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sábado, 11 de febrero de 2017

Por qué dentistas estadounidenses están recomendando extraer los dientes de leche antes de que se caigan

Fuente: http://elpais.com/elpais/2017/01/16/buenavida/1484572227_113875.html






Con la caída del primer diente de leche, es tradición para muchos niños recibir la visita del Ratoncito Pérez. Mientras ellos lucen el regalo y la sonrisa desdentada, los padres suelen guardar estos dientes como recuerdo de la infancia. Sin embargo, estas piezas pueden ser algo más: múltiples estudios afirman que en el interior de los dientes de leche se hallan células madre —con la capacidad de dividirse y convertirse en células especializadas para formar tejidos en diferentes partes del cuerpo— que podrían resultar útiles para una futura terapia celular y medicinal.


El doctor Songtao Shi, investigador del National Institute of Health (NIH, EE UU), publicó en 2003 un estudio confirmando la existencia de estas células en el interior (concretamente en un tejido llamado pulpa dental, recubierto por la dentina) de los dientes de leche. Con el tiempo, otras investigaciones han corroborado este descubrimiento, así como su capacidad para regenerar los tejidos de diversas partes del cuerpo como los propios dientes, los huesos, e incluso, recientemente, algunos trabajos apuntan que podrían transformarse en células cerebrales. 


Eso sí, para que la pieza sea una fuente óptima de células madre, tiene que ser extraída por un dentista, ya que, "los dientes que contienen la mayor cantidad y calidad son los que mantienen un suministro de sangre hasta que son extirpados y procesados", según la compañía estadounidense de preservación de células madre National Dental Pulp Laboratory.


“La pulpa dental contiene células con un importante potencial de proliferación y de diferenciación, fundamentalmente en tejidos como hueso, cartílago y grasa”, explica Felipe Prósper, director del Área de Terapia Celular en la Clínica Universitaria de Navarra. Paola Beltri, presidenta de la Sociedad Española de Odontopediatría añade: “Con técnicas específicas pueden ser inducidas para formar nuevas células de cualquier tejido de los que tienen su mismo origen: corazón, hueso, músculo…”.


Tomás Abad Garrido, director general de Dencells Biomedical Institute, banco de pulpa dental y células madre dentales, asegura que, aunque ahora se están probando solo en estudios clínicos, las posibilidades de estos tejidos irán en aumento en los próximos años: “Existen muchos estudios y tratamientos en fase preclínica y clínica con éxitos en tratamientos de artrosis, ceguera, lupus, cardiología, diabetes, regeneración de piel, regeneración de hueso, dientes y tejidos periodontales”. Entre esos estudios, uno publicado por la Unidad de Cardiorregeneración, del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, en el que se detalla el uso de este tipo de tejidos en ratas para regenerar los daños provocados tras un infarto de miocardio. El futuro es esperanzador. 


Para Abad Garrido, es necesario saber que la conservación del diente forma parte crucial del proceso. Extraer células madre dentales es una opción que los padres deben plantearse con unos días de antelación y no cuando se caigan. Su recomendación es ponerse en contacto con el banco de células madre previamente. Estos les harán llegar un Biokit con todo lo necesario para introducir el diente —eso sí, inmediatamente después de que se caiga o extraiga— conservarlo y transportarlo en las condiciones adecuadas al laboratorio, donde las células se cultivarán y conservarán hasta que la persona las necesite para una terapia.


Pero no son solo los dientes de leche los candidatos a ser fuente de este tipo de células. También las muelas del jucio contienen en su pulpa una cantidad considerable, que han demostrado, entre otros beneficios, capacidad para regenerar las córneas dañadas.


lunes, 16 de enero de 2017

Adiós a los empastes: una nueva técnica permite que los dientes se regeneren solos



Parecen piedrecillas, trozos inertes de calcio y fósforo que cepillar un par de veces al día. Pero, pese a ese aspecto rocoso, los dientes son sistemas muy vivos y muy complejos. De hecho, muchos de los problemas que tienen a diario los dentistas se deben a que nuestras técnicas no se llevan bien con ese carácter dinámico de las dentaduras.


Un grupo de odontólogos del King's College en Londres se ha propuesto hacer que olvidemos los cementos tradicionales (propensos a infecciones futuras, a erosionarse e, incluso, a caerse) y que apostemos por utilizar un arma secreta: la capacidad natural del diente para repararse a sí mismo.







Esa arma secreta se llama pulpa dentaria o, más concretamente, las células madre de la pulpa dentaria. La pulpa es un tejido conectivo laxo que está protegida por la dentina y el esmalte en el mismo corazón de cada diente.


Es un mecanismo natural que conocemos desde hace tiempo y que sirve para arreglar pequeñas grietas o agujeros en la dentina. Paul Sharpe y su equipo se han dado cuenta de que un medicamento usado en el tratamiento del Alzheimer, el tideglusib, puede potenciar ese mecanismo para regenerar gradualmente dientes completos.







La técnica, por ahora, sólo se ha probado en ratones. Los investigadores rellenaron los dientes de los roedores con una esponja biodegradable empapada de tideglusib y los sellaron con un adhesivo dental. Según los primeros datos, funciona: tras un par de semanas, los dientes ya presentaban mejores resultados que los de los cementos tradicionales y la dentina se había regenerado hasta rellenar todo el hueco.






La duda, como reconocen los propios investigadores, es si funcionará en dientes (y agujeros) más grandes. Es decir, si funcionará en los humanos. Los buenos resultados en animales y el hecho de que la seguridad del tideglusib ya haya sido demostrada (en los estudios sobre Alzheimer), hacen que las primeras pruebas en humanos se hayan programado muy pronto. Antes de que acabe 2017 ya tendremos los primeros resultados.


Lamentablemente, para los que odian ir al dentista, la noticia no es tan buena como podría parecer. De confirmarse, la técnica supondría una revolución frente a los cementos que se usan hoy por hoy. Eso significa que los empastes serían más duraderos y de mejor calidad. Pero el trabajo del dentista y su taladro eliminando la caries del diente aun será necesario. No perdamos la esperanza.