Mostrando entradas con la etiqueta leucemia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta leucemia. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de septiembre de 2016

Identificada una nueva diana terapéutica para prevenir o frenar la leucemia

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-identificada-nueva-diana-terapeutica-para-prevenir-o-frenar-leucemia-201609211320_noticia.html


La activación de la inflamación en la médula ósea predice el riesgo de desarrollo de leucemia y el pronóstico del paciente.






A día de hoy es bien sabido que los daños en el material genético de una célula –o lo que es lo mismo, la aparición de una mutación– pueden provocar que esta célula se descontrole, se reproduzca de forma desmesurada y acabe formando un tumor. Un proceso denominado ‘oncogénesis’ o ‘carcinogénesis’ que sirve para explicar de una forma básica el origen del cáncer. Sin embargo, cada vez hay un mayor número de evidencias que sugieren que la alteración de las vías de señalización en las células que rodean al hasta entonces tejido ‘sano’ también juegan un papel clave en el desarrollo de un tumor. Es el caso, como muestra un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto Oncológico del Centro Médico Universitario Erasmus en Rotterdam (Países Bajos), de la leucemia, en el que las señales inflamatorias en la médula ósea crean un entorno precancerígeno que provocan que finalmente se desarrolle la enfermedad. Un hallazgo que, lejos de resultar una mera curiosidad científica, podría emplearse para el desarrollo de métodos diagnósticos más precisos y de nuevos tratamientos frente a este cáncer de la sangre.


Como explica Marc Raaijmakers, director de esta investigación publicada en la revista «Cell Stem Cell», «nuestros resultados arrojan una nueva luz sobre la consabida asociación entre la inflamación y el cáncer. El conocimiento del mecanismo molecular subyacente a esta relación abre la puerta a una mejora del diagnóstico de los pacientes con un alto riesgo de desarrollar leucemia y, cuando menos potencialmente, al diseño de tratamientos dirigidos para prevenir, o en su defecto retrasar, la aparición de la enfermedad».



La leucemia es un tipo de cáncer en el que las células madre hematopoyéticas –esto es, las células madre que finalmente se diferenciarán en una célula sanguínea, como un glóbulo rojo o uno blanco– que se encuentran en la médula ósea dan lugar a un número anormalmente elevado de glóbulos blancos –los consabidos ‘leucocitos’.


Sin embargo, la médula ósea también contiene un segundo tipo de células madre que, como las hematopoyéticas, pueden jugar un papel determinante en el desarrollo de la leucemia: las células madre mesenquimales, a partir de las cuales se generan las células de los cartílagos, los adipocitos y las células óseas y musculares, todas ellas imprescindibles en la formación de la sangre y del tejido conjuntivo. Y es que como ya mostrara un estudio previo realizado por los mismos autores con un modelo animal –ratones–, la presencia de mutaciones genéticas en las células madre mesenquimales localizadas en el entorno tumoral de la médula ósea puede inducir cambios malignos en las células madre hematopoyéticas, aumentando así el riesgo de leucemia. Sin embargo, los mecanismos moleculares por los que el microentorno tumoral contribuye al desarrollo del cáncer permanecen desconocidos.


Por ello, y con objeto de averiguar cómo el entorno celular puede provocar que las células madre hematopoyéticas acaben provocando una leucemia, los autores han llevado a cabo un segundo estudio. Y en esta ocasión, han empleado una técnica de secuenciación masiva para obtener millones de fragmentos de ARN de células mesenquimales de ratones con síndrome de Shwachman-Diamond –SDS, enfermedad genética ultrarrara y asociada con una probabilidad muy elevada de desarrollar leucemia– y muestras de médula ósea de pacientes con distintas enfermedades pre-leucémicas –entre otras, el SDS y el síndrome mielodisplásico (SMD).


Los resultados muestran que, en caso de SDS o SMD, las células mesenquimales se encuentran sometidas a una situación de estrés que provoca que secreten dos moléculas inflamatorias –denominadas ‘S100A8’ y ‘S100A9’– que dañan tanto las mitocondrias como el ADN de las células madre hematopoyéticas y de las células progenitoras –tipo de célula madre ‘unipotente’, es decir, capaz de diferenciarse en un único tipo de célula, en este caso sanguínea–. Y como consecuencia de este daño, estas células se convierten en malignas.


Es más; la activación de la vía inflamatoria en las células madre mesenquimales predice el desarrollo de la leucemia y su pronóstico en los pacientes humanos.


En definitiva, las nuevas evidencias pueden, cuando menos en teoría, emplearse para el diseño de pruebas diagnósticas que permitan identificar a los pacientes en riesgo de desarrollar leucemia. Y para ello solo sería necesario realizar una tinción de una biopsia de la médula ósea o utilizar pruebas de imagen. Pero, lógicamente, primero hay que confirmar la validez de los resultados en un estudio con un gran número de pacientes.


Como concluye Marc Raaijmakers, «estos pacientes en alto riesgo podrían ser tratados de una forma más agresiva en unas fases más tempranas de la enfermedad, lo que permitiría prevenir o ralentizar su progresión. Además, nuestros resultados también sugieren que los nuevos fármacos que actúan de forma específica sobre la vía inflamatoria deberían ser evaluados en futuros estudios preclínicos de leucemia».

Un nueva terapia podría curar la leucemia mieloide crónica

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-nueva-terapia-podria-curar-leucemia-mieloide-cronica-201609150139_noticia.html


La inhibición de Ehz2 podría eliminar las células madre de la LMC, evitando que los pacientes tengan que tomar inhibidores de la tirosíncinasa durante toda la vida.






