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lunes, 27 de noviembre de 2017

Un niño con «piel de mariposa» salva su vida con un injerto y terapia génica

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-nino-piel-mariposa-salva-vida-injerto-corregido-terapia-genica-201711081917_noticia.html






Hace dos años los médicos del Hospital infantil de Bochum, en Alemania, se encontraron con un dilema médico: ofrecer una terapia experimental que apenas había salido del laboratorio o ver morir a un niño de 7 años sin el 60 por ciento de su piel. El pequeño tenía epidermolisis bullosa, una enfermedad genética cruel que transforma la dermis en un tejido tan frágil que basta el roce de un jersey para generar ampollas y lesiones como las de una quemadura de tercer grado. Por eso también se conoce esta patología como la enfermedad de la «piel de cristal o «piel de mariposa».

El niño se moría. Su aspecto era como el de un gran quemado: su espalda, las piernas, los brazos... parecían completamente abrasados y había contraído una grave infección. La única opción posible era probar una terapia génica experimental que consistía en hacer un injerto de piel sana, fabricado en el laboratorio. El equipo del dermatólogo italiano Michele De Luca le fabricó una nueva dermis a partir de sus propias células de la piel. Bastó con tomar una pequeña biopsia de cuatro centímetros de una de las pocas zonas del cuerpo del niño que aún permanecían intactas.

En el laboratorio aislaron las células con más capacidad de regeneración (queratinocitos), los cultivaron y modificaron genéticamente para corregir la alteración genética que causa la enfermedad. Lo hicieron con un retrovirus como vector, una especie de «taxi» biológico para introducir el gen corregido en el ADN de las células de la piel. Después se expandió esa nueva piel sana en el laboratorio y 23 días más tarde esos cuatro centímetros se convirtieron en casi un metro de piel lista para injertar. El nuevo injerto se colocó en la pierna del paciente. No hubo rechazo y ocho meses después había logrado regenerar por completo el 80 por ciento de su dermis.


Hoy a los dos años de este tratamiento a la desesperada, el niño no solo sigue vivo sino que toda su dermis se ha regenerado, según documenta el equipo de Michele de Luca en la prestigiosa revista «Nature». Los resultados son espectaculares, aunque aún no se puede hablar de curación porque la patología afecta a todas las células del organismo. «La enfermedad en sí misma no está curada, pero se ha regenerado toda la zona dañada. El pequeño en este tiempo no ha vuelto a tener ampollas y lesiones y sigue sin tratamiento dos años después», explica el doctor De Luca. Es la primera vez que un tratamiento contra la «piel de mariposa» logra una recuperación tan espectacular.


«Es un hito, Michele de Luca ha hecho posible lo imposible», no duda Raúl de Lucas, dermatólogo infantil del Hospital La Paz de Madrid, uno de los centros de referencia en España para el tratamiento de la «piel de mariposa». De Lucas conoce bien la tragedia de esta enfermedad: «Tengo a mi cargo 116 pacientes, todos son casos dramáticos. No son solo niños enfermos, son 116 dramas y 116 familias afectadas».






En esta unidad se sigue de cerca cualquier avance y más los del italiano que firma ahora este trabajo en la revista «Nature» porque es uno de los grandes expertos en esta enfermedad y el que más experiencia tiene. Casi todos los pasos se habían dado en el laboratorio y con experimentación animal. Antes de tratar a este niño a vida o muerte, solo había probado su técnica en dos pacientes que tenían pequeñas úlceras.

«Los buenos resultados de la investigación nos vuelven a ilusionar para seguir investigando», asegura Raúl de Lucas. El Hospital La Paz ya lo hace en colaboración con investigadores del Ciemat y la Universidad Carlos III de Madrid. El próximo año quieren poner en marcha un ensayo clínico con una terapia alternativa al injerto de piel. Consistirá en la administración intravenosa de células madre mesenquimales, obtenidas de la médula ósea de un donante emparentado.


El Ciemat lleva años investigando en cultivos de piel. De sus laboratorios han salido injertos para tratar a grandes quemados. También han ensayado con terapia génica, con una estrategia similar a la que ahora publica la revista «Nature». El futuro será otro, advierte José Luis Jorcano, investigador del Ciemat y del Carlos III. «Las técnicas de edición genética lo están cambiando todo, el famoso "corta-pega". En el Ciemat ya se ha corregido en el laboratorio la enfermedad con esta tecnología que repara el ADN. Será más segura que la utilización de retrovirus para transportar el gen corrector».


