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lunes, 23 de octubre de 2017

Crean minintestinos funcionales a partir de células madre humanas

Fuente: http://www.abc.es/salud/tecnologia-salud/abci-crean-minintestinos-funcionales-partir-celulas-madre-humanas-201710111505_noticia.html


Trasplantados en ratas, los segmentos tienen la capacidad de liberar nutrientes al torrente circulatorio de una forma totalmente natural.



Las células madre pluripotentes inducidas (iPS) representan, según la opinión de numerosos expertos, el futuro de la medicina regenerativa. No en vano, estas iPS tienen la capacidad de diferenciarse en cualquier tipo de célula del organismo, por lo que, cuando menos en teoría, pueden ser utilizadas para crear órganos y tejidos sanos con los que reemplazar a aquellos deteriorados por una lesión o enfermedad o, simplemente, por el paso de los años. De hecho, en los últimos años ya se han desarrollado distintos ‘organoides’ –esto es, de estructuras tridimensionales que imitan lo que sucede en un órgano– a partir de iPS humanas, caso entre otros de ‘mini-retinas’, ‘mini-estómagos’ o ‘mini-hígados’. Y ahora, investigadores del Hospital General de Massachusetts en Boston (EE.UU.) han dado un paso más allá al lograr ‘crear’ a partir de estas células madre segmentos del intestino delgado que, una vez trasplantados en un modelo animal –ratas–, tienen la capacidad de liberar nutrientes al torrente circulatorio. O lo que es lo mismo, son capaces de llevar a cabo, si bien parcialmente, la digestión.


Como explica Harald Ott, director de esta investigación publicada en la revista «Nature Communications», «en nuestro trabajo hemos sido capaces de cerrar la brecha entre la diferenciación celular –promoviendo que las células madre se transformen en un tipo específico de célula– y la generación de un tejido que muestra una funcionalidad de alto nivel, como sería en este caso la perfusión vascular y la absorción de nutrientes. Así, y si bien estudios previos han documentado la diferenciación exitosa de organoides a partir de iPS, nuestro trabajo describe una tecnología que posibilita que estas pequeñas unidades de tejido formen injertos de mayor escala que un día podrían usarse para el reemplazo de órganos».



La extirpación quirúrgica de segmentos del intestino delgado es una práctica que debe acometerse hoy en día en el tratamiento de algunos pacientes con enfermedades gastrointestinales graves, caso entre otras de la enfermedad de Crohn. El resultado es que los pacientes intervenidos padecen un trastorno denominado ‘síndrome del intestino corto’ y, en muchos casos, se ven abocados a alimentarse por vía intravenosa. Sin embargo, existe una solución para paliar este síndrome de intestino corto: el trasplante de intestino delgado. Pero hay un problema: el número de donantes es siempre insuficiente para suplir la demanda de trasplantes. Es decir, hace falta una fuente alternativa de órganos –en este caso, de intestinos– para poder responder a las necesidades de los pacientes susceptibles de someterse a un trasplante.


La técnica empleada en el estudio consiste en coger un órgano y administrar un detergente para eliminar todas las células –un proceso denominado ‘descelularización’–, lo que da como resultado un ‘órgano hueco’ o, lo que es lo mismo, una estructura o andamio del órgano formado por la matriz extracelular que puede ‘rellenarse’ nuevamente con las células apropiadas. Y si bien los autores ya habían empleado previamente esta técnica para generar pulmones y riñones en modelos animales –ratas– e, incluso, regenerar células del miocardio en corazones humanos descelularizados, en el nuevo trabajo la emplearon para descelularizar segmentos de 4 centímetros de intestino delgado de ratas.



Lógicamente, la dificultad de la técnica no se encuentra tanto en lograr una estructura hueca del órgano como en rellenarla, lo que requiere la generación a partir de células madre de células epiteliales para la pared intestinal y de células endoteliales para los vasos sanguíneos. Así, lo que hicieron los autores fue promover la diferenciación de iPS humanas en células precursoras intestinales y colocarlas en los segmentos descelularizados. Y posteriormente, una vez formada la capa de epitelio al cabo de dos semanas, ‘repoblaron’ los canales vasculares con células endoteliales humanas generadas a partir de las iPS. El resultado es un ‘prototipo’ de segmento de intestino delgado que deberá ser introducido en un biorreactor de perfusión para su maduración –lo que se logra al cabo de tan solo siete días.


Pero una vez madurados, ¿estos segmentos son realmente funcionales? Pues sí. Los experimentos in vitro constataron el paso de sangre a través de los nuevos vasos sanguíneos y la transferencia de glucosa y ácidos grasos desde el interior de los segmentos al torrente circulatorio. Además, las células epiteliales que repoblaron las paredes de los segmentos mostraron la misma estructura polarizada que se observa en los epitelios intestinales naturales.



Finalmente, los autores unieron algunos de los segmentos intestinales ‘repoblados’ a las arterias carótidas y las venas yugulares de ratas, observando cómo los vasos sanguíneos de los segmentos se llenaban inmediatamente de sangre y cómo las inyecciones de glucosa y ácidos grasos administrados a las cuatro semanas en los segmentos daban lugar a un incremento de los niveles sanguíneos de azúcar y lípidos de los animales –un resultado que confirmó la absorción de nutrientes–. Es más; los segmentos también presentaron algunos tipos de células típicas de las paredes intestinales que, sin embargo, no se detectaron durante su ‘repoblación’ y cultivo, lo que indica que el proceso de maduración del tejido continúa una vez es transferido a un animal vivo.



Como concluye Harald Ott, «nuestros experimentos con animales vivos muestran que las iPS humanas diferenciadas en células intestinales pueden ensamblarse en un injerto intestinal con un alto nivel de organización y conectadas al sistema vascular de un receptor para permitir la absorción de nutrientes. El próximo paso será lograr una mayor maduración de los injertos y adaptarlos al tamaño del ser humano, para que así puedan algún día ofrecer una alternativa más accesible que los trasplantes de intestino delgado para los pacientes con el síndrome de intestino corto. Además, estos injertos específicos para cada paciente y ‘a demanda’ no requerirán, al menos en teoría, el uso de fármacos inmunosupresores».