La leucemia mieloide crónica (LMC) es un tipo de cáncer de la sangre en el que la médula ósea produce una cantidad desmesurada de un tipo de glóbulo blanco denominado ‘granulocito’ que, dado su exceso, acaba invadiendo y destruyendo no solo la propia médula ósea –lo que impide que siga fabricando las células sanguíneas–, sino también diversos órganos del cuerpo. Una enfermedad que representa en torno a un 20% de todos los casos de leucemia y que afecta de forma casi exclusiva a los adultos, especialmente a los más mayores. La buena noticia es que el desarrollo de la enfermedad es muy lento y que los fármacos actuales son capaces de detener su progresión durante muchos años. La mala, que la enfermedad mantiene unos reservorios –las ‘células madre de la LMC’– que no son eliminados por los tratamientos, por lo que casi nunca se cura. Y a ello se aúna que los actuales fármacos, dado que tienen que tomarse de por vida, acaban siendo ineficaces con el paso del tiempo. El resultado es que la enfermedad acaba resultando fatal. De ahí la importancia de un nuevo estudio dirigido por investigadores del Centro Oncológico Dana Farber en Boston (EE.UU.), en el que se describe una nueva terapia capaz de erradicar, por fin, la LMC.


Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Cancer Discovery», muestra que los fármacos inhibidores de la proteína Ezh2 son capaces de eliminar las células madre de la LMC, por lo que combinados con los inhibidores de la tirosíncinasa –entre otros, ‘imatinib’– podrían erradicar rápidamente la enfermedad.



Como indica Stuart Orkin, director de la investigación, «la inmensa mayoría de los pacientes responden muy bien a ‘imatinib’ y a los fármacos similares. Pero las células de la leucemia solo se eliminan completamente del organismo en un 10-20% de los casos. El 90% restante mantiene un reservorio de células madre de la LMC, por lo que deben seguir tomando el tratamiento durante toda la vida».



Las células de LMC contienen el oncogén ‘BCR-ABL’ que, no presente en las células sanas, expresa una proteína –la tirosíncinasa BCR-ABL– que provoca que las células crezcan y se reproduzcan de una forma incontrolada. Por ello, el actual tratamiento convencional frente a la LMC viene constituido por la administración de inhibidores de esta tirosíncinasa, que permite a la mayoría de los pacientes permanecer en una fase de remisión –es decir, sin ningún síntoma.


Sin embargo, estos inhibidores de la BCR-ABL no consiguen eliminar completamente el cáncer. Y dado que deben ser tomados de por vida, dejan de funcionar en aquellos pacientes que acaban desarrollando resistencia y que, en consecuencia, deben recibir otras terapias –mucho más tóxicas y no siempre eficaces.



Entonces, ¿cuál podría ser la solución? Pues la administración de un inhibidor de la enzima histona-lisina metiltransferasa Ehz2. Y es que como muestra el nuevo estudio, la Ehz2 no solo está sobreexpresada en las células madre de la LMC, sino que juega un papel clave en su supervivencia y diferenciación en células tumorales de la LMC.


Es más; el estudio también muestra que la inhibición mediante técnicas de ingeniería genética de la expresión de Ehz2 en modelos animales –ratones– de LMC conlleva la muerte de las células madre de la LMC y, por tanto, la erradicación de la enfermedad desde su fuente de origen.


Como destaca Stuart Orkin, «la dependencia de estas células madre de Ehz2 sugiere que son vulnerables a los fármacos que actúan específicamente sobre esta proteína. Además, estos fármacos ya se encuentran a día de hoy siendo evaluados en ensayos clínicos para otras enfermedades, caso de los linfomas y de algunos tumores sólidos».



En definitiva, la adición de inhibidores de Ehz2 a los inhibidores de la tirosíncinasa podría acortar de una manera muy significativa el tratamiento para muchos pacientes.


Como concluye el director de la investigación, «nuestros resultados sugieren que la inhibición de Ehz2 debe ser considerada como una vía para erradicar la LMC cuando sea utilizada en combinación con las terapias dirigidas actuales. No en vano, constituye una estrategia muy prometedora para acortar la duración del tratamiento y lograr la curación. Y de tener éxito, el ahorro de costes que se lograría con esta estrategia podría ser igualmente significativo».

sábado, 24 de septiembre de 2016

Trasplante de cordón umbilical, de elección en leucemia de alto riesgo

Fuente: http://www.diariomedico.com/2016/09/07/area-cientifica/especialidades/hematologia/trasplante-de-cordon-umbilical-de-eleccion-en-leucemia-de-alto-riesgo


Las células madre de sangre de cordón se muestran superiores a las de donante no emparentado en pacientes con leucemia y alto riesgo de recaída.



Los trasplantes de sangre de cordón umbilical pueden tener ventajas más allá de suponer una fuente alternativa de células madre para pacientes con leucemia que no cuentan con un donante compatible. Un estudio en The New England Journal of Medicine ha encontrado que aquellos enfermos con alto riesgo de recaída tras el trasplante si han recibido un trasplante de células de sangre de cordón, tienen mejores resultados frente a la leucemia y también en el síndrome mielodisplásico.


Los pacientes con alto riesgo de recaída, aproximadamente un tercio de los candidatos a un trasplante de células hematopoyéticas, presentan la enfermedad mínima residual; la administración de quimioterapia antes del trasplante no logra una remisión completa del cáncer, y quedan pequeñas cantidades de células tumorales. Se estima que un tercio de los pacientes que en el momento del trasplante tienen células tumorales detectables en la sangre seguirían con vida tres años más tarde, en comparación con las casi tres cuartas partes de los que no tienen la enfermedad residual.


"Los pacientes que van a trasplante con enfermedad residual mínima tienen resultados muy pobres", dice Filippo Milano, investigador del Centro del Cáncer Fred Hutchinson y autor principal del estudio. Sin embargo, esta investigación demostró que los que recibieron un trasplante de sangre de cordón umbilical "tuvieron buenos resultados con una baja tasa de recaída" en comparación con los pacientes que recibieron las células madre de un adulto, un donante no emparentado.


Así, los pacientes con enfermedad mínima residual podrían beneficiarse de la elección de células madre de sangre del cordón para el trasplante, asegura Milano. Para la mayoría de los pacientes, los que no tienen la enfermedad mínima residual, ambos tipos de trasplantes, los de sangre de cordón umbilical y los de donante adulto, obtuvieron resultados muy similares.


El estudio describe datos de 582 pacientes que han recibido trasplantes de células madre de sangre del cordón umbilical o de donantes adultos no relacionados. El registro se inicia en 2006, cuando se puso en marcha el Programa de Sangre de Cordón del Centro Fred Hutchinson, y concluye en 2014. De ellos, 140 pacientes recibieron trasplantes de sangre de cordón umbilical.