Reconstruyen piel autóloga funcional para tratar la epidermólisis bullosa

Fuente: http://dermatologia.diariomedico.com/2017/11/08/area-cientifica/especialidades/dermatologia/reconstruyen-piel-autologa-funcional-para-epidermolisis-ampollosa


Los cultivos primarios de queratinocitos, modificados genéticamente, han conseguido reconstruir la epidermis en un niño afectado de epidermólisis bullosa, más conocida como piel de mariposa. La novedad es que esta piel es completamente funcional, publica Nature. 




Michele De Luca, de la Universidad de Módena y Reggio Emilia, en Módena, Italia.




Un equipo multildisciplinar de investigación ha reconstruido una epidermis completamente funcional, que cubre aproximadamente el 80 por ciento de la superficie total del cuerpo, para un paciente de siete años de edad afectado de epidermólisis bullosa (JEB), enfermedad genética más conocida como piel de mariposa, según publican los autores en el último Nature.


La JEB es una enfermedad genética grave, a menudo letal, que hace que la piel se vuelva frágil. Las mutaciones en los genes LAMA3, LAMB3 o LAMC2 afectan a una proteína llamada laminina-332, un componente de la membrana basal de la epidermis, que causa ampollas en la piel y heridas crónicas que deterioran la calidad de vida del paciente y pueden conducir al desarrollo de cáncer cutáneo.


El tratamiento previo de dos pacientes ha proporcionado datos que ponen de manifiesto que el trasplante de cultivos epidérmicos transgénicos (grupos de células epidérmicas genéticamente modificadas) puede generar una epidermis funcional que conduce a la corrección de las lesiones cutáneas de la JEB. Sin embargo, en estos trabajos solo se reconstruyó una pequeña área de piel.


En este nuevo ensayo, el equipo dirigido por Michele De Luca, de la Universidad de Módena y Reggio Emilia, en Módena, Italia, ha empleado células de piel de un área no ampollosa del niño afectado, consiguiendo reconstruir la epidermis. A partir de estas células, los investigadores establecieron cultivos primarios de queratinocitos, que se modificaron genéticamente utilizando un vector retroviral para contener la forma no mutada del gen LAMB3. Posteriormente, se practicaron injertos epidérmicos transgénicos secuenciales sobre un lecho de herida dérmica, adecuadamente preparada para cubrir la superficie corporal afectada del paciente.


"Después de una evolución de 21 meses, se ha observado que la epidermis regenerada se adhirió firmemente a la dermis subyacente, incluso después de estrés mecánico inducido, se curó normalmente y no formó ampollas", señala De Luca.


A través del proceso de rastreo clonal, los autores, entre los que también se encuentran Tobias Hirsch, de la Universidad de Pittsburgh, Pennsylvania, Estados Unidos, y Tobias Rothoeft, de la Universiad de Bochum, Alemania, encontraron que la epidermis humana está sustentada por un número limitado de células madre de vida larga que pueden autorrenovarse ampliamente y pueden producir progenitores que reponen los queratinocitos terminalmente diferenciados.

Piel transgénica para curar enfermedades raras

Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2017/11/08/5a03217fca4741417b8b46ce.html








En menos de seis semanas, el pequeño Floy, nombre ficticio de un niño alemán de siete años, perdió la piel en el 60% de su cuerpo por culpa de una rara alteración genética que no tiene tratamiento curativo, la epidermólisis bullosa. Un equipo de médicos del Hospital Infantil de la Universidad Ruhr (Bochum, Alemania) ha logrado eliminar para siempre su enfermedad gracias a la fabricación en el laboratorio de epidermis transgénica que posteriormente se le trasplantó al paciente. Los resultados los publica la revista 'Nature'.


Desde que Floy nació, sobre todo sus extremidades, costados y espalda se 'cargaban' de ampollas que originaban dolor sólo con el roce de las sábanas e incluso limitaba el movimiento de sus aticulaciones. Hay distintos grados de afectación, pero el suyo era severo. A menudo, la cicatrización de sus heridas se complicaba con infecciones y éstas fueron las que causaron una repentina y severa pérdida de piel. "Tenía la forma más compleja, la distrófica", apunta durante rueda de prensa uno de los autores del artículo que relata el caso, Michele De Luca. En junio de 2015 ingresó precisamente en la unidad de quemados del Hospital Infantil de la Universidad Ruhr porque la enfermedad progresó aceleradamente. En sólo seis semanas perdió la piel en el 60% de su cuerpo. "Ninguna alternativa funcionaba y su vida corría peligro, así que, con el consentimiento informado de sus padres, iniciamos una terapia experimental a modo de uso compasivo".