Diseñan un intestino delgado funcionante en modelo animal

Fuente: http://aparato-digestivo.diariomedico.com/2017/10/10/area-cientifica/especialidades/aparato-digestivo/disenan-un-intestino-delgado-funcionante-en-modelo-animal


Un segmento de intestino delgado, obtenido a partir de células iPS humanas, que mantiene la capacidad de absorción de nutrientes se injerta con éxito en ratas.



Fragmento del intestino descelularizado de rata tras la repoblación con células epiteliales humanas (en verde) y endoteliales (rojo).




Sobre la base de células madre de pluripotencialidad inducida (iPS), un grupo de científicos del Hospital General de Massachusetts (MGH) ha logrado trasplantar en ratas un injerto de intestino delgado vascularizado capaz de hacer llegar los nutrientes al torrente sanguíneo, como lo haría el órgano funcionante. Este logro se publica en Nature Communications y supone un avance más hacia la consecución de organoides que algún día puedan ser útiles en el trasplante.


Más concretamente, este trabajo apunta una posible contribución terapéutica para los pacientes con síndrome de intestino corto. Dicha afección se trata ahora con trasplante intestinal. El desarrollo de intestino a partir de las células del propio paciente, mediante la diferenciación de células iPS, podría facilitar el acceso a injertos trasplantables que además no generarían rechazo inmunológico en el receptor. Sin embargo, una dificultad para llevar adelante esta estrategia es desarrollar estructuras que puedan albergar las células del endotelio intestinal: las estructuras artificiales han tenido un éxito limitado en los experimentos, mientras que las llamadas estructuras descelularizadas hasta ahora carecían de la vascularización necesaria para poder restaurar la absorción de nutrientes.


En este trabajo, encabezado por Harald Ott, del Departamento de Cirugía y del Centro de Medicina Regenerativa del MGH, se ha obtenido una estructura capaz de vascularizarse y de realizar transferencia de nutrientes. Para ello, los investigadores retiraron las células de un segmento de 4 cm del intestino delgado de una rata con un método que preservaba la vascularización. Después, revistieron ese armazón con dos tipos de células: para reconstruir la capacidad absortiva de los nutrientes, primero emplearon células epiteliales derivadas de células madre humanas con las que desarrollaron varios grupúsculos celulares, que se fusionaron en la estructura con la ayuda de un tubo de silicona. Dos semanas después, añadieron células endoteliales.


Las tasas de transferencia de nutrientes fueron similares a las medidas en las muestras de intestino tomadas de ratas; cuatro semanas después del implante en el animal, el intestino bioartificial continuaba sobreviviendo y madurando.


"Nuestro experimento in vivo muestra que las células iPS humanas pueden formar un tejido intestinal similar al del órgano, con un elevado grado de organización y conectado a la vasculatura del receptor para asegurar la absorción de nutrientes después del trasplante", dice Ott. "El siguiente paso es madurar esos injertos y desarrollarlos a tamaño humano, para que un día puedan ser una alternativa en el trasplante en pacientes con intestino delgado corto".

sábado, 29 de abril de 2017

Hallan una proteína capaz de rejuvenecer las células madre intestinales

Fuente: http://genetica.diariomedico.com/2017/03/14/area-cientifica/especialidades/genetica/hallan-una-proteina-capaz-de-rejuvenecer-las-celulas-madre-intestinales


Cell Reports publica un artículo sobre el rejuvenecimiento de las células madre de la mucosa intestinal a través de la restauración de la señalización de la proteína Wnt.


Un estudio en laboratorio, que se publica en Cell Reports, revela que es posible revertir parcialmente el envejecimiento de las células madre de la mucosa intestinal manteniendo la capacidad de absorber los alimentos y evitando que las bacterias del tracto digestivo sean capaces de salir de los vasos sanguíneos.

"Parece que el envejecimiento no es una vía unidireccional, al menos no para el intestino", afirma Hartmut Geiger, del Hospital Infantil de Cincinnati y coautor del estudio. Los investigadores del estudio con ratones observaron que varias señales químicas que son predominantes en las células madre intestinales jóvenes estaban ausentes o infrarreguladas en los animales más viejos. Entre ellas, observaron que las señales de la proteína Wnt juegan un papel clave en la dirección de las células madre durante el desarrollo embrionario. Al restaurar esta señalización de Wnt las células madre intestinales de ratones y seres humanos rejuvenecieron.

 
Cuando Geiger y su equipo compararon biopsias de intestinos de ratones jóvenes (de 2 a 3 meses de edad) con ratones más viejos (de 20 a 22 meses), encontraron que los de más edad tenían menos vellosidades intestinales, pero eran más grandes que las de los roedores jóvenes. "La arquitectura general del intestino es diferente al envejecer, por lo que se pueden ver claramente los cambios relacionados con el envejecimiento en la arquitectura intestinal, de lo que no se ha informado en detalle antes", dice Geiger. 


Todavía no está claro qué significa este cambio en la arquitectura intestinal para la digestión y los problemas de salud intestinal relacionados con la edad, pero los cambios probablemente afectan a la capacidad de los intestinos de regenerarse después de los daños. "La renovación en el intestino es bastante rápida. En entre una y dos semanas, cada célula es sustituida por una nueva, y eso es así porque el ambiente del intestino es muy agresivo. La rotación de las células madre envejecidas es menor, por lo que no producen células tan rápidamente diferenciadas como las jóvenes". Dado que las células madre intestinales son las únicas que pueden reemplazar el tejido intestinal, su envejecimiento afecta a todo el intestino.