La principal ventaja de la sangre de cordón umbilical como fuente para un trasplante es que cubre a cualquier receptor, puesto que las células madre del cordón están menos desarrolladas que las células madre adultas.


"Esto nos plantea la idea de que la sangre del cordón no debería ser considerada una vía alternativa. Los resultados son los mismos que una donación convencional", destaca Colleen Delaney, del Programa de Sangre de Cordón Umbilical del Fred Hutchinson. "Este trabajo muestra que si se sufre una enfermedad de alto riesgo y se tiene alto riesgo de recaída después del trasplante, el injerto con un donante de sangre del cordón umbilical puede ser la mejor opción".

domingo, 17 de julio de 2016

Open chromatin profiling key to identifying leukemia cells of origin

Fuente: http://www.sciencecodex.com/open_chromatin_profiling_key_to_identifying_leukemia_cells_of_origin-186059


Every cancer starts with a single cell, and Jackson Laboratory (JAX) researchers have found a precise and reliable way -- whole-genome profiling of open chromatin -- to identify the kind of cell that leads to a given case of leukemia, a valuable key to cancer prognosis and outcome.


"Knowing the cell of origin of cancer cells can provide insight into tumor subtypes and possibly diagnostic and therapeutic benefit," says JAX Assistant Professor Jennifer Trowbridge, Ph.D., the lead author of the study published in Nature Communications. "But existing methods to identify cell of origin from bulk tumor cell samples have been unsuccessful."


Chromatin is the material in the nucleus of the cell that condenses to form chromosomes during cell division, and consists of DNA, proteins called histones and RNA. Every type of cell has a characteristic chromatin structure that includes closed chromatin, which is tightly wound around nucleosomes and is relatively inactive, and open chromatin, looser stretches of the material that interact with regulatory elements encoded in DNA.


Trowbridge hypothesized that analyzing open chromatin in bulk tumor cells could provide a possible improved method to identify cancer cell of origin because of the cell-type specificity of chromatin structure.


Her lab worked with a mouse model of acute myeloid leukemia (AML) driven by expression of MLL-AF9, a fusion oncogene formed by a chromosome translocation between human chromosomes 9 and 11. They began with five distinct, normal cell types found in the bone marrow in both mice and humans: long-term hematopoietic stem cells (HSCs), short-term HSCs, multipotent progenitors, common myeloid progenitors and granulocyte macrophage progenitors. The AML that developed from these different cells of origin had different penetrance and aggressiveness when engrafted in mice, with the stem cell-derived lines being the most aggressive and the committed progenitor lines the least. These patterns were also reflected in the frequency of leukemia-initiating cells in each cell line, with HSCs having the highest frequency and committed progenitors having the lowest.


To profile the open chromatin in these distinct AML samples, and compare them to open chromatin patterns in normal cells, Trowbridge collaborated with Duygu Ucar, Ph.D., an assistant professor at JAX who develops computational models to study gene regulation including chromatin structure. Together they identified open chromatin signatures and gene expression patterns in AML samples that may allow stem cell-derived AML to be distinguished from progenitor cell of origin AML.


These results bear out indications in human data that the stage of a progenitor cell when it becomes transformed to leukemia has an impact on its clinical progression, with earlier-stage cell of origin cancers being more aggressive.


The researchers note that, with further study of open chromatin in normal human stem and progenitor cell types as well as AML patient cohorts, this profiling approach will identify precise regions with prognostic significance based on cell of origin; in other words, a valuable human cancer biomarker.


Moreover, Trowbridge says, the collaboration between her lab and Ucar's -- between wet-bench and computational scientists with complementary strengths in mouse modeling and human genomics -- is a highly promising model for future discovery.


"This study would not have been feasible without close collaboration with our computational colleagues that have great expertise in human genomics. This study took advantage of cutting-edge genomic and genome sequencing technologies that were new to us, and allowed us to rapidly extract the maximum value from these technologies, integrate and compare our findings to human genomic data, and reveal novel underlying biological mechanisms with the most promising translational relevance that we will continue to study."

sábado, 11 de junio de 2016

Hallan un detonante de la leucemia linfoblástica aguda

Fuente: http://www.diariomedico.com/2016/06/09/area-cientifica/especialidades/oncologia/investigacion/hallan-un-detonante-de-la-leucemia-linfoblastica-aguda


La confluencia de la vía de Notch y de la vía de la β-catenina activa la transcripción de oncogenes relacionados con la leucemia en modelos animales.



Anna Bigas, coordinadora del grupo de células madre y cáncer del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), en Barcelona.




Investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), en Barcelona, han publicado un estudio en Leukemia en el que demuestran que la vía de la β-catenina es primordial para la aparición de las leucemias linfoblásticas agudas T, ya que contribuye a la activación de la vía Notch, una alteración genética muy frecuente en estos pacientes de leucemia.


Este trabajo ha demostrado también que existe un fármaco capaz de inhibir esta señal en modelos animales y que, si se administra precozmente, las leucemias no aparecen o bien desaparecen. Además, el estudio abre nuevos caminos para el diagnóstico: la β-catenina se podría valorar como un biomarcador que permitiese evaluar el pronóstico de las leucemias primarias.


La investigación, llevada a cabo por investigadores del IMIM y de la Universidad de Barcelona, ha sido dirigida por Anna Bigas y Lluís Espinosa, del Programa de Investigación en Cáncer del IMIM, y tiene como objetivo encontrar señales que colaboren con la vía Notch, puesto que las alteraciones en esta vía por sí solas no son suficientes para desarrollar el cáncer y hay que buscar qué señales sobreactivan o crean sinergias con la vía Notch para que sus efectos acaben produciendo una leucemia.


"En este trabajo hemos demostrado que las alteraciones en la vía de la β-catenina son imprescindibles para la aparición de la leucemia" explica Bigas, responsable de este hallazgo. "De hecho, la contribución de alteraciones en la vía de la β-catenina en otros tipos de cáncer ya era conocida hace tiempo. De lo que no se tenía conocimiento era de su papel en las leucemias linfoblásticas agudas".