El trabajo se ha dividido en dos partes. La primera se desarrolló en el interior del laboratorio. Se tomó una biopsia de la piel sana del niño, concretamente de la zona inguinal izquierda, una de las pocas áreas que le quedaba libre de erosiones, junto al muslo izquierdo, glúteos, hombros, la parte superior del cuello superior y la axila izquierda. La muestra se cultivó y tras un tratamiento enzimático, se obtuvieron células epidérmicas del paciente (queratinocitos). De nuevo se cultivaron estos queratinocitos mezclados con fibroblastos para poco a poco ir reconstruyendo una lámina de epidermis. El objetivo: fabricar epidermis genéticamente modificada. Para ello, se introdujo previamente en las células epidérmicas un vector vírico que transportaba el gen sin la mutación responsable de la enfermedad del niño (LAMB3), lo que se conoce como terapia génica.


Las mutaciones en los genes LAMA3, LAMB3 o LAMC2 interfieren a una proteína llamada laminina-332, un componente de la membrana basal de la epidermis, que causa ampollas en la piel y heridas crónicas que deterioran la calidad de vida del paciente y pueden provocar cáncer de piel. En palabras de Raúl de Lucas, dermatólogo y coordinador de la unidad de epidermólisis bullosa del Hospital La Paz de Madrid (desde finales de octubre, centro de referencia en España junto al Hospital San Joan de Déu, en Barcelona), "aparte de afectar a las mucosas de la boca, faringe, estómago, intestino, vías respiratorias y urinarias, párpados y córnea, la principal complicación de las formas más severas de esta enfermedad es el carcinoma epidermoide. De hecho, este tumor es la causa de muerte en el 70% de los casos más complejos". Por todas las complicaciones asociadas, agrega este especialista, La Paz es uno de los dos centros de referencia en España, porque "podemos afrontar la enfermedad con un equipo multidisciplinar".


La segunda parte de la terapia experimental consistió en el trasplante de los injertos de piel transgénica en cada una de las áreas de la superficie corporal dañada del pequeño: tórax, muslo derecho, los costados, mano derecha, hombros... En total, Floy recibió 0,85 metros cuadrados y en poco menos de un mes, "el paciente ya había recuperado el 80% de la pérdida de piel", confirma Luca. "El caso era difícil y era mucha cantidad de piel que no sólo había que fabricar, sino también trasplantar, con lo que supone cada acto quirúrgico de este tipo", apunta José Luis Jorcano, responsable de la División de Biomedicina epitelial del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT).




Durante los siguientes 21 meses de seguimiento, "la epidermis autóloga transgénica regenerada se adhirió firmemente (incluso resistía mecanismos de estrés como un pellizco), las heridas se curaron normalmente y no volvieron a aparecer más ampollas", según reza el artículo de 'Nature'.


Como apunta De Luca en rueda de prensa, "el paciente después empezó a tener una vida normal en el colegio, jugaba y practicaba deporte" como hasta entonces no había podido hacer por los efectos devastadores de esta rara enfermedad, también conocida como piel de mariposa. Mariposa, por la fragilidad de este extenso órgano cuya función es proteger al cuerpo de las agresiones ambientales, aunque en estos casos le resulta imposible cumplir.


Anteriormente a este tratamiento experimental, ya se había probado la terapia génica en dos pacientes, pero sólo en pequeñas áreas del cuerpo. En ellos, el trasplante de cultivos epidérmicos transgénicos consiguieron generar una epidermis funcional que corregía las lesiones cutáneas propias de alteración genética que afecta a dos de cada 100.000 personas en el mundo.


El éxito de este abordaje experimental "es fascinante", describe el dermatólogo español al comentar el trabajo alemán. "Abre las puertas a la terapia génica como tratamiento curativo". A día de hoy no existe. Sólo se pueden realizar curas con vendajes, antisépticos y antibióticos, si fuera necesario.


Es cierto que "sólo es un caso, pero los resultados son muy buenos. Al trasplantar la piel transgénica, las heridas cicatrizan y no vuelven a aparecer", señala Isabel Sánchez, responsable de Investigación del Biobanco de la Fundación de Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Getafe, que actualmente está investigando en el desarrollo de piel artificial vascularizada.


En la misma línea, Jorcano aplaude este exitoso tratamiento. "Si ha funcionado en este niño, podría ser una posible terapéutica real y significaría que la afección es curable desde el principio, sin tener que llegar a casos tan extremos en la evolución de la enfermedad". Sin embargo, recalca, el abordaje es experimental, sólo se ha probado en un paciente. Antes de plantear la piel transgénica como tratamiento en el futuro, "tiene que pasar por las agencias reguladoras, probarse en un número suficiente de personas y reproducirse los resultados con seguridad".