Geiger asegura que los experimentos de Wnt sugieren una dirección prometedora para las investigaciónes futuras. A pesar de que las proteínas Wnt son difíciles de manipular, su capacidad para revertir el envejecimiento de las células madre intestinales puede constituir una vía a la que los médicos pueden considerar ahora.


domingo, 4 de diciembre de 2016

Recrean en laboratorio un intestino humano funcional

Fuente: http://www.tendencias21.net/Recrean-en-laboratorio-un-intestino-humano-funcional_a43453.html


Investigadores de Francia y Estados Unidos han conseguido crear en laboratorio un mini intestino humano funcional, a partir de células madre embrionarias. El resultado permitirá estudiar mejor las enfermedades digestivas, testar nuevas terapias e incluso desarrollar una medicina regenerativa con trasplantes intestinales personalizados, según los investigadores.



Investigadores del hospital infantil de Cincinnati en Estados Unidos y del Instituto de la Salud y la Investigación Médica (Inserm) de Francia, han conseguido recrear en laboratorio un intestino humano funcional, según se informa en un comunicado. 


Este avance médico, publicado en Nature Medicine, se ha conseguido mediante células madre humanas cultivadas en laboratorio. Hasta ahora no existía ningún modelo biológico que permitiera estudiar en laboratorio un intestino, considerado por la ciencia como el segundo cerebro. 


El intestino tiene su propio sistema nervioso que controla la actividad de los músculos intestinales. También es el encargado de la digestión, de producir algunas hormonas y de asegurar la permeabilidad de las paredes intestinales. Cualquier alteración en el funcionamiento de estas neuronas intestinales origina problemas de salud, algunos de ellos graves. 


Recrear esta actividad en laboratorio había sido hasta ahora muy complicado. Para superar los obstáculos técnicos, el equipo franco-americano ha puesto a punto una técnica innovadora que utiliza células madre humanas pluripotentes, un tipo de células madre capaces de generar la mayoría de los tejidos. 


Para conseguir que estas células se conviertan en intestinales, los investigadores añadieron diferentes complejos de moléculas en una placa de Petri. A continuación crearon células nerviosas en estado embrionario, denominadas células de la cresta neural, y las manipularon para conseguir células precursoras del sistema nervioso intestinal. 


Ambos tejidos crearon un nuevo tejido parecido al intestino de un feto. Cuando se desarrolló, emergieron del cultivo una serie de mini intestinos, denominados organoides intestinales.



El paso siguiente consistió en asegurar que estos organoides eran funcionales. Para ello implantaron estos organoides en ratones desprovistos de sistema inmunitario, para evitar rechazos, y observaron en directo que estos mini intestinos se parecían cada vez más al intestino humano y aseguraban las funciones fisiológicas propias de su naturaleza. 


Una vez validado este modelo, los investigadores pudieron estudiar una enfermedad intestinal rara, conocida como la enfermedad de Hirschsprung, capaz de provocar obstrucción intestinal porque en las personas afectadas el sistema nervioso intestinal no se ha desarrollado. Esta enfermedad puede incluso ser mortal si los enfermos son portadores de una mutación del gen PHOX2B. Un efecto demostrado ahora en laboratorio y en ratones. 


Esta investigación contribuye a una mejor comprensión de las enfermedades digestivas en las personas, de las que existen pocos modelos, y abre nuevas perspectivas a las terapias intestinales, con vistas incluso a un trasplante específico a cada paciente, según los investigadores.




Referencia bibliográfica:

An in vivo model of human small intestine using pluripotent stem cells. Nature Medicine 20, 1310–1314 (2014) doi:10.1038/nm.3737.

sábado, 25 de junio de 2016

Desarrollan mini-intestinos que predicen la respuesta a la terapia de los pacientes con fibrosis quística

Fuente: http://ecodiario.eleconomista.es/salud/noticias/7656947/06/16/Desarrollan-miniintestinos-predicen-la-respuesta-a-la-terapia-de-los-pacientes-con-fibrosis-quistica.html


Mini-intestinos cultivados en el laboratorio empleando células de pacientes con fibrosis quística pueden ayudar a identificar a los que tienen más probabilidades de beneficiarse de nuevos fármacos, según un nuevo estudio de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Utrecht, en Países Bajos.



Los resultados, publicados en 'Science Translational Medicine', abren el camino para la explotación de los llamados organoides como una herramienta para la detección de fármacos y personalizar el tratamiento para los pacientes con fibrosis quística y otras patologías genéticas.


La fibrosis quística, una enfermedad en la que la mucosidad pegajosa obstruye los pulmones y otros órganos, es causada por mutaciones en el canal CFTR. Recientemente, se han aprobado terapias dirigidas a CFTR para el tratamiento de la fibrosis quística, pero identificar el subgrupo de pacientes con más probabilidades de responder a estos medicamentos sigue siendo un reto, lleva mucho tiempo y resulta costoso.


Para predecir mejor la respuesta clínica de los individuos, Johanna Dekkers y sus colegas cultivaron organoides intestinales, cultivos de células madre adultas tridimensionales que se asemejan a los intestinos, a partir de biopsias rectales de 71 pacientes con fibrosis quística que portaban una amplia gama de mutaciones CFTR.


Los investigadores encontraron que las respuestas de los mini-intestinos a los fármacos que se centran en CFTR in vitro se correlacionan estrechamente con los datos publicados de ensayos clínicos de los mismos medicamentos. Sobre la base de estos resultados, se seleccionó a dos individuos con mutaciones CFTR raras cuyos organoides rectales respondieron fuertemente al tratamiento.


De hecho, cuando se administró el fármaco, ambos individuos mostraron menos síntomas de la enfermedad y mejora de la función pulmonar. En conjunto, los resultados apoyan la posibilidad de utilizar organoides derivados del paciente para adaptar los tratamientos a las personas.


domingo, 5 de abril de 2015

Desvelan las dificultades de producir células del intestino, hígado y páncreas a partir de células madre

Fuente: http://www.eleconomista.es/salud/noticias/6601784/04/15/Desvelan-las-dificultades-de-producir-celulas-del-intestino-higado-y-pancreas-a-partir-de-celulas-madre.html#.Kku8nfMmMbbp42i



Los cromosomas en las células madre de laboratorio se abren lentamente con el tiempo en la misma secuencia que se produce durante el desarrollo embrionario, de forma que hasta que ciertas regiones cromosómicas han adquirido el estado "abierto", no son capaces de responder a los factores de crecimiento añadidos experimentalmente y convertirse en células pancreáticas o hepáticas.



