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lunes, 27 de noviembre de 2017

Un niño con «piel de mariposa» salva su vida con un injerto y terapia génica

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-nino-piel-mariposa-salva-vida-injerto-corregido-terapia-genica-201711081917_noticia.html






Hace dos años los médicos del Hospital infantil de Bochum, en Alemania, se encontraron con un dilema médico: ofrecer una terapia experimental que apenas había salido del laboratorio o ver morir a un niño de 7 años sin el 60 por ciento de su piel. El pequeño tenía epidermolisis bullosa, una enfermedad genética cruel que transforma la dermis en un tejido tan frágil que basta el roce de un jersey para generar ampollas y lesiones como las de una quemadura de tercer grado. Por eso también se conoce esta patología como la enfermedad de la «piel de cristal o «piel de mariposa».

El niño se moría. Su aspecto era como el de un gran quemado: su espalda, las piernas, los brazos... parecían completamente abrasados y había contraído una grave infección. La única opción posible era probar una terapia génica experimental que consistía en hacer un injerto de piel sana, fabricado en el laboratorio. El equipo del dermatólogo italiano Michele De Luca le fabricó una nueva dermis a partir de sus propias células de la piel. Bastó con tomar una pequeña biopsia de cuatro centímetros de una de las pocas zonas del cuerpo del niño que aún permanecían intactas.

En el laboratorio aislaron las células con más capacidad de regeneración (queratinocitos), los cultivaron y modificaron genéticamente para corregir la alteración genética que causa la enfermedad. Lo hicieron con un retrovirus como vector, una especie de «taxi» biológico para introducir el gen corregido en el ADN de las células de la piel. Después se expandió esa nueva piel sana en el laboratorio y 23 días más tarde esos cuatro centímetros se convirtieron en casi un metro de piel lista para injertar. El nuevo injerto se colocó en la pierna del paciente. No hubo rechazo y ocho meses después había logrado regenerar por completo el 80 por ciento de su dermis.


Hoy a los dos años de este tratamiento a la desesperada, el niño no solo sigue vivo sino que toda su dermis se ha regenerado, según documenta el equipo de Michele de Luca en la prestigiosa revista «Nature». Los resultados son espectaculares, aunque aún no se puede hablar de curación porque la patología afecta a todas las células del organismo. «La enfermedad en sí misma no está curada, pero se ha regenerado toda la zona dañada. El pequeño en este tiempo no ha vuelto a tener ampollas y lesiones y sigue sin tratamiento dos años después», explica el doctor De Luca. Es la primera vez que un tratamiento contra la «piel de mariposa» logra una recuperación tan espectacular.


«Es un hito, Michele de Luca ha hecho posible lo imposible», no duda Raúl de Lucas, dermatólogo infantil del Hospital La Paz de Madrid, uno de los centros de referencia en España para el tratamiento de la «piel de mariposa». De Lucas conoce bien la tragedia de esta enfermedad: «Tengo a mi cargo 116 pacientes, todos son casos dramáticos. No son solo niños enfermos, son 116 dramas y 116 familias afectadas».






En esta unidad se sigue de cerca cualquier avance y más los del italiano que firma ahora este trabajo en la revista «Nature» porque es uno de los grandes expertos en esta enfermedad y el que más experiencia tiene. Casi todos los pasos se habían dado en el laboratorio y con experimentación animal. Antes de tratar a este niño a vida o muerte, solo había probado su técnica en dos pacientes que tenían pequeñas úlceras.

«Los buenos resultados de la investigación nos vuelven a ilusionar para seguir investigando», asegura Raúl de Lucas. El Hospital La Paz ya lo hace en colaboración con investigadores del Ciemat y la Universidad Carlos III de Madrid. El próximo año quieren poner en marcha un ensayo clínico con una terapia alternativa al injerto de piel. Consistirá en la administración intravenosa de células madre mesenquimales, obtenidas de la médula ósea de un donante emparentado.


El Ciemat lleva años investigando en cultivos de piel. De sus laboratorios han salido injertos para tratar a grandes quemados. También han ensayado con terapia génica, con una estrategia similar a la que ahora publica la revista «Nature». El futuro será otro, advierte José Luis Jorcano, investigador del Ciemat y del Carlos III. «Las técnicas de edición genética lo están cambiando todo, el famoso "corta-pega". En el Ciemat ya se ha corregido en el laboratorio la enfermedad con esta tecnología que repara el ADN. Será más segura que la utilización de retrovirus para transportar el gen corrector».


Piel transgénica para curar enfermedades raras

Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2017/11/08/5a03217fca4741417b8b46ce.html








En menos de seis semanas, el pequeño Floy, nombre ficticio de un niño alemán de siete años, perdió la piel en el 60% de su cuerpo por culpa de una rara alteración genética que no tiene tratamiento curativo, la epidermólisis bullosa. Un equipo de médicos del Hospital Infantil de la Universidad Ruhr (Bochum, Alemania) ha logrado eliminar para siempre su enfermedad gracias a la fabricación en el laboratorio de epidermis transgénica que posteriormente se le trasplantó al paciente. Los resultados los publica la revista 'Nature'.


Desde que Floy nació, sobre todo sus extremidades, costados y espalda se 'cargaban' de ampollas que originaban dolor sólo con el roce de las sábanas e incluso limitaba el movimiento de sus aticulaciones. Hay distintos grados de afectación, pero el suyo era severo. A menudo, la cicatrización de sus heridas se complicaba con infecciones y éstas fueron las que causaron una repentina y severa pérdida de piel. "Tenía la forma más compleja, la distrófica", apunta durante rueda de prensa uno de los autores del artículo que relata el caso, Michele De Luca. En junio de 2015 ingresó precisamente en la unidad de quemados del Hospital Infantil de la Universidad Ruhr porque la enfermedad progresó aceleradamente. En sólo seis semanas perdió la piel en el 60% de su cuerpo. "Ninguna alternativa funcionaba y su vida corría peligro, así que, con el consentimiento informado de sus padres, iniciamos una terapia experimental a modo de uso compasivo".