En España, Jorcano señala los trabajos que está realizando Marcela del Río, de la Unidad de Medicina Regenerativa del CIEMAT. Para evitar los posibles riesgos de la introducción en la célula de un retrovirus modificado, del Río investiga en la edición genética como posible tratamiento de futuro para la piel de mariposa. "Simplemente, se 'opera' el gen dentro de la célula, sin necesidad de introducir nada exógeno", explica el científico. Por otro lado, la investigadora está trabajando en otra estrategia, en colaboración con el Hospital La Paz de Madrid para inyectar células madre mesenquimales que se dirijan a las distintas áreas lesionadas con el objetivo de curarlas. Ya se probó con animales y ahora se está empezando a emplear con algunos pacientes.


A este proyecto sólo le falta la aprobación de la Agencia Española del Medicamento (AEMPS). Se trata de "hacer tratamiento con terapia celular. Se trata de infundir células madre mesenquimales intravenosas para reducir la inflamación, mejorar las lesiones internas y el prurito y acelerar la curación de las heridas", apunta el dermatólogo de la Paz, también miembro de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

jueves, 26 de octubre de 2017

¿Qué es la piel de mariposa?

Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/10/25/mamas_papas/1508930369_841788.html







La asociación DEBRA-PIEL DE MARIPOSA, que reúne a los afectados de ppidermolisis bullosa en España (DEBRA España) consiguió en 2015 que el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas acordasen financiar íntegramente el material de cura necesario para los afectados de piel de mariposa (o epidermolisis bullosa) de toda España. Un logro del que se deberían estar beneficiando las cerca de 1.000 personas que padecen esta enfermedad, tipificada como enfermedad rara (ER), en España.


Con la firma de este acuerdo, los afectados por esta enfermedad podrían retirar de los centros sanitarios y de forma totalmente gratuita todo el material de cura como apósitos, vendajes, productos desinfectantes, cremas y productos de fijación de apósitos, imprescindibles para el tratamiento de su enfermedad. Sin embargo, y según declara la asociación, hoy en día “existen familias que se encuentran con dificultades para acceder a estas ayudas”. El gasto en materiales de cura que tiene una familia con una persona afectada por este tipo de enfermedad oscila entre los 200 y 2.000 euros mensuales.


A la anterior reivindicación, la Asociación quiere sumar otras necesidades no cubiertas aún como es el caso de fisioterapia, complementos alimenticios, apoyo psicológico y productos de estética, entre otros, “tratamientos” imprescindibles que los afectados necesitan para mejorar su estado de salud y bienestar. Además, reclaman monitores de apoyo para la escolarización y valoraciones correctas de la Ley de Dependencia y Certificado de Discapacidad.



Rafael Jiménez, catedrático del Departamento de Genética de la Universidad de Granada, indica que la piel de mariposa, también conocida como piel de cristal, “es un conjunto de enfermedades raras, cuyo origen genético es multifactorial. Se han identificado al menos una veintena de genes implicados en distintas formas de EB. Todos ellos son autosómicos (no son enfermedades ligadas al sexo). Los alelos mutados de esos genes suelen ser recesivos. En estos casos, los heterocigotos son portadores del alelo causante de la enfermedad, pueden transmitirlo los hijos, pero no la padecen. En otras ocasiones, las mutaciones implicadas son dominantes, de manera que una persona con un solo alelo mutado padecerá la enfermedad. La mayoría de los genes implicados codifican proteínas estructurales de la piel, tales como el colágeno o la queratina, proteínas de la matriz extracelular y proteínas de adhesión celular”.



Sobre la posibilidad de realizar una detección precoz de la misma, Rafael Jiménez señala que, a corto plazo, el tratamiento de los pacientes de piel de mariposa es fundamentalmente paliativo (vendajes y aplicaciones tópicas) y no se vislumbra un tratamiento genético cercano. Jiménez manifiesta que “en el caso de las formas autosómicas dominantes, el tratamiento genético es imposible, pues las mutaciones no se heredan, sino que aparecen de novo. En el caso de las formas recesivas, es posible detectar la existencia de casos familiares, en los que eventualmente podría determinarse por análisis de ADN el tipo de mutación y el gen causante, pero los procedimientos para llevar a cabo un proceso de terapia génica no están todavía suficientemente desarrollados. Sí sería posible, en estos casos, realizar un diagnóstico prenatal, aunque, igualmente, no son procedimientos habituales y a disposición de la sanidad pública en general”.


