron mayores posibilidades para su desarrollo y mayor supervivencia fueron las llamadas células pluripotentes.


Quimera de un año creada integrando células madre de rata en un blastocito de ratón.




Las células supervivientes formaron un embrión quimérico entre humano y cerdo que se implantó en cerdas y así se estudió su desarrollo durante tres o cuatro semanas, tiempo suficiente para evitar problemas éticos y entender cómo se mezclan las células de cerdo y humanas.


Los resultados iniciales muestran que el nivel de contribución de las células humanas a estos embriones quiméricos no era demasiado alto, algo que los científicos consideran buenas noticias, precisamente por la preocupación ética que supone crear quimeras "demasiado humanas".


“Primero queríamos saber si las células humanas contribuyen lo suficiente como para decidir si continuar con la investigación. Ahora que sabemos que podemos hacerlo, el siguiente paso será mejorar la eficiencia de esas células madre para formar órganos concretos en cerdos”, concluye Izpisúa.


La investigación sigue su curso en esa línea. Para ello usarán el mismo método de ´corta-pega genético´ usando CRISPR que se utilizó con los ratones, editando el genoma del cerdo y llenando los huecos con células humanas.




Referencia bibliográfica:

Jun Wu, et al. "Interspecies Chimerism with Mammalian Pluripotent Stem Cells”. Cell, 2017 DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.cell.2016.12.036