Ahora se sabe que no sólo la vía Notch está activada en las células tumorales leucémicas, sino que además esta vía confluye con la de la β-catenina. Ambas proteínas tienen la capacidad de activar la transcripción de una serie de oncogenes implicados en el desarrollo de la leucemia. Entre estos oncogenes se encuentra el gen Myc, que también es clave en la evolución de otros tipos de cáncer.


El estudio sigue ampliándose con la intención de descubrir cuáles son los efectos de la β-catenina en el núcleo de las células.

domingo, 5 de junio de 2016

Nueva diana terapéutica para evitar que las leucemias reaparezcan tras el tratamiento

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-nueva-diana-terapeutica-para-evitar-leucemias-reaparezcan-tras-tratamiento-201606020538_noticia.html






La leucemia mieloide aguda (LMA) es un tipo de cáncer de la sangre que, causado por una maduración incorrecta de las células madre de la médula ósea que dan lugar a los glóbulos blancos –concretamente, a los leucocitos denominados ‘granulocitos’–, representa hasta un 40% de todos los casos de leucemia que se producen en el mundo occidental. Un tipo de leucemia que, prácticamente exclusivo de los adultos, resulta mortal a los cinco años del diagnóstico en hasta un 90% de los mayores de 65 años. Y es que si bien los fármacos quimioterápicos son inicialmente eficaces a la hora de erradicar la enfermedad, la LMA vuelve a aparecer en cerca de un 66% de los casos, resultando por lo general fatal. Pero ahora, investigadores del Centro Mediterráneo de Medicina Molecular en Niza (Francia) han descubierto un nuevo mecanismo que explica por qué las células de la LMA son resistentes a los tratamientos, lo que abre la puerta al desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas para esta devastadora enfermedad.


Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Blood», muestra que las células de la LMA son capaces de ‘robar’ las mitocondrias –esto es, los orgánulos responsables de la producción de energía– a las células sanas circundantes, logrando así una fuente energética que no solo les permite sobrevivir a la quimioterapia, sino incluso crecer de forma más incontrolada cuando finaliza el tratamiento, lo que explicaría la reaparición de la enfermedad.


Como explica Jean-François Peyron, director de la investigación, «existen múltiples mecanismos de resistencia a la quimioterapia, y es muy importante poder tratar todos ellos con el objetivo de eliminar todas las células de la leucemia. Así, el desarrollo de terapias dirigidas a proteger esta ‘transferencia’ mitocondrial podría suponer una nueva estrategia para mejorar la eficacia de los tratamientos actuales frente a la LMA».



En el estudio, los autores analizaron el comportamiento de las células de LMA tanto en cultivos celulares como en modelos animales –ratones–. Y lo que observaron es que, si bien la mayoría de las células cancerígenas morían cuando eran expuestas a los fármacos quimioterápicos, algunas lograban sobrevivir. ¿Y cómo lo hacían? Pues lanzaban una señal de auxilio a las células sanas circundantes para que les ‘prestaran’ sus mitocondrias.


Como indica Emmanuel Griessinger, co-autor del estudio, «la mitocondria produce la energía vital para la célula. Así, y a través de la captación de mitocondrias, las células de la LMA que han sido dañadas por la quimioterapia pueden producir nueva energía para sobrevivir. Sería como recargar las baterías o repostar gasolina durante una parada en boxes».


Es más; gracias a este ‘préstamo sin devolución’, las células de la LMA incrementan en un 14% su masa mitocondrial, lo que les permite aumentar en un 50% su producción energética y aumentar sus probabilidades de supervivencia. Y es que como apuntan los autores, «las células cancerígenas con una mayor cantidad de mitocondrias son también más resistentes a la quimioterapia. Un hallazgo que puede explicar por qué algunos tipos de cáncer son tan difíciles de tratar».



En opinión de los investigadores, los resultados ofrecen una nueva esperanza para el desarrollo de mejores tratamientos contra la LMA. Y para ello, ‘solo’ es necesario encontrar la manera de interrumpir la señal de auxilio que emiten las células cancerígenas o interrumpir la transferencia de mitocondrias por las células sanas. Y es que de esta manera se reduciría de forma muy significativa el riesgo de reaparición de la enfermedad.


Es más; como destaca Emmanuel Griessinger, «si bien nuestro estudio tiene implicaciones muy claras para la LMA, también podría aportar luz sobre lo que ocurre en otros tipos de cáncer. Y es que es muy probable que este mecanismo se encuentre igualmente presente no solo en otros cánceres de la sangre en los que se encuentre implicada la médula ósea, sino también en tumores sólidos».

sábado, 19 de marzo de 2016

Encuentran una relación entre la reprogramación celular y la leucemia

Fuente: http://www.tendencias21.net/Encuentran-una-relacion-entre-la-reprogramacion-celular-y-la-leucemia_a42250.html


Investigadores europeos del Centro de Regulación Genómica de Barcelona han encontrado un mecanismo de reprogramación de células madre relacionado con la leucemia mieloide. Los resultados del estudio, que publica la revista 'Nature Cell Biology', podrían tener implicaciones en la medicina regenerativa y el tratamiento del cáncer.









La capacidad para reprogramar células ha revolucionado la investigación en el campo de las células madre y tiene grandes implicaciones en la mayoría de campos de la biología moderna. Hace una década el científico ganador del premio Nobel Shinya Yamanaka describió un procedimiento que revolucionó la biología de las células madre. Al introducir una combinación de cuatro genes en células humanas en cultivos procedentes de muestras de biopsias, Yamanaka consiguió generar células madre pluripotentes inducidas (iPS) a partir de células maduras de la piel o la sangre. 


Las células iPS son muy parecidas a las células madre embrionarias y se pueden transformar de nuevo en células de la piel o de la sangre, pero también en neuronas y otros tipos de células del cuerpo, siendo así candidatas muy atractivas para la medicina regenerativa. 


Numerosos laboratorios en todo el mundo están utilizando células iPS derivadas de muestras de pacientes para estudiar sus enfermedades con células cultivadas en una placa en el laboratorio, y desarrollar componentes para tratar la enfermedad. Otros grupos estudian cómo funciona la reprogramación para mejorar los protocolos existentes y generar células iPS de alta calidad para terapias celulares. Hasta ahora, estos estudios se han visto obstaculizados por el hecho que sólo una pequeña parte de las células derivadas de muestras de biopsias de pacientes conseguían convertirse en iPS, y por qué aquellas que sí lo hacen, a las que llaman “células de élite”, no pueden ser reconocidas antes de convertirse. 