En relación a las investigaciones que se llevan a cabo para mejorar la calidad de vida de estos pacientes, a mediados de este año se anunció el inicio de un ensayo clínico, realizado por los doctores Raúl de Lucas, en el Hospital Universitario La Paz de Madrid, y María José Escámez (CIBERER/CIEMAT/UC3M/IIS-FJD), que consistirá en la administración intravenosa de células madre mesenquimales obtenidas de biopsia de la médula ósea de un donante emparentado, es decir, de la madre o del padre fundamentalmente. Un estudio que, según apunta el doctor Raúl de Lucas, está previsto que se inicie a lo largo de este último trimestre o a principios del 2018 una vez “se aprueben los protocolos para garantizar la seguridad”.



De Lucas explica que las células madre mesenquimales son adecuadas para el tratamiento de alguna de las sintomatologías que desarrollan los pacientes que tienen este tipo de ER. “Son una células que no expresan HLA, es decir, que no tienen la marca que hace que nuestras defensas las identifiquen como extrañas y produzcan un rechazo. Se toleran mucho mejor y se van a depositar en el tejido inflamado ayudando a su reparación. Este tipo de células se utilizan, explica De Lucas, “en niños con enfermedad inflamatoria intestinal o con tumores que han necesitado cirugías muy radicales para reparar los tejidos”. ¿Por qué las podemos utilizar en epidermolisis bullosa?. Porque, según prosigue De Lucas, “las erosiones, las lesiones en la boca o en el esófago que padecen estos pacientes son tan importantes que la única manera que tenemos de llegar es a través de la vía sistémica, introduciendo este tipo de células en aquellas zonas en las que hay una inflamación”.


Raúl de Lucas destaca que “los resultados preliminares de este estudio apoyan el que estos pacientes mejoran su sintomatología. Es verdad que no es una mejoría definitiva, pero también debemos aprender el ritmo de infusión de las células; a lo mejor, infundiendo una vez al año puedes tener controlado al paciente. Todos estos datos irán contrastándose a partir de que podamos empezar ya a trabajar en el ensayo. Hay que contrastar las evidencias. Ahora tenemos “luz verde”, el estudio, una financiación que es discreta y ganas de mejorar la vida de estos pacientes”.


Además, también se están estudiando otro tipo de estrategias terapéuticas para la mejora de estos pacientes como es el trasplante de piel bioingenierizado. A este respecto, De Lucas afirma que “se trata de piel genéticamente modificada que se cultiva y, a través de una serie de procedimientos, se consigue que exprese colágeno. Esta piel se puede trasplantar directamente sobre heridas que no cicatrizan, zonas en las que salen ampollas de manera constante, etc”. De Lucas señala que hace tan solo unas semanas tuvo lugar la reunión más importante de epidermólisis bullosa de Europa, celebrada en Salzburgo. En ella, apunta Raúl De Lucas, “uno de los investigadores más reconocidos en esta materia, el doctor Di Lucca, presentó un paciente con una epidermolisis juntural al que se la había trasplantado piel genéticamente modificada. Actualmente disfruta de una vida más o menos normal. Estamos viviendo un adelanto del futuro. Hallazgos que van a determinar de alguna manera el tratamiento de estos pacientes tanto a nivel tópico, trasplantando esa piel y cerrando heridas que llevan años y años sin cerrar, como a nivel sistémico, aliviando de alguna manera la sintomatología que desarrollan estos pacientes”.



Una enfermedad, la de piel de mariposa, que según DEBRA-PIEL DE MARIPOSA afecta no solo a quien la padece sino también a su entorno. Al afectado porque, según indica la asociación, “la duración de las curas que deben realizarse diariamente son de 2 a 4 horas, lo que dificulta que estos niños puedan relacionarse, jugar o apuntarse a actividades extraescolares. Una circunstancia que provoca el aislamiento social al que está sometido quien la padece, ya que repercute en la forma en que los afectados se relacionan con sus iguales. Los niños no pueden jugar en el recreo a fútbol, o a cualquier otra actividad que pueda provocarles heridas. Además, conforme pasa el tiempo van apareciendo complicaciones que hace que los familiares se encuentren continuamente con retos nuevos que abordar. Es muy importante trabajar estas situaciones tanto a nivel psicológico como social, en la familia y en el colegio, para promover y mejorar la integración de los afectados”.