Esta nueva información de por qué las células del intestino, el hígado y el páncreas son especialmente difíciles de producir a partir de células madre, según los autores de este trabajo, ayudará a impulsar los avances en la investigación con células madre y el desarrollo de nuevas terapias celulares para las enfermedades del hígado y el páncreas, como la diabetes tipo 1.


Las células madre son una gran promesa para el tratamiento de una serie de enfermedades, en parte debido a que tienen la capacidad única de diferenciarse, es decir, de especializarse en uno de los cientos de tipos de células que componen el cuerpo humano. 



Sin embargo, aprovechar este potencial es difícil, pues en algunos casos, se tarda hasta siete pasos cuidadosamente orquestados de adición de ciertos factores de crecimiento en momentos específicos para engañar a las células madre hacia el tipo celular deseado. Incluso entonces, las células del intestino, el hígado y el páncreas son notoriamente difíciles de producir a partir de células madre.


"Nuestra capacidad de generar células hepáticas y pancreáticas a partir de las células madre se ha quedado atrás en los avances que hemos hecho para otros tipos de células", explica Mike Sander, profesor de Pediatría y Medicina Celular y Molecular y director del Centro de Investigación Pediátrica de Diabetes en la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos.


"Así que todavía no hemos sido capaces de hacer cosas como probar nuevos fármacos en el hígado derivado de células madre y células pancreáticas. Lo que hemos aprendido es que si queremos obtener células específicas a partir de las células madre, necesitamos formas de predecir cómo las células y sus cromosomas responderán a los factores de crecimiento", añade el también director de este trabajo, cuyos resultados se publican en 'Cell Stem Cell'.


Los cromosomas son las estructuras formadas por ADN bien enrollado y embalado y los seres humanos tienen 46 cromosomas, 23 heredados de cada padre. Sander, el coautor principal Bing Ren, profesor de Medicina Celular y Molecular en la Universidad de California y sus equipos diseñaron primero mapas de modificaciones cromosómicas con el tiempo, como las células madre embrionarias diferenciadas a través de varios intermediarios de desarrollo diferentes en su camino hacia convertirse en células pancreáticas y hepáticas.


Entonces, al analizar estos mapas, descubrieron vínculos entre la accesibilidad (apertura) de ciertas regiones del cromosoma y lo que ellos llaman competencia de desarrollo, es decir, la capacidad de la célula para responder a factores desencadenantes como factores de crecimiento añadidos.


"También encontramos que estas regiones cromosómicas que necesitan abrirse antes de que una célula madre se pueda diferenciar totalmente están vinculadas a regiones en las que hay variaciones en ciertos estados de enfermedad", explica Sander.


En otras palabras, si una persona fuera a heredar una variación genética en una de estas regiones cromosómicas y su cromosoma no se abriese en el momento justo, hipotéticamente podría ser más susceptible a una enfermedad que afecta a ese tipo de célula. El equipo de Sander está trabajando para investigar más a fondo el papel que, en su caso, estas regiones cromosómicas y sus variaciones desempeñan en la diabetes.



domingo, 11 de enero de 2015

Obtienen tejido funcional de intestino a partir de células humanas

Fuente: http://noticias.lainformacion.com/salud/especializaciones-medicas/investigadores-hacen-crecer-tejido-funcional-de-intestino-a-partir-de-celulas-humanas_qt6xGImb7sBlXS6BnwsbO1/


Un nuevo estudio realizado por investigadores del Hospital Infantil de Los Ángeles (CHLA, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, ha demostrado que el tejido de intestino delgado fabricado mediante ingeniería a partir de células humanas replica aspectos clave de un intestino humano funcional. El tejido de ingeniería de intestino delgado tiene importantes elementos del revestimiento de la mucosa y las estructuras de sustento, incluyendo la capacidad de absorber los azúcares y componentes incluso diminutos o ultraestructurales como conexiones celulares.









Publicado en la edición digital de 'American Journal of Physiology: GI & Liver', el trabajo permite a los cirujanos avanzar para ayudar más a los pacientes humanos usando esta técnica de medicina regenerativa. El tejido de intestino delgado fabricado mediante ingeniería (TESI, por sus siglas en ingés) crece a partir de células madre contenidas en el intestino y ofrece un tratamiento prometedor para el síndrome de intestino corto (SBS, por sus siglas en inglés), una causa importante de insuficiencia intestinal, especialmente en los bebés prematuros y recién nacidos con anomalías intestinales congénitas.


TESI puede algún día ofrecer una alternativa terapéutica al tratamiento estándar actual, que es el trasplante de intestino, y podría potencialmente resolver sus desafíos más grandes, la escasez de donantes y la necesidad de inmunosupresión de por vida. Tracy C. Grikscheit, investigador principal en el Instituto Saban de Investigación de CHLA y de su Programa de Biología del Desarrollo y Medicina Regenerativa, es también cirujano pediátrico en el Hospital Infantil de Los Ángeles y profesor asistente de Cirugía en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California.


Grikscheit tiene como objetivo ayudar a sus pacientes jóvenes más vulnerables, incluidos los bebés que nacen prematuramente y desarrollan una enfermedad devastadora llamada enterocolitis necrotizante (ECN), que pone en peligro su vida al dañar el intestino y que requiere la eliminación de grandes porciones del intestino delgado. Sin suficiente longitud intestinal, los bebés dependen de la alimentación intravenosa, lo que es costoso y puede causar daño al hígado. ENC y otros trastornos de insuficiencia intestinal ocurren en 24,5 de cada 100.000 nacidos vivos y la incidencia de la SBS está aumentando, con casi un tercio de los pacientes que mueren dentro de los cinco años.





Científicos de CHLA habían demostrado previamente que TESI podría generarse implantando tejido de intestino delgado de donantes implantado en ratones inmunodeprimidos. Sin embargo, en estos estudios iniciales, publicados en julio de 2011 en la revista biomédica 'Tissue Engineering, Part A', sólo se identificaron los componentes básicos del intestino. Para que tuvieran relevancia clínica, se vio necesario investigar más a fondo componentes como la capacidad de formar una barrera saludable mientras se absorben los nutrientes o mecanismos específicos de intercambio de electrolitos.





El nuevo estudio determinó que el ratón TESI es muy similar al TESI derivado de células humanas y que ambos contienen elementos importantes tales como las células madre y progenitoras que continuarán regenerando el intestino igual que el reemplazo del tejido vivo. Y estas células se encuentran dentro de la ingeniería tisular en lugares específicos y en estrecha proximidad a otras células especializadas que se sabe que son necesarias en el intestino humano sano para un órgano en pleno funcionamiento.


"Hemos demostrado que podemos hacer crecer tejido de ingeniería de intestino delgado que es más complejo que otros modelos de células madre o células progenitoras que se utilizan actualmente para estudiar la regeneración intestinal y la enfermedad, y probado que es totalmente funcional ya que se desarrolla a partir de células humanas", destaca Grikscheit. "Es un hito necesario en nuestro camino para ayudar a pacientes con insuficiencia intestinal", concluye.


viernes, 9 de enero de 2015

Researchers grow functional tissue-engineered intestine from human cells

Fuente: http://medicalxpress.com/news/2015-01-functional-tissue-engineered-intestine-human-cells.html



Tracy C. Grikscheit of The Saban Research Institute of Children's Hospital Los Angeles. 







A new study by researchers at Children's Hospital Los Angeles has shown that tissue-engineered small intestine grown from human cells replicates key aspects of a functioning human intestine. The tissue-engineered small intestine they developed contains important elements of the mucosal lining and support structures, including the ability to absorb sugars, and even tiny or ultra-structural components like cellular connections.




Published by the American Journal of Physiology: GI & Liver, the work brings surgeons one step closer to helping human patients using this regenerative medicine technique.


Tissue-engineered small intestine (TESI) grows from stem cells contained in the intestine and offers a promising treatment for short bowel syndrome (SBS), a major cause of intestinal failure, particularly in premature babies and newborns with congenital intestinal anomalies. TESI may one day offer a therapeutic alternative to the current standard treatment, which is intestinal transplantation, and could potentially solve its largest challenges - donor shortage and the need for lifelong immunosuppression.


Tracy C. Grikscheit, MD, a principal investigator in The Saban Research Institute of CHLA and its Developmental Biology and Regenerative Medicine program, is also a pediatric surgeon at Children's Hospital Los Angeles and an assistant professor of surgery at the Keck School of Medicine of the University of Southern California.


Grikscheit aims to help her most vulnerable young patients, including babies who are born prematurely and develop a devastating disease called necrotizing enterocolitis (NEC), where life-threatening intestinal damage requires removal of large portions of the small intestine. Without enough intestinal length, the babies are dependent on intravenous feeding, which is costly and may cause liver damage. NEC and other contributors to intestinal failure occur in 24.5 out of 100,000 live births, and the incidence of SBS is increasing. Nearly a third of patients die within five years.


CHLA scientists had previously shown that TESI could be generated from human small intestine donor tissue implanted into immunocompromised mice. However, in those initial studies - published in July 2011 in the biomedical journal Tissue Engineering, Part A - only basic components of the intestine were identified. For clinical relevance, it remained necessary to more fully investigate intact components of function such as the ability to form a healthy barrier while still absorbing nutrition or specific mechanisms of electrolyte exchange.


The new study determined that mouse TESI is highly similar to the TESI derived from human cells, and that both contain important building blocks such as the stem and progenitor cells that will continue to regenerate the intestine as a living tissue replacement. And these cells are found within the engineered tissue in specific locations and in close proximity to other specialized cells that are known to be necessary in healthy human intestine for a fully functioning organ.


"We have shown that we can grow tissue-engineered small intestine that is more complex than other stem cell or progenitor cell models that are currently used to study intestinal regeneration and disease, and proven it to be fully functional as it develops from human cells," said Grikscheit. "Demonstrating the functional capacity of this tissue-engineered intestine is a necessary milestone on our path toward one day helping patients with intestinal failure."


lunes, 27 de octubre de 2014

Lab-developed intestinal organoids form mature human tissue in mice

Fuente: http://www.eurekalert.org/pub_releases/2014-10/cchm-lio101614.php


Study produces unprecedented model to study intestinal diseases.



Researchers have successfully transplanted "organoids" of functioning human intestinal tissue grown from pluripotent stem cells in a lab dish into mice – creating an unprecedented model for studying diseases of the intestine.

Reporting their results online in Nature Medicine, scientists from Cincinnati Children's Hospital Medical Center said that, through additional translational research the findings could eventually lead to bioengineering personalized human intestinal tissue to treat gastrointestinal diseases.

"These studies support the concept that patient-specific cells can be used to grow intestine," said Michael Helmrath, MD, MS, lead investigator and surgical director of the Intestinal Rehabilitation Program at Cincinnati Children's. "This provides a new way to study the many diseases and conditions that can cause intestinal failure, from genetic disorders appearing at birth to conditions that strike later in life, such as cancer and Crohn's disease. These studies also advance the longer-term goal of growing tissues that can replace damaged human intestine."

The scientists used induced pluripotent stem cells (iPSCs) – which can become any tissue type in the body – to generate the intestinal organoids. The team converted adult cells drawn from skin and blood samples into "blank" iPSCs, then placed the stem cells into a specific molecular cocktail so they would form intestinal organoids.

The human organoids were then engrafted into the capsule of the kidney of a mouse, providing a necessary blood supply that allowed the organoid cells to grow into fully mature human intestinal tissue. The researchers noted that this step represents a major sign of progress for a line of regenerative medicine that scientists worldwide have been working for several years to develop.

Mice used in the study were genetically engineered so their immune systems would accept the introduction of human tissues. The grafting procedure required delicate surgery at a microscopic level, according to researchers. But once attached to a mouse's kidney, the study found that the cells grow and multiply on their own. Each mouse in the study produced significant amounts of fully functional, fully human intestine.

"The mucosal lining contains all the differentiated cells and continuously renews itself by proliferation of intestinal stem cells. In addition, the mucosa develops both absorptive and digestive ability that was not evident in the culture dish," Helmrath said. "Importantly, the muscle layers of the intestine also develop."



The new findings eventually could be good news for people born with genetic defects affecting their digestive systems or people who have lost intestinal function from cancer, as well as Crohn's disease and other related inflammatory bowel diseases (IBD).

One of the advantages of using tissue generated from iPSCs is that the treatment process would involve the patient's own tissue, thus eliminating the risk and expense of life-long medications to prevent transplant rejection.

However, the researchers cautioned that it will take years of further research to translate lab-grown tissue replacement into medical practice. In the meantime, the discovery could have other, more immediate benefits by accelerating drug development and the concept of personalized medicine.

The current process for developing new medications depends on a long and imperfect process of animal testing. Promising compounds from the lab are tested in animals bred to mimic human diseases and conditions. Many compounds that prove effective and safe in mice turn out to be unsuccessful in human clinical trials. Others have mixed results, where some groups of patients clearly benefit from the new drug, but others suffer harmful side effects.

Lab-grown organoids have the potential to replace much of the animal testing stage by allowing early drug research to occur directly upon human tissue. Going straight to human tissue testing could shave years off the drug development process, researchers said.

The current study in Nature represents the latest step in years of stem cell and organoid research at Cincinnati Children's, much of which has been led by James Wells, PhD, and Noah Shroyer, PhD. Wells is a scientist in the divisions of Developmental Biology and Endocrinology at Cincinnati Children's and director of the Pluripotent Stem Cell Center. Shroyer is a scientist in the divisions of Gastroenterology, Hepatology & Nutrition and Developmental Biology.

Wells and colleagues first reported success at growing intestinal organoids in the lab in December 2010. Since then, the team has reported similar success at growing organoids of stomach tissue.

Also collaborating were researchers at the Department of Internal Medicine, University of Michigan (Ann Arbor, Mich.)





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Funding support for the study came in part from: the National Institutes of Health (DK092456; U18NS080815; R01DK098350; DK092306; CA142826; R01DK083325; P30 DK078392; UL1RR026314; K01DK091415 P30DK034933; DK094775).




About Cincinnati Children's:

Cincinnati Children's Hospital Medical Center ranks third in the nation among all Honor Roll hospitals in U.S. News and World Report's 2014 Best Children's Hospitals. It is also ranked in the top 10 for all 10 pediatric specialties. Cincinnati Children's, a non-profit organization, is one of the top three recipients of pediatric research grants from the National Institutes of Health, and a research and teaching affiliate of the University of Cincinnati College of Medicine. The medical center is internationally recognized for improving child health and transforming delivery of care through fully integrated, globally recognized research, education and innovation. Additional information can be found at http://www.cincinnatichildrens.org. Connect on the Cincinnati Children's blog, via Facebook and on Twitter.


lunes, 20 de octubre de 2014

Obtienen un modelo de intestino funcional en laboratorio mediante células madre iPS

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2014/10/20/5441609d22601d6d648b456d.html



Corte al microscopio de un intestino humano desarrollado a partir de una única célula adulta. 





Los avances en ingeniería tisular continúan dando frutos. Un equipo estadounidense ha conseguido desarrollar un modelo de intestino delgado funcional en el laboratorio. Liderado por Michael Helmrath, del Cincinnati Children's Hospital (Ohio, EEUU), este grupo de investigadores ha logrado reproducir las características fisiológicas del órgano a partir de un modelo cultivado con células madre iPS humanas que posteriormente fue trasplantado en ratones.

El logro, subrayan sus creadores en las páginas de 'Nature Medicine', puede ser muy útil para potenciar la investigación en este campo y conocer más a fondo el origen de muchas patologías digestivas.

«Abre la puerta a estudiar con detalle enfermedades cuya causa no conocemos bien, desarrollar nuevos tratamientos, probar las terapias existentes y, a largo plazo, plantearse incluso la posibilidad de un trasplante de un órgano personalizado», coincide Javier Santos, especialista en aparato digestivo y director del Grupo de Neuroinmunogastroenterología del Instituto de Investigación Vall d'Hebron de Barcelona.




«Hasta ahora era complicado estudiar el intestino, porque sólo podíamos hacerlo a partir de biopsias o estudios en animales, que no siempre servían», añade Pilar Martínez Montiel, jefa de la sección de Gastroenterología del Hospital 12 de Octubre de Madrid. «Un modelo in vivo como éste va a permitir observar funciones como la absorción o la secreción, que son claves», subraya.

Para desarrollar el 'organoide', como lo definen sus creadores, los investigadores usaron células madre pluripotenciales (iPS) (también probaron con éxito las embrionarias), que prepararon en el laboratorio para su diferenciación y organización hasta conseguir una estructura primigenia similar a la del intestino. Con el modelo obtenido, se realizó un implante en la cápsula del riñón de varios ratones, donde el órgano continuó creciendo hasta alcanzar una estructura compleja que, según comprobaron los científicos, también tenía una funcionalidad equiparable a la del intestino humano.

Así, no sólo se había desarrollado la capa mesenquimal, que, entre otras funciones, sirve de estructura de soporte; o la capa epitelial, encargada de la absorción de los nutrientes y donde tiene lugar la permeabilidad selectiva característica del intestino. También estaban presentes características morfológicas del órgano -como las criptas y vellosidades-, distintos tipos de líneas celulares y se demostró la capacidad del tejido para realizar funciones digestivas y de absorción. «El intestino cuenta con un gran número de tipos de células que tienen una función: de transporte, de digestión, de producción de moco, etc, que son clave para su funcionamiento», explica Martínez Montiel.


«En este estudio se han hecho experimentos importantes de permeabilidad [por ejemplo, se ha demostrado la absorción de péptidos, que son más complejos que los azúcares]», apunta Santos. Pero, «antes de lanzar las campanas al vuelo con este modelo hay que demostrar con más datos que cumple completamente las funciones fisiológicas», advierte el experto.

Aunque reconoce que su trabajo es un primer paso, Helmrath señala que ya está trabajando en modelos específicos para pacientes que «sufren problemas como la fibrosis quística, enteropatías congénitas, o enfermedades infecciosas que no pueden investigarse en modelos animales».

«Aunque llevamos décadas investigando el intestino, todavía hay muchas cosas que no conocemos. Y esas lagunas suponen carencias a la hora de entender qué provoca una determinada enfermedad y dificultades para encontrar tratamientos más efectivos. Nuestra investigación es una prueba de concepto de que se puede crear un intestino a partir de las células de un paciente específico y eso nos proporciona un camino muy robusto para estudiar las enfermedades propias de los humanos», añade.

Para Juliá Panés, especialista del servicio de Gastroenterología del Hospital Clínic de Barcelona y coordinadora del programa de enfermedades digestivas del CIBERehd, el logro obtenido por Helmrath es un paso importante, que puede llevar a conocer mejor cuáles son los mecanismos que provocan determinadas enfermedades. Su equipo investiga una línea similar a la del estadounidense, aunque su interés se centra en «estudiar las disfunciones» de las distintas células presentes en el intestino. «Nuestra aproximación es la de implantar 'organoides' en un intestino enfermo para ver si podemos repararlo. Y estamos centrados en la colitis ulcerosa y en la enfermedad de Crohn», señala Panés, quien subraya que hay varios grupos en todo el mundo investigando en el desarrollo e implantación de estos organoides.

De cualquier forma, el especialista recuerda que, por el momento, todos son modelos experimentales y, por lo tanto, «hará falta mucho tiempo y trabajo antes de poder trasladarlos a la clínica y dar soluciones a los pacientes».





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lunes, 30 de junio de 2014

Reprograman células intestinales para producir insulina y tratar la diabetes

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20140630/abci-diabetes-celulas-insulina-tratamiento-201406301243.html


Una investigación abre la puerta para diseñar un fármaco que desactive el gen FOXO1 y así reprogramar las células del paciente.


COLUMBIA UNIVERSITY MEDICAL CENTER




Basta con manipular un único gen para convertir células gastrointestinales humanas en células productoras de insulina y así tratar la diabetes, una de las epidemias sanitarias del siglo XXI. Lo propone un equipo del Naomi Berrie Diabetes Center de la Universidad de Columbia (EE.UU.) que demuestra, en principio, que un medicamento podría reprogramar las células dentro del organismo de una persona con diabetes para que produjeran insulina.


Desde hace años se habla de la reprogramación celular como una de las vías para tratar la diabetes, explica el investigador Domenico Accili. «Pero hasta ahora no se había logrado fabricar una célula productora de insulina completamente funcional mediante la manipulación de un único gen». Según este experto, el hallazgo plantea la posibilidad de que las células «ineficaces» que hay en una persona con diabetes tipo 1 puedan ser reemplazadas con facilidad a través de la reprogramación de las células ya existentes en el propio paciente, sin la necesidad así de un trasplante de nuevas células creadas a partir de células madre embrionarias o adultas.



En la diabetes tipo 1 las células productoras de insulina del organismo son destruidas por el sistema inmune y desde hace décadas los investigadores han estado tratando de sustituir las células por distintos mecanismos. Y, aunque hoy día ya se fabrican células productoras de insulina en el laboratorio a partir de células madre, todavía no tienen todas las funciones naturales de las células beta del páncreas.

Por eso, muchos equipos trabajan en la posibilidad de transformar las células de los pacientes, de cualquier tipo, en células productoras de insulina. Este mismo equipo ya había demostrado que las células gastrointestinales del ratón se pueden transformar en células productoras de insulina; el estudio actual, que se publica en «Nature Communications», va un paso más lejos y demuestra que esta técnica también funciona en las células humanas.

Los investigadores de Columbia fueron capaces de ‘enseñar’ a las células gastrointestinales humanas para que produjeran insulina en respuesta a circunstancias fisiológicas mediante la desactivación de los genes FOXO1.


Accili y Ryotaro Bouchi crearon primero un modelo de tejido del intestino humano con células madre pluripotentes humanas. A través de ingeniería genética desactivaron cualquier actividad del gen FOXO1 dentro de las células intestinales. Y después de siete días vieron que algunas de las células intestinales comenzaron a producir insulina y, lo más importante, sólo en respuesta a la glucosa.

En su trabajo previo realizado en ratones los investigadores comprobaron que la insulina producida por las células intestinales se liberaba en el torrente sanguíneo, se comportaba como la insulina normal y era capaz de normalizar los niveles de glucosa en sangre en ratones diabéticos. Este trabajo, publicado en «Nature Genetics» ya ha sido reproducido por otro grupo de investigadores independiente, lo que confirma los resultados.

Accili cree que al demostrar que las células humanas pueden responder de la misma forma que las células de ratón se ha despejado el obstáculo principal; «ahora podemos seguir adelante para tratar de hacer que este tratamiento sea una realidad». Y la clave, explica, será encontrar una fármaco capaz de pueda inhibir FOXO1 en las células gastrointestinales de los pacientes con diabetes.

It may take guts to cure diabetes

Fuente: http://www.sciencecodex.com/it_may_take_guts_to_cure_diabetes-136597


By switching off a single gene, scientists at Columbia University's Naomi Berrie Diabetes Center have converted human gastrointestinal cells into insulin-producing cells, demonstrating in principle that a drug could retrain cells inside a person's GI tract to produce insulin.

The new research was reported in the online issue of the journal Nature Communications.

"People have been talking about turning one cell into another for a long time, but until now we hadn't gotten to the point of creating a fully functional insulin-producing cell by the manipulation of a single target," said the study's senior author, Domenico Accili, MD, the Russell Berrie Foundation Professor of Diabetes (in Medicine) at Columbia University Medical Center (CUMC).

The finding raises the possibility that cells lost in type 1 diabetes may be more easily replaced through the reeducation of existing cells than through the transplantation of new cells created from embryonic or adult stem cells.

For nearly two decades, researchers have been trying to make surrogate insulin-producing cells for type 1 diabetes patients. In type 1 diabetes, the body's natural insulin-producing cells are destroyed by the immune system.

Although insulin-producing cells can now be made in the lab from stem cells, these cells do not yet have all the functions of naturally occurring pancreatic beta cells.



Human gastrointestinal cells from patients were engineered to express insulin (fluorescent green) in the lab. (Photo Credit: Columbia University Medical Center)




This has led some researchers to try instead to transform existing cells in a patient into insulin-producers. Previous work by Dr. Accili's lab had shown that mouse intestinal cells can be transformed into insulin-producing cells; the current Columbia study shows that this technique also works in human cells.

The Columbia researchers were able to teach human gut cells to make insulin in response to physiological circumstances by deactivating the cells' FOXO1 gene.

Dr. Accili and postdoctoral fellow Ryotaro Bouchi first created a tissue model of the human intestine with human pluripotent stem cells. Through genetic engineering, they then deactivated any functioning FOXO1 inside the intestinal cells. After seven days, some of the cells started releasing insulin and, equally important, only in response to glucose.

The team had used a comparable approach in its earlier, mouse study. In the mice, insulin made by gut cells was released into the bloodstream, worked like normal insulin, and was able to nearly normalize blood glucose levels in otherwise diabetic mice: http://newsroom.cumc.columbia.edu/blog/2012/03/12/new-approach-to-treating-type-i-diabetes/. That work, which was reported in 2012 in the journal Nature Genetics, has since received independent confirmation from another group.

"By showing that human cells can respond in the same way as mouse cells, we have cleared a main hurdle and can now move forward to try to make this treatment a reality," Dr. Accili said.

The key will be finding a drug that can inhibit FOXO1 in the gastrointestinal cells of people; Dr. Accili is now looking for suitable compounds.

Co-author Rudolph L. Leibel, MD, the Christopher J. Murphy Memorial Professor of Diabetes Research, professor of pediatrics and medicine, and co-director of the Naomi Berrie Diabetes Center at CUMC, said that "this work provides a new research tool for investigating the basic biology underlying the important relationships between the gut and insulin-producing cells, as well as a clear indication of the potential clinical utility of stem cell-based approaches to diabetes."





domingo, 26 de enero de 2014

Logran alargar la esperanza de vida en moscas Drosophila modificando la comunidad de bacterias intestinales

Fuente: http://www.que.es/madrid/201401171224-investigadores-logran-alargar-esperanza-vida.html

Científicos del Instituto Buck de Investigación sobre el Envejecimiento, en Novato, California, Estados Unidos, han conseguido promover la salud y una mayor esperanza de vida en moscas 'Drosophila' mediante la alteración de la relación simbiótica entre las bacterias y las células de absorción que recubren el intestino.






La investigación, que se publica en 'Cell', proporciona un modelo para estudiar muchas de las disfunciones que son características del envejecimiento intestinal y da credibilidad a la creciente hipótesis de que el equilibrio adecuado de la flora intestinal puede ser clave para disfrutar de una vida larga y saludable.

Aunque la investigación reciente en los seres humanos ha vinculado la composición de la flora intestinal con la dieta y la salud en los ancianos y la lista de enfermedades relacionadas con la edad que se asocian con cambios en las bacterias del intestino incluyen el cáncer, la diabetes y la enfermedad inflamatoria intestinal, el autor principal, el profesor Heinrich Jasper, dice que no hay conocimiento sistemático de cómo se pasa de tener un intestino joven y sano a uno viejo y decrépito.

"Nuestro estudio explora los cambios en el intestino relacionados con la edad, que incluyen un aumento del estrés oxidativo, la inflamación, alteración de la eficiencia de la respuesta inmune y la proliferación excesiva de las células madre", explica Jasper. "Pone estos cambios en una relación jerárquica, causal y destaca los puntos en los que podemos intervenir para rescatar de los resultados negativos del desequilibrio microbiano", concreta.

Jasper señala que la carga bacteriana en los intestinos de la mosca se incrementa dramáticamente con la edad, lo que provoca una condición inflamatoria. El desequilibrio es impulsado por la activación crónica del gen de respuesta al estrés FOXO (algo que sucede con la edad), que suprime la actividad de una clase de moléculas (PGRP-SCS, homólogos de PGLYRPs en los seres humanos) que regulan la respuesta inmune a las bacterias.

La supresión PGRP-SC desregula la señalización de las moléculas (REL/NFkB) que son importantes para montar una respuesta inmune efectiva a las bacterias intestinales. El desequilibrio inmunológico resultante permite que el número de bacterias se expandan, provocando una respuesta inflamatoria que incluye la producción de radicales libres, que a su vez causan el exceso de proliferación de las células madre en el intestino, lo que genera displasia epitelial, un estado precanceroso.

Jasper destaca que el resultado más interesante de su estudio se produjo cuando su equipo aumentó la expresión de PGRP-SC en las células epiteliales del intestino, lo que restauró el equilibrio microbiano y limitó la proliferación de células madre. Esta mejora de la función PGRP-SC, que podría ser imitada con fármacos, resultó suficiente para aumentar la vida útil de las moscas.

"Si podemos entender cómo el envejecimiento afecta a nuestra población intestinal, primero en la mosca y luego en humanos, nuestros datos sugieren que deberíamos ser capaces de mejorar la salud y alargar el tiempo de vida", concluye.