Ahora, un equipo europeo de científicos, liderados por Thomas Graf y su laboratorio del Centro de Regulación Genómica de Barcelona, han dado un paso adelante en la creación de estas células de élite y han descubierto una conexión sorprendente entre la reprogramación de las células iPS, la formación de la sangre y el cáncer sanguíneo. 


En trabajos anteriores, el equipo de Graf descubrió que al introducir una proteína llamada C/EBPa en linfocitos (un tipo de células del sistema inmune) de ratones, éstos se convertían casi por arte de magia en células de élite para ser reprogramadas por el cóctel de Yamanaka. 


Juntos, la C/EBPa y los cuatro factores de Yamanaka “encendían” o “apagaban” los genes compactados en la cromatina. La expresión de los genes, es decir, la combinación de genes “encendidos” y “apagados”, es crucial para la reprogramación celular. De modo que para reprogramar células, los genes importantes para las funciones de las células madre deben estar “encendidos”, mientras que los genes importantes para la especialización de las células deben permanecer “apagados”.





En el nuevo trabajo, publicado en la revista Nature Cell Biology, Bruno Di Stefano, del laboratorio de Graf en el CRG, en colaboración con Janus Jakobsen y Bo Porse del Centro de Investigación e Innovación en Biotecnología de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), Samuel Collombet y Denis Thieffry de la Ecole Normal Superieure de París, y Michael Wierer y Matthias Mann del Max Planck Institute de Martinsried (Alemania), han encontrado el mecanismo por el que la C/EBPa consigue mejorar la reprogramación. 


Los científicos han observado que C/EBPa cambia la cromatina y el conjunto de proteínas o proteoma de los linfocitos B para hacerlos receptivos a la acción de los factores de Yamanaka. “Hemos hecho un gran avance para comprender cómo C/EBPa contribuye a la reprogramación celular y nos permite obtener células de élite de forma mucho más eficiente. También hemos descubierto que estas células de élite creadas de forma artificial son muy similares a los glóbulos blancos de la sangre de la médula ósea, llamados mieloblastos, y que éstos también requieren de C/EBPa para su formación”, explica Graf, en la nota de prensa del CRG. 


Es importante tener en cuenta que los mieloblastos son también un tipo de células de élite que desarrollan cáncer: los animales que carecen de C/EBPa son resistentes a la leucemia mieloide aguda puesto que sus mieloblastos no son capaces de “encender” los oncogenes necesarios para la formación del tumor. 


Los nuevos estudios muestran que C/EBPa establece una conexión entre la formación de células madre pluripotentes, la especificación de células sanguíneas en la médula ósea y la generación de células cancerígenas mieloides. “Nuestro trabajo arroja luz sobre cómo los cambios en la estabilidad de las proteínas y la accesibilidad de la cromatina influyen en la proliferación celular y el cáncer,” añade Janus Jakobsen. 


La investigación ha contado con el apoyo del Ministerio de Economía y Competitividad de España, la Generalitat de Cataluña, la Fundación “La Marató” de Televisión de Cataluña, el Consejo Europeo de Investigación (ERC) mediante la Synergy Grant (4D-Genome), la European Molecular Biology Organisation (EMBO) y la NovoNordisk Foundation.





Referencia bibliográfica: 

domingo, 15 de noviembre de 2015

Los oncogenes delimitan la diferenciación de las células madre en leucemia

Fuente: http://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-oncogenes-delimitan-la-diferenciacion-de-las-celulas-madre-en-leucemia


Un nuevo estudio sostiene que la clave no es la cantidad de células que forman un tumor, sino cómo se diferencian para convertirse en un tipo celular específico. Los resultados evidencian que los oncogenes, los genes que provocan el cáncer, determinan la diferenciación de las células madre que sostienen la leucemia.




Isidro Sánchez García, en el centro al fondo, y su equipo de investigación.






Científicos del Centro de Investigación del Cáncer (CIC, centro mixto del CSIC y la Universidad de Salamanca) y de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) han revisado investigaciones de los últimos años relacionadas con la hematopoyesis, la formación de las células de la sangre, y el papel que tienen las células madre en el desarrollo de la leucemia.


La conclusión, publicada en la revista Oncotarget, es que el proceso es más complejo de lo que se pensaba y que los oncogenes, los genes que provocan el cáncer, determinan la diferenciación de las células madre que sostienen la leucemia.


“Antes se pensaba que en el desarrollo del sistema hematopoyético cada célula decidía muy pronto en qué tipo de célula se diferenciaba y ya se sabe que esto no es así. En una célula normal, el proceso es complejo pero en una célula tumoral los oncogenes restringen su capacidad de decisión”, señala Isidro Sánchez García, experto del CIC que firma este artículo de revisión bibliográfica junto con el británico Geoffrey Brown.


El hecho de que los oncogenes de una célula predeterminen que se convertirá en una célula madre tumoral supone un importante cambio de paradigma en el abordaje de la investigación oncológica. “El cáncer siempre se ha considerado una enfermedad de proliferación celular, pero algunos investigadores pensamos que está más relacionada con la diferenciación”, comenta, en referencia al proceso por el cual las células adquieren las características de un tipo celular específico.




En otras palabras, “el problema de una inflamación no es el bulto, el bulto es la consecuencia” y del mismo modo “el problema del cáncer no es la cantidad de células que forman un tumor, sino la raíz que lo origina”.


Si una célula tiene ese “corsé de diferenciación”, los investigadores podrían “intentar que ese corsé estalle, obligando a la célula a convertirse en algo para lo que no está programada” y, por lo tanto, evitando el desarrollo del tumor, en este caso, la leucemia.


Las células madre que sostienen un cáncer se convertirían así en su talón de Aquiles y esta estrategia podría emplearse no solo en los tumores de la sangre, sino también extrapolarse a los tumores sólidos. “De momento, se ha podido estudiar en el sistema hematopoyético porque se conoce bien su organización. De hecho, en el sistema hematopoyético sabemos desde siempre que hay células madre y en los tejidos sólidos se ha empezado a intuir su existencia hace pocos años”, señala el investigador.




