lunes, 20 de julio de 2015

Células madre para un alivio duradero del dolor crónico

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/not/15191/celulas-madre-para-un-alivio-duradero-del-dolor-cronico/


El dolor crónico causado por daños en los nervios que se da en la diabetes tipo 2, por amputación quirúrgica, como consecuencia de la quimioterapia y en otras enfermedades o tratamientos, es muy difícil de mitigar porque se resiste a los analgésicos.



Una investigación reciente proyecta un rayo de esperanza al respecto. En experimentos con ratones, unos científicos de la Universidad Duke, en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos, han comprobado que inyecciones de células madre de médula ósea podrían ser capaces de aliviar este tipo de dolor neuropático. Los resultados de la nueva investigación podrían también contribuir al desarrollo o perfeccionamiento de terapias, basadas en células, para tratar otras clases de dolor crónico, incluyendo el de la parte baja de la espalda y el provocado por lesiones de médula espinal.



El equipo de Ru-Rong Ji, profesor de anestesiología y neurobiología en la Escuela de Medicina de la citada universidad, utilizó células madre de una clase conocida como células estromales de médula ósea, de las cuales se sabe que son capaces de producir diversos factores clave para procesos de curación, y a las que se puede inducir a que formen células de la mayoría de las otras clases celulares del cuerpo.



Las células estromales ya se están poniendo a prueba en ensayos clínicos a pequeña escala con personas aquejadas de enfermedades inflamatorias intestinales, lesiones cardíacas y daños por derrame cerebral. También han dado señales de ser prometedoras para el tratamiento del dolor. Sin embargo, no ha estado muy claro de qué modo exacto hacen su valioso trabajo en ese último apartado.



El estudio realizado por Ji y sus colaboradores aporta datos nuevos y esclarecedores al respecto. Ello permitirá mejorar el uso de estas células para tratar el dolor.





Células estromales de médula ósea (en rojo) inyectadas en la médula espinal de ratones con lesiones nerviosas migran al sitio de la lesión y todavía están presentes en él cuatro semanas después del tratamiento.






Los investigadores utilizaron células estromales para tratar ratones aquejados de dolor crónico causado por daños en nervios. Inyectaron las células mediante una punción lumbar, integrándolas en el líquido que baña la médula espinal.



Los ratones tratados con las células estromales de médula ósea fueron mucho menos sensibles a los estímulos dolorosos después de sufrir una lesión en nervios, en comparación con los ratones no tratados.



Este efecto analgésico fue asombroso, en palabras de Ji. "Normalmente, si se aplica un analgésico, se alivia el dolor durante unas horas, o como mucho durante unos pocos días. Pero con las células madre de médula ósea, después de una única inyección vimos un alivio del dolor durante un periodo de entre cuatro y cinco semanas".



Para entender cómo las células madre mitigaron el dolor, los investigadores midieron los niveles de ciertas sustancias antiinflamatorias, a las que anteriormente diversos estudios han relacionado con el dolor, encontrando que uno en particular, TGFB1 (TGF beta 1), estaba presente en mayores cantidades en el líquido cefalorraquídeo de los animales tratados con las células madre, en comparación con los animales no tratados.



La TGFB1 es una proteína que normalmente es emitida por células inmunitarias y es común en todo el cuerpo. Se sabe, por investigaciones previas, que las personas con dolor crónico presentan una escasez significativa de TGFB1.



En el nuevo estudio, la neutralización química de TGFB1 revertió el beneficio analgésico de las células estromales de médula ósea, lo que sugiere que la secreción de esta proteína era una razón fundamental por la cual esas células ayudaron a mitigar el dolor. Inyectar TGFB1 directamente en el líquido de la médula espinal proporciona alivio también, pero solo durante unas pocas horas.



En cambio, las células estromales de médula ósea permanecen en el lugar tanto tiempo como hasta tres meses después de ser inyectadas allí.



Otro aspecto importante es que estas células también son capaces de migrar por su cuenta al punto de la lesión. Ello se debe a que una sustancia emitida desde las células nerviosas dañadas es como una señal de aviso que atrae al lugar a las células estromales de médula ósea.





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