domingo, 10 de abril de 2016

La terapia con células madre es segura y no provoca cáncer

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-terapia-celulas-madre-segura-y-no-provoca-cancer-201604072017_noticia.html


Las mutaciones que se acumulan durante la reprogramación y crecimiento de las iPS son mínimas y no afectan a ningún gen asociado al cáncer.


Cultivo de iPS en el laboratorio.






Las células madre pluripotentes inducidas (iPS) son un tipo de células madre que, obtenidas a partir de la reprogramación de una célula de un individuo adulto –por ejemplo, una célula de la piel–, tienen la capacidad de diferenciarse en cualquier célula de cualquier tejido del organismo. El problema es que durante su reprogramación y su cultivo en el laboratorio, las iPS pueden acumular mutaciones que provoquen el desarrollo de un cáncer, por lo que su posible uso en la medicina regenerativa quedaría totalmente prohibido. O así ha sido defendido por numerosos especialistas. Sin embargo, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto Wellcome Trust Sanger en Hinxton (Reino Unido) demuestra que la reprogramación y proliferación de las iPS no conlleva ningún riesgo de cáncer. O cuando menos, que es posible crear terapias con células madre que no contengan ninguna mutación que suponga un riesgo de enfermedades oncológicas.


Como explica Allan Bradley, director de esta investigación publicada en la revista «PLOS Genetics», «hasta ahora, la pregunta de si la generación de iPS y su crecimiento en cultivos celulares conlleva la aparición de mutaciones nunca había sido analizada en profundidad. Si las células humanas van a ser reprogramadas para su uso en la medicina regenerativa, entonces resulta crucial entender las mutaciones que portan estas células. Y ahora contamos con las herramientas para hacerlo».




En el estudio, los autores analizaron toda la vida de una iPS desde el momento en el que es reprogramada hasta que es utilizada en una terapia celular. Y para ello, reprogramaron células sanguíneas donadas por un varón de 57 años y las transformaron en estas iPS.


En este contexto, debe tenerse en cuenta que las células del organismo generan un mosaico de cambios genéticos desde el mismo momento en que comienzan a dividirse. Es decir, nuestras células van acumulando mutaciones a lo largo de toda nuestra vida –desde que somos un embrión hasta nuestra senectud–. Y si bien la inmensa mayoría de estas mutaciones no tiene ningún efecto, algunas pueden resultar muy nocivas y desarrollar un cáncer. Así, el objetivo de este estudio fue evaluar si, de manera similar a como ocurre con las células ya diferenciadas –en este caso, las células sanguíneas del donante que no fueron reprogramadas–, las iPS también acumulan mutaciones cuando son cultivadas en el laboratorio y, por tanto, suponen un riesgo de desarrollo de cáncer.


Concretamente, los autores compararon las tasas de mutaciones acumuladas durante su crecimiento en el laboratorio de, por una parte, las células sanguíneas y, por otro, las iPS obtenidas a partir de estas mismas células.



Los resultados mostraron una tasa de mutaciones hasta 10 veces inferior en las iPS. Además, ninguna de las mutaciones detectadas en estas células madre se localizaron en los genes ya conocidos por su implicación en el cáncer.


Como destaca Foad Rouhani, co-autor del estudio, «ninguna de las mutaciones observadas en las iPS fueron mutaciones causantes de cáncer o en genes asociados al cáncer. No encontramos ninguna razón para impedir el uso de las iPS en la práctica clínica».


Es más; los resultados también muestran que las mutaciones que se acumulan durante el cultivo de las iPS podrían ser causadas por el estrés oxidativo. Un hallazgo que, indican los autores, «podría ayudar a mejorar el proceso de generación de estas iPS».



En definitiva, los resultados del estudio suponen un impulso para el uso de las iPS en la medicina regenerativa. Pero, además, los autores también utilizaron las iPS para rastrear todas las mutaciones que había acumulado una célula desde el momento en que fue fertilizada hasta que fue extraída del organismo. Un procedimiento que podría mejorar el conocimiento sobre cómo, cuándo y por qué una mutación puede dar lugar a un cáncer.


Como indica Kosuke Yusa, co-director del estudio, «uno de los aspectos más emocionantes de nuestro trabajo es que encontramos un método para usar las iPS como herramienta para mirar la historia genética de una célula individual. Y es que antes de utilizar estas células madre, es necesario caracterizarlas para conocer dónde se localizan las mutaciones que pueden llegar a portar».

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