Este trabajo aparece en el contexto de un proyecto europeo destinado a analizar la versatilidad del sistema hematopoyético. Mientras que la Universidad de Birmingham estudia su normal desarrollo, el Centro de Investigación del Cáncer analiza las alteraciones que dan lugar a la leucemia.


Los datos que se recopilan en este artículo y que darían lugar a un cambio en la concepción de la lucha contra el cáncer invitan a desarrollar una nueva generación de fármacos partiendo casi de cero.


Sin embargo, Sánchez García cree que lo más probable es que tanto los científicos como las farmacéuticas mantengan las líneas de investigación vigentes. “Desarrollar los tratamientos actuales era lo razonable con los datos que se tenían antes y ahora ese paradigma ya no se sustenta, pero la investigación y el negocio no van a la par”, lamenta.







Referencia bibliográfica:

Geoffrey Brown, Isidro Sanchez-Garcia. Is lineage decision-making restricted during tumoral reprograming of haematopoietic stem cells? Oncotarget, October 19, 2015. DOI: 10.18632/oncotarget.6145

sábado, 24 de octubre de 2015

España intentará curar a cinco personas con VIH y leucemia a la vez

Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2015/10/22/actualidad/1445516001_770969.html


La ONT ya ha localizado a 157 donantes con una mutación que hace que el sistema inmunitario no se infecte por el virus.



El director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz.







España va a intentar curar en los próximos tres años a cinco personas que tengan VIH y un cáncer hematológico a la vez. El proyecto de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y la Sociedad Española de Hematología consiste en reproducir el que hasta ahora ha sido el único caso de una persona que se ha curado del VIH: Timothy Brown, el llamado paciente de Berlín. Este hombre eliminó el virus de su organismo al recibir un trasplante de médula para una leucemia que padecía muy especial: las células que le inyectaron tenían una mutación que, al dejar sin acceso al patógeno, las dejaba a salvo de la infección.


"El ensayo tiene el valor de sistematizar lo que fue un caso aislado", dice el presidente de la ONT, Rafael Matesanz. "La idea es tener ya el conocimiento por si en un futuro surge la posibilidad de introducir esa modificación en las personas con VIH por un método menos agresivo que el trasplante", explica. El mismo valor le otorga al trabajo Rafael Duarte, jefe de Oncología del hospital Puerta de Hierro en Madrid. Duarte ya intentó reproducir el caso del paciente de Berlín cuando estaba en el Instituto Catalán de Oncología (ICO), pero el voluntario recayó en su leucemia y falleció, por lo que no se pudo verificar si había eliminado de manera permanente el VIH.




El ensayo, que va a financiar la Fundación Mutua Madrileña con 150.000 euros y se ha presentado en Valencia, "explota el potencial de España en trasplantes de progenitores hematopoyéticos", las células madre que reconstituyen el sistema sanguíneo, dice Matesanz. Estas células pueden venir de la médula de un donante o de la sangre de cordón umbilical, y se ha optado por esta última. "De las 60.000 muestras que tenemos, se han analizado las 25.000 de mayor calidad, y se han identificado 157 con la mutación que buscábamos", explica. Ahora, la siguiente fase es esperar a que haya un caso de un enfermo con un cáncer hematológico que tenga, además, VIH y requiera un trasplante de médula para usar estas muestras especiales. Así se podrá ver si lo que sucedió con Timothy Brown fue una excepción o si es algo que se puede extrapolar.



La mutación que se busca, la CCR5 delta 32, se ha identificado en personas que están infectadas por el VIH, pero que controlan el proceso sin necesidad de medicamentos (son lo que se denominan no progresores), y también en otras que, pese a exponerse repetidas veces al virus, lo eliminan.


"El criterio de inclusión va a ser la necesidad del trasplante, la neoplasia hematológica", recalca Matesanz. Con ello quiere decir que no se va a tratar a personas para eliminar —curarles— el VIH, sino que este va a ser un beneficio extra. Duarte redunda en la idea. "Con los tratamientos antivirales actuales, usar un trasplante para curarles sería como matar moscas a cañonazos. Ya hay medicación para que la mayoría cronifique la infección". Esta opinión tiene una causa clara: el propio proceso, con sus preparativos, tiene una mortalidad "que en Europa ronda el 20%", dice Duarte, por lo que "solo debe usarse en personas muy enfermas que no tiene otra opción".


En cualquier caso, la idea de que pudiera haber cinco curaciones del VIH es atractiva. "Si funciona, seríamos el primer país que lo habría hecho", asegura Matesanz.

España inicia el primer ensayo de cordón umbilical para tratar a pacientes con VIH

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2015/10/22/5627dccf22601df0478b45eb.html


Unidades de cordón umbilical almacenadas en un banco de la Comunidad de Madrid.






Hace casi un año se presentaron en Madrid los datos del primer paciente al que se le había erradicado el virus del SIDA con un trasplante de células de cordón umbilical. A diferencia del llamado paciente de Berlín (Timothy Brown, curado del VIH tras recibir un trasplante de médula ósea), que ocupó las portadas de periódicos de todo el mundo y las pantallas de televisión, el caso español -presentado en noviembre de 2014 en la capital- no pudo aparecer en la prensa pues falleció por otros problemas distintos a su infección. Sin embargo, gracias a él se pudo dar el primer paso de lo que presentan en Valencia: el primer ensayo en el mundo en el que se comprobará si un trasplante de cordón es útil, no sólo para combatir un problema hematológico, sino contra el VIH.


Para decidir si se podía hacer o no un ensayo, primero había que constatar que los bancos españoles de cordón umbilical tenían muestras que portaran una mutación clave que es la responsable de transferir protección frente al VIH. Se trata de la mutación genética CCR5 Delta 32, una variación que actúa como un escudo frente al virus del SIDA. Las células que portan esta variante son impermeables al patógeno. Eso es lo que se descubrió, casi por casualidad, con el paciente de Berlín, es decir, que si una persona recibe la médula (o la sangre de cordón) de otro sujeto que porta esa alteración positiva, va a renovar su sangre con células que son inmunes al VIH, que terminará desapareciendo del organismo.