Para las familias, las repercusiones de la enfermedad también existen y son realmente graves. DEBRA España apunta que en este ámbito, “la conciliación familiar y laboral es muy complicada. Hay familias en las que uno de los padres ha tenido que dejar de trabajar para poder centrarse en el cuidado del niño/a. Eso repercute en la economía familiar, teniendo en cuenta el incremento de gastos que supone la compra de los materiales de cura que desde la Administración no se costean. Además, las continuas citas médicas provocan una elevada tasa de ausencia en el colegio y en el trabajo de los padres. Aún no existen políticas sociales que realmente hagan posible una conciliación familiar real. Desde la asociación estamos luchando y se está empezando a trabajar para que las personas con piel de mariposa estén incluidas en las ayudas de Prestación por Cuidados de Hijos con Cáncer o Enfermedad Grave, que la Administración concede a algunos enfermos”.

domingo, 19 de febrero de 2017

Un ensayo clínico probará una terapia de células madre para la enfermedad de la piel de mariposa

Fuente: http://www.lavanguardia.com/politica/20170207/414109276484/el-parlamento-apoya-candidatura-de-la-escuela-lujan-perez-a-premios-canarias.html


Varios centros españoles comenzarán este año un ensayo clínico con células madre para tratar la Epidermolisis Bullosa Distrófica Recesiva, un tipo de la enfermedad más conocida como piel de mariposa.


Se trata de un ensayo que pretende evaluar la capacidad de las células madre mesenquimales para mejorar la cicatrización de las heridas que aparecen en estos enfermos por un leve roce y cuyo promotor es la Fundación para la Investigación Biomédica Hospital Universitario La Paz de Madrid.


El ensayo será llevado a cabo por los clínicos del departamento de Hematología y Dermatología del Hospital La Paz y los investigadores traslacionales del Centro de Investigación Biomédica en Red de enfermedades raras (CIBERER), el CIEMAT, la Universidad Carlos III y el IIS de la Fundación Jimenez Díaz, han informado los centros en un comunicado.

El ensayo cuenta con una financiación de 308.000 euros, de los que el 75 % está financiado por el Instituto de Salud Carlos III y el 25 % restante será aportado por la Asociación de pacientes "DEBRA Piel de Mariposa".

El ensayo está en proceso de aprobación por parte de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps).


lunes, 8 de diciembre de 2014

Reprogramación celular y reparación genética para la epidermolisis bullosa

Fuente: http://revistageneticamedica.com/2014/12/07/reprogramacion-celular-y-reparacion-genetica-para-la-epidermolisis-bullosa/


La epidermolisis bullosa engloba un conjunto de trastornos hereditarios de la piel caracterizados por la formación de ampollas en respuesta a heridas leves, calor o fricción, debido a que la capa externa de la piel no está sujeta adecuadamente a las capas inferiores. La epidermolisis bullosa no tiene cura, y en el caso de las formas más severas puede resultar fatal, si bien es cierto que las formas más leves pueden mejorar con la edad. En la actualidad, los tratamientos están dirigidos hacia los síntomas de la enfermedad, no hacia las causas, y se centran en el alivio del dolor y las heridas y la prevención de otras complicaciones.


Hasta el momento se han identificado diversos genes cuya deficiencia produce epidermolisis bullosa, siguiendo, bien un patrón de herencia dominante, en el que es necesaria una única copia mutada para el desarrollo de la enfermedad, bien recesiva, para lo cual las dos copias del mismo gen deben estar alteradas. Estos avances han abierto el camino hacia el diagnóstico genético de algunos casos y al desarrollo de nuevas aproximaciones terapéuticas.


Tres trabajos, recientemente publicados en Science abordan la utilización de la reprogramación celular, junto con terapia génica reparadora, en el tratamiento de la epidermolisis bullosa recesiva causada por mutaciones en el gen COL7A1, que codifica para el colágeno de tipo 7. Los tres estudios plantean la obtención de células de la piel, su conversión en células madre pluripotenciales inducidas en las que llevar a cabo la reparación genética de las mutaciones en el gen COL7A1, su diferenciación en células de la piel y la posterior reintroducción en los pacientes.


El trabajo de Wenzel y colaboradores realiza una prueba de concepto del método en un modelo de ratón para la enfermedad con resultados prometedores para su traslación a pacientes humanos. Otro de los estudios, dirigido por Anthony Oro va más allá y genera piezas de tejido epitelial a partir de células de paciente reparadas para contener copias funcionales del gen COL7A1 y plantea la posibilidad de tener bancos de tejidos en los que poder evaluar la presencia de otras alteraciones, antes de reintroducirlos en los pacientes. A menudo los pacientes con epidermolisis bullosa desarrollan carcinoma de células escamosas, como consecuencia de la acumulación de mutaciones debida a la excesiva renovación de la piel. Así, la selección de los clones en los que no existan mutaciones asociadas al desarrollo de este tipo de cáncer podría ser crítica para el éxito de su utilización. Por último, el trabajo de Umegaki-Arao, plantea la corrección de células obtenidas de pacientes con epidermolisis bullosa aprovechando un fenómeno natural denominado mosaicismo de reversión, que implica la corrección espontánea de un gen en una célula somática, sin recurrir a métodos sintéticos.


Los tres trabajos suponen un importante avance en la búsqueda de tratamientos para la epidermolisis bullosa y refuerzan el potencial clínico de las células madre pluripotenciales inducidas. La combinación de reprogramación celular y reparación génica representa un nuevo paradigma para la enfermedad. “Normalmente el tratamiento estaba limitado a aproximaciones quirúrgicas para reparar la piel dañada, o aproximaciones médicas para prevenir el daño. Sin embargo, la reposición del gen defectuoso por la versión correcta en células madre y la conversión de dichas células en queratinocitos, tenemos la posibilidad de conseguir un arreglo permanente, sustituyendo las áreas dañadas por injertos de piel perfectamente compatibles,” comenta Anthony Oro.


De momento, este nuevo tratamiento no ha sido evaluado en todas sus fases en pacientes. La obtención de células de pacientes, reprogramación, reparación y diferenciación en piel sí ha sido llevada a cabo en humanos, con resultados altamente positivos, pero los injertos se han llevado a cabo en modelos animales, donde las células parecen adaptarse bien y comportarse de forma normal. El siguiente paso será trasladar todo el sistema a los pacientes donde los investigadores confían en poder empezar pronto los ensayos clínicos. Como medida preparatoria, todos los materiales farmacológicos y biológicos utilizados en los experimentos del equipo de Anthony Oro se llevaron a cabo de forma que fuera segura para su utilización en humanos.





Referencias:

Wenzel, et al. Genetically corrected iPSCs as cell therapy for recessive dystrophic epidermolysis bullosa. Sci Transl Med. 2014. Nov 26. Vol. 6, Issue 264, p. 264ra165 Sci. Transl. Med. DOI: 10.1126/scitranslmed.3010083

Sebastiano V, et al. Human COL7A1-corrected induced pluripotent stem cells for the treatment of recessive dystrophic epidermolysis bullosa. 2014 Nov 26. Vol. 6, Issue 264, p. 264ra163
Sci. Transl. Med. DOI: 10.1126/scitranslmed.3009540

Umegaki-Arao N, et al. Induced pluripotent stem cells from human revertant keratinocytes for the treatment of epidermolysis bullosa. Sci Transl Med 2014 Nov 26. Vol. 6, Issue 264, p. 264ra164 Sci. Transl. Med. DOI: 10.1126/scitranslmed.3009342





Más información:



Células madre pluripotenciales inducidas a partir de las células de la piel.


domingo, 30 de noviembre de 2014

Tres estudios demuestran la eficacia de la terapia celular en la 'piel de mariposa'

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20141127/abci-piel-mariposa-terapia-celular-201411271056.html



Las células iPS logran corregir los defectos en la piel de los pacientes con epidermolisis bullosa.









Los resultados de tres estudios diferentes ofrecen una evidencia convincente sobre la eficacia del tratamiento con una terapia basada en células madre pluripotentes inducidas (iPS) para corregir defectos genéticos en la piel y tratar la epidermolisis bullosa, un grupo de enfermedades de la piel hereditario poco frecuente también llamada ‘piel de mariposa’.


La epidermolisis bullosa es una patología dolorosa que exacerba la fragilidad de la piel y hace que ésta se despegue con facilidad, además de que también puede causar infecciones potencialmente mortales. Los pacientes con epidermolisis bullosa nacen con ampollas extensas y parches de piel y tienen la piel extremadamente frágil por el resto de sus vidas. No hay cura para la enfermedad, que se produce por una falta de colágeno funcional, y los tratamientos actuales se centran en el control de la cicatrización de heridas y la prevención de la ampolla.


En el primero de los tres estudios publicados en «Science Traslational of Medicine», el equipo de Vittorio Sebastiano de la Stanford University (EE.UU.) obtuvieron células de la piel enfermas de tres pacientes adultos con epidermolisis bullosa y las convirtieron en células iPS utilizando un vector lentiviral. Los expertos saben que las células madre pluripotentes inducidas son una opción de tratamiento particularmente atractivo para esta enfermedad, ya que pueden generar continuamente nuevas células de la piel.