El trabajo se ha dividido en dos partes. La primera se desarrolló en el interior del laboratorio. Se tomó una biopsia de la piel sana del niño, concretamente de la zona inguinal izquierda, una de las pocas áreas que le quedaba libre de erosiones, junto al muslo izquierdo, glúteos, hombros, la parte superior del cuello superior y la axila izquierda. La muestra se cultivó y tras un tratamiento enzimático, se obtuvieron células epidérmicas del paciente (queratinocitos). De nuevo se cultivaron estos queratinocitos mezclados con fibroblastos para poco a poco ir reconstruyendo una lámina de epidermis. El objetivo: fabricar epidermis genéticamente modificada. Para ello, se introdujo previamente en las células epidérmicas un vector vírico que transportaba el gen sin la mutación responsable de la enfermedad del niño (LAMB3), lo que se conoce como terapia génica.


Las mutaciones en los genes LAMA3, LAMB3 o LAMC2 interfieren a una proteína llamada laminina-332, un componente de la membrana basal de la epidermis, que causa ampollas en la piel y heridas crónicas que deterioran la calidad de vida del paciente y pueden provocar cáncer de piel. En palabras de Raúl de Lucas, dermatólogo y coordinador de la unidad de epidermólisis bullosa del Hospital La Paz de Madrid (desde finales de octubre, centro de referencia en España junto al Hospital San Joan de Déu, en Barcelona), "aparte de afectar a las mucosas de la boca, faringe, estómago, intestino, vías respiratorias y urinarias, párpados y córnea, la principal complicación de las formas más severas de esta enfermedad es el carcinoma epidermoide. De hecho, este tumor es la causa de muerte en el 70% de los casos más complejos". Por todas las complicaciones asociadas, agrega este especialista, La Paz es uno de los dos centros de referencia en España, porque "podemos afrontar la enfermedad con un equipo multidisciplinar".


La segunda parte de la terapia experimental consistió en el trasplante de los injertos de piel transgénica en cada una de las áreas de la superficie corporal dañada del pequeño: tórax, muslo derecho, los costados, mano derecha, hombros... En total, Floy recibió 0,85 metros cuadrados y en poco menos de un mes, "el paciente ya había recuperado el 80% de la pérdida de piel", confirma Luca. "El caso era difícil y era mucha cantidad de piel que no sólo había que fabricar, sino también trasplantar, con lo que supone cada acto quirúrgico de este tipo", apunta José Luis Jorcano, responsable de la División de Biomedicina epitelial del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT).




Durante los siguientes 21 meses de seguimiento, "la epidermis autóloga transgénica regenerada se adhirió firmemente (incluso resistía mecanismos de estrés como un pellizco), las heridas se curaron normalmente y no volvieron a aparecer más ampollas", según reza el artículo de 'Nature'.


Como apunta De Luca en rueda de prensa, "el paciente después empezó a tener una vida normal en el colegio, jugaba y practicaba deporte" como hasta entonces no había podido hacer por los efectos devastadores de esta rara enfermedad, también conocida como piel de mariposa. Mariposa, por la fragilidad de este extenso órgano cuya función es proteger al cuerpo de las agresiones ambientales, aunque en estos casos le resulta imposible cumplir.


Anteriormente a este tratamiento experimental, ya se había probado la terapia génica en dos pacientes, pero sólo en pequeñas áreas del cuerpo. En ellos, el trasplante de cultivos epidérmicos transgénicos consiguieron generar una epidermis funcional que corregía las lesiones cutáneas propias de alteración genética que afecta a dos de cada 100.000 personas en el mundo.


El éxito de este abordaje experimental "es fascinante", describe el dermatólogo español al comentar el trabajo alemán. "Abre las puertas a la terapia génica como tratamiento curativo". A día de hoy no existe. Sólo se pueden realizar curas con vendajes, antisépticos y antibióticos, si fuera necesario.


Es cierto que "sólo es un caso, pero los resultados son muy buenos. Al trasplantar la piel transgénica, las heridas cicatrizan y no vuelven a aparecer", señala Isabel Sánchez, responsable de Investigación del Biobanco de la Fundación de Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Getafe, que actualmente está investigando en el desarrollo de piel artificial vascularizada.


En la misma línea, Jorcano aplaude este exitoso tratamiento. "Si ha funcionado en este niño, podría ser una posible terapéutica real y significaría que la afección es curable desde el principio, sin tener que llegar a casos tan extremos en la evolución de la enfermedad". Sin embargo, recalca, el abordaje es experimental, sólo se ha probado en un paciente. Antes de plantear la piel transgénica como tratamiento en el futuro, "tiene que pasar por las agencias reguladoras, probarse en un número suficiente de personas y reproducirse los resultados con seguridad".


En España, Jorcano señala los trabajos que está realizando Marcela del Río, de la Unidad de Medicina Regenerativa del CIEMAT. Para evitar los posibles riesgos de la introducción en la célula de un retrovirus modificado, del Río investiga en la edición genética como posible tratamiento de futuro para la piel de mariposa. "Simplemente, se 'opera' el gen dentro de la célula, sin necesidad de introducir nada exógeno", explica el científico. Por otro lado, la investigadora está trabajando en otra estrategia, en colaboración con el Hospital La Paz de Madrid para inyectar células madre mesenquimales que se dirijan a las distintas áreas lesionadas con el objetivo de curarlas. Ya se probó con animales y ahora se está empezando a emplear con algunos pacientes.


A este proyecto sólo le falta la aprobación de la Agencia Española del Medicamento (AEMPS). Se trata de "hacer tratamiento con terapia celular. Se trata de infundir células madre mesenquimales intravenosas para reducir la inflamación, mejorar las lesiones internas y el prurito y acelerar la curación de las heridas", apunta el dermatólogo de la Paz, también miembro de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

jueves, 26 de octubre de 2017

Reproducen in vitro células de retina para probar tratamiento contra ceguera

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20171024/432325106089/reproducen-in-vitro-celulas-de-retina-para-probar-tratamiento-contra-ceguera.html


Un proyecto de investigación impulsado por la Fundación bancaria la Caixa y la Fundación IMO reproducirá in vitro células de la retina para estudiar mutaciones que causan ceguera y probar nuevas terapias para frenar las cegueras hereditarias o incluso devolver la visión.


La investigación pretende generar células madre a partir de biopsias de piel y tratarlas con CRISPR, la innovadora técnica para editar el genoma, con el fin de obtener resultados en un plazo de tres años y poder frenar la pérdida de visión en distrofias de retina, unas patologías degenerativas que son la principal causa de ceguera hereditaria.