"Sabíamos que España es una potencia mundial en número de cordones y en celularidad, porque el protocolo de recogida hace que tengamos muestras con muchas células, necesarias para los trasplantes en adultos. Por eso decidimos hacer un análisis de aquellos cordones ricos en células, 25.000. Para ello, nos pusimos de acuerdo con todas la comunidades autónomas y con los bancos de cordón", explica Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes, que ha financiado esa búsqueda con cerca de 100.000 euros.



Tras un año evaluando cordón por cordón para ver cuáles de ellos portaban la mutación, señala Rafael Duarte, que fue director del Programa de Trasplante Hematopoyético del Instituto Catalán de Oncología (ICO) y ahora es jefe de Oncohematología y de Trasplante Hematopoyético en el Hospital Puerta de Hierro, "hemos conseguido identificar 157 unidades con esta característica, lo que supone un 0,6% de la población española".


Esa élite de cordones ofrece, además de una solución para las personas que precisen un trasplante por un problema hematológico, una opción para curar el VIH a aquellas que, además de ser seropositivas, desarrollen un cáncer de la sangre. "Ésta no es una terapia para cualquier enfermo de VIH. Sólo va destinada a aquellos que además del virus desarrollen una leucemia, un linfoma, etc", explica Matesanz.


Con los tratamientos antirretrovirales disponibles, una terapia generalizada con sangre de cordón umbilical no es viable. Primero, porque hay pocas unidades en el mundo que porten la mutación que hace a las células infalibles contra el virus, y segundo porque un trasplante de este tipo no está exento de riesgos. Según cifras generales, en Europa la mortalidad esperable por complicaciones del trasplante está entre el 20% y el 25%. "Esto sólo es asumible en pacientes con enfermedad hematológica muy grave, que de no tratarles en poco tiempo, puedan fallecer. Además, según un estudio con más de 100 pacientes, aquellas personas con VIH que se han sometido a un trasplante de médula tienen un riesgo superior de complicaciones al de las personas sin VIH. Por tanto, no se trata de una terapia para todas las personas seropositivas sino para casos muy concretos", aclara Duarte.


Por todo esto es importante probar este tratamiento en el marco de un ensayo clínico, asegura este hematológo, porque los protocolos son los mismos en los distintos hospitales donde se haga, la monitorización será igual y, una vez se tengan los resultados, permitirá aprender de esta experiencia a expertos de todo el mundo.


El ensayo, en el que participarán el Hospital Puerta de Hierro, el Gregorio Marañón (ambos en Madrid), el Instituto Catalán de Oncología (ICO), y el Hospital La Fe de Valencia, junto con los bancos de cordón umbilical y la ONT, pretende reclutar a cinco pacientes en dos años. "El primer paciente ya está identificado. Se tratará en Madrid no antes de finales de año o principios del próximo, porque previamente requiere pasar por un tratamiento de quimioterapia [para eliminar las células tumorales de su médula] y otro acondicionador que tardan varias semanas. Se trata de una persona con un tipo de linfoma y con VIH de la que no queremos dar más información", señala Duarte, que será el principal investigador de este ensayo.


Los 157 cordones con la mutación CCR5 Delta 32 identificados en España seguirán formando parte del registro internacional, REDMO, pero será un comité asesor (formado por médicos de los hospitales, los bancos de cordón y la ONT) a través de un protocolo de actuación establecido el que decida qué hacer con ellos si son reclamados por investigadores de otro país bien para un paciente seropositivo con un problema hematológico o bien para una persona que, sin portar el VIH, sea compatible con ese cordón y lo requiera por un problema médico como una leucemia o un linfoma.


El ensayo clínico, programado para tres años y con un presupuesto de 150.000 euros aportados por la Fundación Mutua Madrileña, está dentro de un marco experimental. "No va buscando una cantidad elevada de curaciones sino la demostración de la hipótesis de que con este trasplante se puede hacer desaparecer el VIH. Las implicaciones son cualitativas más que cuantitativas".


De la misma opinión se muestra Josep María Gatell, codirector de la XV Conferencia Europea del SIDA que se celebra en Barcelona, "es interesante a nivel de investigación, no de manera práctica para el tratamiento actual de los pacientes con VIH".

domingo, 27 de septiembre de 2015

Una terapia celular controla un mieloma múltiple resistente a todos los tratamientos

Fuente: http://www.abc.es/salud/noticias/20150910/abci-mieloma-cura-nejm-201509091924.html


Este tipo de inmunoterapia ha demostrado ser eficaz en pacientes con leucemia linfática crónica y linfoblástica aguda.









Un paciente con mieloma múltiple cuyo cáncer había dejado de responder después de nueve diferentes tratamientos ha experimentado una remisión completa después de recibir una terapia celular personalizada en una investigación conocida como CTL019 desarrollada por un equipo de la Universidad de Pennsylvania (EE.UU.). El tratamiento, que combina quimioterapia y trasplante autólogo de células madre, es una estrategia diseñada para atacar y destruir las células que producen este tipo de tumor, y ya había demostrado ser eficaz en leucemia. Los hallazgos se publican en «The New England Journal of Medicine».


Antes de ser tratado con la terapia celular, el paciente ya había recibido nueve regímenes de tratamiento diferentes desde su diagnóstico, incluyendo un trasplante autólogo de células madre, que solo había controlado su enfermedad durante unos meses. Su médula ósea estaba casi en su totalidad invadida por células cancerosas cuando entró en el estudio. El paciente, que ha sido el primero en ser tratado como parte de este ensayo, permanece en remisión más 12 meses después de recibir esta terapia.


«No podríamos estar más contentos con la respuesta al tratamiento en este paciente», señala el autor principal del estudio, Alfred Garfall. «Creemos que las células CTL019 marcan la diferencia, ya que no esperábamos una remisión duradera con un único trasplante teniendo en cuenta la respuesta transitoria de este paciente a su primer trasplante».