Los expertos de Stanford utilizaron herramientas de edición de genes en las células iPS para corregir una mutación responsable de la producción defectuosa de proteínas de colágeno. De esta forma, las células iPS corregidas se emplearon para generar hojas de tejido de la piel humana que producen colágeno funcional. A continuación, los autores injertaron estas ‘láminas’ epiteliales humanas en ratones y observaron que la vida de los injertos se prolongó durante unas tres semanas, más tiempo de la que había logrado hasta ahora.


Además, debido a que las células iPS utilizadas en este estudio habían sido creadas a partir de células del propio paciente, se reduce el riesgo de rechazo del injerto. Estos resultados apoyan la idea de que este método, conocido como reprogramación terapéutica, puede ser un tratamiento clínicamente viable para los pacientes con epidermolisis bullosa.


Un segundo estudio del equipo del Instituto de Biotecnología Molecular de la Academia Austríaca de Ciencias (Viena) de Daniel Wenzel confirmó estos hallazgos en el laboratorio, lo que demuestra que es posible emplear las células iPS genéticamente modificadas de ratones con epidermolisis bullosa para curar la piel con ampollas.


Y el tercer estudio realizado por Noriko Umegaki-Arao, de la Columbia University (EE.UU.), explora la posibilidad de que las células de la piel obtenidas de pacientes con epidermolisis bullosa con mosaicismo revertiente -donde algunas de sus células de la piel se han vuelto espontáneamente normales- pueden tener un potencial terapéutico para la creación de injertos de piel.


sábado, 28 de diciembre de 2013

La terapia génica para enfermedades de la piel produce beneficios a largo plazo

Fuente: http://www.europapress.es/salud/salud-bienestar/noticia-terapia-genica-enfermedades-piel-produce-beneficios-largo-plazo-20131226182102.html


La terapia génica basada en células madre es una promesa para el tratamiento de enfermedades genéticas de la piel devastadoras pero hasta ahora los resultados clínicos a largo plazo de este enfoque han estado poco claros. Una nueva investigación revela que un número de células madre de la piel trasplantadas en las piernas de un paciente con un desorden genético de la piel fueron suficientes para restaurar la función normal de la piel sin efectos secundarios adversos.

En un estudio publicado en la edición digital de 'Stem Cell Reports', investigadores evaluaron a un paciente con epidermolisis bullosa (EB), patología también conocida como enfermedad de piel de cristal o de mariposa, casi siete años después de haber sido sometido a un procedimiento de terapia génica como parte de un ensayo clínico.

"Estos resultados abren el camino para un futuro uso seguro de células madre epidérmicas para la combinación de terapia génica y celular de la epidermolisis bullosa y otras enfermedades genéticas de la piel", señala el autor principal del estudio, Michele De Luca, de la Universidad de Módena y Reggio Emilia, en Italia.



La EB es una condición dolorosa que causa que la piel sea muy frágil y que se despegue con facilidad, además de que puede causar infecciones potencialmente mortales. Debido a que no existe una cura, las estrategias de tratamiento actuales se centran en aliviar los síntomas.

Para evaluar la terapia génica basada en células madre como potencial tratamiento, De Luca y sus colegas realizaron previamente ensayos clínicos en fase I/II en la Universidad de Módena y reclutaron a un paciente con EB. Los científicos tomaron células madre de la piel de la palma de este individuo, corrigieron el defecto genético en estas células y luego se las transplantaron a los muslos.

De Luca y su equipo vieron que el tratamiento provocó restauración a largo plazo de la función normal de la piel. Casi siete años después, los muslos del paciente parecían normales y no mostraron signos de ampollas, además de que no había ninguna evidencia de desarrollo de tumores. Sorprendentemente, un pequeño número de células madre trasplantadas fue suficiente para la regeneración de larga duración de la piel.

A pesar de que la piel del paciente se había sometido a unos 80 ciclos de renovación durante este periodo de tiempo, las células madre trasplantadas aún conservan características moleculares de las células de la piel de la palma y no adoptaron características de las células de la piel de las piernas.

"Este hallazgo sugiere que las células madre adultas regeneran principalmente el tejido en el que residen habitualmente, con poca plasticidad para regenerar otros tejidos --explica De Luca--. Esto pone en duda la supuesta plasticidad de las células madre adultas y pone de relieve la necesidad de elegir cuidadosamente el tipo correcto de células madre para la regeneración terapéutica del tejido".