El objetivo es analizar con detalle las mutaciones genéticas que provocan algunas distrofias de retina (DR) y obtener células iPS o células madre pluripotentes inducidas (células madre no procedentes de embriones, sino obtenidas a partir de un organismo adulto, en este caso, de biopsias de la piel del propio paciente).


Según ha explicado la investigadora principal del proyecto, Esther Pomares, "estas células, reprogramadas después en células retinianas, permitirán el estudio funcional de las mutaciones de las distrofias de retina".


Para obtener las células iPS, los investigadores introducirán en las células de la piel de una decena de pacientes en cultivo factores de reprogramación celular, provocando un "borrado" de la información que determina su función.


Una vez "desprogramadas", las cultivarán con factores de crecimiento, como los que se generan naturalmente en estado embrionario en el que se define la función de cada célula, para obtener, de este modo, células precursoras de la retina (células "básicas" de la retina, no tan especializadas como, por ejemplo, los conos y los bastones).


Según Pomares, con ello se podrá estudiar en el laboratorio "un modelo muy aproximado del ambiente de la retina, parecido a una biopsia, algo que es imposible de obtener de forma natural, ya que la retina es un tejido que no se regenera".


Además, el proyecto prevé ensayar terapias génicas, aplicando la técnica CRISPR, que consiste en reparar la secuencia de ADN alterada que provoca una determinada enfermedad genética.


"Las células iPS representan un importante avance respecto a las técnicas usadas hasta ahora. Por un lado, son el primer paso para poder reproducir de forma muy fiable la retina del paciente en un medio in vitro, lo que es crucial para poder estudiar este tipo de enfermedades genéticas", ha dicho Pomares.


"El hecho de no tener que partir de células embrionarias, más allá del problema ético que puede suponer, nos evita tener que trabajar sobre células de un tercero, que, por tanto, no contienen la mutación genética del paciente, cuyo comportamiento queremos estudiar con detalle y sobre la que pretendemos actuar mediante terapias génicas", ha añadido.


Una vez reprogramadas las células epidérmicas en células precursoras de la retina, investigadores de la Fundación IMO examinarán cómo la mutación que provoca la distrofia afecta al funcionamiento de la célula, "una información que hasta ahora no se podía obtener y que va a resultar muy útil para diseñar la terapia personalizada más efectiva para cada paciente", ha afirmado Pomares.


Según la investigadora, "podremos saber, por ejemplo, si la mutación provoca que el gen tenga un efecto dañino sobre la célula o si simplemente ha hecho que el gen deje de cumplir su función; una cosa determinante a la hora de decidir, en un futuro, si aplicamos terapias que sustituyan el gen o bien que lo reparen".


El ensayo terapéutico a partir de las células iPS es la segunda parte del proyecto financiado por la Fundación bancaria la Caixa.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La terapia celular mejora las secuelas en la lesión medular crónica

Fuente: http://neurocirugia.diariomedico.com/2017/07/18/area-cientifica/especialidades/neurocirugia/la-terapia-celular-mejora-las-secuelas-en-la-lesion-medular-cronica


La terapia con células madre autólogas ha demostrado en diversos ensayos clínicos su eficacia para atenuar las secuelas en pacientes con lesión medular.



Luis Geffner, Mercedes Zurita y Jesús Vaquero junto a los pacientes Andrés Herrera, Marisa Pina y Raúl Otero, en el curso de la UAM.




"El programa de Terapia Celular para Discapacidad Neurológica del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, único en la sanidad pública, busca introducir en nuestros hospitales las técnicas de terapia celular en pacientes con secuelas de daño medular y cerebral. Por ahora, teniendo en cuenta las características de estos nuevos tratamientos, se están desarrollando como ensayos clínicos no comerciales, bajo la supervisión y aprobación de la Agencia Española del Medicamento y nuestro comité ético de Ensayos Clínicos", expone Jesús Vaquero, jefe de Servicio de Neurocirugía del mencionado centro madrileño. Vaquero dirige un curso, enmarcado dentro de este programa, que tiene lugar en la Universidad Autónoma de Madrid.


El catedrático de Neurocirugía, junto a Mercedes Zurita, directora técnica de la Sala de Producción Celular, la "sala blanca" donde se elabora el fármaco a partir de las células de los enfermos, explicaron todo el proceso de investigación que les ha llevado al actual tratamiento en lesión medular prostraumática y en daño cerebral adquirido. Zurita ha detallado los resultados obtenidos en las diferentes secuelas de la lesión medular, desde la recuperación de la sensibilidad a la mejoría en el control de esfínteres o en la función sexual.


Algunos de los pacientes que han participado en esos ensayos pioneros también participan en el curso, contando desde su perspectiva los beneficios del tratamiento. De hecho, como Zurita ha recordado, "sin ellos no habríamos llegado a este punto del conocimiento; como suelo decirles bromeando somos un equipo: los pacientes mejoran con esta terapia pero nosotros, clínicos e investigadores, aprendemos de ellos". Para Vaquero, además, es importante explicar bien a los pacientes qué puede conseguirse con estos tratamientos, siempre con las necesarias garantías de seguridad. En ese aspecto, el neurocirujano ha lamentado la proliferación de tratamientos "similares" en clínicas privadas que no respetan esas garantías, generan falsas expectativas y hacen un enorme daño al desarrollo de la terapia celular.


El curso se clausura con una conferencia del profesor Luis Geffner, director del Grupo de trabajo Células madre/Stem Cells de Ecuador, y uno de los pioneros de estos tratamientos en Latinoamérica; de hecho, su grupo publicó uno de los primeros estudios clínicos de terapia celular en lesionados medulares.

domingo, 18 de junio de 2017

Células madre, posible vía para mejorar la rehabilitación en ictus

Fuente: http://neurologia.diariomedico.com/2017/05/22/area-cientifica/especialidades/neurologia/celulas-madre-posible-via-para-mejorar-rehabilitacion-en-ictus


La inyección directa de células madre derivadas de la grasa podría potenciar y alargar los beneficios que reporta la rehabilitación en pacientes que han sufrido un ictus isquémico.



El equipo de Juan Antonio Barcia, jefe de Neurocirugía del Hospital Clínico de Madrid, ensaya con células madre de la grasa para recuperación del ictus.




El equipo de Neurocirugía, junto con el Laboratorio de Medicina Regenerativa, ambos del Instituto de Neurociencias del Hospital Clínico de Madrid, realizan un ensayo clínico, denominado Celictus y en el que ya hay incluidos seis pacientes, a través del que se pretende demostrar si la terapia celular -células madre alogénicas derivadas del tejido adiposo- podría convertirse en una herramienta adicional que potenciara los efectos beneficiosos de la rehabilitación en pacientes que han sufrido un ictus isquémico. El ensayo aún carece de datos específicos, ya que el primer paso ha sido analizar la implantación de células madre en tejido sano peri-infarto y core de la lesión, así como demostrar la factibilidad de la implantación y seguridad de la técnica mediante esterotaxia guiada por neuronavegación. "El objetivo del ensayo clínico es emplear este tipo de células y estudiar si pueden ser viables para mejorar el daño cerebral producido por ictus isquémico. Ante todo, hay también que evidenciar que no son tóxicas y que son seguras. El objetivo secundario sería observar si produce un efecto de mejoría sobre los pacientes", explica Juan Antonio Barcia, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Clínico y coordinador, junto con el neurocirujano Fernando Rascón, de esta investigación que, según el profesional, sería inviable sin la participación de Idoya Barca y Lucía Garvín, del Servicio de Rehabilitación; el equipo de la Unidad de Fisioterapia, así como de Teresa Moreno y Matías Guiu, miembro y jefe, respectivamente, del Servicio de Neurología, todos del citado hospital.


Esta línea de investigación se plantea desde hace años a través de trabajos realizados con José Manuel García Verdugo, biólogo celular de la Universidad de Valencia, Manuel Monleón, ingeniero de Biomateriales de la Universidad Politécnica de Valencia, y con Damián García Olmo, de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, por su dilatada experiencia en el uso de células madre procedentes de la grasa.


Esta potencial nueva vía de apoyo a la rehabilitación del ictus isquémico parte del planteamiento, y realidad clínica, de que la neurocirugía elimina lesiones que dañan al cerebro, evitando así más daño. Pero la pretensión futura sería eliminar o minimizar la secuela: variar el concepto inicial de la neurocirugía y alcanzar una neurocirugía reparadora mediante células madre, concepto, no obstante, "muy lejano", según Barcia, ya que, "de momento, sólo han demostrado que son neuroprotectoras, antinflamatorias y que pueden reclutar células madre producidas por el órgano en el que se encuentran".


No obstante, y aprovechando sus capacidades protectoras y antinflamatorias, el equipo del Clínico ha partido de este planteamiento: superada la fase clínica post-ictus, el paciente es remitido a un programa de rehabilitación. Al principio, mejora de una manera muy rápida, pero posteriormente se observa un estancamiento.


La hipótesis de trabajo, por tanto, es si a los pacientes que han pasado la fase de rehabilitación y alcanzan un techo se les podría ofrecer un "nuevo incentivo", que pueda mejorar la organización celular, producir una protección neuronal y, sobre todo, atraer nuevas células.


La pregunta por esclarecer, según Barcia, es: ¿podría producirse un nuevo escalón de mejora en la rehabilitación? ¿Este tipo de terapia celular podría optimizar más aún la rehabilitación? Por el momento, la única respuesta es que "no pretendemos que las células de la grasa se conviertan en neuronas. Estudiamos si provocando cambios celulares se produce alguna variación que permita que la rehabilitación tenga una efectividad adicional", fenómeno que, a su juicio, supondría un relevante beneficio.



Los criterios de inclusión en este ensayo son muy estrictos. En primer lugar, hay que delimitar que en todos los casos se reproduzca una enfermedad homogénea, para que los datos sean comparables y porque se analiza frente a un grupo control sano. Se trataría de pacientes con un infarto completo de arteria cerebral media y que han pasado al menos entre 6 meses y 18 meses después del ictus. Este periodo se establece porque después de este tiempo se produce una recuperación espontánea que podría tergiversar los datos. La franja de edad se establece entre 25 y 80 años. Además, deben tener una incapacidad moderada o moderadamente severa; una escala de Rankin de entre 3 y 4, lo que significa que "sean autosuficientes en su vida diaria, o dependientes en aspectos limitados pero, sobre todo, que puedan hacer rehabilitación". La demostración preclínica de la seguridad de la terapia ha sido una tarea ardua pero absolutamente necesaria, según Barcia. En infarto cerebral en modelo animal se ha tenido que demostrar que la administración de este tipo de células no genera toxicidad ni produce tumores, proliferaciones u otras alteraciones y que, sin embargo, sí se relacionan con mejoría neurológica, aunque en clínica humana "se necesitan datos sólidos que se obtendrán con más estudios".

viernes, 16 de junio de 2017

La inyección intravenosa de células madre mesenquimales en infartos y cardiomiopatías tiene efectos antiinflamatorios

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/24361/la-inyeccion-intravenosa-de-celulas-madre-mesenquimales-en-infartos-y-cardiomiopatias-tiene-efectos-antiinflamatorios/


Investigadores de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia (España), el MedStar Washington Hospital Center, la University of Virginia, el IIS del Hospital La Fe y el laboratorio californiano CardioCell Inc. han demostrado la eficacia antiinflamatoria de la inyección intravenosa de células madre mesenquimales, obtenidas de tejido adiposo, en el ventrículo izquierdo del corazón, para reducir su disfunción, tanto en el caso de infartos agudos de miocardio, como en la cardiomiopatía isquémica.



Según explica el profesor de Medicina del CEU-UCH, Juan Carlos Frías Martínez, coordinador de este Grado impartido en inglés y miembro del equipo investigador, “aunque hasta ahora se había demostrado la eficacia de células madre mesenquimales aplicadas directamente en el miocardio, no se había comprobado su efecto antiinflamatorio en células NK (“natural killer” o asesinas) mediante la administración intravenosa. Esta nueva estrategia es la que hemos testado con éxito en este estudio, en colaboración con prestigiosos investigadores y cardiólogos norteamericanos”.


Mediante distintas técnicas diagnósticas, el equipo de investigación ha podido comprobar cómo la inyección intravenosa de células madre mesenquimales ha atenuado el deterioro progresivo de la función ventricular izquierda en el caso de los infartos agudos de miocardio. En las cardiomiopatías isquémicas, la inyección de estas células madre extraídas del tejido adiposo ha mejorado la función ventricular izquierda, fundamentalmente gracias a su efecto antiinflamatorio.


El profesor Frías, del CEU-UCH, señala que también se ha observado en este mismo estudio que la inyección intravenosa de este tipo de células madre mesenquimales reduce el número de células NK “natural killer” o asesinas en el corazón y en el bazo. “Estas células asesinas son un tipo de linfocitos del sistema inmunitario que destruyen células tumorales o infectadas por virus. Y también hemos observado una reducción de neutrófilos, otro tipo de linfocitos que forman parte de la respuesta inmune”.




Juan Carlos Frías.





En el estudio, realizado sobre modelos animales experimentales, se han empleado diversas técnicas diagnósticas para medir la reducción de la inflamación del ventrículo izquierdo como ecocardiogramas, citometría de flujo, imagen radionuclear y de fluorescencia.


El profesor de Medicina del CEU-UCH Juan Carlos Frías Martínez ha colaborado con los doctores Ludger, Lipinski, Westman y Epstein, del MedStar Washington Hospital Center; los doctores Glover y Dimastromatteo, de la Universidad de Virginia; la doctora Albelda, del Grupo de Investigación Biomédica en Imagen del Hospital La Fe de Valencia, y miembros del laboratorio de investigación de CardioCell Inc. de San Diego (California), dedicados al desarrollo de nuevas tecnologías para el tratamiento de patologías cardiovasculares.


El estudio “Intravenously-Delivered Mesenchymal Stem Cells: Systemic Anti-Inflammatory Effects Improve Left Ventricular Dysfunction in Acute Myocardial Infarction and Ischemic Cardiomyopathy” ha sido publicado en la revista Circulation Research, con uno de los índices de impacto más altos en el ámbito cardiovascular.

martes, 13 de junio de 2017

La inyección intravenosa de células madre mesenquimales tiene efectos antiinflamatorios en infarto

Fuente: http://cardiologia.diariomedico.com/2017/05/17/area-cientifica/especialidades/cardiologia/investigacion/la-inyeccion-intravenosa-de-celulas-madre-mesenquimales-en-infartos-y-cardiomiopatias-tiene-efectos-antiinflamatorios


Una investigación coordinada por Juan Carlos Frías Martínez, profesor en el CEU-UHC, ha logrado frenar el deterioro de la función del ventrículo izquierdo mediante la inyección de células madre mesenquimales.



Juan Carlos Frías, coordinador de Medicina de la Universidad CEU Cardenal Herrera y miembro del equipo investigador.




Un estudio publicado en la revista Circulation Research, y llevado a cabo por investigadores de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, del Centro Hospitalario MedStar Washington, de la Universidad de Virginia, del Instituto de Investigación Sanitaria (IIS) del Hospital La Fe y del laboratorio californiano CardioCell ha demostrado la eficacia antiinflamatoria de la inyección intravenosa de células madre mesenquimales, obtenidas de tejido adiposo, y aplicadas en el ventrículo izquierdo del corazón, para reducir la disfunción, tanto en infartos agudos de miocardio como en la cardiomiopatía isquémica.


Según ha explicado Juan Carlos Frías Martínez, coordinador de Medicina del CEU-UCH y miembro del equipo investigador, "aunque hasta ahora se había demostrado la eficacia de células madre mesenquimales aplicadas directamente en el miocardio, no se había comprobado su efecto antiinflamatorio en células NK (natural killer) mediante la administración intravenosa. Esta nueva estrategia es la que hemos probado con éxito en este estudio, en colaboración con prestigiosos investigadores y cardiólogos norteamericanos".


Mediante distintas técnicas diagnósticas, el equipo de investigación ha podido comprobar cómo la inyección intravenosa de células madre mesenquimales ha atenuado el deterioro progresivo de la función ventricular izquierda en el caso de los infartos agudos de miocardio. En las cardiomiopatías isquémicas, la inyección de estas células madre extraídas del tejido adiposo ha mejorado la función ventricular izquierda, fundamentalmente gracias a su efecto antiinflamatorio.


Frías ha señalado que también se ha observado en este mismo estudio que la inyección intravenosa de este tipo de células madre mesenquimales reduce el número de células NK en el corazón y en el bazo. "Estas células asesinas son un tipo de linfocitos del sistema inmunitario que destruyen células tumorales o infectadas por virus. Y también hemos observado una reducción de neutrófilos, otro tipo de linfocitos que forman parte de la respuesta inmune".


En el estudio, realizado sobre modelos animales experimentales, se han empleado diversas técnicas diagnósticas para medir la reducción de la inflamación del ventrículo izquierdo como ecocardiogramas, citometría de flujo, imagen radionuclear y de fluorescencia.

sábado, 29 de abril de 2017

Las células madre neurales se convierten en vasos sanguíneos

Fuente: http://neurologia.diariomedico.com/2017/04/27/area-cientifica/especialidades/neurologia/las-celulas-madre-neurales-que-se-convierten-en-vasos-sanguineos


Las células madre del cuerpo carotídeo adulto son capaces de transformarse en vasos sanguíneos, además de en neuronas, lo que podría tener una gran repercusión en ciertos tumores pediátricos, así como en el Parkinson, según publica Cell Reports.



Grupo de Investigación de Fisiopatología de Células Madre Neurales de la Universidad de Sevilla y el Instituto de Biomedicina de Sevilla.




El Grupo de Investigación de Fisiopatología de Células Madre Neurales de la Universidad de Sevilla y el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS) han demostrado que las células madre del cuerpo carotídeo adulto se transforman en vasos sanguíneos, además de en neuronas, según publican en Cell Reports. El trabajo ha sido coordinado por Valentina Annese, dentro del grupo mencionado. Este descubrimiento podría llegar a tener grandes repercusiones en el avance de tratamientos de enfermedades tan distintas como pueden ser los tumores pediátricos o el Parkinson. 

 
El cuerpo carotídeo es una pequeña estructura de tejido nervioso situada en la bifurcación de las arterias carótidas, cuya función es la de actuar como un quimiorreceptor de la sangre. Vigila el contenido sanguíneo de oxígeno y participa en la regulación de la respiración. "Creemos que la capacidad de producir vasos sanguíneos por parte de las células madre neurales podría afectar directamente al crecimiento de ciertos tipos de tumores en la población infantil", comenta Ricardo Pardal, investigador principal de este proyecto. 

La plasticidad de las células madre adultas, o la capacidad de las células madre somáticas para cruzar los límites y diferenciarse en tipos celulares no relacionados, ha sido un tema de debate en la última década. Las células madre derivadas de la cresta neural (NCSCs) muestran una notable plasticidad durante el desarrollo, pero no se sabe si las poblaciones adultas de NCSCs mantienen esta plasticidad.

 
En este sentido, "describimos que las células madre del cuerpo carotídeo adulto derivadas de la cresta neural (CBSCs) son capaces de experimentar diferenciación endotelial además de su papel ya descrito en la neurogénesis, contribuyendo tanto a procesos neurogénicos como angiogénicos que tienen lugar en el órgano durante la aclimatación a la hipoxia. Además, la conversión de CBSCS en células vasculares es dependiente del factor inducible por hipoxia (HIF) y sensible a citocinas vasculares liberadas en hipoxia tales como la eritropoyetina. Nuestros datos resaltan una notable plasticidad fisiológica en una población adulta de células madre específicas de tejido, y podrían tener impacto en el uso de estas células para terapia celular", ha añadido Pardal.

Estos resultados son también algunas de las conclusiones del proyecto ERC Starting Grant ‘Physiology of the adult carotid body stem cell niche, concedido por el Consejo Europeo de Investigación, así como del proyecto Fisiopatología de Células Madre Derivadas de la Cresta Neural del Ministerio de Economía y Competitividad. Para estos estudios los expertos cuentan con la colaboración de las unidades de Oncología Pediátrica y Patología del Hospital Universitario Virgen del Rocío, en Sevilla.

Un 'impulso' celular para poder ampliar la resección hepática

Fuente: http://aparato-digestivo.diariomedico.com/2017/04/24/area-cientifica/especialidades/aparato-digestivo/un-impulso-celular-para-poder-ampliar-la-reseccion-hepatica


La terapia con células madre podría reforzar la regeneración del hígado preoperatoria. Un estudio pionero del Clínico de Madrid indaga en el beneficio de esta estrategia.




Alejandra García Botella, especialista del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos, en Madrid.






Las imágenes de la TC muestran al paciente que recibió la terapia celular, antes de realizar ningún procedimiento.




La imagen en color muestra el resultado tras la infusión de CD133+ y embolización portal, y aún sin la cirugía.





La infusión de células madre autólogas podría reforzar el efecto regenerador hepático de la embolización portal y, de esta forma, permitir una resección que libere al hígado de las metástasis sin comprometer su viabilidad. De esta premisa parte un estudio pionero que está llevando a cabo un grupo de médicos de diferentes especialidades del Hospital Clínico San Carlos, en Madrid, y que encabeza Alejandra García Botella, del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo. El objetivo principal del trabajo es evaluar el efecto regenerador hepático de las células madre CD133+ en pacientes con metástasis de cáncer colorrectal.


De momento, han aplicado esta estrategia en un paciente con metástasis hepática de cáncer colorrectal, del total de dieciséis que esperan tratar así. "Es pronto para extraer conclusiones, pero sí podemos decir que es un procedimiento factible y seguro para el enfermo".


A esta cirujana le rondaba desde hacía varios años la idea de emplear la terapia celular en esos casos oncológicos. Tenía constancia de una línea de investigación similar en el Hospital Universitario de Düsseldorf, en Alemania, donde la experiencia con once pacientes -la más amplia hasta la fecha, pues en Europa apenas hay una veintena de enfermos así tratados- se publicó en 2012 en la revista Annals of Surgery.


El proyecto cristalizó, relata García Botella, gracias a que hematólogos y cardiólogos del Hospital Clínico tenían en marcha un estudio con terapia celular. "Mis compañeros estaban administrando para la revascularización miocárdica el mismo tipo celular que se investiga en la regeneración hepática: las células madre CD133+. Así que ya teníamos parte de la estructura necesaria para iniciar el ensayo". También ha sido decisivo para el comienzo de este estudio el apoyo del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos (IdISSC) y el de la Fundación Mutua Madrileña, a través de sus ayudas a la investigación.



En el proyecto están implicados especialistas de los servicios de Hematología, Radiodiagnóstico, Anatomía Patológica, Oncología, Radiología Vascular y el mencionado de Cirugía General y Aparato Digestivo, todos del citado hospital madrileño.


A diferencia del trabajo alemán, el estudio del Clínico se ha diseñado acotando una selección de pacientes homogénea. "Incluimos solo a pacientes con metástasis hepáticas de origen colorrectal. De esta forma, evitamos resultados confusos: el efecto de las células puede ser diferente cuando actúan en un cáncer primario o si lo hacen en una metástasis".


Además, en lugar de obtener las células madre de la médula ósea como se ha hecho en la serie de Düsseldorf, la extracción se realiza a partir de sangre periférica, con el único sistema que identifica a este tipo celular (CliniMacs, de la compañía Miltenyi Biotec). "Es un método más sencillo y cómodo para el paciente, pues no requiere anestesia general ni sedación, y se consigue un mayor número de células. Esta parte es fundamental, pues hay que asegurarse de que no son tumorales".


El primer caso tratado en el estudio ha resultado alentador, según García Botella. "Menos del 20 por ciento del hígado era sano. Al combinar la embolización con la terapia celular, creció hasta el 44 por ciento, lo que permitió realizar una resección con éxito, y todo el proceso fue muy bien tolerado por el paciente".


Otro de los objetivos de la investigación es determinar cómo actúan estas células a nivel local. "El efecto regenerador de las células madre CD133+ ya se conoce, pero no se sabe con certeza si se diferencian en el hepatocito según las necesidades de regeneración, o si parten de la médula ósea hacia el hígado cuando se produce el daño. En realidad, hay que ser muy cautos. Con lo que se ha publicado no se puede afirmar que la terapia celular produce un beneficio regenerador". ¿Y si descubren que el efecto se debe únicamente a la embolización portal? "De ahí el interés de este estudio, que es aleatorizado y ciego. Nos permitirá extraer una conclusión válida. Y si demostramos la eficacia de la terapia celular, tendremos una opción más para el cáncer colorrectal metastásico, una enfermedad en la que, a falta de su curación, buscamos la cronicidad".


Las células madre del hígado intervienen en el desarrollo de tumores

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/23922/las-celulas-madre-del-higado-intervienen-en-el-desarrollo-de-tumores/


Un estudio de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) (España) ha revelado cómo los hepatocitos 'reclutan' a las células madre o progenitoras del hígado para participar en el desarrollo de los hepatocarcinomas.



“Qué células originan el cáncer de hígado, así como el origen de su heterogeneidad, no está claro aún y podría depender del contexto”, escriben los autores en las páginas de Cell Reports. Hasta ahora, los hepatocitos –células mayoritarias del hígado– se han considerado el principal origen de los hepatocarcinomas pero los resultados de esta investigación aportan varios matices.


“Lo que demostramos aquí es que las células progenitoras se expanden durante el desarrollo de los tumores y en un momento dado se transforman debido a la interacción con los hepatocitos oncogénicos, que las reclutan para participar en este proceso”, explica Nabil Djouder, jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del CNIO y principal autor de la investigación.


Gracias a un modelo animal –creado por Djouder y su equipo– que reproduce con bastante precisión el proceso de formación de tumores en el hígado humano, y a diversos experimentos genéticos, los autores han tratado de definir la histopatología de los diferentes tumores que se desarrollan en este órgano, tanto benignos (nódulos regenerativos, adenomas) como malignos (hepatocarcinoma o HCC).



Sección de hígado de ratón en el que los hepatocitos expresan el oncogen URI. La imagen muestra la expansión de las células madre del hígado, llamada “reacción ductal”, en los primeros compases de la formación de un tumor.



“Esto es lo que hemos observado: los hepatocitos oncogénicos dan lugar a carcinoma hepatocelular pero, en este modelo que simula la hepatocarcinogénesis humana, las células progenitoras también participan. Lo hacen originando principalmente tumores benignos pero, a veces, carcinomas agresivos”, señala Djouder. Es decir, las células progenitoras se convierten en oncogénicas a pesar de que en los primeros compases del desarrollo de un tumor no se hayan transformado.


Los hepatocitos malignos interactúan e instruyen a las células progenitoras vecinas para activarlas y mantenerlas en un estado indiferenciado mientras proliferan y se expanden, lo que las convierte en oncogénicas y contribuye a la progresión de las lesiones. Esta activación ocurre, tal y como muestra este trabajo, cuando los hepatocitos secretan dos moléculas (alfa-ketoglutarato y galectina-3) que transforman a las células progenitoras.


“Bloqueando la galectina-3 fuimos capaces de inhibir la interacción entre estas células y observamos una reducción en la formación de tumores”, un hallazgo que podría tener implicaciones terapéuticas, según señala Djouder.



Este trabajo ha sido financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad y la organización Worldwide Cancer Research (antiguamente conocida como AICR).

Un interruptor molecular indica a las células madre cuándo diferenciarse

Fuente: http://www.agenciasinc.es/Noticias/Un-interruptor-molecular-indica-a-las-celulas-madre-cuando-diferenciarse


Un estudio publicado en Stem Cell Reports anuncia cómo diferentes formas de la proteína DIDO regulan la activación del proceso de diferenciación de las células madre embrionarias. Profundizar en la biología de las células madre y los mecanismos moleculares que rigen su actividad es esencial para avanzar en medicina regenerativa.



Imagen de microscopía de cuerpos embrionarios y rosetas de células madre, con marcadores característicos de células del endodermo primitivo.




Diferentes formas de la proteína Dido indican a las células madre embrionarias –células indiferenciadas– en qué momento comenzar el proceso de diferenciación. Así lo ha demostrado un equipo de investigadores del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB-CSIC), en colaboración con investigadores del centro de Biologia Molecular Severo Ochoa. El trabajo ha sido publicado recientemente on line en la revista científica Stem Cell Reports.


Los autores del trabajo llevan años estudiando en profundidad el gen Dido y las tres proteínas que codifica (DIDO1, DIDO2 y DIDO3) para entender su papel en la biología de las células madre. Este último trabajo arroja algo de luz sobre la maquinaria implicada en uno de los aspectos que hacen a estas células únicas: la decisión de replicarse y mantenerse como célula madre, o bien diferenciarse en una célula específica de alguno de los tejidos del organismo.



Según los autores, el gen Dido es el responsable de que la célula tome uno u otro camino. Cuando llega el momento de diferenciarse, la expresión de DIDO3 (la forma más grande de la proteína) disminuye, mientras la expresión de DIDO1 (la forma más pequeña de la proteína) aumenta. “De esta manera –asegura Carlos Martínez-A., autor principal del estudio–, el gen Dido actúa como un interruptor que activa el proceso de diferenciación”.


Además, según las observaciones de los científicos, ambas proteínas han de localizarse en compartimentos diferentes y muy específicos de la célula. En concreto, para que se inicie la diferenciación, Dido1 debe estar en el citoplasma. Cuando la célula madre mantiene la autorreplicacion, Dido3 ha de encontrarse en el centrosoma.



El uso de células madre en medicina, a través de trasplante de médula, ya es una realidad para el tratamiento para múltiples enfermedades. Otras patologías hasta ahora sin tratamiento efectivo como algunas neurodegenerativas, el cáncer, el infarto de miocardio o la diabetes, ven en la utilización de estas células una nueva ventana de futuro. Sin embargo, la biología de las células madre presenta aún muchas lagunas.


“Entender los mecanismos moleculares que rigen el proceso de autorreplicacion y de diferenciación de las células madre es clave para avanzar en el desarrollo de la medicina regenerativa, fundamentalmente para poder actuar in vivo sobre las células madre adultas presentes en los distinto tejidos”, explica Martínez-A.





Referencia bibliográfica:

Agnes Fütterer, Jésus de Celis, Rosana Navajas, Luis Almonacid, Julio Gutiérrez, Amaia Talavera-Gutiérrez, Cristina Pacios-Bras, Ilenia Bernascone, Fernando Martin-Belmonte, Carlos Martinéz-A. DIDO as a Switchboard that Regulates Self-Renewal and Differentiation in Embryonic Stem Cells. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.stemcr.2017.02.013

sábado, 11 de marzo de 2017

Nueva terapia regenerativa para mejorar la cicatrización de heridas agudas

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/23332/nueva-terapia-regenerativa-para-mejorar-la-cicatrizacion-de-heridas-agudas/


Con el aumento de la esperanza de vida de la población, se ha incrementado la prevalencia de heridas cutáneas agudas y crónicas que presentan problemas de cicatrización. Cirugías, laceraciones accidentales, infecciones, quemaduras, úlceras por presión, venosas o diabéticas son algunas de las principales causas de este aumento de heridas agudas, cuyo tratamiento supone un elevado coste.


Con el objetivo de encontrar nuevos abordajes terapéuticos para una mejor y más rápida cicatrización de este tipo de heridas, la investigadora de la Cátedra Fundación García Cugat-CEU de Investigación Biomédica (España), Deborah Chicharro Alcántara, ha desarrollado un estudio experimental en el que emplea una nueva terapia regenerativa para la piel de las heridas: la combinación de plasma rico en factores de crecimiento y células madre mesenquimales, procedentes de tejido adiposo. Los resultados obtenidos han mejorado tanto el tiempo de cicatrización cutánea de las heridas, como el aspecto estético de la cicatriz.



La investigación se ha desarrollado con éxito en heridas cutáneas experimentales, empleando como modelo animal experimental la piel de conejo. El estudio forma parte de la tesis doctoral de Deborah Chicharro, profesora del Departamento de Medicina y Cirugía Animal del Grado en Veterinaria de la CEU-UCH, bajo la dirección de los profesores e investigadores de la Cátedra Fundación García Cugat-CEU Joaquín Sopena, José María Carrillo y Mónica Rubio, y ha merecido la calificación de Sobresaliente Cum Laude. En el estudio, se han aplicado cuatro tratamientos diferentes en cada animal sobre cuatro heridas quirúrgicas escisionales: plasma rico en factores de crecimiento, células madre de tejido adiposo, la combinación de ambas terapias y suero salino como placebo. Y se ha evaluado tanto la evolución macroscópica de los cuatro tipos de heridas, en cuanto a su aspecto estético y cicatrización, así como su evolución microscópica, analizando los procesos de epitelización, inflamación, neovascularización y deposición de colágeno, durante los diez días posteriores al proceso quirúrgico.



Respecto a la cicatrización cutánea macroscópica de las heridas tratadas con estas terapias regenerativas, se ha observado una aceleración estadísticamente significativa en aquellas heridas que fueron infiltradas con células madre mesenquimales, de forma aislada o asociada con plasma rico en factores de crecimiento. Estas heridas tuvieron mayores porcentajes de cicatrización cutánea que las tratadas únicamente con este tipo de plasma o con placebo. “Los mejores valores se obtuvieron en las heridas a las que se aplicó la combinación de ambos tratamientos de regeneración”, destaca Deborah Chicharro.



En cuanto a la evaluación del aspecto estético de las heridas, “aquellas que reciben tratamiento solo con células madre mesenquimales son las que consiguen una coloración y grosor de cicatriz más similar al de una cicatriz fisiológica a corto plazo. Pero, también en este aspecto estético, los resultados son mejores cuando las dos terapias con células y plasma se asocian”.



En el apartado de los resultados microscópicos, la investigación de la profesora de la CEU-UCH Déborah Chicharro revela que todas las heridas agudas que recibieron tratamiento con células o con plasma presentaron un mayor efecto antiinflamatorio con respecto a las del grupo de heridas placebo, por lo que ambas terapias disminuyen de forma significativa la intensidad de la reacción inflamatoria en las heridas. También en este caso, cuando se asocian ambas terapias se consigue potenciar su efecto antiinflamatorio.



La eficacia de la combinación de terapias se observa además de forma destacada en el proceso de neovascularización en la zona de la herida: “La neovascularización llega incluso a duplicarse en las heridas que reciben la terapia combinada con respecto al resto de heridas, un efecto que se observa ya desde el tercer día de aplicación de los tratamientos”, según destaca la profesora de la CEU-UCH autora de la investigación.



También se ha observado un fuerte estímulo de la epitelización cutánea de forma estadísticamente significativa a lo largo de los tiempos del estudio en las heridas que fueron tratadas con células madre mesenquimales, de forma aislada o conjunta con plasma rico en factores de crecimiento, especialmente a corto plazo, en los primeros cinco días de observación. “Apreciamos también una mayor deposición de fibras de colágeno maduro en las heridas tratadas con ambas terapias de forma significativa y progresiva a lo largo del estudio, siendo estadísticamente superior al grupo tratado solo con plasma y al grupo placebo”.



Según destaca la investigadora de la CEU-UCH Deborah Chicharro, “los resultados logrados en el estudio nos permiten concluir que la mejor terapia regenerativa para conseguir acelerar los tiempos de cicatrización cutánea y lograr un mejor aspecto estético de las heridas agudas es la asociación de las dos terapias con células y plasma que hemos testado, ya que existe un efecto sinérgico entre ambas que favorece una mayor creación de nuevos vasos sanguíneos en la zona de la herida, una menor inflamación y una mayor deposición de fibras de colágeno”. El nuevo objetivo de este proyecto de investigación es testar la eficacia de estos tratamientos regenerativos combinados en el caso de las heridas que se cronifican.



La Cátedra Fundación García Cugat-CEU de Investigación Biomédica emplea esta combinación de terapias regenerativas en otros ámbitos de la salud, como el tratamiento de la artrosis de rodilla y cadera. Los estudios experimentales en modelos animales para el desarrollo de estos tratamientos se realizan en el Hospital Clínico Veterinario de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, para su posterior evaluación en ensayos clínicos en humanos, en la Clínica Quirón de Barcelona.



La tesis de Deborah Chicharro "Aplicación del plasma rico en factores de crecimiento autólogo en asociación con células madre mesenquimales derivadas de grasa en el tratamiento de heridas experimentales en el conejo" ha sido defendida en la CEU-UCH. El tribunal que otorgó la calificación de Sobresaliente Cum Laude estuvo presidido por el doctor Ramón Cugat Bertomeu y compuesto por los doctores Belén Cuervo Serrato y Juan Manuel Domínguez Pérez.