«La universidad de Penn es pionera en inmunoterapia a través de terapia celular consistente en utilizar linfocitos T de los pacientes con un cáncer, modificarlos y transformarlos en “células asesinas” para el tumor», explica Mª Victoria Mateos, del hospital Clínico Universitario de Salamanca. Este tipo de inmunoterapia, señala, ha demostrado ser eficaz en pacientes con leucemia linfática crónica y linfoblástica aguda, porque la modificación de los linfocitos T hace que los convierta en «asesinos» para las células tumorales que expresan en su superficie un marcador CD19, muy presente en la leucemia linfática crónica y linfoblástica aguda.


La terapia celular CTL019 se basa en las propias células T de cada paciente, que se obtienen a través de un procedimiento similar a la diálisis. A continuación, explican los investigadores, se reprograman las células para que tengan la capacidad de ‘cazar’ y destruir las células tumorales una vez que se trasfunden al paciente. Para ello, se desactiva el sistema inmune del enfermo y se trasplantan las nuevas células diseñadas que contienen una proteína similar al anticuerpo llamada receptor de antígeno quimérico (CAR) que está diseñado para dirigirse a la proteína CD19 que se localiza sobre la superficie de las células B, incluyendo las células B cancerosas que son propias de diferentes tipos de leucemia y linfoma.



En esta ocasión se diseñó un enfoque diferente para la terapia en el mieloma, añadiendo a la infusión de las propias células madre del paciente tras melfalan, que es una quimioterapia, seguida de trasplante autólogo e infusión de este tipo de linfocitos T. «Había un cierto escepticismo sobre si una terapia CD19 dirigida funcionaría en esta enfermedad, ya que casi la totalidad de las células plasmáticas tumorales de los pacientes no expresan CD19», señala el autor principal del estudio, Edward Stadtmauer.


«Es una prueba de concepto», confirma la doctora Mateos. «Lo que es llamativo es que la duración de la respuesta después de esta estrategia es superior a la obtenida tras la línea anterior de tratamiento, lo cual es sorprendente», afirma.


Lo más interesante, añade, es que «representa el punto de partida para que la inmunoterapia, de moda en el tratamiento de todos los tumores hematológicos y no hematológicos, llegue al mieloma y de hecho, tenemos ya anticuerpos monoclonales efectivos para el tratamiento del mieloma». Mateos es de la opinión que esta estrategia de inmunoterapia celular tiene que «empezar a formar parte de las líneas de investigación de todos los grupos para explotar el potencial de las células inmunes de cada paciente y que dichas células ayuden a controlar la enfermedad junto a los tratamientos actuales».

lunes, 6 de julio de 2015

La combinación de inmunoterapia y agentes epigenéticos muestra resultados prometedores para la leucemia prolinfocítica de células T

Fuente: http://revistageneticamedica.com/2015/07/05/inmunoterapia-y-agentes-epigeneticos-leucemia-prolinfocitica/


La leucemia prolinfocítica de células T es un cáncer poco frecuente pero muy agresivo a nivel clínico, para el cual no existe curación. El tratamiento con algunos anticuerpos ha mejorado la tasa de remisión y la efectividad de la respuesta terapéutica, sin embargo las recaídas y desarrollo de resistencia al tratamiento son inevitables, especialmente si no existe posibilidad de un trasplante.


Un tratamiento experimental, que combina inmunoterapia y epigenética, ha proporcionado resultados alentadores para el tratamiento de la leucemia prolinfocítica de células T, en tanto que ha llevado a la remisión de la enfermedad en pacientes en los que la terapia estándar había fallado. “Ha habido una revolución en los últimos años en la que se ha visto el éxito de la inmunoterapia, y la gente especulaba que quizás, si se combina epigenética e inmunoterapia, sería más espectacular,” indica Thomas P. Loughran, director del Centro del Cáncer de la Universidad de Virginia y uno de los directores del estudio, cuyos resultados, afirma el investigador, prueban que las especulaciones podrían ser acertadas.


En un trabajo publicado en Science Translational Medicine, los investigadores han presentado ocho casos de pacientes con leucemia prolinfocítica de células T tratados con el tratamiento inmunoterapéutico de primera línea alemtuzumab, además de cladribine, fármaco que inhibe la metilación de histonas y del ADN y actúa como remodelador epigenético modificando la expresión génica. Aunque la aproximación experimental no fue suficiente para curar a los pacientes, los investigadores obtuvieron resultados prometedores para la combinación de la inmunoterapia con los fármacos epigenéticos, al conseguir la remisión de la enfermedad en los pacientes. Por ejemplo, dos de los pacientes con resistencia inicial al alemtuzumab, cuya esperanza de vida era de 4 meses, vieron extendida su supervivencia a 34 y más de 12 meses (éste último permanecía en remisión a fecha de la preparación del manuscrito). Este tiempo extra podría resultar crítico para encontrar candidatos compatibles con los que llevar a cabo un trasplante de células madre (para poder llevar a cabo un trasplante es necesario que el paciente se encuentre en fase de remisión de la enfermedad).


Los resultados del estudio apoyan que la utilización de agentes epigenéticos puede combatir a la resistencia desarrollada a la inmunoterapia con alemtuzumab. Además, el análisis de la expresión génica y de proteínas antes y después del inicio de la terapia epigenética mostró que los agentes epigenéticos activan la expresión de CD30 en las células tumorales y que este aumento permite el posterior tratamiento con fármacos anti-CD30 para contrarrestar la resistencia al alemtuzumab que se produce en tejidos específicos, como la piel.


El tratamiento experimental todavía presenta algunas limitaciones como los efectos secundarios asociados a la supresión del sistema inmune. No obstante los investigadores se muestran positivos: “Fue increíble, realmente, ver un paciente para el que había fallado Campath – nombre comercial del alemtuzumab – retroceder literalmente hacia la remisión,” comenta Loughdran. “Fuimos capaces de conseguir que todos los pacientes entraran en remisión”. El siguiente paso del equipo de Loughdran será confirmar los resultados en una muestra de mayor tamaño, a pesar de las dificultades que supone reclutar este tipo de pacientes.






Referencia: Hasanali ZS, et al. Epigenetic therapy overcomes treatment resistance in T cell prolymphocytic leukemia. Sci Transl Med. 2015 Jun 24;7(293):293ra102. doi: 10.1126/scitranslmed.aaa5079.




Más información: